El Nuevo Estado Docente: transformador, revolucionario y socialista

"El hombre libre hace la conciencia"

Carlos Marx



El Nuevo Estado Docente bajo la luz visionaria del Tercer Motor “Moral y Luces” y proponente de una Educación con Valores Socialistas, en el marco del Proyecto Nacional Simón Bolívar, es asumir el compromiso revolucionario de fomentar una educación que se corresponda a la realidad del contexto país, es fortalecer la nueva era revolucionaria, como lo diría el Comandante Presidente Chávez: “educación popular, en todos los momentos y en todos los espacios”. Pero el Nuevo Estado Docente no se limita con la vieja práctica burocrática, donde recaía todo el poder en un Ministro o Ministerio, no, por el contrario, ese Nuevo Estado Docente, esta sustentado bajo la visión histórica y la propuesta del Maestro Luís Beltrán Prieto Figueroa, teniendo en cuenta que el: “El "Estado es una concepción de carácter jurídico-social. Se refiere a la formas y organización de la sociedad, de su Gobierno y al establecimiento de normas de convivencia”, por lo tanto asumiendo esta caracterización genérica, se deduce el principio irrenunciable del Estado a regir su política educativa, de igual manera a razón del Maestro: “El Estado interviene, por derecho propio, en la organización de la educación del país, y orienta, según su doctrina política, esa educación. Depende la orientación de una escuela de la orientación política del Estado”. Es decir si nuestra política educativa está impregnada de valores socialistas, la orientación de las políticas educativas girarán en torno a los valores de una sociedad justa, es decir la sociedad socialista. De allí que la reestructuración de la función direccional del Ministerio del Poder Popular para la Educación, es participativa, protagónica y garante de un sistema de valores democráticos, consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como hecho irrenunciable y como responsabilidad histórica de todos los involucrados en el hecho educativo, lo cual coadyuva a enriquecer el trabajo desde el Nivel Macro, Meso y Micro, para lograr una armonía ejemplarizante en la ejecución de las políticas educativas del Estado Docente. Ya el ciudadano Presidente de la República Hugo Chávez, lo afirmara con énfasis y es el camino a seguir de todos los que convergemos en esta idea de cambio profundo, de arraigo popular y socialista: “educación popular, en todos los momentos y en todos los espacios. Educación, educación, educación, hemos dado muchos avances pero aún nos falta mucho que profundizar en la educación, la cultura, la ciencia, la tecnología, la conciencia, la ideología, los valores. Hay que demoler los viejos valores del individualismo, del capitalismo, del egoísmo, hay que crear nuevos valores y eso sólo se logra a través de la educación, del ejemplo: éste es el Tercer Motor”. Por lo tanto el Nuevo Estado Docente ha de promover la siembra de la nueva conciencia revolucionaria, el cambio de paradigma del viejo docente que aún sigue pensando en la arcaica y desgastada práctica pedagógica de la (democracia representativa), por ello es un error, pensar que la escuela está divorciada de los cambios históricos que se presentan en la sociedad, ya que la escuela a través de las políticas educativas del Estado Docente, soluciona no solamente problemas relacionados a la educación, sino también de la sociedad, de allí el principio sinérgico de la educación. El Maestro Simón Rodríguez afirmaba: “Piense la Dirección de Enseñanza en formar maestros antes de abrir escuelas”, ya el Maestro Rodríguez aperturaba una visión futurista sobre el Estado Docente; la formación docente. Una formación que cultive los saberes académicos y populares, que promueva una educación en, por y para la libertad. Por eso el docente de hoy, el docente necesario, es aquél que es capaz de trasformarse a si mismo, para construir nuevos espacios en el ejercicio de la praxis pedagógica, tendiente a ratificar lo expresamente dicho por el Maestro Simón Rodríguez: “si quieres formar República, debes formar republicanos”. De allí parte el complemento del discurso del Libertador Simón Bolívar en el Congreso de Angostura en 1819: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades, moral y luces son los polos de una República”. De esa manera que sea posible la concreción, formación y consolidación del hombre nuevo, del nuevo republicano y el nuevo ser social; volviendo al Maestro Simón Rodríguez, encontramos la consecución de esos postulados: “La idea de República es el resultado de muchas combinaciones: es la más simple expresión de que el estudio del hombre ha reducido todas las relaciones sociales, su fórmula es: pueblo multiplicado por intereses particulares”, y más adelante continua el Maestro Simón Rodríguez: “La República debe ser educación popular, destinación a ejercicios útiles. No habrá jamás