La importancia del liderazgo político

Entre los muchos factores que han determinado el escaso desarrollo de los grupos y partidos de izquierda o progresistas, en la Republica Dominicana está uno que ha sido clave: no haber podido desarrollar un liderazgo fuerte con presencia nacional. Después del ajusticiamiento de Trujillo, los líderes que surgieron desconocían la sociedad dominicana y no entendieron que la lucha por un gobierno democrático y progresista que sustituyera las estructuras del régimen trujillista era fundamentalmente política, no militar.

El liderazgo político post-trujillista debió asumir la responsabilidad histórica de entender y poder explicar a los jóvenes de aquel tiempo que el fenómeno de la Revolución Cubana era irrepetible en cualquier país de Latino América por cuanto cada país tiene su propio desarrollo histórico y social. Cada sociedad tiene su propia dinámica y produce las condiciones objetivas y subjetivas que conducen a la preparación de un proceso revolucionario nacional. De hacerse comprendido este fenómeno histórico y social se hubiesen evitado muchas frustraciones al noble y sufrido pueblo dominicano.

Ningún proceso político puede plantearse la toma del poder, especialmente en el mundo moderno, si no cuenta con un líder ampliamente conocido, que su pueblo admire e imponga respeto. Eso es prácticamente una ley de la actividad política, como diría Juan Bosch. Las grandes transformaciones sociales en el mundo han tenido grandes líderes y dirigentes políticos. Lenin líder de la gran revolución de Octubre, Mao líder de la revolución China, Ho Chig Ming, líder de la revolución Vietnamita, Fidel, líder indiscutible de la Revolución Cubana.

Sin importar si han triunfado o no, todos los levantamientos sociales, que no son más que enfrentamientos y lucha de clases, han tenido líderes queridos y respetados por sus pueblos. En el mundo ha habido más levantamientos de masas y revoluciones fracasadas que triunfantes. Un líder conocido que imponga respeto, una línea organizativa, una clara definición de objetivos e ideológica, así como tener aliados internacionales, son condiciones indispensables para obtener el triunfo y plantearse la toma del poder, y para alcanzar ese objetivo supremo el partido o partidos dirigentes, independientemente de su tamaño, necesitan tener un liderazgo de masas con vocación de poder y una definida política de aliados nacionales e internacionales.

El Doctor Guillermo Moreno se ha estado perfilando en años recientes como el líder que el pueblo y las fuerzas progresistas dominicanas necesitaban, el dirigente que todos anhelábamos, el que todos deberíamos apoyar y estar a su lado para que, aunando esfuerzos y voluntades, empujar el proyecto que encarna y convertirlo en una verdadera opción de poder. Pero nueva vez el espíritu competitivo pequeño burgués vuelve a aparecer y las peores acusaciones son lanzadas hoy contra el Doctor Guillermo Moreno.

En círculos políticos que incluso se autodefinen como progresistas se acusa al Doctor Moreno de ser un pequeño dictador; que mas que un líder quiere ser un caudillo, que el partido Alianza País es guillermista, que su arrogancia no le permite tomar el teléfono y hacer una llamada a un amigo o compañero, que al igual que Juan Bosch no le interesa el poder, que no es democrático, que en el 2012 quiere reproducir el PLD de 1973, que es sectario y que está haciendo de Alianza País una organización extremadamente sectaria.

Creo que el Doctor Guillermo Moreno tiene los defectos de la sociedad en la cual se ha desarrollado y nos hemos desarrollados todos los que de una forma u otra hacemos política en el país, defectos de los cuales adolecemos los dominicanos casi sin excepción. Aquí cabria la frase de Martí, cuando dijo: “El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas, los agradecidos hablan de la luz”.

Hablemos entonces de las luces de Guillermo, de sus virtudes que sobresalen y destacan sobre sus defectos, los cuales tiene la humildad de reconocer, quien como ser humano comete errores, mas no obstante admite tener la voluntad firme de corregir sus defectos y enmendar sus fallas.

Por Dios, no empujemos a Guillermo al precipicio político. Por el contrario, ayudémosle a ser cada día mejor dirigente, luchemos a su lado y crezcamos con él, no lo veamos como un competidor o adversario que tenemos que aplastar.

Querámoslo o no, de los líderes políticos más conocidos, es Guillermo Moreno quien en estos momentos encarna los ideales más nobles y puros del pueblo dominicano. Avancemos con él, que es avanzar por nosotros mismos.

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El autor es militante revolucionario dominicano.

Este artículo ha sido escrito con la colaboración de Rómulo Díaz.

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