“El deber de todo revolucionario es hacer la revolución” Fidel Castro
Ponencia presentada en la UAM de México Octubre 2005
Resumen
En el contexto
dominador del imperialismo, frente a la abrupta caída de los llamados
estados socialistas y su referencia política, pudiera parecer obsoleto
el concepto de la revolución. En este trabajo nos queremos acercar
nuevamente a la vigencia y sobre todo a la utilidad de este concepto.
Sin ánimo de retomar tan sólo viejas experiencias, deseamos exponer
que la revolución en sus diferentes variantes sigue siendo la única
resistencia al estado del capitalismo actual. Incluso si éste
es considerado como un Imperio cuya única salida económica es la guerra
y sus métodos de dominación sean más sofisticadas a través de la
supremacía de los medios de comunicación entre otros. Aun así la
revolución internacional, entendida ésta por supuesto como una matriz
de factores, siegue siendo la única resistencia viable. Y el socialismo
la única alternativa del mundo.
Esta ponencia
se estructurará de la siguiente forma:
- Porqué la
revolución socialista como mejor resistencia
- Revolución cubana
y revolución bolivariana. Vínculos indisolubles con la revolución
mundial
- Necesidad imperante
de una organización comunista internacional cuyo epicentro pueda estar
en América Latina
- Apuntes finales
- Referencias
1
Por qué la revolución socialista como mejor resistencia
Carlos Marx
realizó un descubrimiento científico, no trató de escribir una novela
de amor, ni inventó ningún platillo volador. Un descubrimiento del
mismo orden e importancia que el de Darwin, o Newton. El tránsito
de una sociedad de exploradores a una sociedad sin clases es una posibilidad
teórica y una necesidad histórica Olvide usted a Carlos Marx
en nombre de que el socialismo no ha podido triunfar todavía, cúlpenlo
de las aberrantes prácticas del socialismo real, o acúselo de
no haber contemplado en sus tesis el neolibelismo. Vuelva a retomar
viejas tesis liberales para explicar las contradicciones entre trabajo
y capital Y tal cual la manzana de Newton, la historia del mundo
caerá sin piedad sobre su cabeza.
El capitalismo
ha tomado nuevas formas, y alucinantes mecanismos de fuerza. Escuchamos
hablar del neoliberalismo o del capitalismo neoliberal, pero lo que
todavía no hemos podido escuchar es de que el sustantivo de la frase;
CAPITALISMO cambie de nombre. El capitalismo de forma imperial o neoliberal
sigue siendo en última instancia un sistema que se divide entre explotadores
y explotados.
El símil que
les propongo es el siguiente: Tratemos de poner un satélite en órbita.
Claro que sin la informática, la electrónica, las comunicaciones y
el avance en ciencias de los materiales no lo lograremos. Pero por favor
no se olvide de la gravedad, y saque bien las cuentas de Newton primero
que nada, pues de olvidar la gravedad terrestre Microsoft no evitará
el fracaso.
Muy bien, Marx
no previó INTERNET, ni los celulares, tampoco el infeliz predijo a
Stalin. Pero las cuentas debemos sacarlas según su descubrimiento primero
que todo y después ¡eso si! Tan importante como lo anterior poner
toda las nuevas tecnologías de las ciencias sociales en función de
nuestro empeño.
Porque nuestro
empeño deberá ser el socialismo. De verdad, con los retoques de
peluquería para que esté de moda con los nuevos tiempos. Pero
nuestra meta será pasar del reino de la necesidad al reino de la libertad.
No comparto
con muchos compañeros que nos demos tiempo para entender bien este
nuevo IMPERIO; porque ¿cuál fue la llave mágica
(como dice Rosa Luxemburgo) que tuvo Marx para acceder
a entender el modo de producción capitalista? Si Marx pudo descifrar
los jeroglíficos e la sociedad capitalista fue precisamente y
únicamente porque se enfrentó a ellos desde un punto e vista
socialista. Es decir desde una perspectiva histórica”.1
Nos toca hacer
lo mismo: descifrar esta nueva manera de presentarse el capitalismo
desde el estribo del caballo y con la flecha del tiempo hacia
adelante, no basta la observación pasiva y analítica, protegida por
el socorrido paraguas de la academia.
Claro que tenemos,
si es que nos apetece, escoger la otra dulce opción de Federico Engels,
que es la barbarie. Barbarie que estamos viendo: La crisis ética del
imperialismo no tiene precedentes: el fundamentalismo religioso; que
mientras acusan a Darwin de perverso, religiosos renombrados invitan
a asesinar a presidentes elegidos bajo formas de la misma democracia
burguesa como el caso de Paterson; torturadores profesionales como Posada
Carriles siendo protegidos por el Tratado sobre la Tortura, guerras,
cárceles podridas por abusos sexuales, Katrina, donde se demostró
que nuestras miserias también son padecidas en las entrañas del monstruo
y sobre todo el irrespeto casi irreversible hacia la naturaleza.
