La
realidad se impuso y la discusión se tornó inevitable
en el campo bolivariano. Los recientes planteamientos del Comandante
y las medidas que de ellos se desprenden, hacen impostergable el
tomar decisiones. El territorio para la ambigüedad se estrecha.
Los
diferentes componentes del campo bolivariano se ven forzados a entrar
en territorios de definición.
Sin
embargo, todavía hay mucha confusión y profusión
de términos sin contenido. Ahora todos somos socialistas, pero
pocos precisan con rigor qué significa eso. Sus definiciones
“socialistas” difieren poco de los postulados capitalistas, se
podrían intercambiar, son semejantes, sólo varían
en la palabra socialista, que usan y abusan como una suerte de
disfraz.
Las
preguntas que surgen son:
¿Cuál
es el Socialismo auténtico? ¿Cómo guiarnos en
esta ciénaga de imprecisiones y camuflajes?
Lo
primero es entender que el Socialismo es un sistema social que supera
al capitalismo. De allí que no se puede ser socialista sin ser
anticapitalista. Quién
pretenda ser capitalista y socialista simultáneamente, es un
engañado o un engañador, un iluso o un pícaro.
Son
sistemas incompatibles, aunque en determinadas circunstancias, en
alguna parte del camino, pareciera que conviven. En realidad siempre
entre ellos se escenifica una feroz lucha de enemigos
irreconciliables. Y es la posición que se tome en esta lucha,
lo que nos define como socialistas o como capitalistas.
Entonces,
no se concibe un socialista que simultáneamente sea
capitalista, así como no se concibe un socialista que no sea
antiimperialista, internacionalista, bolivariano, cristiano.
Pero,
aún nos falta precisión ¿Qué
es lo que define al Socialismo?
El
Socialismo, para ser Socialismo auténtico, debe tener como fin
último la integración de la sociedad que ha sido
fragmentada por el capitalismo y el rescate de la conciencia del
deber social, todo fundamentado en la propiedad social de los medios
de producción. No hay
atajos, sobre esa estructura básica caben todas las
variaciones, fuera de esa estructura el Socialismo se desdibuja, se
diluye hasta transformarse en sarcasmo.
Hoy en
Venezuela tenemos una invalorable oportunidad de emprender el camino
hacia el Socialismo auténtico. Y estas oportunidades vienen
siempre aparejadas de una suerte de inventivas distraccionistas,
maquilladoras, deformadoras, que tienen como finalidad extraviar la
esperanza.
El
Socialismo falsificado se conoce porque se nombra socialista y su
práctica es capitalista.
Se dice socialista, no obstante propone medidas capitalistas, teme a
la propiedad social y a la conciencia social, y la escamotea.
Cuando nos
disponemos a recuperar lo que la cuarta privatizó, vociferan
su acuerdo, aunque de inmediato lo condicionan. Deben recuperarse,
pero ¡no para la propiedad social administrada por el Estado!
indispensable para fundamentar al Socialismo auténtico.
Presurosos proponen formas disfrazadas de propiedad capitalista, de
propiedad nosocial, de sólo una parte de la sociedad, que son
base material del capitalismo.
Siempre
están atentos para falsificar al Socialismo, para sabotear el
camino. Por supuesto, en esta guerra sutil, también saldrán
derrotados.
¡Rodilla
en tierra con Chávez y el Socialismo! ¡Auténtico!