La organización política está
ligada a la formación social que la contiene, y esta relación
determina su estructura y su función.
Por ejemplo, la Sociedad Patriótica de
1810, estaba ligada a la formación social esclavista colonial,
con ella se relacionaba de manera revolucionaria, su estructura y
función obedecían a este objetivo.
Por su parte, la Junta Defensora de los
Derechos de Fernando VII estaba ligada a la misma formación
esclavista colonial, pero se relacionaba con ella de forma
reformista, y su estructura y función estaban en concordancia
con este objetivo.
En la Venezuela rentista, que adoptó
como forma política el pacto oligarca de punto fijo, la
situación cambió: encontramos organizaciones
revolucionarias cuya estructura es clandestina, determinada por la
situación de represión, y su objetivo la toma del poder
para transformar las consignas revolucionarias en consignas de la
nación toda.
¿Cuál es la
situación hoy en Venezuela?
Con la llegada al poder de la
Revolución Bolivariana, la situación, las tareas
teóricas y prácticas, son otras: ya
dejamos atrás las faenas puramente electorales, que bien
desempeñó el MVR, y entramos en el periodo de
transición hacia el Socialismo. Ahora es necesario construir
la organización política revolucionaria de esta nueva
etapa.
Muchas son las preguntas que surgen ¿Es
necesaria esta organización? ¿Qué justifica su
existencia? ¿Cuál es su objetivo? ¿Cuál
su estructura? Intentemos aproximarnos a las respuestas.
La necesidad de la
organización política en esta etapa emana de varias
fuentes: Una, la diferencia de nivel de conciencia
revolucionaria, de conciencia
del deber social en el Pueblo, que impele a agrupar a los más
concientes en una organización que tiene como principal
objetivo, con su ejemplo y con su prédica, irradiar la
conciencia revolucionaria a los sectores más atrasados.
Otra,
sólo la organización política revolucionaria
puede resolver el dilema de la Revolución ¿Cómo
construir la nueva sociedad con los hombres colonizados por la
ideología dominante de la sociedad que queremos superar? O, lo
que es lo mismo, cómo construir lo nuevo con el hombre formado
en lo viejo. O, recordando al Che, cómo construir el Hombre
Nuevo.
La respuesta está
en la organización revolucionaria, donde la conciencia
colectiva revolucionaria se impone a los resabios individuales de la
conciencia del pasado.
La organización
revolucionaria que necesita la marcha al Socialismo tiene varias
premisas imprescindibles: Primero,
debe estar formada por quienes quieren avanzar hacia el Socialismo,
por quienes creen que construir el Socialismo es posible ahora.
Segundo,
ser garante, ejemplo, de la marcha material y espiritual hacia el
Socialismo. Tercero,
será prefiguración de las nuevas relaciones humanas
amorosas que se establecerán en la sociedad del futuro.
La organización
revolucionaria es la primera tarea de los revolucionarios,
no es un capricho, la actitud frente a ella, lo que construyamos,
definirá a la Revolución. Una organización
débil, ambigua, sin objetivos claros, agotada en sí
misma, será signo de una Revolución también
débil, sin precisiones, incapaz de las tareas que el camino
nos reserva.
¡Organicemos
el partido, fortalezcamos el Socialismo!
¡Rodilla en tierra con Chávez
y el Socialismo Auténtico!
Publicado en el Diario Vea