Recomiendo
prisa, más que relajamiento. La Tierra no aguantará más, no esperará
por nuestras cuentas. Y no sólo somos responsables de nuestra especie,
seremos capaces de destruir los gérmenes mismos de la vida No
es una broma, ni una poesía de los ecologistas, es otra verdad irrefutable.
Y ahora ¿Por
qué la revolución como única resistencia?
Tengo la deformación
profesional de pensar en los conceptos tal cual en ciencias naturales.
Las definiciones cobran cuerpo y forma cuando están en juego asuntos
de importancia mayor como el que nos reúne en este coloquio.
Resistencia
en términos muy generales puede definirse como la capacidad de contención,
como un obstáculo que se opone a un fenómeno dado. Si hablamos por
ejemplo de resistencia eléctrica, podemos analizar que es la que se
opone al paso de la corriente. O en un flujo de agua, la resistencia
la constituye de alguna manera las características del conductor. A
saber: largo o corto, ancho o estrecho, oponiéndose a la circulación
del agua. Es siempre una atenuante del fenómeno y nunca su anulación.
Entonces, ¿la
resistencia al imperialismo significa que debemos convivir con él,
tan sólo resistiéndonos?
El agua seguirá
siendo dañina y destruirá todos los modos alternativos de contenerla.
¿Quiénes son los equivalentes al agua? El imperialismo sin dudas,
que no es más que una manera superlativa del modo de producción capitalista.
El diseño
de nuestras resistencias pasa por no olvidarnos que la meta final, el
objetivo central deberá ser cerrar el grifo de agua o desconectar el
generador de voltaje. Pues si no lo pensamos así y creemos que diseñando
resistencias más efectivas solamente, no resolveremos el problema
del mundo. El agua y la electricidad destruirán con el tiempo nuestros
conductores, y tan sólo tendremos oportunidad de seguir llorando. La
revolución es precisamente el acto histórico de cerrar el grifo de
agua. Las resistencias son las más efectivas tácticas de lucha. La
estrategia es tomar el Olimpo, cerrar el grifo y volver a bajar
de él. Tomar el poder por los revolucionarios es la manera más efectiva
de destruirlo a largo plazo
Mi propuesta
es entonces no hacer contradictorias las palabras resistencia y revolución,
ni excluidos y proletariado, ni de movimiento y partido político revolucionario.
Se contienen unas a otras. Tan sólo la putrefacta práctica socialista
nos sigue confundiendo, y con cierta razón huimos de esos términos
como el diablo a la cruz. Es hora de acabar de entender que si bien
el neoliberalismo nos impone retos nuevos y difíciles, la desaparición
del campo socialista y la globalización nos permite fabricar opciones
con la libertad y convergencia de todos los factores revolucionarios.
Como dijo Fito Páez “No todo está perdido”.
Está demás
decir la incapacidad de las organizaciones internacionales
para ofrecer una alternativa mínima de combate: Hugo Chávez,
el cual busca sin dudas estas resistencias al orden establecido, lanzó
un grito de angustia en Naciones Unidas “Díganme una cosa,
señor Presidente, si nosotros vamos a aceptar esto, es que estamos
perdidos, ¡apaguemos la luz y cerremos las puertas y cerremos las ventanas!
Sería lo último: que aceptemos la dictadura aquí en este salón”2.
Pero
las Naciones Unidas no tienen sentido desde su propia fundación. En
un e artículo del periodista cubano Jorge Gómez Barata, se plantea: “Los
Tres Grandes, Roosevelt, Churchill y Stalin, a pesar de sus grandes
diferencias ideológicas y políticas, coincidieron en que si bien ninguna
de las potencias renunciaba a alcanzar sus objetivos, intentarían lograrlos
sin acudir a guerras, al menos con las dimensiones de aquella matanza”3
No
es cierto: Stalin no tenía grandes diferencias políticas con sus colegas,
tan sólo había que repartirse el mundo de manera efectiva, cosa que
supieron hacer y bajo el estercolero de la “coexistencia pacífica”
pudieron, más bien creyeron que estábamos en paz con Dios. La ONU
actual es hija natural de aquella. Tan sólo hoy tenemos muchos más
problemas acumulados y muchas más confusiones ideológicas.
Tengo
la secreta sospecha que algo de aquel mal hacer del socialismo real
está pesando sobre el actual sistema neoliberal. La URSS aceptó gustosa
el derecho al veto, el cual disfruta (a saber porqué) Rusia, y estuvo
de acuerdo con la partición de Palestina en 1948.
