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Credito: J. Kalvellido |
Aló Presidente sale
al aire con una imagen de los llanos y serranías de Barinas, donde
nació el Señor Hugo Chávez, lo acompaña su padre, gobernador
reelegido de ese estado. Las conversaciones de padre e hijo discurren
entre tropicales matas de mango, lechoza, onoto, mamón, recuerdos
de la infancia y adolescencia del presidente que la atmósfera familiar
propicia.
Están en el terreno
en que se está removiendo la tierra para la construcción del hospital
general especializado en toxicología. Uno de los 15 que se comienzan
a construir entre lo que queda de año y el primer trimestre del 2008,
entrando en servicio en dos años. Es la primera etapa de Barrio Adentro
3, medicina especializada gratuita para todo el pueblo, sin discriminaciones
de ningún tipo.
Estos hospitales se construirán
según especialidades de lo que afecta prioritariamente la salud de
cada región acorde a sus estadísticas. Este nivel de servicio especializado
y de alta tecnología nunca existió en Venezuela. Dispondrá también
de viviendas para los acompañantes que vendrán de todas partes del
país, así como para todos los empleados del hospital. Además como
parte de Barrio Adentro 2 están todos los antiguos y casi abandonados
hospitales generales en remodelación total.
Las estadísticas de
Barrio Adentro son realmente impresionantes, todas ellas en decenas
y centenas de millones, como las he divulgado en muchos artículos.
Creo que podemos decir sin temor a equivocarnos que no existe en la
historia mundial una acción sanitaria gratuita y masiva de esta magnitud,
que por otra parte no está limitada a las fronteras nacionales.
Todo ello ha sido posible
gracias a la voluntad y sensibilidad del gobierno, más el masivo respaldo
popular, así como la invaluable ayuda del pueblo cubano, de los cuales
hay más de 30.000 voluntarios en suelo venezolano, a los que hoy afortunadamente
ya se suman unos cuantos miles de venezolanos, además de las decenas
de miles que están estudiando la especialidad.
Sin embargo se continúa
diciendo que Venezuela regala petróleo y dólares. ¿Cuánto vale en
esta época de medicina mercenaria un médico que abandona su país
y familia para servir a su prójimo necesitado, que no acepta vivir
sino en sus mismas condiciones, que visita a los pacientes en sus propias
casas para asegurarse de que evolucionen favorablemente?
Lo importante es que
el pueblo venezolano no se cansa de reconocer y agradecer la humanidad
de estos ya compañeros cotidianos de vida, así como aprender de su
ejemplo. Los que no solo no aprenden, sino que luego de ocho años siguen
diciendo tonterías que ya nadie cree, como que dichos doctores ganan
más que ellos, cuando a veces por retrasos en sus salarios a cargo
de Venezuela no tienen ni que comer, son los mercenarios de la medicina.
¿Saben uds. cuanto le
cuesta a un paciente una diálisis privada que ha de repetir cada tres
o cuatro días? Redondeando un millón de bolívares o 500 dólares,
que por supuesto quien no tiene no puede recibir. ¿Y a quién le importa?
Es un negocio como cualquier otro. Hace una semana se inauguró en la
isla de Margarita una sala de diálisis gratuita para el pueblo.
Se adelantan gestiones
para regular los precios, o mejor dicho los robos descarados de las
clínicas privadas, es decir mercenarias. Además será penado el no
recibir a todo paciente en las salas de emergencia, sin importar su
condición económica y social.
El presidente anunció
en su programa que las clínicas que no cumplan dichos lineamientos
serán nacionalizadas como cualquier otro servicio social. Lo mismo
sucederá con las casas de estudio de todo nivel, que a su debido tiempo
no adopten el nuevo currículo y libros de estudio. Porque todas esas
son licencias que da el Estado y del mismo modo las puede quitar cuando
se irrespetan o no se cumplen los requisitos exigidos tras reiteradas
advertencias. ¿Qué nos van a satanizar por ello? No habrá merecimiento
mayor, lo recibiremos como una medalla al servicio humanitario. Pero
no solo hubo advertencias para los privados de que la constitución
y sus leyes son para cumplirse y que un gobierno está para mandar y
hacerlas respetar.
Se presentó el caso
de un módulo de Barrio Adentro 1 que tenía dos años sin inaugurar.
Allí faltaba electricidad, agua, pisos, cerca perimetral. Las excusas
eran múltiples y el presidente preguntó cómo se habían realizado
en un año todos los estadios para una maravillosa Copa América, y
no se podía culminar un simple módulo para la salud.
Además, de los 600 módulos
de segundo nivel de Barrio Adentro 1, (Centros de Alta Tecnología (CAT),
Centros de Diagnóstico integral (CDI) y las Salas de Rehabilitación
Integral (CRI), pautados para todo el país, solo se está llegando
a 400 cuando ya hace rato que deberían estar terminados. Preguntó
entonces que era más importante y si pensaban segur jugando con la
salud del pueblo.
