Venezuela: Conocer el Socialismo es conocer el Capitalismo

En la actualidad Venezuela es el país más politizado en el mundo, todos hablan y discuten la política. Sin embargo, casi todos los trabajadores tienen algo en común, no saben lo qué es el socialismo precisamente.

Aquí en Mérida son muchísimas las personas humildes que nos han consultado sobre el socialismo; está bien, lancémonos al debate: la "Misión Socialismo".

El punto de partida es el siguiente; si uno conoce los cinco buldózer del capitalismo que son su quintaesencia, entonces la respuesta resulta muy simple y nada del otro mundo; podría asustar a muchos ‘bolivarianos’ chimbos infiltrados dentro de la revolución, lobos capitalistas vestidos de rojo socialista. En Venezuela durante las últimas décadas ha desaparecido de las agendas oficiales educativas no sólo lo qué es el socialismo, sino también lo qué es el capitalismo.

Así que también aquí en Venezuela, al igual que en cualquier otra parte, en la época de la globalización, de la agresión militar del imperialismo mundial y del vandalismo genocida corporativo, hoy más que nunca, para entender lógica, científica y filosóficamente lo qué es el socialismo, es simplemente una conditio sine qua non saber con precisión incisiva lo qué es el capitalismo.

Es imprescindible conocer este sistema donde tantos millones de seres humanos viven, trabajan y mueren como las moscas.

Podría ser tan fácil para un trabajador percibir, experimentar y entender lo qué es la realidad capitalista; no obstante, como resultado de siglos de un bombardeo psicológico lógico-formal, un control mental despiadado, de mega-mentiras, del adoctrinamiento iideológico y la manipulación religiosa, sólo hay muy pocos entre nosotros que todavía logran negar dialéctica, consecuente y categóricamente este orden mundial apocalíptico.

Ahora ¿qué es lo que cualquier trabajador de fábrica venezolano experimenta a diario?

* Primero, para poder sobrevivir necesita dinero, un valor de cambio, una mercancía para vender; sin dinero él y su familia finalmente terminarían en la pobreza y la miseria absoluta. Hace mucho tiempo atrás sus antepasados por lo menos todavía poseían tierras, algunos animales o incluso bosques y ríos, tenían medios de producción comunes. En cambio hoy no tiene nada, excepto sus huesos flacos y sus sufridos músculos, es decir, su fuerza de trabajo física.

En el ‘Tercer Mundo’, en Venezuela, esto es su producto, su mercancía, su energía corporal que se compra en el mercado laboral, que se intercambia por dinero y luego por las necesidades básicas de la vida. Así se le explota económicamente y gana unas migajas de salario. Esto apenas permite que reproduzca su fuerza de trabajo para el mañana y que mantenga su familia en la pobreza. No olvidemos que esto forma la base electoral, el latido de corazón de la Revolución Bolivariana.

El trabajador se da cuenta que su jefe se enriquece cada día más mientras él lucha por sobrevivir en cada minuto del día. También nota que ser jefe, poseer fábricas, emplear miles de obreros y pagar salarios miserables a sus esclavos asalariados son los generadores concretos de la inmensa acumulación de una perversa riqueza, privilegios y poder político de sus jefes. El trabajador hace sus cálculos y descubre que lo roban, que el trabajo industrial es un robo, que los jefes son unos vampiros que viven chupándose la sangre de sus trabajadores explotados.

Si la Revolución Bolivariana no toca profundamente esa injusticia humana, la palabra democracia será nada más que un término vacío.

Ahora, cada vez más los trabajadores no se sienten en casa ni en sus cerros o barrios ni en el sitio donde trabajan.

En El Capital, en Grundrisse y en los Manuscritos Filosóficos y Económicos, Karl Marx explicó este proceso explotador con sus detalles económicos, en la misma tradición científica que lo hicieron Aristóteles, Adam Smith, David Ricardo y Thomas Malthus. Sería de gran ayuda una ‘Misión Economía Política’ para entender lo qué significa el socialismo en la época de la globalización.

En pocas palabras, esto es la ‘patrix’ del capitalismo en Venezuela y de hecho en cualquier otra parte. Esto es la explotación económica del hombre por el hombre, del hombre y de la naturaleza. Esto es el epicentro de la alternativa: socialismo o barbarie, cuyas huellas ensangrentadas podemos seguir desde las sociedades pre-coloniales que utilizaban el trabajo de esclavos para construir pirámides y murallas, a través del acuñado de monedas en Lidia, el Oráculo de Delfo que sirvió como banco antiguo, los descubrimientos y las conquistas de Carlomagno, de Vasco de Gama y Cristóbal Colón, la cristianización, la militarización y el genocidio de los pueblos indígenas, la construcción sangrienta del mercado mundial, hasta el triángulo de las Bermudas del "cambio desigual", en otras palabras, hasta la explotación económica a nivel global del trabajador del mundo.