Si existe un país buscando sinceras alternativas al “agua” que
se filtra, ese es la República Bolivariana de Venezuela. Sin embargo
Hugo Chávez no puede contar con la actual Organización de Naciones
Unidas y así se dará cuenta que no puede contar con las organizaciones
burguesas sean populistas o no. De ahí que poco a poco Chávez y la
Venezuela realmente bolivariana se van radicalizando por días al punto
de que su Presidente nos convida a pensar en el socialismo del siglo
XXI. No tardará Chávez en ver con quienes puede de verdad integrarse.
Un solo huevo podrido nos echará a perder nuestra tortilla.
Nuestro
tubo ideal está lleno de salideros por todas partes. Las resistencias
formidables están conteniéndolo, pero el grifo de agua sigue abierto
y la única salida que nos va quedando concretamente es detener el
surtidor de agua. Eso se llama revolución; sin miedo a decirlo, la
revolución donde todos, absolutamente todos los revolucionarios...y
rebeldes (ahora que me disgregan esas dos palabras) estamos convocados.
Dijo
Rosa Luxemburgo: “Ni las reformas sociales, ni la democracia debilitan
dicho muro (entre el socialismo y el capitalismo), sino que lo hacen
más recio y más alto. Sólo el martillazo de la revolución, es decir
la conquista del poder político por el proletariado, podrá derribarlo”1
Tampoco
la palabra terrorismo debe asustarnos al tener en cuenta la palabra
insurrección. Parecería que hoy por hoy los insurrectos son tan sólo
“terroristas que pretender eliminar a los hermosos soldados de Occidente”.
Dicho sea de paso que los iraquíes, (no me importa que les llamen terroristas,
suicidas, etc.) están ofreciendo también al lado de la revolución
bolivariana, la revolución cubana y todos los brotes de rebeldía de
nuestros días, un verdadero aporte a nuestro inventario de resistencias.
Resistencias
y revolución es algo sobre tácticas y estrategias, de lo cual
hablaron los mejores revolucionarios.
Andamos cerca del 8 de octubre, y recordar al Che es muy oportuno
como pensador profundo de la teoría revolucionaria, aunque muchos lo
asocien tan sólo como mártir religioso del foquismo, o tan sólo como
un romántico Quijote. Dijo el Che en Tácticas y Estrategias de
la Revolución Latinoamericana:
“El
poder es el objetivo estratégico sine qua non de las fuerzas revolucionarias
y todo debe estar supeditado a esa gran consigna”
La
toma del poder es un objetivo fundamental de las fuerzas revolucionarias.
Conquistar el porvenir es el elemento estratégico de la revolución,
congelar el presente es la contrapartida estratégica que mueve las
fuerzas de la reacción en el mundo actual” 4
Por
supuesto esto lo dijo en los 60, mas me tomo la libertad de exponerlo
como si fuera para el día de hoy.
La
insurrección es inherente a un proceso revolucionario, es un elemento
que siempre habrá que considerar. No hay que temerle por el mero hecho
de que el terrorismo paralice nuestras neuronas.
Dijo
León Trotsky: “Consecuentemente en el primer plano de la obra
que vamos a iniciar, estará la insurrección armada como la etapa
más alta de la revolución”5
Y
dijo el Che: “¿Es posible o no en las condiciones actuales de
nuestro continente lograrlo (el poder socialista, se entiende) por la
vía pacífica?
Nosotros
contestamos rotundamente: En la mayoría de los casos no es posible.
Lo más que se lograría sería la captura formal de la superestructura
burguesa del poder, y el tránsito al socialismo de aquel gobierno
que, en las condiciones de la legalidad burguesa
establecida llega al poder formal, deberá hacerse también en medio
de una lucha violentísima contra todos los que
traten, de una manera u otra, de liquidar su avance hacia nuevas estructuras
sociales”.4
Sé
por supuesto que en nuestro arsenal de pensadores no todos tenían la
misma visión que Trotsky y el Che. Lo expongo, por supuesto porque
coincide con el de la autora de esta ponencia. La insurrección armada
en dependencia de las circunstancias es una alternativa que no merece
ser excluida ni por la supremacía militar , ni por la patética jerga
actual del enemigo.
Entonces,
¿Por qué no pensar que la revolución es la estrategia y que las múltiples
formas formidables de resistencias que tenemos se convierten en tácticas?
La
resaca de la práctica aberrante del socialismo real no nos permite
todavía perderle el pánico a las palabras. La revolución debe concebirse
desde sus propios inicios en mundial. La globalización actual sostiene
todavía más esta tesis. Al imperialismo se le puede “pillar” desde
muchas trincheras distintas. Desde París, Caracas, Bagdad, Chiapas
o Bolivia. Ninguno de los eventos que se están sucediendo uno
tras otro en el mundo está alejado de ser principios tácticos para
la revolución.
Dice
la II Declaración de La Habana:
¿Qué
es la historia de Cuba sino la historia de América latina? ¿Y qué
es la Historia de América Latina sino la historia de Asia, África,
y Oceanía? ¿Y qué es la historia de todos los pueblos sino la historia
de explotación más despiadada y cruel del Imperialismo entero?
