Actualidad de debates, tiempos de Revolución

A diferencia del parecer y proceder de algunos, francamente nos encontramos en reflexivo camino hacia las futuras bases teóricas de cómo ir configurando y decantando la construcción del Socialismo del Siglo XXI. La misma intensidad e importancia de lo que hoy se discute y plantea ha llevado a muchos, en ambos extremos de la confrontación, asumir con mayor propiedad y responsabilidad lo precisamente planteado o escondido en su proyecto país, o, lo que es lo mismo, su proyecto vida. Argumentos como “en el socialismo el Estado despoja de sus hijos a los padres” se tornan tan baratos e inocentemente ingrávidos como el suponer que el “uh, ah, Chávez no se va” podrá consolidar definitivamente la presencia de éste en la esperanza y lucha de un pueblo.

Nunca antes en Venezuela, y cuidado sino en el mundo, habíase dado tal debate e importancia sobre la reforma de una constitución nacional. En este momento muchos de manera consciente o inconfesa han tenido que reconsiderar y estudiar lo que, hasta hace poco, los hubiera llevado a los puños defendiendo esa supuesta verdad que se les presentaba como indiscutiblemente inamovible. Pensadores de la talla de Deiterich y Wood no han escapado a la tentación de estudiar y confrontar sus experiencias en la frescura del día a día de un laboratorio cuyas condiciones se prestan para germinar la llegada de un modelo económico y político que definitivamente sepulte al caduco Capitalismo en el olvido.

Conceptos como “soberanía” y “voluntad de las mayorías” cobran sentido y justicia social incluyente al estrellarse, resquebrajando leguleyos pruritos de viejos paradigmas que sólo han mantenido vigencia por no haber tenido autodeterminación económica y política para derrocarlos. La “solidaridad”, la “complementariedad” y un “nuevo esquema de relaciones internacionales” han adquirido en este momento rango estratégico para el vocablo de una integración que se presenta como la única manera de sobrevivir sepultando la barbarie del egoísmo y la individualización del derecho a la vida.

La sana e ineludible discusión se haya, no sólo germinando el horizonte reflexivo de los que se esfuerzan por encontrarle salida a los errores políticos de los socialismo del pasado, sino que están promediando más allá de la implementación del Tercer Motor, una avanzada de nuevos liderazgos opuestos a que el país continúe manteniéndose ideológicamente sólo a razón de arengas partidistas. Es incuestionable decir que muy pocos personeros en este momento están dando la cara, reflexivamente, en torno al debate de la Reforma Constitucional, han dejado solo, como en anteriores ocasiones, al Presidente. Esto no ha de pasar por alto por un pueblo y una nueva dirigencia que razona, debate y propone lo nuevo que ha de venir juzgando los diferentes elementos que encierran y determinan su realidad.

Observar por un momento el pasado y ver el poco tiempo que le ha tomado al pueblo venezolano madurar y concientizar su rol en el destino de la humanidad, nos lleva a convencernos que la relegitimación de los liderazgos es tan urgente como el imperativo de no desmayar en su esfuerzo de construir su verdadero futuro y camino mediante el estudio y la comprensión de su realidad.

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Waldo Munizaga


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