
PARÁBOLA DEL SISTEMA MIXTO
En aquellos días el granjero conciliador inventó el gallinero mixto en
el cual la mitad de los animales eran gallinas y la otra mitad zorros. A la
semana, en el gallinero sólo quedaban zorros, y se comieron al granjero.
PARÁBOLA DEL DISCÍPULO OFICIOSO
El discípulo más oficioso se dedicó a apagar todas las luces de Tierra
Santa, para que ninguna brillara ante el Maestro tanto como la suya. Y al final de la
jornada descansó en la oscuridad, creyendo que había extinguido todas las
luces sin saber que sólo se había quedado ciego.
PARÁBOLA DEL CRISTIANISMO SIN CRISTO
Sucedió en aquellos días que los discípulos estaban sumamente
contentos por la gran cantidad de limosnas que recibían de los creyentes y
sumamente molestos porque el Maestro les mandaba distribuirlas a los pobres.
Así descubrieron que lo único malo que tenía el cristianismo era Cristo, nada
que no se pudiera arreglar con tres clavos y dos palos.
PARÁBOLA DEL BECERRO DE ORO
Ocurrió que de día muchos seguían al Maestro elogiando la pobreza, mas
de noche se perdían en los casinos de Babilonia para adorar al becerro de oro
ostentando diademas, prendas de firma y prepotentes carrozas de lujo, mientras los
fieles discípulos trabajaban en el desierto por menos del salario mínimo, sin
nombramiento ni contrato ni estabilidad laboral y padecían desabastecimiento. Y
cuando los adoradores del Becerro de Oro ofrecieron el Reino de los Cielos,
encontraron que los fieles discípulos tomaban el Reino de la Tierra.
PARÁBOLA DE LA OTRA MEJILLA
Y desde el sanedrín los fariseos divulgaron calumnias terribles contra
los creyentes, escondieron el pan para que faltara, mandaron sayones para
prender al Hijo del Hombre y exterminar a cuantos en él creyeran incendiando
las casas donde se refugiaran. Mas hete aquí que un creyente pretendió
defenderse, y reprocháronle: ¿No ha dicho el Maestro que a quien le pegue en el
rostro, el pondrá la otra mejilla? Y respondió el que se defendía: Es que cada
vez que al Maestro le pegan en una mejilla, la otra que pone es la nuestra.
PARÁBOLA DE LA DOBLE FIDELIDAD
En aquellos días explicaba el publicano en el sanedrín cómo se podía
servir a dos patronos sin traicionarlos. Llegado a su casa, encontró que su
esposa hacía el amor con el vecino sin ser infiel a ninguno, por lo que corrió
a besar al Maestro. Y éste respondióle:
-¿Judas, Con un beso entregas al Hijo del Hombre?
-Tengo doble fidelidad, como nazareno y como publicano. Como nazareno
te beso, y como publicano te entrego. No se puede servir a dos patronos, pero
sí se puede traicionar a dos naciones.
PARÁBOLA DEL FARISEO DESAGRADECIDO
En aquellos tiempos pasó un fariseo frente al Nacimiento y le pidió que
llenara su cuarto de juguetes. Pero en el cuarto del fariseo apareció un
tosco pesebre, lo único que por ese entonces el Salvador poseía en el mundo. Y,
sintiendo despecho, pidió el fariseo grandes palacios. Mas lo único que le fue
dado fue la cooperativa de carpintería de san José, única herencia del Salvador
en el mundo. Clamó el fariseo por los delicados banquetes de los sacerdotes y
los usureros, mas apenas recibió pan y pescado multiplicados prodigiosamente. Y,
sintiéndose enfermo de hartura, clamó el fariseo por viajar a las grandes
clínicas de Roma, mas sólo recibió la salud, lo único que podía dar el
Salvador, y eso de milagro. Apesadumbrado por la codicia, exigió el fariseo un
diluvio de oro hasta ahogar a todos los seres excepto a él. Mas, dijéronle que
el Salvador no podía esta vez complacerlo, pues era juzgado en la plaza
pública. Por lo que a toda prisa se dirigió el fariseo hasta la plaza, y en
cuanto vio comparecer al Salvador gritó: Crucificadle.
PARÁBOLA DEL SAMARITANO PEREZOSO
Aquella mañana llamaron al samaritano para que fuera a votar en la
Asamblea si había que liberar a Barrabás el rencoroso o al Maestro que
predicaba el amor entre todos. Los fariseos me han dicho que el amor es malo, y
que el rencor no daña, contestó el samaritano sin moverse de cama. El
samaritano durmió hasta que esa tarde tocaron a su puerta. Era Barrabás, que
venía a crucificarlo.

.PARÁBOLA DEL COLECCIONISTA
Primero fue dejándose llevar por la tentación de no botar camisas
viejas, viejos trajes, con la esperanza de que pudieran volver a estar a la moda
o de que el cuerpo recuperara las medidas viejas.
Entonces vino la inundación de periódicos amarillentos que trajeron
alguna vez una noticia interesante, que se sumaron a las tarjetas de bautizo, a
las viejas cartas, a los tantos libros que no se leerán más porque no se
debieron leer la primera vez, todo lo que debería venir con fecha de caducidad
pero que subsiste mientras la decisión se demora.
Al fin guarda tantas cosas porque le impide descartarlas el temor de
rebuscar en el montón de escombros y encontrar que ya no funcionan, no son
importantes o no tienen sentido, las medias con agujeros, los sobres con
mechones de cabellos, las tazas desportilladas, la fotografías desvaídas, el
viejo retrato del abuelo e incluso él mismo, que pronto será viejo y abuelo y
después retrato y espera sólo con terror con expectación con esperanza ser
liberado de la custodia de tantas cosas inútiles al ser por fin desechado.

PARÁBOLA DE LA DESDICHADA CONDICIÓN
DE LAS HADAS
Hace tanto tiempo las hadas fulguraban en los bosques vírgenes o en los
sueños de los niños. Después vinieron las motosierras y la pedagogía moderna y
las hadas huyeron a los albañales de las ciudades o a los circos o a las ferias
donde les perdonan el brillo porque los espectadores pueden creer que resulta
de reflectores y de mostacillas. Las hadas son ángeles sin amo. Yo estuve
prisionero con un hada y viajé con otras en un vagón estremecido por demonios. Adoran
las hadas motines y carnavales donde todos se disfrazan menos ellas, y pueden
moverse libremente por uno, dos días sin disimular su fulgor. Después llegan el
neón y la racionalidad y el calendario y deben esconderse o disimularse,
grises, monótonas, laceradas.
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