6
Acaba de terminar en La Habana el evento en conmemoración a las proféticas
palabras de Fidel Castro en relación a la deuda externa de los países
del tercer mundo En uno de los discursos, Atilio A Borrón señalaba
los puntos en la que fallamos en el pago de la deuda. La falta
de unidad, la compra de los gobiernos por Estados Unidos, etc. Y yo
me pregunto:¿ qué es lo que se esperaba? ¿Que los gobiernos por muy
atorados que estuviesen pactaran juntos contra el Imperialismo y el
FMI? Al cabo de veinte años son más pobres nuestros pueblos y han
entregado más dinero. El capitalismo se entiende entre sí. Siempre
lo ha hecho. Es más ya vemos hoy los súper populistas gobiernos del
Sur en qué andan. Es tonto seguir jugando con los pueblos y seguir
soñando que el régimen capitalista puede ser llevadero. Con los gobiernos
burgueses ni resolvimos , ni resolveremos el pleito endémico de la
deuda externa
Dijo Eric Toussaint
: “Sin
embargo, en el plano político, si
lo deseasen, los gobiernos de los principales PED (países en desarrollo),
50 años después de Bandoeng, podrían constituir un poderoso movimiento
capaz de imponer reformas democráticas fundamentales en todo el sistema
multilateral. Podrían adoptar una política moderada -rembolsar las
deudas de manera anticipada con un descuento importante- o una política
radical -repudiar la deuda y aplicar un conjunto de políticas que rompan
con el neoliberalismo. El contexto internacional les es favorable ya
que la principal potencia mundial está empantanada en la guerra de
Irak, en la ocupación de Afganistán; se confronta además con muy
fuertes resistencias en América Latina que están desembocando en duros
fracasos (Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia...) o en un impasse. .
Estoy persuadido que eso no ocurrirá: ni el escenario
moderado, ni el radical se materializarán a corto plazo. La enorme
mayoría de los dirigentes actuales de los PED están totalmente atrapados
por el modelo neoliberal. En la mayoría de los casos están completamente
comprometidos con los intereses de las clases dominantes locales que
no tienen ninguna posibilidad de alejamiento real (sin hablar de ruptura)
de las políticas de las grandes potencias industriales. Los capitalistas
del Sur adoptan un comportamiento de rentistas y cuando no es el caso,
buscan ganar partes de mercado”7
Pensar
que el socialismo es viable, no sólo nos unirá en la lucha a corto
plazo, para cerrar el grifo de agua, sino que nos ayudará paralelamente
a diseñar las mejores estrategias coyunturales.
2 Revolución
cubana y revolución bolivariana. Vínculos indisolubles con la revolución
mundial
Cuba fue junto
a Puerto Rico la última colonia de España. Además fue donde el Imperialismo
presentó cartas credenciales. Lo dijo Lenin así: Durante los últimos
quince o veinte años después de la guerra hispano-americana (1898)
las publicaciones de economía, así como las de política del Viejo
y el Nuevo Mundo, utilizan cada vez más el concepto de
“imperialismo”8 Así que la palabra
que nos anda convocando en esta reunión parece haber sido usada de
alguna manera debido a la guerra imperialista que se desplegó en mi
pequeña isla. Para terminar, en Cuba triunfó la primera revolución
socialista de Occidente... En Cuba por poco se acaba el mundo en Octubre
de 1962 y después de la caída del Socialismo europeo la revolución
cubana constituyó la única resistencia consistente al Imperialismo.
Un buen observatorio de la historia del mundo es Cuba, sin lugar
a dudas.
Y eso tiene
una explicación: Los cimientos de la Revolución Cubana fueron desde
sus propios inicios unos cimientos de revolución permanente, aunque
por ahí me digan terrorista, o trotskista y miles de cosas más.
José Martí
y el Partido Revolucionario Cubano, del cual muchos de sus fundadores
entraron sin escala al Partido Obrero Socialista en 1905, fue el inicio
de la revolución auténticamente socialista. Carlos Baliño solidario
con la II Internacional, Julio Antonio Mella de un pensamiento tan radical
e internacional que lo coloca entre los vanguardias marxistas al lado
de José Carlos Mariategui, son apenas un par de ejemplos.. Julio
Antonio Mella líder de la juventud cubana y líder dentro de la izquierda
del Partido Comunista Mexicano se convierte en el enlace entre la obra
radical de José Martí y el bolchevismo más auténtico. Pablo de la
Torriente Brau y el ala izquierda estudiantil, Guiteras y la Joven Cuba,
la Juventud del Partido Ortodoxo , en cuyo programa fundacional aparece
como meta el socialismo auténtico sin el estalinismo, Fidel Castro,
quien va al Moncada con un programa veladamente socialista y en la Historia
me Absolverá realiza un perfil clasista de la sociedad , convocando
a la lucha al proletariado y a los campesinos pobres.Y para concluir
con la aportación última y superior del Che Guevara, le otorgan a
la Revolución Cubana (RC) un linaje de auténtica revolución permanente.
