La conciencia de una Revolución Bolivariana

La Revolución Bolivariana requiere, en la actualidad, de la resolución de varias contradicciones fundamentales para su avance. Luego de consolidado el poder bolivariano, de lograr la gobernabilidad; ahora se requiere enfrentar paradigmas que definen su avance o retroceso al socialismo.

En este trabajo plantearemos la contradicción entre la conciencia capitalista y la conciencia socialista.

Caracterizamos la conciencia capitalista como aquella, que imbuida en todas las clases sociales, define una conducta individualista, oportunista, antinacional, consumista y corrupta.

En este sentido, el tesoro nacional, bajo una conciencia capitalista, es asumido como una oportunidad para el beneficio individual y la corrupción como su principal instrumento de captura.

En este contexto, el ejercicio de la corrupción en forma generalizada y amparada desde las máximas instancias de poder deteriora moralmente al pueblo y se constituye en un elemento reaccionario de profundas consecuencias sociales y políticas. Un ejemplo de ello fue la caída de la cuarta república.

La conciencia capitalista distorsiona el sentido común y convierte a las personas en esclavos de la compra compulsiva de bienes y servicios. Esta acción, en la mayoría de los casos, no mejora su calidad de vida; pero, a cambio, las convierte en tontos útiles en manos de los vendedores de mercancías.

¿Cuantas veces hemos comprado cosas que no necesitamos? Sabemos que la conciencia capitalista niega la capacidad reflexión del ser humano y privilegia las reacciones compulsivas: privilegia el consumismo. He allí su instrumento más poderoso de dominación.

Esta visión no reconoce problemas comunes sino oportunidades individuales; y no ve diferencias entre los intereses nacionales y los intereses de las transnacionales. Eso sí, mientras reciban su parte.

Para nada les importa que nuestra economía sea dependiente del imperialismo o sea una economía productiva; por el contrario una economía dependiente le garantiza negocios. Le garantiza menor esfuerzo y riesgo para enriquecerse.

Por su parte, la conciencia socialista la caracterizamos como aquella que define a una persona comprometida con su deber social, con la solidaridad, con la organización popular, con la integración y con la honestidad.

Bajo esta conciencia el tesoro nacional es visto como una oportunidad para financiar el proyecto social. Un proyecto social que tiene por objetivo mejorar la calidad de vida de todos los venezolanos, con particular énfasis en las personas con menores oportunidades.

En una conciencia socialista cada quien se entiende como parte de los que contribuyen a la construcción de esa mejor calidad de vida y nunca como discriminados, como marginados en lo material y en lo intelectual.

La economía es vista como una manifestación de la creación productiva del pueblo; como una instancia para generar la mayor cantidad de bienes y servicios a la disposición del proyecto social.

Una conciencia socialista es asumida como una oportunidad para el trabajo colectivo y para el respeto entre los miembros de una sociedad.

En una conciencia socialista la solidaridad es una forma de vida y nunca un momento de benevolencia.

Por otra parte, una conciencia socialista es sinónimo de organización popular, de reflexión individual y colectiva, de educación en su máxima expresión.

En la conciencia socialista se reconocen como intereses fundamentales, los intereses de la clase obrera y de la clase campesina. Y son estos intereses los que se privilegian y nunca los de la burguesía.

Es el interés de la clase obrera y campesina en materia de vivienda, servicios públicos, alimentación, educación, salud, tenencia de la tierra los que se privilegian por encima de los que procuran la mayor acumulación de capital para la burguesía.

Y finalmente, la conciencia socialista es sinónimo de integración de los pueblos, en nuestro caso de los pueblos de Latinoamérica. Una conciencia socialista defiende la honestidad de pensamiento y de conducta; define el avance de la condición humana y la superación del capitalismo.

En este contexto, la lucha entre los dos tipos de conciencias determinan los avances y retroceso de la revolución Bolivariana.

En este momento histórico, el sistema capitalista y la historia de cada país (en nuestro caso la historia petrolera) le da contenido a la conciencia que se reproduce en el Estado, en la economía y en general en la sociedad de cada País. Es por ello, que una conciencia capitalista, como la caracterizamos, define a un Estado capitalista, a una economía capitalista (dependiente, en nuestro caso) y en general a una sociedad capitalista.