Uno de los noveles estudiantes
de medicina que ya culminan su segundo nivel, al pedido del presidente
de que le diera sus impresiones, comenzó quejándose de todo lo que
les faltaba. Luego de preguntar al ministro de salud de que se trataba
y ordenarle que supervisara y resolviera todo lo necesario, volvió
a dirigirse al estudiante. Puso al allí presente médico, encargado
de todos los cubanos en suelo venezolano como ejemplo. No había retornado
a su país ni veía a su familia en dos años, podría perfectamente
pasarse al área de medicina privada si lo deseara, pero no aceptaba
ser comprado, compartía las mismas condiciones del pueblo y de todos
sus compatriotas, y además agradecía el trato que se le daba.
¿Qué haríamos si no
contáramos con más recursos económicos? ¿Detendríamos la revolución
social? ¿Abandonaríamos al pueblo? Todas estas circunstancias generaron
profundas e intensas reflexiones que no estaban dentro del guión inicial
de Aló Presidente. ¿Qué hubiese sido de la gesta heroica libertadora
de América si aquellos grandes hombres, si aquellas generosas
almas se hubiesen limitado a sus planes e intereses personales?
El mismo planteo cabe
para la revolución cubana y la bolivariana. ¿Dónde y como estaríamos
hoy si Fidel, Raúl Castro, el Ché Guevara, no hubiesen sido reunidos
por el viento del Azar o el Destino? ¿Dónde y como estaríamos si
Hugo Chávez y un grupito de militares no hubiese tomado conciencia
de las circunstancias de su pueblo y tenido la sensibilidad y valor
necesarios para renunciar a su papel de represor de las guerrillas populares,
encabezando la rebelión ante la explotación y la injusticia?
¿Y qué pasa entonces
con la familia, los deberes conyugales y parentales, con los planes
e intereses personales, con la propiedad privada? Hay dos enfoques como
respuestas posibles a tal interrogante. Todo eso está dentro de un
contexto mayor, histórico social. Justamente cual tropismo histórico
los capitales y propiedades se concentran cada vez en menos manos.
Si la miseria avanza
y nos rodea crecientemente en las últimas décadas, parece sensato
pensar que si no hacemos algo al respecto, si nos quedamos pasivamente
encerrados en nuestros intereses personales e inmediatos, tarde o temprano
la soga se irá apretando entorno a nuestros cuellos, así como el cinturón
a nuestros estómagos. Hasta llegar el momento en que ese ensimismamiento
se haga totalmente contraproducente, volviéndonos impotentes.
Desde el punto de vista
personal nuestro corazón se debate siempre entre grandes y pequeños
amores. Cuando triunfan los pequeños gana terreno el egoísmo y la
propiedad privada, comienzan las expoliaciones y la usura, la apropiación
del esfuerzo y sudor ajeno, nos alienamos del entorno humano, social,
hasta conducirnos a situaciones como la presente.
Entonces despertando
del ensueño personal miramos sorprendidos nuestro mundo y nos preguntamos
como hemos llegado a circunstancias de tal inhumanidad. Y es así y
allí que se hace posible reconocer que un tipo de acciones siembran
la miseria camino de la muerte. Mientras que otras de mayor generosidad
y sensibilidad social abren nuevos y más ricos horizontes para la vida,
tanto para los afectos inmediatos como para los mediatos.
De ese modo es como podemos
reconocer que hay circunstancias en que alejándonos de los intereses
personales y familiares, ampliando la generosidad de nuestras miradas,
es como más los favorecemos y demostramos la grandeza de nuestro amor
que los abarca e incluye. Aunque muchas veces las creencias y hábitos
de ese momento nos juzguen como irresponsables y egoístas, serán los
frutos de nuestras acciones, será la historia quien juzgue el valor
de nuestras decisiones y actos.
Pareciera entonces que
la vida no es una cosa estática, que hay momentos y momentos, cada
uno exige respuestas diferentes. Hay amores y amores, a veces es suficiente
con uno chiquito y otras se necesita uno enorme que a duras penas cabe
en el humano corazón. Pareciera que no hay relatividades ni términos
medios, no hay negocios posibles entre estos dos amores y las
acciones que propician, las semillas que siembran, los frutos que recogen.
Y por ende nos toca dejar
de preguntar como fue que llegamos hasta aquí, para reconocer qué
amores y acciones hemos sembrado y cultivado en este largo camino, que
no ha hecho sino hacernos girar en espirales de egoísmo y generosidad.
Sembrando a veces vida y otras muerte, atrapados siempre en la
contradicción de creer que avanzamos en una dirección para despertar
luego frustrados en la opuesta, enfrentados a los fantasmas de que creíamos
huir.
