Aprendiendo de Carlos Marx: ¿Qué es la ideología?

Desde casi una década de la existencia de la  Revolución Bolivariana, en toda Venezuela, en casi todos nuestros discursos políticos, estamos utilizando libremente el concepto ‘ideología’. La gran mayoría de nosotros no tenemos ni la más mínima noción del origen del concepto, de la ‘idea’ (Plato), del ‘logos’ o ‘nous’ (Anaxagoras) y de la ‘ideología’ misma (la primera vez utilizado por Francis Bacon). A diario, al escuchar esta palabra y el contexto en el que se utiliza, me doy cuenta de los fatales efectos ideológicos y prácticos que la lógica formal ya ha causado en muchas de nuestras mentes.

En lo que al concepto de la ideología se refiere, triunfa la lógica formal, es decir, ‘A’ es igual a ‘A’; cualquier cosa es ‘A’, lo establecido, el status quo, el orden mundial. Sí, ideología es ideología. Todo el mundo produce ideología. Las ideas de los campesinos, aquellas de los trabajadores, de los marxistas, al igual que aquellas de los fascistas y del racismo, todo es ideología. Así que, todas las clases producen ideología y todas las revoluciones producen ideología. También nosotros aquí decimos y reclamamos que necesitamos una ideología, una ideología revolucionaria, nuestra propia ideología. Pero si aquí también produjeramos ideología, no sería ni algo nuevo, ni innovador, ni creativo. No llegaríamos nunca al campo de la teoría revolucionaria socialista ni al de la filosofía emancipatoria.

Este tipo de razonamiento ocurre también con conceptos como ‘democracia’, ‘revolución’ y ‘socialismo’, que aparecen en millones de discursos alrededor del planeta en boca de representantes de todas las clases sociales y en los cerebros de los que conforman los think tanks. Los trabajadores y los pobres en general no comen ni beben ‘ideología’, la ideología no produce nada para ellos. De hecho, están enfermos y cansados de la ideología y de los partidos.

Por eso, no es extraño que la única ideología que ha funcionado, que funciona y sigue funcionando con perfección es la burgués-democrático-capitalista, que sirve a los intereses de clase del globofascismo.

Claro, podemos continuar con nuestras queridas ideologías y darles el contenido que deseamos, más sin embargo, deberíamos estudiar nuestras antiguas lógicas, la lógica formal y la dialéctica, para entender lo que es la ideología y cómo funciona. Además, ya es tiempo de desarrollar una nueva lógica emancipatoria global, que incluya todo tipo de pensar lógico y que sobrepase la formal y la dialéctica. Sólo de esta manera podemos trascender los peligros de la ideología y su práctica correspondiente, y crear una nueva ciencia y filosofía que supere el newspeak (nuevo lenguaje) actual de Orwell junto con su ‘holocausto mental’. Hemos tratado estos asuntos en comentarios anteriores, y aquí sólo elaboraremos un resumen del temprano concepto marxista de la ideología, que nos ayuda a nosotros, los socialistas bolivarianos, a desarrollar una incisión científica creadora y una precisión filosófica creativa.
(Véase: http://www.geocities.com/juschmi/teopind.html)

El concepto de la ideología definitivamente es uno de los términos más controversiales que refleja las relaciones desiguales del mercado mundial y como expresado en la superestructura clasista del capitalismo mundial. Sin embargo, para nosotros, las clases trabajadoras a nivel global, a quienes nunca se nos permitió participar activamente en la formulación de ideología alguna, esta palabra tiene un sabor negativo. Especialmente en la época de la conquista colonial, se convirtió en un instrumento dominante muy efectivo y eficiente del control mental, de la discriminación racista y de un holocausto mental, que dura hasta el día de hoy.

En la actualidad, como lo comprueban los feroces ataques ideológicos contra el gobierno democrático de Venezuela, la ideología de la clase dominante, diseminada por todos los grandes medios de comunicación de masas, genera una gran barbarie mental globalizada; busca eliminar cualquier chispa revolucionaria crítica que pudiera haber existido en un pasado, en cuanto al concepto de la ideología.