En ella los intereses de la clase dominante (la burguesía) priva sobre las demás. En la sociedad capitalista venezolana la acumulación de capital (la burguesía) priva sobre la calidad de vida de la inmensa mayoría de los venezolanos (sobre el resto de las clases sociales).

Sin embargo, la gran pregunta es ¿cómo se define un cambio de conciencia entre el capitalismo y el socialismo? Y la respuesta a esta pregunta la debemos encontrar en el ejemplo de los líderes. Los líderes fundamentales de la revolución deben dar el ejemplo de compromiso con el ejercicio práctico de una conciencia socialista. Es el ejemplo diario de los líderes el que marcará la pauta que luego, el pueblo, reproducirá en su cotidianidad y lo hará suyo. Esta será la conciencia que luego profundizará el pueblo. Por ello la ideología (la conciencia socialista) debe ser más sólida entre los líderes. Son ellos los maestros.

El método utilizado para practicar una conciencia socialista, en los términos descritos; de arriba (desde los líderes) hacia abajo es absolutamente necesario para construir una sociedad verdaderamente socialista. Y luego será el pueblo (la clase obrera y la clase campesina) quienes enseñarán a los líderes el camino para nunca más regresar al capitalismo.

En el proceso Bolivariano, el ejemplo, en el ejercicio práctico de la conciencia socialista está en manos de sus líderes fundamentales. El pueblo reproducirá su práctica.

Y es entonces, luego de un lento y duro pero enriquecedor aprendizaje que el Pueblo hará suya la conciencia socialista. Esto, si la práctica de sus líderes no se desvía. De lo contrario el camino será mucho más largo y tortuoso.

Otro elemento en la construcción de una conciencia socialista en el seno del pueblo es el ejercicio práctico y cotidiano de la controlaría social en manos del pueblo. El control protagónico del Pueblo en el cumplimiento de una conciencia socialista y en su sanción garantiza por un lado su participación y por la otra la profundización del proyecto socialista.

Por esta razón, de nada vale el cambio de nombres, ni la ilusión demagógica que oculta los cambios que requiere nuestra sociedad. Bajo esta óptica, estos planteamientos no son más que el trueque de la esperanza de un pueblo (de la clase obrera y de la clase campesina) por simples espejitos y baratijas: por simple socialdemocracia capitalista y corrupta de la cuarta república.

Es la conciencia que se reproduce en la actuación diaria de los líderes de la revolución Bolivarianas la que determina la conciencia de este proceso. Son ellos quienes con su ejemplo contribuyen o no a la concreción de una conciencia socialista. Es la educación llevada a su máxima expresión: al ejemplo.

El Pueblo observa y reflexiona respecto a la coherencia entre el discurso y la acción. Y pone su esperanza en aquellos ejemplos, que le sirven de guía al pueblo. Ejemplos que deben responder y garantizar los intereses de las clases obreras y campesinas; únicas clases llamadas, por su conciencia, a reproducir una sociedad socialista, una economía productiva socialista y un Estado socialista.

El socialismo sólo tiene viabilidad si a través del ejercicio del poder político se defienden los intereses de la clase obrera y la clase campesina y en consecuencia se actúa en función de la conciencia que reproduce estos intereses. En el ejemplo diario de esta conciencia socialista esta la clave del éxito del socialismo.

El pueblo sigue a quien da el ejemplo de firmeza y se compromete con sus intereses.

Sólo en esta perspectiva, la consolidación de una conciencia socialista impondrá un cambio en la estructura del Estado, en la economía y en la sociedad. Sólo en la consolidación de una conciencia socialista se garantiza una mayor y mejor calidad de vida para todos los venezolanos.

Sólo mediante esta estrategia podremos derrotar a la conciencia capitalista y sustituirlo por un humanismo; por una conciencia socialista.

El reto a la humanidad hace mucho tiempo que ha sido echado por el capitalismo, sólo basta que nos unamos y que con nuestro ejemplo no lo traicionemos.

!Patria, socialismo o muerte, Venceremos¡

¡La conciencia nos hará libres!

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