Hoy que la crisis del
modelo es global, mundial, y sus galopantes frutos son escalofriantes,
podemos finalmente caer en cuenta que hemos de ampliar nuestro corazón,
nuestro espacio íntimo, si es que realmente aspiramos a dejar de girar
entre remolinos de violencia y manos manchadas de sangre, para comenzar
realmente a construir juntos el tan anhelado mundo de paz, justicia,
igualdad, libertad.
¿Libertad de qué? Libertad
de los amores pequeños, estrechos, asfixiantes, que ya han demostrado
hasta la saciedad que son un mal negocio personal, familiar y social.
Porque una mirada egoísta no puede ver más allá de su ombligo para
reconocer que vive dentro de un contexto mayor que la condiciona, tanto
para liberarla como para esclavizarla.
Que tarde o temprano
se estrella contra su propio egoísmo y la miseria que ha generado en
su propio corazón y cuerpo así como en su paisaje social. ¿O es que
acaso crece el amor conyugal y parental y la institución del matrimonio
navega entre rosados pétalos de rosas? ¿Por qué será entonces que
soñando y soñando obsesivamente la felicidad de pareja, crecen
geométricamente los divorcios y las preferencias homosexuales?
Decimos que la diferencia
entre capital-ismo y social-ismo, es la ubicación que se le da al ser
humano en cada modelo. Desde este enfoque yo diría que más bien es
que lugar ocupa en cada corazón. Porque todos somos seres humanos,
todos somos impulsados por los mismos anhelos, por tanto todos ponemos
lo humano como central, la diferencia está en como intentamos realizarnos.
Así pues esta cara de
la revolución, tiene que ver con que caminos han de construir nuestros
corazones, nuestros amores para realizarse social, mundanamente. Habremos
entonces de repreguntarnos qué es el ser humano, de qué desea y pretende
ser libre. Habremos de atravesar inevitablemente las tormentas anímicas,
afectivas que en este camino de libre albedrío forman oscuras nubes
de pasión, sobrecargas tensas y emocionales, fanatismos y homofobias
Se están cumpliendo
40 años de la muerte física del Ché Guevara. ¿Qué mayor homenaje
podríamos hacerle que intentar responder con nuestra inteligencia y
hechos, sus eternas preguntas que siempre han latido y aún laten en
todo corazón, sobre qué es el nuevo ser humano necesario a la continua
revolución y como generarlo, crearlo, parirlo?
Yo aporto esperanzado
mi granito de arena deseando que pronto sea una montaña, un desierto
completo. La revolución no solo es social y pública, sino simultáneamente
individual. No solo sucede en el paisaje externo, histórico, temporal,
generacional, sino estructural y ubicuamente en nuestro corazón, vísceras,
intracorporalidad. No son las instituciones quienes sufren o son felices
sino nosotros.
La diferencia de considerar
este doble, estructural y simultáneo escenario no es insignificante.
Porque por mucho que deseemos un mundo de paz e igualdad, ello no será
posible si nuestros corazones son mezquinos y nuestras miradas distorsionadas
por el temor y la incertidumbre.
Si nuestros corazones,
afectos y conciencias se expanden al punto de abarcar e incluir al prójimo,
será inevitable reconocer que lo que hacemos a otros nos lo hacemos
ineludiblemente a nosotros mismos. ¿Puede la sumatoria de egoísmos
y miseria íntima, de temores fantasmales y enemistades, producir algo
diferente a si misma?
No será necesario pensar
ni rebuscar mucho para encontrar la respuesta, basta abrir los ojos
y mirar nuestro mundo, nuestro hogar y familia. También podemos observar
su contracara. ¿Hubiesen sido posibles los hechos de nuestra revolución
si alguien no hubiese pensado y actuado con generosidad?
¿Estaríamos en estas
circunstancias de votar por la reforma constitucional multiplicando
nuestros derechos, si nuestro presidente no hubiese refrendado ante
la muerte su compromiso con el pueblo? ¿Si no hubiésemos salido todos
a la calle a luchar por nuestra revolución sin medir las consecuencias
desde nuestros intereses personales?
La sumatoria histórica
de corazones mezquinos y acciones egoístas, excluyentes, esclavos de
sus temores y ambiciones compensatorias, han dado por fruto esta sociedad.
Sin embargo, si por pocos que fuesen, no hubiesen habido corazones generosos,
libertarios, que luchando cada cual en su propio terreno contra sus
propios temores y estrechos afectos, hubiesen equilibrado la balanza,
abriendo nuevos caminos de justicia e igualdad, ¿estaríamos aún aquí?
A cada cual nos toca
entonces preguntarnos y sellar en nuestro corazón, el compromiso de
qué amores queremos, qué hombres deseamos ser, de qué queremos realmente
liberarnos. De las respuestas que elijamos, del precio que estemos dispuestos
a pagar para llevarlas a los hechos, resultará el mundo que emergerá
ante nuestras miradas. Y la felicidad o sufrimiento que ello nos depare.
michelbalivo@yahoo.com.ar