Por un lado de un radicalismo socialista incomparable, por el otro un
carácter internacionalista sin precedentes. Por otra parte en general
desde Mella hasta el Che Guevara la propuesta del socialismo fue siempre
auténtico, internacionalista y anti burocrático. No en balde los estalinistas
de sus respectivas épocas los acusaron a ambos de oposicionistas
de izquierda. Pero eso lo he reseñado en un par de trabajos, aunque
no me cansaré de decirlo, lo que tengamos de supervivientes se lo debemos
a esta tradición, lo de fracaso a la contaminación estalinista que
contagiamos después de la partida del Che y de la zafra de los diez
millones donde perdimos más, mucho más que un par de millones de toneladas
de azúcar.
El papel de
la RC en el ámbito latinoamericano y mundial fue decisivo. No hay movimiento
de liberación social que de una u otra forma no acuda a los recursos
de la RC, a pesar por supuesto del virus estalinista que unos momentos
más que en otros hubo de infestarnos.
La revolución
bolivariana, por su parte representa la frescura de una revolución
radical, que tendrá que convertirse en poco tiempo en socialista sino
quiere quedar para una caricatura, parafraseando al Che. Veremos hasta
que punto podremos ir avanzando allá sin enfrentamientos violentos.
Pero es sin dudas hoy otro de las resistencias más tenaces contra el
imperialismo. El vínculo de ambas muestra por supuesto la posibilidad
real de una colaboración entre pueblos revolucionarios. No nos cansemos
con datos de los impresionantes logros sociales y beneficios económicos
de esta relación. Es una relación auténtica y fuerte con líderes
probados y de arraigo en sus países y en las masas revolucionarias
del mundo. Es un verdadero aliviadero para ambas revoluciones, como
es de esperar.
Mas no
basta, ni con mucho. La misión de estas revoluciones frente a la
explosión revolucionaria o rebelde, como ahora quieren llamarle, que
se vive en América Latina en particular y vivirá sin dudas el mundo,
debe ser a mi juicio de apoyo irrestricto a cualquier brote revolucionario
o de liberación social. No lo digo yo. Lo dijo el Che en el no demasiado
difundido Discurso de Argel: en relación a los antiguos países socialistas:
“El desarrollo de los países que empiezan el camino de su liberación
debe costar a los países socialistas.
Lo decimos así, sin el menor ánimo de chantaje o de espectacularidad,
ni para la búsqueda fácil de una aproximación mayor al conjunto de
los pueblos afroasiáticos, es una convicción profunda.
No puede
existir socialismo; si en las conciencias no se opera un cambio que
provoque una nueva actitud fraternal frente a la humanidad, tanto de
índole individual, en la sociedad que se construye o está construido
el socialismo, como de índole mundial en relación a todos los pueblos
que sufren la opresión imperialista (…) Los países socialistas tienen
el deber moral de liquidar su complicidad táctica con los países explotadores
de Occidente “9
Es obvio que
se dijo hace cerca de 40 años, pero aun así el éxito de las ideas
del socialismo pasa por la coherencia revolucionaria. Y en este caso
estamos en primer término los revolucionarios cubanos, que ya ostentamos
el poder.
Con más datos
que me proporcionen y con más banderitas rojas que me esgriman
no considero que en la República Popular China se viva una revolución
socialista, o que hayan intentado construir el socialismo. Allí en
el mejor de los casos se construirá una potencia capitalista muy poderosa...no
cuento a China entre mis aliadas para la revolución.
Pero nuestras
revoluciones cubana y venezolana para su propia permanencia deben apoyar
los movimientos emergentes que estén dispuestos hacia el camino de
terminar la explotación imperialista y viceversa por supuesto: Los
movimientos revolucionarios emergentes deberán ver en estas dos revoluciones,
a pesar de sus defectos, referentes de la victoria a alcanzar. “El
internacionalismo proletario es un
deber, pero también es una necesidad revolucionaria”10
dijo el Che. Y este internacionalismo es, pero no se reduce, a
la ayuda material y humana. Estamos hablando de otra cosa: De un apoyo
moral y comprometido a todo movimiento revolucionario emergente. Tal
cual lo dijo el Che hace cuatro décadas.
Es ésta la
única forma que tenemos para sostener, nuestros movimientos en el mundo
y por añadidura las revoluciones que han logrado triunfar.
3 Necesidad
imperante de una organización comunista internacional cuyo epicentro
pueda estar en América Latina
Partido, Movimiento,
Frente, Alianza, Coalición, como gusten, pero un programa socialista
o con el eufemístico no capitalista.