Esto es la primera cosa que tiene que conocer cualquier revolucionario o socialista moderno, la cual tiene que enseñarles a los trabajadores y la cual tiene que negar incondicionalmente.

Durante siglos esto era la quintaesencia de la educación emancipatoria en el mundo y en Venezuela. Es el trabajador, el soberano, que tiene que saber que en el capitalismo es explotado económicamente. Ya hace demasiado tiempo que los capitalistas del mundo y sus traidores leales les dicen a miles de millones de trabajadores mentiras productivas sobre las siete maravillas del capitalismo y del cielo de aquí y del más allá. En realidad están hablando de un venidero ‘más allá’ atómico.

El problema es que el capitalismo ya fracasó y que está bombardeando la humanidad hacia la auto-aniquilación y la extinción total.

* Segundo, el capitalismo como modo de producción domina, domestica y destruye la naturaleza, la mujer, el trabajador, los niños y los esclavos. Durante siglos las diversas clases dominantes desarrollaron todos los mecanismos necesarios para dominar políticamente al mundo.

Ya hace mucho tiempo en su famoso clásico El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Friedrich Engels explicó las características esenciales políticas dominantes del estado burgués-democrático-capitalista. En su libro El estado y la revolución, Lenin describió el papel del Estado en la época del imperialismo. En su libro 1984, George Orwell predijo el venidero estado globo fascista, autoritario y totalitario, es decir, la hegemonía dictatorial militarista a nivel mundial de los Estados Unidos quienes ya ejercen una dominación política total sobre las Naciones Unidas.

En el ‘Caracazo’, en la violación de la libertad política y de expresión, en la defensa de la propiedad privada de los medios de supervivencia, en los doble estándares de la justicia, permitiéndoles a los peces gordos de escapar mientras los peces pequeños se pudren en los pozos hediondos de los calabozos, una clase obrera politizada fácilmente puede identificar la dominación política por parte del Estado capitalista. El Estado produce las condiciones sociales necesarias para la explotación económica de los recursos naturales y sociales, fabrica el clima "pacífico" apropiado para las inversiones y las súper ganancias, cuida y defiende los intereses de las clases dominantes nacionales e internacionales. Los estados nacionales e individuales pueden debilitarse, incluso pueden desaparecer, pero no existe un modo de destrucción productivo capitalista y de producción destructiva, ninguna sociedad de clases sin dominación política, sin el poder de Estado.

En la mayoría de las revoluciones sociales del pasado el ancien regime, el aparato del estado decadente siguió defendiéndose brutalmente. En algunos casos como en Rusia, incluso logró restaurar el status quo capitalista ante rem. En todas partes el estado reprimió rebeliones populares y protestas de la clase baja. Como sabemos, mediante un "régimen del terror" y ayudado por la guillotina, nació el nuevo Estado democrático-burgués-capitalista. Los mejores ejemplos de la dominación política capitalista son todo lo que actualmente está pasando en el medio oriente bajo la bota militar yanqui-israelí.

Durante las últimas décadas también aquí en Venezuela hemos experimentado la dominación política de las relaciones amo-esclavo oligárquicas y capitalistas.

* Tercero, junto con la acumulación de capital llegó progresivamente el prejuicio religioso, la antipatía entre las razas y el racismo, incluyendo su vocabulario fascista: un pueblo escogido, los paganos, los nativos, los recoge-latas, la chusma, los chinos, los Arios, el Herrenvolk, los blancos, los ángeles blancos, los europeos, los cristianos, los occidentales y los dioses de la civilización del Norte. De las relaciones laborales del tipo amo-esclavo resultó lógicamente la discriminación social, es decir, el racismo. Con la victoria de la revolución burgués-capitalista nacieron la ideología del racismo y su correspondiente apartheid y prácticas sionistas.

De hecho, el racismo y el capitalismo forman gemelos siameses, el uno no puede existir sin el otro. El racismo es la reflexión ideológica del mercado mundial y de la globalización. No existe un modo de producción capitalista sin un racismo inherente y viceversa. Para erradicar el racismo tenemos que aniquilar el capitalismo y viceversa.

El gobierno de Nelson Mandela y de Thabo Mbeki no aniquiló el capitalismo en Sudáfrica, al contrario, el racismo es más fuerte que nunca. De hecho, el sufrimiento de los millones de africanos pobres hoy es peor de lo que era bajo el apartheid fascista.