Aquí trataremos el significado negativo del concepto ideología, como lo explica también el temprano Marx. Un cuidadoso estudio del concepto de la ideología del ‘joven’ Marx (1840-1867) nos ayudaría ciertamente en identificar los gigantescos obstáculos contrarrevolucionarios, que hoy siguen obstruyendo la creación de una negación revolucionaria de la ideología y práctica capitalista, es decir, que inhiben la creación de una práxis y teoría emancipatoria en Venezuela. La basura ideológica y práctica del pasado puntofijista sigue ocupando nuestras mentes y muchas de nuestras acciones, como herencia de la explotación y dominación neocolonial.

Primero, históricamente nuestro querido concepto de ‘ideología’ siempre fue relacionado con Europa, con el advenimiento del capitalismo, con las luchas de clase alrededor de la Revolución Francesa, la Revolución Industrial y las revoluciones de 1830. Fue el filósofo británico, Francis Bacon (1561-1626), quien por primera vez utilizó el término ‘ideología’ en su doctrina filosófica de los ídolos. Luego fue el aristócrata y filósofo del sensualismo de la Ilustración Francesa, Antoine Louis Claude Destutt, Compte de Tracy (1754-1836), quien apoyó los derechos burgueses de la propiedad privada y la política económica clásica liberal, y quien en su extensa obra “Eléments d’idéologie” (elementos de la ideología), acuñó el término filosófico de la ‘ideología’. En su sociedad de 'ideólogos', fundada en Auteuil, en esencia, la ideología fue considerada como 'ciencia de las ideas'. En aquellos días, cuando la burguesía todavía era débil y joven, también sus conceptos todavía eran frescos. Mientras tanto, vivimos en una cultura burguesa decadente y moribunda cuyos productos intelectuales son nada más que arsenales de armas de destrucción masiva. Una de estas armas está apuntada a la mente humana como newspeak, como ideología.

Durante el siglo XVIII habían dos corrientes filosóficas que influyeron directamente en la concepción de la ideología: el materialismo mecánico burgués y la filosofía idealista de la ‘conciencia’ alemana. Ambas tendencias reflejaron las nuevas ideas de la clase burguesa emergente. La primera fue dirigida contra la religión y la metafísica feudal, la última contra la epistemología idealista tradicional.

Mucho antes de Marx y Engels, ya en el siglo XVII, el empíricista Francis Bacon divorció elegantemente la filosofía de la teología, rompió el vínculo acientífico entre la filosofía natural y la religión, y por consiguiente, disoció la razón burguesa de la fe feudal.

Hace dos décadas, en mi libro Teoría-Práxis de la Revolución-Emancipación, traté de explicar cómo se debe entender la concepción de Marx en cuanto a la 'ideología': "Aunque existan numerosas ambigüedades dentro del concepto de ideología de Marx, este esencialmente es un término negativo. Es sumamente difícil interpretar sistemática y científicamente el concepto de ideología del propio Marx. En ninguno de sus escritos analizó, ni específica ni extensamente a este concepto; sólo en algunos trabajos de diferentes períodos aparecen varias referencias dispersas, por lo que estos textos son imprescindibles para entenderlo; por el contrario, en El Capital, no está utilizando este concepto. En efecto, desde 1859 en adelante, Marx utilizó el concepto de ideología muy raras veces."
(Ver: http://www.geocities.com/juschmi/teocap7.html#c75)

En sus primeros escritos, especialmente en la 'Crítica del Derecho del Estado Hegeliano' (1843) y en la 'Contribución a la Crítica de la Economía Política. Prólogo' (1844), Marx ya había anticipado el concepto de ideología como una noción crítica. En estos escritos fueron sentadas las bases para el futuro concepto crítico de la ideología. Tiene que ver con la crítica de Marx a la religión y a la concepción hegeliana del Estado. En ambos casos, él indicó que el problema real es la "inversión en el pensamiento" que oculta la naturaleza verdadera de las cosas y de las realidades sociales.

