Fascismo mundial resurge en el siglo XXI

El fascismo es un movimiento político conservador que silencia el descontento social de los trabajadores imponiendo un orden autoritario. El fascismo nació en Italia con Benito Mussolini como una respuesta de la burguesía y las clases medias ante la crisis del liberalismo causado por la Primera Guerra Mundial y la amenaza de la Revolución Bolchevique en la Rusia zarista.

Posteriormente, Adolfo Hitler implementó el fascismo en la Alemania del III Reich, conduciendo a la humanidad a la Segunda Guerra Mundial, entre 1939-1945, donde murieron cerca de 70 millones de personas. España también fue víctima del fascismo representado por el General Francisco Franco durante la guerra civil, ocurrida entre 1936 y 1939. El Franquismo gobernó hasta el año 1975, fecha de la muerte de Franco. Todos estos gobiernos antes mencionados, fueron unas dictaduras inhumanas si la comparamos con las democracias socialdemócratas.

Los sistemas de gobiernos fascistas constituyen gobiernos totalitarios en su máxima expresión. Son movimientos de derecha política porque defiende los intereses de las clases económicas transnacionales tales como: el Conde Otto von Bismarck y el New Deal de Franklin Roosevelt. En America Latina tuvimos un caso emblemático en la República de Chile, fue el gobierno del General Augusto Pinochet, quien derrocó por medio de un golpe de estado al Presidente socialista Salvador Allende precipitándole la muerte, y gobernando con un régimen fascistoide desde 1973 hasta 1990, apoyado por supuesto por los Estados Unidos.

Un rasgo inconfundible del régimen fascista es su visión imperial. Impone una política exterior colonialista, invadiendo y sometiendo económicamente a otros países. El expansionismo hacia el exterior es considerado como una necesidad vital, casi orgánica: el lebensraum o espacio vital hacia el este para la Alemania nazi, o para Italia el imperio mediterráneo. Franco diseñó unas reivindicaciones españolas, que exhibió ante Hitler en su famosa entrevista de Hendaya del año 1941.

Un régimen con estas características se parece mucho a la política exterior desarrollada por los Estados Unidos desde su creación. Sobre todo después de la voladura de manera sospechosa de las Torres Gemelas, el 11 de abril de 2001. Venezuela siempre ha sido un objetivo principal para todos los gobiernos de los Estados Unidos, por sus inmensas reservas petroleras. Nuestra burguesía parasitaria junto, con la mayoría de la clase media sin sentido de patria, siempre han apoyado al imperio estadounidense para saquear nuestras riquezas naturales. Desde que el Presidente Hugo Chávez Frías en 1999, llegó al poder e implementó un gobierno soberano en la República Bolivariana de Venezuela y nacionalizó totalmente nuestros recursos petroleros se ganó la enemistad de los Estados Unidos y de sus aliados.

Todos los revolucionarios del mundo y en especial los venezolanos, debemos estar consciente de esta realidad incuestionable, y estar preparados para anular todos los planes terroristas del gobierno estadounidense, y de los partidos fascistas en el mundo. Actualmente, los enemigos de Venezuela, están disgustados planificando un atentado contra el Presidente Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, para fomentar una guerra civil en el país y justificar la intervención de los Estados Unidos. Debemos permanecer alerta todo el tiempo, para impedirle una guerra civil como la fomentada por los Estados Unidos en Libia y Siria.

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