Esto lo comienzan a entender las masas revolucionarias en Venezuela, ellas tratan de liberarse como "recoge-latas", de su existencia como "parásitos" (Manuel Rosales). Así que el racismo, la discriminación social es un elemento central del capitalismo en Venezuela y en otras partes.

* Cuarto, todo el nacimiento del capitalismo, los descubrimientos, la cristianización y la colonización son un solo acto militar feroz, una conquista brutal, terrorismo local, nacional y global, violencia económica, genocidio político, holocausto social, omnicidio histórico. El nacimiento, el desarrollo y la agonía del capitalismo llevan centenares de millones de víctimas inocentes. También en América Latina y en Venezuela, el capitalismo cobró millones de vidas preciosas, todo por causa de la construcción del mercado mundial, por las ganancias, los privilegios y el poder.

En el modo de producción capitalista, como ya enfatizó Rosa Luxemburgo, el militarismo, la guerra y el genocidio son grandes negocios capitalistas y son esencialmente anti proletario; actualmente la industria militar y las guerras globales generan un gran negocio para las actuales corporaciones multinacionales y son centrales en la gigantesca batalla por la futura hegemonía global. Los trabajadores de Venezuela se dan cuenta de la venidera intervención militar y esto es la razón de por qué se vuelven cada vez más anti-capitalistas, anti-imperialistas y anti-reformistas, niegan el actual orden mundial corporativo.

* Quinto y último, todos esos motores del capitalismo producen la destrucción del pensar, razonar y existencia humana, los trabajadores se vuelven totalmente alienados, se pierden a sí mismos. La religión obsoleta, la ideología contagiosa, las mega-mentiras, la educación de la clase dominante, la socialización para la barbarie, los medios de comunicación privados venenosos, las costumbres estereotipadas y el comportamiento militar convierten a millones en perros de Pavlov perdidos, en los zombi pegados a sus celulares mortales, y millones de drogas y píldoras destruyen la propia fibra humana de la especie. Este proceso se llama alienación, la destrucción total de la especie humana y con ella la vida en el planeta tierra.

Esto es el crimen más vicioso y virulento del capitalismo, y no sólo en Venezuela sino alrededor del globo entero.

En tiempos pre-coloniales, entre otros, los materialistas antiguos árabes y africanos y los dialécticos chinos e hindúes nos brindaron un método, un modo de pensar para identificar con precisión científica de lo qué se trata. Nos enseñaron lo qué es la identificación y la diferenciación dialéctica, es decir, cómo afirmar y cómo negar, cómo ser emancipadores filosóficos simples.

Es un asunto de saber lo qué es el capitalismo.

El capitalismo es explotación económica, dominación política, discriminación social, militarización universal y alienación humana total.

Cualquier sistema mundial que contiene esos elementos esenciales se llama capitalismo.

Ahora, si le decimos No al capitalismo, cuando negamos su agresión, opresión, represión, depresión y supresión, no es nuestro interés reproducirlos en otro nivel. Según la dialéctica, decir No es confrontar algo con su opuesto directo, con algo que no es.

¿Qué no es el capitalismo?

Es su opuesto, es el socialismo.
Aquí está la definición del socialismo.

El socialismo no es capitalismo, no es explotación económica, dominación política, discriminación social, militarización universal y alienación humana total.

Así que, por ahora, el socialismo como modo de creación y de creatividad nunca antes ha existido en ningún lugar de la Tierra. Al igual que en Vietnam y en Cuba, seguimos teniendo experimentos heroicos en muchas partes. Sólo existe un verdadero socialismo humano: la negación de este modo de producción y destrucción capitalista, la negación de este infierno de la globalización corporativa.

A los revolucionarios bolivarianos les tomará su tiempo entender este concepto de la revolución, del socialismo moderno, sin embargo, el capitalismo mismo nos enseñará lo qué es precisamente su opuesto, su archienemigo.

El socialismo no le da a Bush, al Estado, lo que es de él, ni a Dios lo que es de Dios. El socialismo no le da nada a una fantasía oscura, es el hombre nuevo, el emancipatorio mismo.

Venezuela: conocer el socialismo es conocer el capitalismo.

Esto es el único concepto verdadero del socialismo con el cual podríamos construir científica y filosóficamente lo nuevo, lo que nunca existió antes, el hogar emancipatorio para el nuevo hombre y la nueva mujer.

Original en Inglés: “Venezuela: To know what ist Socialism is to know what is Capitalism”
URL: http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=74150
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Franz J. T. Lee


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