verdadera sociedad sin educación social”, allí está la verdadera esencia del Nuevo Estado Docente, en la fortaleza del deber ser y es la cimentación de los pilares fundamentales de la propuesta curricular sobre la educación bolivariana como lo son: “Aprender a Crear, Aprender a Convivir y Participar, Aprender a Valorar y Aprender a Reflexionar”. Pero la verdadera esencia de la profundización y consolidación del Estado Docente, no radica bajo la responsabilidad expresa de un Ministro o Ministerio, sino que todos somos responsables del hecho educativo en el nuevo devenir de la patria, y ratificar lo expresado por el Maestro Luís Beltrán Prieto Figueroa: “Cuando se educa a un niño la educación que se le suministra no le prepara únicamente para su beneficio personal, sino que recibe una capacitación para servir en una determinada forma a la colectividad. La educación no se refiere al hoy transitorio, sino que mira al porvenir. La formación educacional responde a un concepto general que el Estado se forja, a un tipo humano nacional de determinadas características, que es el tipo deseable del buen ciudadano”. El Maestro Prieto, firme defensor de los valores socialistas y de la educación liberadora, contextualiza los postulados fundamentales de su planteamiento a mediados del siglo XX, y que estos a su vez, se transforman en una propuesta novedosa en nuestro siglo XXI, que no pierde un ápice de vigencia, ya que el Estado Docente, debe promover esa educación para la vida en libertad y sustentar la profunda lucha en contra del modelo neoliberal y capitalista, la desigual economía de mercado a través del Tratado de Libre Comercio, impulsada por los Estados Unidos, la falsa teoría del fin de la historia y la negación de las culturas indígenas y afrodescendientes en suelo de América Latina y el Caribe, las intervenciones e invasiones a países soberanos por parte de los poderosos, la guerra contra niños, ancianos, mujeres y hombres inocentes, el irrespeto a la autodeterminación de los pueblos, la tortura, el secuestro, el asesinato y el cruel irrespeto a los derechos humanos, la coacción como método intimidatorio en contra de los movimientos de liberación y dignidad nacional, el calentamiento global, la pobreza, las armas nucleares, químicas y bacteriológicas, la contaminación ambiental (el aire, los ríos, mares, lagos, océanos), ante esta barbarie: Valores Socialistas: pensamiento bolivariano integrador, humanismo, amor, materialismo dialéctico e histórico, responsabilidad, tolerancia, paz, cultura desde una perspectiva multiétnica y pluricultural, respeto, igualdad, equidad de género, disciplina, libertad, convivencia democrática, identidad nacional, sentido de pertenencia, siembra de la nueva conciencia, investigación y estudio, hermandad, compromiso, en fin todos los valores posibles que nos hagan transitar por senderos de amor a la humanidad, donde sea posible realizar los sueños a la luz de la Revolución Bolivariana y uno de sus principales fundamentos que se centran en la educación y en el pensamiento filosófico del Árbol de las Tres Raíces: Bolívar, Rodríguez y Zamora. El Estado Docente es reencontrarnos con nuestra propia historia, en el barrio, la esquina, la urbanización, la familia, la escuela, el liceo, la fabrica, las cooperativas, los consejos comunales, la montaña, el llano, la costa, el palafito, la selva, el campo, el sindicato, la comunidad, donde sea posible, Bolívar dijo: “Te recomiendo la aplicación al estudio, la buena moral, para que algún día puedas ser útil a tu patria”. O impulsamos el Estado Docente o la pesada carga del pueblo y de la historia nos condenará para siempre, por tal razón el Maestro Prieto parece adentrarse entre nosotros y decirnos, lo que insistentemente afirmó en su concepción política e ideológica a través de su planteamiento de la consolidación del Estado Docente: “Hay que luchar por el establecimiento de un régimen de igualdad, donde el poder económico esté en las manos del pueblo mediante el control de las industrias básicas y las palancas del poder económico del crédito, representado en los bancos, donde la tierra laborada por los campesinos, organizados en grandes cooperativas produzca para todos y no para beneficio de una casta. Una estructura económica así organizada devolvería a la democracia su prístina esencia de régimen de la mayoría organizada de los que generan la riqueza. En ella el pueblo liberado de la coyunda oligárquica puede organizar las escuelas para formar ciudadanos y no “lacayos sumisos” ni “trabajadores” para producir a las órdenes de un amo”. Así el maestro Prieto sustentaba bajo la argumentación humanista, que la educación dentro del contexto de la democracia socialista, conduciría al ser humano por la senda de la justicia y la libertad.


Poeta, escritor y Profesor Universitario.
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