Esto es la verdadera esencia contrarrevolucionaria del asunto que nos toca aquí en Venezuela, es decir, la imposibilidad de crear nuevas ideas, de tomar pasos militantes hacia el horizonte, donde nunca antes habíamos estado, hasta ahora. Muchos de nosotros todavía tenemos problemas con la acción y el pensamiento dialéctico, tenemos problemas en ver lo que es la religión mundial en realidad, y lo que son sus implicaciones ideológicas históricas. Marx explicó:

"No fue la caída de las antiguas religiones la que causó la caída de los Estados antiguos, sino la caída de los Estados antiguos la que ha causado la caída de las antiguas religiones (...).

Por lo tanto, los filósofos no brotan como hongos del suelo; sino que son productos de su época, de la nación cuyos zumos más sutiles, valiosos e invisibles fluyen en las ideas de la filosofía (...).

La filosofía no existe fuera del mundo, de manera análoga, como el cerebro no existe fuera del hombre, porque no está ubicado en el estómago (...) En vista de que cada filosofía verdadera es la quinta esencia de su época, debería llegar la época cuando la filosofía, no sólo interiormente, debido a su contenido, sino también exteriormente, debido a su forma, hace contacto y produce una interacción con el mundo real existente".
(Véase: Marx, Karl; Editorial en el periódico, Kölnische Zeitung, No. 79, julio de 1842).

Tres años después, Marx explicó, cómo la ideología invierte la realidad, produciendo una realidad virtual. Esto nos explica también, cómo la propaganda ideológica de la ‘oposición’ (como por ejemplo el canal televisivo RCTV), confundieron a millones de personas, envenenando sus mentes con mentiras anti-gobierno. El único remedio contra la ideología dominante es la conciencia de clase, es la verdad proletaria:

"La consciencia no puede ser nunca otra cosa que el ser consciente, y el ser de los hombres es su proceso de vida real, y si en toda la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como una cámara oscura, este fenómeno responde a su proceso histórico de vida, como la inversión de los objetos, al proyectarse sobre la retina, responde a su proceso de vida directamente físico".
(Véase: Marx, Karl y Engels, Friedrich; La Ideología Alemana. México: Ed. de Cultura Popular, Segunda Edición, 1970, p. 26).

Según Marx, el fundamento del criticismo no religioso contra la ideología y todo tipo de creencias fantásticas es el siguiente: "Es el hombre que hace la religión, no es la religión que hace al hombre. De verdad, la religión es la auto consciencia y la auto estima del hombre, el cual no se encontró a sí mismo o se volvió a perder a sí mismo".
(Véase: Marx, Karl; "Contribution to the Critique of Hegel’s Philosophy of Law. Introduction", en: Marx / Engels, On Religion. Moscú: Progress
Publishers, 1975, p. 38, traducción nuestra).

La ideología convierte e invierte al individuo en una entidad abstracta, que no tiene consciencia social, conciencia de clase o existencia terrenal. El individuo se atomiza y se convierte en un soberano, que ni siquiera sabe, quién o qué es, es decir, se convierte en un simple trabajador explotado, dominado y discriminado en un orden mundial capitalista. Así que, el individuo colonizado se ve obligado de buscar alivio en el ámbito religioso de las fantasías e ilusiones, al que tanto defendemos y salvaguardamos la mayoría de nosotros, para no perder el apoyo popular. Pero es únicamente la verdad la que puede garantizar la solidaridad en masa de los trabajadores.

Marx explicó:

"Pero el hombre no es un ser abstracto; acampando fuera del mundo concreto. El hombre es el mundo de los hombres, del Estado, de la sociedad. Este Estado, esta sociedad, producen la religión, una consciencia del mundo invertida; porque ellos constituyen un mundo invertido (...) (La religión) es la realización fantástica de la esencia humana, porque la esencia humana no tiene realidad verdadera. Por consiguiente, la lucha contra la religión forma parte, indirectamente, de la lucha contra un mundo cuyo aroma espiritual es la religión misma" (ibid.).

