¿El Capitalismo en su Fase Terminal?

Capitalismo Monopolista de Estado

“Nuestros paladines de la libre empresa se convierten regularmente al socialismo cuando las últimas posibilidades de su supervivencia están en manos del Estado”. John K. Galbraith


Dentro de la izquierda anti-capitalista se ha instalado un optimismo tan grotesco e ingenuo que definitivamente es de llegar a preocupar. Intelectuales de toda laya se han encargado de difundir frases tan atractivas como “el final del capitalismo”, “que de esta crisis el capitalismo no se salva”, etc. O frases un tanto parecidas, pero que al final nos indican sólo una cosa: el capitalismo con esta crisis se muere. También nos invitan a “estudiar” las teorías clásicas, etc. Afirmaciones y consejos como estos sólo pueden ayudar a generar hordas apáticas e irresponsables que difícilmente podrán mover un dedo en el momento que se requiera generar cambios cualitativos. No estamos en tiempos para “estudiar”; estamos en tiempos para llevar a la práctica la teoría revolucionaria conforme a las realidades particulares de cada pueblo e impulsar el cambio de una formación socioeconómica por otra.

La clase capitalista no está “estudiando” sus clásicos ni mucho menos; está trabajando para poder volver a reproducir su fase imperialista que se ha visto atascada en estos tiempos.

Todos parecieran dar sus diagnósticos sobre esta crisis, desde posiciones de poder tan distantes y, al mismo tiempo, pareciera que ninguno ha podido tomarle el peso de lo que significa esta crisis general del capitalismo. Podría dar la impresión, con sus diagnósticos, de que el Capitalismo va ha caer sin la necesidad de ningún empujoncito.

Pues aclaremos algo. ¿Existe una crisis general del Capitalismo? La respuesta a esa pregunta es SI. ¿La actual crisis podría significar la destrucción del Capitalismo? En este caso deberíamos decir que la respuesta es muy prematura como para poder contestarla.

Aquí no hay que ser adivinos; aquí primeramente hay que ser estudiosos de lo que se está desarrollando, tanto a nivel mundial como local, y a partir de ciertos análisis concluyentes de nuestras fuerzas avanzadas revolucionarias, tomar determinadas posiciones al respecto. Sentarse a esperar frente a una mesa determinados diagnósticos de intelectuales, por muy respetados que sean, es sencillamente perder el tiempo. Se equivocan muchos al intentar comprimir la complejidad de las realidades de cada país dentro de un marco abstracto, ignorando las condiciones particulares de cada uno. Las particularidades son muy distintas a las generalidades de un todo. Basar nuestras políticas en abstracciones sería prepararnos para caer en un sin fin de errores dentro del plano de la práctica política.

Capitalismo Monopolista de Estado

Debemos tener presente que el actual sistema de dominación, el Capitalismo, a lo largo de su desarrollo, se han distinguido tres fases fundamentales:

1- La fase primitiva o manufacturera

2- La fase clásica, de la fábrica, o plenamente competitiva

3- La fase imperialista o monopolista

Lo que hoy estamos presenciando es un movimiento tectónico y el emerger de una sub-fase, la cual es determinante de la prosecución de la Fase Imperialista, como lo es el Capitalismo Monopolista de Estado (término acuñado por Vladimir Lenin).

Su importancia radica en que dentro de esta fase se determina el destino del Capitalismo, su continuidad o el paso significativo a alcanzar el Socialismo, ya que esta fase, en cierto sentido, es la antesala para alcanzar el Socialismo.

El Capitalismo Monopolista de Estado (CME) es la fase que se desarrolla dentro de la Fase Imperialista, que emerge en la escena en momentos en el que el Capitalismo ve bloqueado su desarrollo connatural. Esta viene a reforzar o restaurar el poder de los monopolios dentro de la vida nacional.

Dicha fase es un instrumento que hace uso la gran burguesía capitalista-monopolista cuando sus intereses particulares se ven amenazados inexorablemente y no puede más que aferrarse a los brazos protectores del Estado.

Hoy el objetivo común de la gran burguesía monopolista no es el asegurar sus altas ganancias sino que el mantenimiento y reforzamiento de su posición social como también el mantenimiento y la extensión de su poder tanto económico como político y militar.

En definitiva el CME es la reunión provisoria entre la fuerza o potencia de los monopolios y el Estado en un mecanismo único destinado a auxiliar el sistema de explotación capitalista y así poder preservar y conservar los privilegios de la gran burguesía monopolista. La durabilidad de su existencia lo determinará el grado de complejidad de la misma crisis.

Quienes hacen uso significativo del particular instrumento se refieren a los protagonistas de la escena económica mundial (caracterizados por sus singulares disfraces como el G-7, G-8, G-20, etc.), quienes tienen la particularidad de determinar el destino de los que no tienen la capacidad de influencia con respecto a las estructuras de orden mundial.

Distintas épocas han sido testigos de la entrada en escena de dicho instrumento. Pasó en la Primera Guerra Mundial, en la gran depresión, después de la Segunda Guerra Mundial, etc. Y hoy en día las generaciones que nunca en sus vidas pasaron por los horrores de una gran guerra o las penurias de una gran depresión nos aprestamos a ser parte de este momento histórico después de haber vivido o presenciado el gran festín de la gran burguesía capitalista.

Queramos o no, lo cierto es que nos estamos zambullendo en una crisis de proporciones todavía inimaginables que con certeza habrá de dar paso a un período pre-revolucionario allí, singularmente, donde el Capitalismo Monopolista de Estado acentúe su actuar. En países donde no se acentúe, difícilmente habrá de entrar en un período pre-revolucionario.

Si en la primera mitad del siglo XX no estaba tan presente lo que hoy llamamos “globalización” imaginen lo que hoy podría significar una crisis económica de proporciones. Lo positivo de todo esto es que éstos son los remezones que necesitan las conciencias que en tiempos de relativa “paz” se pueden conformar con todo y en tiempos de crisis se incrementa el despertar de las mismas empujándolas a tomar ciertas posiciones combativas detrás de las trincheras de un pueblo organizado.

De la presente crisis depende el protagonismo que podrían tener nuestras fuerzas revolucionarias avanzadas dentro de una situación revolucionaria determinada.

SOCIALISMO O MUERTE!!!


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Níkolas Stolpkin


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