No hay divorcio
teórico entre movimientos sociales radicales, los partidos revolucionarios
y las revoluciones triunfantes. Todo lo contrario. Se complementan y
fundamentan mutuamente. Porque es precisamente, según mi criterio lo
que nos anda faltando, esta comunión y esa simbiosis.
Actualmente
hay toda una polémica entre cuál es instrumento que organizará la
resistencia al imperialismo. En mi trabajo “¿Fue el movimiento
26 de Julio un partido de vanguardia?” explico la experiencia
cubana al respecto y de qué forma lo que empieza siendo un movimiento
popular una vez que se dispone a hacer la revolución se convierte automáticamente
en un partido auténticamente político, sin que sus participantes en
su conjunto hayan leído una palabra de Lenin o Gramsci. El asunto radica
que no hay muchas formas posibles de arrebatarle el poder a las clases
dominantes. Porque repito una vez más que de eso debe tratarse y no
de una convivencia resistiva con el imperialismo. Después de tomado
el poder...otro es el asunto. De qué manera o con cuál estrategia
diseñamos sociedades socialistas cada vez más democráticas y donde
el sentido sea debilitar al estado y no fortalecerlo. Tomar el poder
por el proletariado es la forma más eficiente de destruirlo. Bien valdría
otro Coloquio para analizar cómo sostenemos un poder en una matiz global
imperialista. Mas ese no es ahora nuestro asunto.
Para tomar
el poder debemos organizarnos. Es ingenuo pensar que con manifestaciones
y denuncias nos van a ceder el poder.
La revolución
cubana triunfó en siete años a uno de los ejércitos más poderosos
del mundo ¡Y no me digan ahora que fue por la presencia de la URSS!
La URSS se enteró de última sobre los locos rebeldes.
La historia
de la revolución cubana deberá a estas alturas ser estudiada con mucho
rigor. Ya es un clásico. Quizás el clásico más cercano que tenemos.
La pericia de Fidel Castro estuvo en diseñar su “partido” que fue
el movimiento 26 de Julio.
La conjunción
entre la lucha guerrillera, el llano, las huelgas y la propaganda
adecuada le confiere una singularidad a esta dirección política. Ni
fue lucha en las montañas, ni fue lucha urbana. Se coordinó todo como
un solo movimiento. De tal suerte que la Sierra soportaba al llano y
el llano a la Sierra. Por supuesto que había contradicciones entre
ambas formas de luchar, pero por suerte para mi revolución la dirección
del movimiento supo llevarlas al unísono. La propaganda rebelde fue
decisiva, sobre todo para llamar a la huelga general. Radio Rebelde
se escuchaba en todo el país. Al entrar en la Habana el ejército rebelde
ya todo el pueblo los esperaba.
Hoy debatimos
de forma bizantina si el foco guerrillero vs. movilizaciones vs. Sabotajes
vs. Huelgas. ¡Todos! Todos los métodos son importantes, tan sólo
el objetivo debe estar claro. Hacer la revolución y tomar el poder.
También he
escuchado la controversia estéril entre rebeldes y revolucionarios.
Lógica aristotélica no más: Si alguien se rebela que sea para hacer
la revolución y no para jugar a ser Robin Hood, y por el lado opuesto,
si alguien aspira a hacer la revolución , no debe estar esperando a
un eclipse total de Sol, sin voluntarismos , pero de rebelarse contra
el orden impuesto. Dijo León Trotsky: “Como marxistas debemos
conocer y comprender que no es suficiente querer una insurrección para
llevarla a cabo. Pero cuando se present n las condiciones objetivas
se impone realizarla, hacerla posible, pues no se realiza sola”5
Entonces los
movimientos sociales que de verdad luchen por verdaderas demandas y
los partidos políticos que logren liberarse de los fantasmas del sectarismo
y el reformismo electoralista (las dos recurrentes pesadillas de nuestros
partidos) colapsarán sin esfuerzo, tal cual las gotas de aceite en
una cacerola cuando el agua está a punto de hervir.
Otro aspecto
que debemos considerar, precisamente por la globalización de nuestros
días es comenzar con un proceso de internacionalización de nuestras
organizaciones revolucionarias. Esto permitiría dos cosas:
En primer lugar
sería un antídoto contra el sectarismo en el cual la práctica socialista
del siglo XX nos obligó a permanecer como consecuencia de las confusiones
ideológicas. En segundo lugar mantendría siempre activas nuestras
organizaciones, pues de una región a otra del Continente se van sucediendo
determinados episodios protagónicos. Hoy es Bolivia, luego Brasil,
luego México, Cuba, Venezuela, etc. Estaríamos siempre en pie de lucha.
La Internacional que fundó Carlos Marx no fue por gusto. Fue porque
Europa toda estaba en ebullición y cualquier salidero era oportuno
para entrar en acción. En estos instantes América Latina es la Europa
del siglo XIX y debe ser una nuestra posición frente a las bases militares
en el Paraguay como las oportunidades de México con los nuevos espacios
políticos alternativos a las elecciones que vemos con gran placer que
empiezan abrirse.