Marx explicó muy claramente las relaciones y funciones sociales de la religión que son idénticas a aquellas de la ideología dominante, con la única diferencia de que la ideología fascista orweliana moderna es más sofisticada, más tecnológica, más letal; con la ayuda de las armas electro-magnéticas y de proyectos como HAARP, se da a la tarea de destruir mentes humanas. Resulta muy indignante escuchar y leer el veneno mortal, que tantos oponentes de la Revolución Bolivariana firmemente adoctrinados están vomitando a diario. Por otro lado, es trágico ver, cómo muchos de nuestros camaradas jóvenes, a quienes nunca se les enseñó el marxismo y quienes todavía se encuentran en un enorme abismo de una ignorancia planificada, reproducen inocentemente propaganda anti-marxista al estilo de Goebbels, y atacan el comunismo con los mismos eslogans ideológicos de la ‘Guerra Fría’, que vienen a diario de las fábricas de los think tanks del tío Sam y de los medios masivos de la desinformación del Señor Murdoch y de la compañía Time-Warner.

Ahora bien y para evitar una gran confusión, ¿cómo diferenciamos científicamente nuestra ideología de esta ideología? ¿Por qué llamar nuestra teoría y nuestra filosofía revolucionaria también ideología? Es una tarea, la cual tenemos que atender con urgencia. Marx enfatizó que la religión (también la ideología) es la "inversión" de la realidad socio-histórica:

"La zozobra religiosa es al mismo tiempo la expresión de la miseria real, y también la protesta contra el dolor real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, lo mismo que el espíritu de condiciones abatidas. Es el opio del pueblo" (ibid.).

No cabe duda que en América Latina, África y Asia, la frase "opio del pueblo", originalmente utilizado por el obispo británico Charles Kingsley, tiene su vigencia filosófico teórico práxica:

“Hemos utilizado la Biblia como si fuese un simple manual policíaco especial, como una dosis de opio para mantener pacientes a los animales de carga mientras que están siendo sobrecargados.” (We have used the Bible as if it was a mere special constable’s handbook, an opium dose for keeping beasts of burden patient while they are being overloaded;  Charles Kingsley (1819–1875), "Letter to the Chartists", en: Politics for the People, No. 4, May 27, 1848, London)

Con este espíritu revolucionario, Marx consiguió determinar la esencia religiosa y su relación ideológica:

"Tratar de abolir la religión como felicidad ilusioria del pueblo es al mismo tiempo exigir su felicidad real. Exigir abandonar las ilusiones generales sobre el status quo existente es la demanda por desistir de una realidad social que necesita ilusiones. Sin embargo, en embrión, el criticismo de la religión es el criticismo del valle de lágrimas, cuya aureola es la religión" (ibid.).

El filósofo marxista Ernst Bloch nos explicó que la crítica de Marx está enfocada contra una realidad ideológicamente invertida, por lo tanto, la "cadena" real y sus "flores imaginarias" deberían ser destruidas, para capacitar a nosotros, a los revolucionarios de Venezuela y del mundo para emanciparnos de "la cadena y recobrar la flor de la vida" (Marx). La cadena es la ideología, es la superestructura mundial actual, imperialista, corporativa. Tenemos que reemplazarla con una nueva lógica, ciencia, filosofía y emancipación creadora creativa.

Finalmente, hablando de lo nuevo, su base natural y social es hacer algo realmente nuevo, algo que nunca hemos hecho anteriormente, es decir, algo que nunca hemos pensado antes, es cruzar el Rubicón, es sobrepasar toda ideología y práctica explotadora y entrar en el mundo práxico-teórico científico-filosófico de la emancipación humana.  Así, nuestra crítica "(...) del cielo se convierte en el criticismo de la Tierra, el criticismo de la religión en el criticismo del derecho, y el criticismo de la teología en el criticismo de la política" (Marx, ibid.).

tennyson@franzlee.org

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