Cinco repúblicas fueron las que libertó Simón!

Por esas curiosas casualidades que la historia le juega a la vida, de cuando en cuando hay años que están llenos de aniversarios, y este, el 2008 es uno de ellos. Especialmente para los jóvenes, quienes hace 40 años, en 1968, marcaron un hito de gran importancia en su búsqueda por tener presencia decisiva en la vida social. Mayo del 68 en París, la Primavera de Praga, la masacre de Tlatelolco en México, el movimiento hippie y la lucha por los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos de Norteamérica son algunos de los acontecimientos que hoy, cuatro décadas después nos hacen refrescar la memoria. Y trasegando por estos pensamientos viene a la memoria el famoso discurso de Martin Luther King –asesinado el 4 de abril de 1968- que pasó a la historia como "I have a dream", sueño de la igualdad, de la confraternidad, de la solidaridad, tantas veces frustrado a tantos soñadores. Por esto quiero hablar de los sueños, porque son algo que no nos pueden quitar, ni manipular, ni borrar con los métodos tradicionales de los asesinos de sueños.

Por estos días la polarización de las ideas, la estigmatización del disenso, la criminalización de la protesta, la eliminación física como alternativa nefasta al debate, llena los medios de comunicación masivos, hundiéndonos en el fango del escepticismo y de la depresión. Uno de estos objetos del estigma mediático en nuestras latitudes es el "bolivarianismo" o todo lo que huela a ello, pues se le traduce como sinónimo de terrorismo, de caudillos militares folclóricos y tropicales o de pretexto para proyectos expansionistas. Y esto no lo entiendo muy bien, pues desde las primeras lecturas de historia de muchos latinoamericanos durante el siglo XX, Simón Bolívar fue el libertador del norte de Suramérica; fue el líder de ejércitos de desarrapados que en Ayacucho, Pichincha, Carabobo, Junín (parecen calles de Medellín, pero no lo son!), el Pantano de Vargas o el Puente de Boyacá sellaron libertades que glorifican los himnos nacionales de al menos cinco países latinoamericanos. Esto lo leía en la Historia de Colombia que seguíamos en los 60's en el colegio, escrita por Henao y Arrubla, historiadores oficiales del país. Pero, ¿será que hablaban del mismo Bolívar que pregona Chávez en Venezuela? ¿O de aquel Bolívar cuya espada confiscó el M-19 en los 70's luego de una campaña de expectativa en la prensa que parecía la premonición de un jabón mágico? Para entonces Chávez debía ser un cadete imberbe que hacía lagartijas para complacer a algún oficial del ejército venezolano. ¿Será el mismo Bolívar del que habla la copla de un joropo por "seis numerao" de la tradición llanera colombo-venezolana que popularizó un grupo de canciones en los 80's y que decía: "Cinco repúblicas fueron las que libertó Simón / Bolivia con Venezuela, Perú con el Ecuador / a Colombia no la nombro por ser la nación mayor?" Con seguridad ese Simón no debió ser Trinidad, pues para entonces era banquero. Y fue en estas disquisiciones de la mente que tuve un sueño que quiero compartir con ustedes.



Soñé que la costa Pacífica de mi país iba desde el extremo del Golfo de Chiriquí en los límites de la actual Panamá con Costa Rica, hasta Tacna en los límites del actual Perú con Chile. Con seguridad tendríamos mucho más que currulaos y el tapón del Darien; hasta tendríamos dos puertos muy importantes: Panamá y Guayaquil, además de Buenaventura, y playas como las peruanas o Esmeraldas. Soñé también que nuestra costa Caribe iba desde Bocas del Toro hasta la desembocadura del Orinoco en el Atlántico. Nuestros costeños serían más variados y podríamos escoger para pasar las vacaciones además de Santa Marta, Cartagena o San Andrés, a Colón, San Blas, Maracaibo, Caracas, Isla Margarita o cualquiera de esos paradisíacos sitios costeros de la actual Venezuela. Además el Canal sería nuestro! Tendríamos más tambores además del cununo o el alegre, pues estaría el cajón, los chimbagueles, el culo'e puya y muchos más. Soñé que la cuenca del Orinoco era nuestra arteria nacional y que gracias a ella podíamos pasar desde el Atlántico, entrando por las bocas del Orinoco, hasta el Pacífico, aprovechando las múltiples vías fluviales de las actuales Colombia, Ecuador y Perú. Soñé también que el Cuzco, Machu Pichu y San Agustín formaban la triangulación ideal de nuestra arqueología indígena y eso nos haría una potencia mundial del turismo. Y con estos sueños indudablemente va de ñapa que seríamos la mayor potencia petrolera del mundo; la mayor reserva hídrica del planeta; los principales productores de una multiplicidad de minerales y alimentos; podríamos pensar seriamente en una reserva para la biodiversidad pues tendríamos suficiente territorio para ello. Nuestra selección de fútbol podría jugar a orillas del Titicaca al igual que en Cumaná, Bogotá o San Fernando de Atabapo. Ni que hablar de nuestras posibilidades gastronómicas; hayaca con ajiaco, bollo'e yuca y ceviche de corvina, pasándolo con ron, pisco y aguardiente. Qué borrachera me metí en ese sueño… Y qué mujeres!

Y todo eso porque me dio por pensar en el sueño bolivariano. El del Bolívar de los niños de La Paz, de Caracas, de Quito o de Tunja. Pero aún sigo dudando si estamos hablando del mismo Bolívar de Henao y Arrubla, del de el M-19 o el de Chavez, o del que enmarca en un retrato gigante uno de los salones más importante del Capitolio Nacional de Bogotá. Dudo si sueño con ese Bolívar que hoy asusta porque encarna la guerra, la expansión y la violencia. Les dejo esa inquietud. Ojalá cuando despierte no hayan aprobado el TLC con Colombia, porque me vuelvo a dormir, y como mis sueños son seriados, como las telenovelas colombianas, venezolanas o peruanas, podré soñar que consigo un acuerdo con los gringos que dadas todas las potencialidades de nuestra "Gran Bolivia", le serviría realmente a los trabajadores del país.

Agréguenle a este sueño lo que quieran!

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