El
funcionario público verdaderamente identificado y comprometido con
el proceso revolucionario bolivariano que lidera nuestro presidente,
el Comandante Hugo Chávez, se concibe así mismo como un servidor
de los ciudadanos y de la república, y no ostenta dicho cargo para
servirse a si mismo de la sociedad o del Estado, entiende su actitud,
pensamiento y acción en función del otro, o como dirían los sociólogos
postmodernos de la otredad, la vocación de servicio, el ser solidario
y la indignación ante cualquier injusticia son premisas permanentes
en su actuación, no importa el status o jerarquía, ni mucho menos
la institución o el ente público donde se labore, o mejor dicho sea
un real y autentico servidor de la comunidad, y más aún
cuando tienen relaciones directas con el público usuario.
Dice
un conocido adagio popular “no basta con que la mujer del Cesar sea
decente, tiene que demostrarlo” de igual manera, no basta con que
el funcionario público se defina así mismo como revolucionario, es
más bien cuando tienen que demostrarlo, y es que su actuación
vale inmensamente más de lo que diga, y más allá de su discurso,
en este caso la congruencia entre pensamiento y acción adquiere mayor
valor.
La humildad, y la cordialidad
siempre debe estar presente en su trato con el público usuario, independientemente
de sus estados anímicos, de sus naturales cambios hormonales
o sus circunstancias de orden estrictamente personal, pues a la gente
a la cual sirven, nada tienen que ver con dichas situaciones.
Los
funcionarios públicos deben atender “puertas abiertas”, las audiencias
son parte del subterfugio para darse “caché” y para intentar demostrar
que están “full de trabajo” cuando en la realidad, la carga
laboral es bastante menor, a menudo muchos funcionarios expresan sus
complejos de inferioridad con posturas soberbias y prepotente tal como
lo hacen muchos funcionarios policiales que cuando poseen “un arma
en el cinto” creen que son superiores a cualquier mortal.
De
tal manera que consideramos que un funcionario público comprometido
con la revolución bolivariana, debe poseer un perfil y un comportamiento
cónsono con ese perfil, radicalmente distinto al funcionario público
cuartorepúblicano, con otra visión y con otra lógica de acción y
pensamiento, y que su misión social responda a la actual la filosofía
del Estado venezolano de los nuevos tiempos, la refundación de la república,
la construcción de la sociedad socialista del siglo XXI, pasa entre
otras coordenadas por un Estado al servicio del ciudadano, que propenda
al fortalecimiento del poder popular y de la acción contralora del
ciudadano común sobre el funcionamiento del propio Estado, y para que
ello sea posible, se requiere de funcionarios públicos que respondan
con su praxis a esa filosofía.
mcrespo48@yahoo.es