Egipto: todo continúa igual

No hay nada que felicitar en cuanto al recién Partido Político “ganador” de los recientes comicios en Egipto: los Hermanos Musulmanes, agentes del Mossad israelí y de la CIA presentados al mundo como el equilibrio de la convulsionada región, son la organización política de las petromonarquías: Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Omán, Catar y Bahréin.

La victoria de Mohammed Mursi en las elecciones presidenciales que acaban de imponerse antes que celebrarse dan cuenta del candidato de la Hermandad Musulmana. Islamista educado en los Estados Unidos de Norteamérica, quien ha prometido defender el espíritu de la revolución que ellos mismos se han encargado de aplastar.

 Recién los hechos de la Plaza Tahrir en la capital de El Cairo donde se desarrollaron las más multitudinarias manifestaciones en contra del dictador el Coronel Mubarak y que dieron al traste de los olvidados al supuesto equilibrio árabe, aliado de Israel-EE.UU, inmediatamente fueron visitados por la Dama de la diplomacia estadounidense la señora Clinton, estuvo en los pisos de la revolución y en un suspiro oculto exclamo: “aquí huele a una revolución, dejemos que todo pase, para que todo siga igual”. 

“Dama”, conocida como la “perra del desierto”, señalada en el desprecio árabe por quienes observan cómo les siguen aplastando su futuro.

Pero la pírrica victoria no despeja incógnitas frente a la represión cotidiana del Mariscal Ministro de la Defensa, quien maneja la seguridad a su capricho y lo cual no cambiarán con el nuevo presidente.

Como una lección, estas elecciones se dieron con la más estruendosa operación militar. Apenas horas antes y mientras tenía lugar el gran despliegue de las fuerzas de seguridad, negociaron secretamente los militares con los Hermanos Musulmanes.

Su mediador escogido ha sido el opositor Premio Nobel de la Paz Mohammed El Baradei, un liberal quien ha tratado que unos y otros realicen concesiones para obtener beneficios.

Los Generales intentan negociar que la manifestación permanente de la plaza Tahrir no conduzca a más graves disturbios que a cada momento desmoronan la imagen de los desprestigiados militares.

Ya el ex presidente Hosni Mubarak utilizo a las Fuerzas Armadas con un saldo de miles de heridos, cientos de muertes y un centenar de ciudadanos inmolados a lo Bonzo.

La existencia de negociaciones secretas entre Generales e islamistas en clara apreciación demuestra que nada está tranquilo, estable o en equilibrio. Incluso los atípicos resultados de las elecciones demoradas durante varios días revelan que la nueva magistratura fue negociada. Están en una transición traspasándose el poder entre unos a otros.

Los Generales montan su nuevo papel en un país que ni parlamento constituido tiene. Su disolución ha puesto un serio revés para los islamistas, que en las pasadas elecciones lograron una holgada mayoría absoluta.

Lo más probable es que vuelvan a convocarse elecciones parlamentarias antes de que concluya el año en curso. Esto dará tiempo a los laicos y partidarios del antiguo régimen a prepararse mejor, pero tal como están las cosas, los islamistas radicales -Hermanos Musulmanes y salafistas - ya cuentan con las mejores proyecciones.

Todos saben las orientaciones que tomarán los islamistas en el gobierno. Mas, cuando abiertamente se comprueba que los Estados Unidos está apoyando a los Hermanos Musulmanes.

El nuevo mandatario busca rellenar un vacío de poder, pero no alejado de la presencia, tradición y prácticas de Mubarak, esto hace que los islamistas radicales ganen abiertamente. Los candidatos electorales son impuestos por los Hermanos Musulmanes y ante una vacante de poder mas la guerra civil a las puertas, hacen que la población lastimosamente reconozca abiertamente un gran número de ellos.

Los laicos van a tener que acostumbrarse a un gobierno islamista perenne. La revolución del 25 de enero de 2011, iniciada por jóvenes laicos y liberales, ha dado paso a una confrontación entre islamistas y el antiguo régimen. Laicos y liberales apenas han obtenido una pequeña representación en las urnas, pues el apoyo incondicional que tuvieron de Estados Unidos y de la comunidad occidental en general, únicamente fue para los radicales Hermanos Musulmanes.

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