El margen de maniobra de EEUU

Por las acusaciones entre los candidatos a la presidencia de EEUU en las próximas elecciones de EEUU, se puede interpretar la percepción que el electorado tiene de la política en EEUU.

Romney candidato por el partido republicano, acusa al actual presidente Obama y candidato por el partido demócrata, de no tener recetas para reactivar la economía de EEUU y de haberse instalado en la debilidad como nación rectora mundial. Propone la creación de millones de puestos trabajo en EEUU, y una política internacional más firme y contundente.

Obama crítica a su oponente por proponer políticas económicas que se han mostrado fallidas en el pasado y que dieron lugar a la crisis financiera bajo el mandato del presidente republicano Bush, y hace hincapié en la recuperación de la solvencia de la clase media de EEUU como elemento de crecimiento económico; en cuanto a la política de EEUU en el mundo opina que es la correcta.

De ambos discursos se desprende que la percepción del electorado en los asuntos internacionales se sitúa entre quienes creen que el poder de EEUU en el mundo se encuentra en retroceso ante la pusilanimidad del actual presidente Obama, y quienes confían en Obama y temen el aventurerismo irresponsable de Romney; en la política doméstica la diferencia conceptual se sitúa entre quienes creen que la recuperación económica debe ser fruto de una mayor liberalización de la economía, que apoyan a Romney, y los partidarios de Obama que no están de acuerdo con los excesos liberales que han aumentando las diferencias sociales.

Las campañas electorales en EEUU no se basan en propuestas políticas, sino en mensajes políticos ambiguos que, el político de turno una vez en el poder, puede interpretarlos como estime conveniente en función de los intereses de determinados poderes fácticos, o de la coyuntura política. No obstante, a pesar de la vaciedad política de los candidatos estadounidenses, el electorado de EEUU (que suele rondar en un 54% de quienes tienen derecho a votar) influido por un gran aparato escénico-mediático carece de cultura política para entender la misma como un compromiso programático, en la confianza que a quienes votan tienen capacidad para interpretas sus demandas. Así, Mitt Romney, fiel al guión escénico, acompañado de actores profesionales para reforzar el mismo, en el discurso para su nominación presidencial se comprometió a crear millones de puestos de trabajo, aunque no diga como lo va hacer, se comprometió a "restaurar la promesa de Estados Unidos" sin que nadie sepa muy bien en que consiste la misma.

En las últimas elecciones en países europeos como España o Francia, los candidatos a presidente de gobierno en España y de la República en Francia han seguido el guión escénico estadounidense, y sus campañas electorales se han basado en criticar las políticas de sus predecesores, aunque luego en la práctica han continuando las políticas de los mismos. Cuando Obama fue elegido presidente de EEUU en el 2008, todo parecía indicar un cambio sustancial en las políticas de EEUU de su predecesor Bush, pero con posterioridad se ha demostrado que las mismas han sido continuistas, aunque adaptándose a las particularidades de la coyuntura internacional.

La realidad de las fuerzas políticas mayoritarias en las democracias liberales de los países industrializados es que carecen de capacidad política de cambio, no solamente porque están ancladas a los intereses de fuertes grupos de poder económicos y financieros, sino porque las mayorías electorales de estas naciones han alcanzado un estado de bienestar, que les hace ser reacias a transformaciones políticas profundas. A pesar del fuerte impacto que en determinados sectores sociales está teniendo la crisis económica, el electorado se debate entre la frustración de ver como les traicionan quienes les gobiernan, pero a su vez, en la necesidad de tener que votarles como gestores políticos, en el entendimiento de que no hay alternativa a los mismos, ante el temor de que opciones políticas de extrema derecha o de izquierda les arrastrarían al caos. En el fondo se manifiesta una alianza tácita entre los intereses de las clases medias y de las oligarquías dominantes forjada en las últimas décadas, que la crisis del 2008 todavía no la ha roto, con la sola excepción de Islandia, donde la ciudadanía ha protagonizado una revolución democrática económica.

No obstante, a pesar del conservadurismo de los países industrializados, en la mayoría de la humanidad, residente en los países emergentes y en desarrollo, se está acentuando la demanda a favor de que se produzcan cambios económicos y políticos internacionales para mejorar su nivel de vida. El liderazgo a favor de estas transformaciones lo ostentan los países BRIC, pero también otras naciones más pequeñas como Venezuela, Uruguay, Ecuador o Bolivia, donde se está cimentando una doctrina ideológica y política basada en la unidad de las naciones, el respeto entre las mismas, la no injerencia, la paz y el desarrollo inclusivo, de la que muchas otras naciones en desarrollo están tomando ejemplo.

