Alquimia Política

El “Grito” de Córdoba

En Argentina, se dio a comienzos del siglo XX, uno de los movimientos sociales más importantes de latinoamérica. La denominada rebelión universitaria de Córdoba de 1918 es, por lo general, considerada como la primera manifestación reformista universitaria. En la misma, la Iglesia perdió todo su poder y de allí surgieron la educación universitaria gratuita y la participación de los alumnos en los planes de estudio. Asimismo la agrupación Franja Morada, relacionada con el partido Unión Cívica Radical, surgió de aquella rebelión y conduce aún hoy los destinos de muchos centros de estudiantes.

En este sentido, el Cono Sur se trasformaría en la cuna de los movimientos universitarios que daría génesis a esa visión de la universidad popular e integrada a las causas de la sociedad; para a finales de la década de 1950, se dieron movilizaciones masivas de ciudades enteras que iniciarían la mayoría de los movimientos insurgentes. La principal de ellas fue el llamado Cordobazo, ocurrido en Argentina en 1969, que terminaría derrocando al gobierno militar del general Juan Carlos Onganía. Asimismo, durante los años de las dictaduras militares de la década de 1970, miles de estudiantes argentinos, chilenos y uruguayos fueron detenidos por los regímenes militares.

Como secuela de la Reforma de Córdoba, se daría también hechos en continentes tan lejanos como el asiático, en 1989, los sucesos de la plaza de Tiananmen de Pekín, que fue escenario de manifestaciones estudiantiles prodemocráticas y que desembocaron en violentos enfrentamientos con el Ejército y la Policía. Los sucesos de Tiananmen lograron una amplia cobertura por parte de los medios de comunicación de todo el mundo, y demostraron que los estudiantes universitarios no son eunucos intelectuales y que fijan posiciones determinantes en la construcción de su sociedad. En la década de 1970, tomaron auge las universidades a distancia, que comenzaron a ofrecer cursos de carácter universitario a todo tipo de personas a través de la televisión, la radio y el correo. La primera universidad a distancia se creó en el Reino Unido en 1971. Con el surgimiento de las Universidades a distancia, aparecieron aspectos fundamentales de interacción ideológica y cultural de estas instituciones con la comunidad a la que se debía como entidad formadora. El producto final de esta intencionalidad de acción social es lo que se conoce como Extensión Universitaria, que ya había delineado matices con la Reforma de Córdoba en 1918, pero que terminaría de tener forma en la segunda mitad del siglo XX.

La Extensión Universitaria, viene a ser el pilar conceptual e ideológico de la Universidad Reformista, junto a la enseñanza y la investigación (funciones básicas de las Universidades Modernas), desarrolla y multiplica su actividad y su alcance.

En este siglo XXI, la Extensión Universitaria está transitando su momento más importante. Los paradigmas de formación, integración y calidad que debe encarnar la Universidad y la aceleración de los procesos (tecnológicos, demográficos, urbanos, ambientales, sociales, productivos, económicos, entre otros) en el país y en el mundo, hacen de las universidades, la unidad base para interpretar la extensión en su sentido más amplio, relacionándola en los más diversos aspectos de vinculación con la sociedad y el medio, no sólo transfiriendo, sino y fundamentalmente escuchando, aprendiendo y reflexionando sobre el contenido de los mensajes. No es suficiente abrir las puertas de la universidad pública al medio, no alcanza con ofrecer lo que sabemos hacer, ni con hacer lo que nos demandan; hoy la universidad debe hacer lo que es necesario. Es necesario salir y formar parte. El desafío es escuchar, integrar a la universidad con la Sociedad e involucrarse para elaborar una respuesta útil y comprometida, no sólo con el futuro, sino con el presente.

A todas estas, se da la presencia de un movimiento estudiantil que lejos de estar al servicio de intereses nacionales y de alto contenido moral, hoy se presentan como grupos de presión de intereses foráneos, y en algunos casos, grupos proclives a la delincuencia y la pillería. Se ha perdido la esencia revolucionaria, ideológica y dialéctica de lo que significa el movimiento estudiantil. Se hace necesario rescatar esas banderas del “Grito” de Córdoba, elevar la majestad ética y moral del movimiento estudiantil. No es suficiente con manifestar “buenas intensiones”, hace falta la praxis revolucionaria para elevar la postura de quienes son el presente y futuro de la sociedad latinoamericana.

Esa postura de dignidad y apego a la transformación y modernización de la sociedad globalizada, parte también por docentes universitarios comprometidos con la academia y portadores de un conocimiento emancipatorio que eleve la dignidad universitaria y refuerce los lazos entre la universidad y la sociedad. Sólo de este manera contribuiremos a afianzar los vínculos con el anhelado principio de independencia hacia donde se encamina la sociedad moderna latinoaméricana.

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Ramón E. Azócar A.


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