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El ingreso de Venezuela al Mercosur: derrota de oligarquías americanas y del imperio yanqui

Finalmente, después de una larga lucha y paciente espera Venezuela ingresó como miembro pleno al Mercosur, lo hizo por la puerta grande, con la dignidad que caracteriza a nuestro gobierno revolucionario y después de lo que pudiéramos considerar una impecable maniobra política contra la oligarquía paraguaya y sus mentores sionistas y del gobierno norteamericano por parte de los gobiernos progresistas y de izquierda de Brasil, Argentina y Uruguay.

Luce evidente que a la oligarquía paraguaya y el sainete de senadores que durante 6 años frenaron y obstaculizaron el ingreso venezolano al Mercosur les salió el tiro por la culata. De una asombrosa miopía política y un odio visceral contra Venezuela, su gobierno y el líder de la revolución comandante/presidente Hugo Chávez, la derecha fascista paraguaya al derrocar al presidente Lugo era evidente que el golpe iba directamente contra Venezuela y trancar definitivamente su ingreso al organismo.

Desubicados de la realidad geopolítica que vive Sudamérica creyeron que su artera acción contra la naciente democracia paraguaya no tendría la trascendencia política que tuvo comenzando con su aislamiento diplomático al romper relaciones prácticamente todos los gobiernos, su expulsión de Unasur y su suspensión de Mercosur.

Pero esa torpeza golpista no concluía allí, la salida de Paraguay de Mercosur significó, de ipsofacto, el ingreso por mayoría y unanimidad de Venezuela al organismo. Tamaña dinámica política de impecable factura de los tres gobiernos que controlan el Mercosur es demostrativa evidentemente de los nuevos tiempos políticos que vive nuestro continente americano.

Esa decisión de abrir de inmediato el ingreso de Venezuela tras la salida de los golpistas gorilas paraguayos cierra, evidentemente, un ciclo de lucha antimperialista de los sectores nacionalistas y populares que comenzó en Seatle, Canadá, cuando sólo Chávez, presidente de Venezuela,  y jefe del naciente gobierno bolivariano, votó, en la Cumbre de las Américas, en contra de la creación del Alca, engendro colonialista propuesto por el genocida Bush, presidente entonces de los Estados Unidos. La arrogancia imperial le puso incluso fecha de nacimiento al infame pacto donde, una vez más, el tiburón imperialista se tragaría la sardina latinoamericana si no se enfrentaba a la agresión: 2005.

Hay que analizar lo acontecido políticamente en Latinoamérica entre el año 2000, cuando se hizo la propuesta del Alca, al 2005, cuando se aborta su nacimiento en la Cumbre de las Américas que se celebra en Mar del Plata, Argentina, cuando la dignidad y el coraje del presidente argentino Néstor Kirchner lo enfrentó al presidente Bush y no se dejó patotear por el jefe imperial y allí murió la estrategia económica de mayor vuelo político preparada por los gobernantes norteamericanos para tragarse a Latinoamérica.

Ya para ese año 2005 en Brasil gobernaba el líder socialista Inacio Lula da Silva, en Uruguay Tabaré Vásquez, en Argentina Kirchner y Nicanor Duarte en Paraguay (por cierto todos los que conforman el Mercosur), y en Venezuela Chávez había ganado el referéndum revocatorio que le preparó la derecha opositora. Ese formidable quinteto político liderizó la cayapa contra el Alca y el resto de los gobiernos complacientes y sumisos con el imperio yanqui (Colombia, Chile, Perú, México fundamentalmente) nada pudieron hacer por impedir el derrumbe de la propuesta imperial.

¿Dónde se atrinchera el imperio y las oligarburguesías de estos países que no sólo le temen a la propuesta del Mercorsur controlado por gobiernos izquierdistas sino al ingreso con derechos plenos de la tromba revolucionaria de Chávez? 

En un grupúsculo corrompido conformado por senadores oligarcas paraguayos que circunstancialmente tienen la mayoría del senado paraguayo y trancan, vetan, obstaculizan por años con pretextos, mentiras, chantajes, intentos de soborno y corrupción el ansiado y esperado ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur. En torno a ese combo de corruptos politiqueros se atrincheraron los sectores más reaccionarios y retardatarios de América, incondicionales y cipayos del gobierno norteamericano, el del genocida y criminal Bush y el del “premio nobel de la guerra”, Obama.

Personajillos siniestros como Leopoldo López, el mismo Capriles Radonski y otros fascistas venezolanos representantes de la burguesía cipaya le hicieron lobby a los senadores paraguayos para que no cambiaran su conducta y le cerraran al gobierno venezolano su ingreso al Mercosur. Puede incluso pensarse que sectores de la oligarquía venezolana conocían de antemano la trama golpista contra Lugo y pudieron poner su “grano de arena” golpista, al fin y al cabo, ambas oligarquías son igual de torpes políticamente y ambas tienen un odio mellizal contra Chávez y su gobierno.

El golpe contra el débil gobierno de Ricardo Lugo, disfrazado de juicio político y sólo posible en su ejecutoria por la suficiente falta de apoyo popular y la evidente debilidad de la cultura democrática en importantes sectores de la sociedad que se dejaron imponer ese bodrio golpista sin enfrentarse al mismo, hiriendo con su cobarde conducta la propuesta de apertura democrática iniciado por el presidente Duarte y continuado por Lugo. Si hubiese habido una movilización popular más contundente con seguridad se hubiese arrastrado a sectores del ejército y se evitaría la penuria económica que la realidad política del aislamiento latinoamericano le impone a los golpistas y al fantoche de Franco.

El Mercosur al que ingresa Venezuela no es el mismo de 10 años atrás, cambiaron los tiempos. Es la época del ascenso de las masas que con su accionar político derrumbaron gobiernos neoliberales postrados ante el imperialismo yanqui en Argentina, Ecuador, Bolivia y cambiaron el curso de su propia historia.

El ascenso de la izquierda y de las incipientes revoluciones socialista en Suramérica (Venezuela, Ecuador, Bolivia), encabezadas por la revolución bolivariana y Hugo Chávez; gobiernos progresista y de izquierda en Brasil, Argentina y Uruguay; la derrota en cada realidad nacional del neoliberalismo, el nacimiento de nuevas propuestas económicas de profundo carácter social, de democracias participativas y protagónicas, el empuje de la educación y su masificación; el intercambios de tecnologías y la fortaleza energética de Venezuela (de la que carecen en buena parte los países gigantes del Sur: Brasil y Argentina), el debilitamiento del capitalismo salvaje y la pérdida hegemónica de los Estados Unidos del Norte de lo que ayer fue su patio trasero.

El ingreso de Venezuela al Mercosur se produce en una nueva realidad histórica, en el marco de la alianza de poderosísimas fuerzas políticas y económicas que hacen decir a la presidente brasileña que ahora Mercosur es la quinta economía del mundo. Chávez no se equivocó al proponer el ingreso de Venezuela (futura potencia regional). Su visión estratégica se ha visto coronada con una contundente victoria y una medalla de oro. 

Con Chávez y la revolución, todo

Libertad ya para los 5 héroes cubanos presos en las mazmorras del imperio yanqui

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