Los gobiernos
populistas de nuestra región han mostrado demasiado pronto su ineptitud,
con las excepciones de Cuba y Venezuela, las cuales dicho sea
de paso deberán alinearse también con estos movimientos y nunca con
los gobiernos, ni siquiera en aras de la integración política de la
región. No encuentro la viabilidad de una integración de la revolución
bolivariana con el gobierno colombiano de Uribe y así sucesivamente.
Lo dije arriba, el ALBA ha funcionado de manera real tan sólo entre
dos revoluciones y no entre dos gobiernos. Los estados de Brasil,
Argentina, Uruguay, Panamá etc., se encuentran absolutamente a la derecha
de las aspiraciones de sus respectivos pueblos. Es una realidad que
los revolucionarios...y los rebeldes deberemos saber capitalizar.
Dijo el Che
Guevara en Pasajes de la Guerra Revolucionaria: “los gobiernos
democráticos de amplia base popular ascienden
laboriosamente, y muchas veces antes de asumir el poder, ya están estigmatizados
por la serie de concesiones previas que han debido hacer para mantenerse
“11 Ya sé que los reformistas actuales
que se dicen revolucionarios me dirán que eso lo dijo el Che hace cuatro
décadas. Pero ya me he desempolvado de ellos y de los sectarios de
antaño que andan hoy disueltos en partidos electorales y reformistas.
El Che es un revolucionario de nuestros días, como todo verdadero revolucionario.
Por último
unas palabras sobre otra disyuntiva que se nos anda presentando en relación
al sujeto de la Historia en la actualidad, La estéril dicotomía entre
“excluidos” y “proletarios” favorece tan sólo al enemigo. Que
el proletariado actual pueda tener más facilidad de vida que los llamados
excluidos sociales no implica que aquellos no sean explotados por el
capital. Todavía no sé cuando se ecisionaron estos vocablos. Más
de una vez he dicho que el enemigo está unido e internacionalizado
y cuenta con sólidos partidos como son las organizaciones internacionales
(ONU, FMI, OMC) y no se cansan de fundar partidos como las ALCA etc.,
todos mundiales. Ellos carecen de confusiones en reconocerse. El imperialismo
norteamericano reconoce como “compañeros de lucha” a los gobiernos
nacionales y los apoya de manera irrestricta. El caso de las Malvinas
es un ejemplo clásico de este “compañerismo”. Nosotros, más pobres,
menos organizados y más confusos no nos reconocemos entre nosotros.
Los excluidos
de este mundo forman parte del partido proletario, no comprendo todavía
las maniobras teóricas con las que quieren dividir a los piqueteros
argentinos de los obreros franceses, que nos acaban de regalar una hermosa
huelga, de los Sin Tierra de Brasil, o de Hugo Chávez, si es
que el compañero decide de una vez y por todas afiliarse a este “partido”.
Tan sólo como contrapeso debemos tener planes de lucha como ellos...
Nosotros, esos que a decir de Carlos Marx no tenemos más que perder
que nuestras cadenas , o como decía Benedetti en su poema “Ellos
y Nosotros” los que no necesitamos de sábanas blancas para hacer
el amor.
4
Notas finales
La revolución
socialista no es sólo una necesidad histórica ni una forma bonita
de hablar. Es todo lo contrario, una posibilidad real frente a esta
nueva manera en que se nos presenta el Imperialismo. La globalización
neoliberal tiene su contraparte dialéctica y es la revolución globalizada.
El desarrollo en las comunicaciones, INTERNET, etc. se pueden convertir
en una ventaja también para “nosotros”. No es mentira que el capitalismo
cava sus propios sepultureros... El sepulturero de hoy no es para nada
aquel proletariado exclusivo de los obreros de la Europa, se ha ampliado,
pero sin perder su esencia. Los llamados excluidos, estarán excluidos
en nuestras hermosas tierras para cualquier cosa, excepto para la revolución.
Termino entonces
con las palabras de la II Declaración de La Habana que repitió
el Che
En la XIX
Asamblea de las Naciones Unidas en 1964 en una irrepetible lección
de diplomacia revolucionaria que andamos necesitando en estos tiempos.
Estas proféticas palabras fueron dichas para este instante:
“Con lo
grande que fue la epopeya de la independencia de América Latina, con
lo heroica que fue aquella lucha, a la generación de latinoamericanos
de hoy le ha tocado una epopeya mayor y más decisiva todavía para
la humanidad. Porque aquella lucha fue para librarse del poder colonial
español, de una España decadente, invadida por los ejércitos de Napoleón.