La última reunión de los países no alineados constituyó un paso adelante en esa doctrina, y aunque hubo naciones dentro de los no alineados, particularmente las que sus gobiernos se encuadran dentro del islamismo sunnita como las monarquías del golfo pérsico, que luego practican la política de la injerencia y del alineamiento con la OTAN, la mayoría de las naciones en desarrollo presentes en ese foro han hecho de los principios políticos, de unidad, respeto, paz y desarrollo inclusivo, una guía para la acción, que les permitirá perseguir esos objetivos en el ámbito nacional, regional y mundial.

Así,  la cumbre Asean-India (20 y 21 diciembre), que se efectuará en Nueva Delhi se realizará bajo el lema "Por la paz y la prosperidad compartida". En los encuentros preparatorios del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que culmina esta semana con la cumbre de Vladivostok, el ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, declaró “que el principal objetivo de la presidencia rusa en el APEC es la creación de condiciones externas para el crecimiento social y económico de Siberia y Extremo Oriente”. El primer ministro chino, Wen Jiabao, en un discurso en la ceremonia de inauguración de la II Expo China-Euroasia, en Urumqi, capital de la Región Autónoma Uygur de Xinjiang, afirmó que el continente eurasiático es una de las regiones más prometedoras del mundo en términos de consumo e inversión, pero que "No se puede conseguir nada sin un ambiente pacífico y estable", instando a que los asuntos regionales deben ser resueltos por los países y los pueblos de la región. En Sudamérica la ola de paz y desarrollo está incrementándose de tal manera que casi con toda seguridad pueda acabar con el último reducto de la confrontación armada del continente, en Colombia. Hasta la propia secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, empeñada en sembrar la discordia entre naciones del Pacífico en contra de China, arrastrada por esta ola de paz y desarrollo, tuvo que moderar su lenguaje, prometiendo en su visita a Indonesia en renovar el compromiso de su país con la seguridad y la paz en la región Asia-Pacífico. Y es que, el cambio económico mundial está transformando la propia economía de EEUU, si entre 1982 y 2007 el crecimiento de EEUU se basó en el consumo financiado con el crédito fácil en detrimento de la industria, actualmente Estados Unidos ha vuelto a exportar: sus ventas al exterior fueron casi la mitad de su crecimiento económico el año 2011.

La guerra y la intimidación ya no es negocio en un mundo cada vez más abierto y, con ello, el poderío militar se convierte en un lastre. EEUU tiene desplegadas bases militares en todas las regiones geoestratégicas del planeta, es el país con mayor presupuesto militar del mundo, cuenta con armas para destruir varias veces la vida humana sobre la Tierra; sin embargo, no puede ganar la guerra en Afganistán (un pequeño país económicamente atrasado de pastores y cultivadores de amapolas opiáceas); no puede revertir la emergencia de la soberanía política en Latinoamérica, y su poderío militar, cada año que pasa ya intimida a menos gente, porque contrariamente a lo que los gobernantes y medios de comunicación de EEUU transmiten a sus ciudadanos, tras el fin de la Guerra Fría, ningún país del mundo se considera enemigo de EEUU, es EEUU quien crea sus propios enemigos cuando un país no se aviene a sus intereses hegemónicos.

Tal vez para Mitt Romney "restaurar la promesa de Estados Unidos" es que el mundo sea como hace una década donde los estrategas del Pentágono soñaron, al igual que todo imperio alguna vez ha soñado, en ser el que dure mil años, y pensaron que podrían dominar militarmente el Oriente Medio; imponer con golpes de Estado a dóciles oligarquías en Latinoamérica; acosar a Rusia para subordinarla a sus intereses; en desestabilizar China, pero no se dieron cuenta que el mundo estaba cambiando, y bastó una crisis en el propio corazón financiero de EEUU; unos insurgentes en Afganistán; el temple político soberanista de carismáticos líderes en Latinoamérica; la reacción de Rusia en su aspiración de desempeñar el papel que le corresponde en el mundo; la emergencia de la fortaleza económica de China y, sobre todo, la convicción de la mayoría de los países en desarrollo de que su futuro está en el potencial de sus propias sinergias políticas, para que el mundo ya no sea el de los primeros años del presente siglo.

Las resoluciones de la última cumbre de los 120 países no alineados en Irán que representaban a más del cincuenta por ciento de la humanidad, ha sido como un aldabonazo, como un disparo de salida en la afirmación de que ha llegado su momento, que no es otro que el momento de la política de la paz, la colaboración y el desarrollo.

Mitt Romney sigue pensando en devolver el protagonismo a EEUU en un mundo que ya no existe, no sabe que el margen de maniobra geoestratégico de EEUU se ha recortado, puede soñar con guerras e intimidaciones contra los declarados por el propio EEUU como sus enemigos, pero si EEUU en una insensata huida hacia adelante crispa la situación mundial progresivamente se irá viendo más solo. No obstante, Mitt Romney, al igual que el actual presidente Obama, solo son actores en la política escénica de EEUU, sus diatribas electorales solo son retórica. Las decisiones importantes están a cargo de los poderes fácticos militares, económicos y financieros que son quienes subvencionan sus campañas.

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