Definiciones
Comencemos por establecer
definiciones. ¿Qué dice el DRAE [1] acerca de la
palabra dogma?
· Proposición que se asienta por
firme y cierta y como principio innegable de una ciencia
· Doctrina de Dios revelada por
Jesucristo a los hombres y testificada por la Iglesia.
· Fundamento o puntos capitales
de todo sistema, ciencia, doctrina o religión.
1.1.- Tomemos la primera y la última acepción, porque no estamos hablando de
religión. El Marxismo no es en si mismo una ciencia. La interpretación que
hace de la historia se basa en el materialismo histórico, el que a su vez
se basa en el materialismo dialéctico, que si es el método científico
empleado por Marx y Engels en su interpretación de la historia. Si se
acepta, entonces, que el marxismo no es ciencia, no se le puede tildar de
dogmático, según la primera acepción. La catalogación que se hace del
marxismo denominándolo “dogma” no es otra cosa que una extensión de la
crítica reduccionista según la cual Marx reduce todo a lo económico. En
carta de Engels a J. Bloch (21/9/1890), encontramos: “Según la concepción
materialista de la historia, el elemento determinante de la historia es en
última instancia la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx
ni yo hemos afirmado nunca más que esto; por consiguiente, si alguien lo
tergiversa transformándolo en la afirmación de que el elemento económico es
el único determinante, lo transforma en una frase sin sentido abstracta y
absurda”. Si se tergiversa de esa forma seguiríamos una línea de
razonamiento que nos llevaría a decir que el marxismo es dogmático, porque
es una teoría que ya no se puede
aplicar.
1.2.- Si
se toma la última acepción, si hablaríamos de dogma, pero entendido esto en un sentido
metodológico. Según esta última acepción, no habría nada de malo en llamar
dogmático al marxismo, considerado como un sistema, como una doctrina o
como una metodología ya que, como tal, tiene un conjunto de fundamentos o
puntos capitales.
Sin embargo, el marxismo no puede
ser dogmático porque, como se indicó, se basa en el materialismo dialéctico
que supone un continuo movimiento. El mismo presidente lo ha indicado en
repetidas oportunidades: a toda tesis se opone otra contraria llamada
antítesis, de la que se obtiene una nueva llamada síntesis. Esta síntesis
se convierte en tesis, a la que se opone otra antitesis, repitiéndose el
proceso. Es la lucha de los contrarios, que mantiene a la historia en
movimiento. Un dogma tiene una serie de conceptos fijos y, en muchos casos,
es un asunto de fe. Los postulados del cristianismo, por ejemplo, son
dogmáticos, porque se basan en las creencias y en aceptar como ciertos
diferentes hechos sin mayor comprobación. El marxismo no propone conceptos
fijos, sino que cada concepto esta siempre en revisión. Ejemplos de esto lo encontramos a
cada momento como, por ejemplo, la relación dialéctica entre fuerzas productivas y relaciones de
producción que no es otra cosa que la lucha de clases.
2. El socialismo
El socialismo es una categoría
histórica. Este quiere decir, que el uso del vocablo no es una mera
cuestión lingüística, sino es una cuestión histórica. Antes de Marx, el
término existía, pero es con Marx y Engels que adquiere estatus de
socialismo científico. En “El discurso de la unidad”, del 15 de diciembre
de 2006, en acto de reconocimiento al Comando Miranda, el presidente Chávez
acotaba: “No podemos hablar sólo de la moral socialista, no, estaríamos
cayendo en el tema del socialismo utópico, o el amor platónico. El
socialismo utópico se quedaba en lo contemplativo, no ofrecía soluciones a
los problemas. Hasta que llegó Carlos Marx, llegó Federico Engels, y
lanzaron el Manifiesto Comunista y la tesis del socialismo científico, y
empezaron a proponer soluciones. [2]
Por tanto, pensar en socialismo sin
vinculación con el marxismo sería una falta de precisión, por lo menos
metodológica, cuando no un desconocimiento básico de la historia. El poder
hablar de socialismo en los términos de ofrecer soluciones, supone asumir
las tesis del socialismo científico, aporte fundamental de Marx y Engels.
Por lo tanto, hablar de socialismo sin el marxismo implica un problema de
comprensión de los procesos históricos y supondría volver a las tesis del
socialismo utópico.
3. El
capitalismo
Una premisa de esta revolución es
la de evidenciar el carácter explotador del modo de producción capitalista.
De hecho, esa siempre ha sido una premisa del pensamiento de izquierda a
nivel mundial. La forma de organización capitalista es explotadora del
hombre por el hombre, porque un grupo minoritario de la sociedad,
propietario de los medios de producción se apropia del trabajo del grueso
de la población.
Los economistas clásicos no vieron
este régimen de explotación, porque a los excedentes que se daban en el proceso productivo se
les llamó ganancia y para referirse a la actividad humana que
interviene en el proceso de
transformación usaban el término “trabajo”, por lo cual no se podía ver el
carácter explotador del capitalismo. Quienes evidencian esta característica
del capitalismo, son precisamente Carlos Marx y Federico Engels, al hablar
de fuerza de trabajo y de trabajo para referirse a esa actividad humana en
el proceso de transformación y al hablar de plusvalía (y no de ganancia)
para referirse a esa parte del trabajo que el capitalista no paga. Son
ellos los que descubren descarnadamente el aspecto explotador del
capitalismo. ¿Cómo es posible, entonces, decir que el capitalismo es un
régimen de explotación y, al mismo tiempo, decir que el marxismo es
dogmático o renegar del marxismo, como método de aproximación al análisis?.
Si el análisis marxista no sirve porque es dogmático y no sirve porque está
desfasado de la realidad, entonces no sirven, por extensión, sus
conclusiones, por lo que no podríamos afirmar que el capitalismo es un
régimen de opresión.
1. Vigésima segunda edición
2. Chávez, Hugo. El Discurso de
la Unidad. Ediciones “Socialismo del Siglo
XXI”, No. 1, Enero 2007. Pp. 46