Hoy le toca la lucha de liberación frente a la metrópoli imperial
más poderosa del mundo, frente a la fuerza más importante del sistema
imperialista mundial y para prestarle a la humanidad un servicio todavía
más grande del que le prestaron nuestros antepasados.
Pero esta
lucha, más que aquélla, la harán las masas, la harán los pueblos;
los pueblos van a jugar un papel mucho más importante que entonces;
los hombres, los dirigentes importan e importarán en esta lucha menos
de lo que importaron en aquélla.
Esta epopeya
que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios,
de campesinos sin tierra, de obreros explotados, la van a escribir las
masas progresistas; los intelectuales honestos y brillantes que tanto
abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina; lucha de masas
y de ideas; epopeya que llevarán adelante nuestros pueblos maltratados
y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta
hoy, que ya empiezan a quitarle el sueño. Nos considerabna rebaño
impotente y sumiso; y ya se empieza a asustar de ese rebaño; rebaño
gigante de doscientos millones de latinoamericanos en los que advierte
ya a sus sepultureros el capital monopolista yanqui.
Con esta
humanidad trabajadora, con estos explotados infrahumanos, paupérrimos,
manejados por los métodos de foete y mayoral no se ha contado o se
ha contado poco. Desde los albores de la independencia sus destinos
han sido los mismos: indios, gauchos, mestizos, zambos, cuarterones,
blancos sin bienes ni rentas, toda esa masa humana que se formó en
las filas de la «patria» que nunca disfrutó, que cayó por millones,
que fue despedazada, que ganó la independencia de sus metrópolis para
la burguesía, esa que fue desterrada de los repartos, siguió ocupando
el último escalón de los beneficios sociales, siguió muriendo de
hambre, de enfermedades curables, de desatención, porque para ella
nunca alcanzaron los bienes salvadores: el simple pan, la cama de un
hospital, la medicina que salva, la mano que ayuda.
Pero la
hora de su reivindicación, la hora que ella misma se ha elegido, la
viene señalando, con precisión, ahora, también de un extremo a otro
del continente. Ahora, esta masa anónima, esta América de color, sombría,
taciturna, que canta en todo el Continente con una misma tristeza y
desengaño, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente
en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza
a sufrir y a morir. Porque ahora, por los campos y las montañas de
América, por las faldas de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas,
entre la soledad o en el tráfico de las ciudades o en las costas de
los grandes océanos y ríos, se empieza a estremecer este mundo lleno
de razones, con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo,
de conquistar sus derechos casi quinientos años burlados por unos y
por otros. Ahora sí, la historia tendrá que contar con los pobres
de América, con los explotados y vilipendiados de América Latina,
que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia.
Ya se les ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término
de cientos de kilómetros, para llegar hasta los « tierras de Latinoamérica,
esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase.
Porque esa ola la forman los más mayoritarios en todos los aspectos,
los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen
andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño
embrutecedor a que los sometieron...
Porque esta
gran humanidad ha dicho: « ¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha
de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia,
por la que ya han muerto más de una vez inútilmente.
Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los
de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia”6
Si vamos a
morir que sea por el Socialismo
¡Revolución
o Muerte!
5
Referencias
- Rosa Luxemburgo.
“Reforma o Revolución”
.1902 Editorial Federico Engels 2002. p.68
- Hugo Chávez.
Discurso ante la 60º Asamblea General de la Organización de Naciones
Unidas (ONU) Nueva York, jueves, 15 de septiembre de 2005
- Jorge Gómez Barata.”
De la memoria histórica” (Amanecer con Cuba).
1 de Octubre 2005
- Ernesto Che Guevara.
“Tácticas y estrategia de la revolución latinoamericana”. Octubre
– Noviembre 1962( publicada en Verde Olivo el 6 de Octubre de 1968)
- León Trosky.
“Los problemas de la Insurrección y de la Guerra Civil” (Conferencia
pronunciada en la Academia de Ciencias Militares de Moscú el 29 de
julio de 1924) Críticas de la Economía Política N0
26
- Fidel Castro.
II Declaración de La Habana.
Obra revolucionaria , No 5 febrero 1962
- Eric Toussaint Deuda
externa Los nuevos retos y las propuestas para el futuro
Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer
Mundo (CADTM). La Habana. 2005
- Vladimir Ilich Lenin
"El imperialismo, fase superior del capitalismo",
V.
I. Lenin, Obras Escogidas en doce tomos, Editorial Progreso, Moscú,
1976, t. V, p.381. - Ernesto Che Guevara “Discurso
de Argel” (Seminario Económico de solidaridad afroasiática)
Discurso 24 de febrero de 1965
- Ernesto Che Guevara
“El Socialismo y el hombre en Cuba” Marcha Montevideo , 12 de
marzo de 1965 (Carta dirigida a Carlos Quijano)
- Ernesto Che Guevara.
“Pasajes de la Guerra Revolucionaria”. 1959. Ediciones huracán
1975 p.10