Cara o Sello

Recuerdo que cuando niño, solíamos entretenernos jugando a “cara o sello”…lanzábamos una moneda al aire mientras gritábamos ¡cara o sello!...y tan pronto caía la moneda al suelo corríamos a observar quien había acertado tan peculiar dilema. Así se consumía algún tiempo hasta que el propietario de la moneda decidía retirarse o escuchábamos el llamado de nuestras madres para retomar las tareas habituales de casa, sentarse a la mesa…hacer nuestros trabajos escolares…tomar una ducha…etc. Decidir entre cara y sello no constituía un problema extraordinario, por lo regular alternábamos la selección y dejábamos a la suerte el acontecimiento por venir…sonreíamos si lográbamos atinar… y cierto que nunca fue derramada una lagrima cuando fallábamos, simplemente repetíamos… ¡cara o sello!...y lanzábamos nuevamente la moneda al aire.

Hoy pienso que el mundo se juega su “cara o sello” cuando se ve frente a una difícil selección…escoger entre dos modelos de gobierno, capitalista o socialista. No resulta fácil comprender las consecuencias de una u otra postura ante el compromiso de luchar por una sociedad donde impere la justicia social, la verdadera igualdad de oportunidades, la equidad, solidaridad, fraternidad, paz y felicidad colectiva. Y no es fácil porque hay que subordinar intereses individuales y aspiraciones personales ante intereses y aspiraciones comunitarias que enriquezcan y beneficien a todos y no a algunos, no es fácil porque hemos sido educados en ambientes carentes de sensibilidad social, de indiferencia ante quien sufre de enfermedades o hambre, o de aquel que vive en un “rancho de cartón” como lo cantara nuestro recordado Alí Primera. Se nos formo para la lucha por el logro de una meta personal, única y celosamente cuidada…nuestro éxito crecía aun mas si otro fracasaba…al fin esa era su suerte y poco nos importaba el destino de los que caían en esa especie de guerra de supervivencia del mas apto. Sin duda alguna fuimos criados y educados en el más cruento ambiente donde el egoísmo, individualismo, insensibilidad social, prejuicios, racismo, y otros muchos males sociales que de ellos se derivan tales como la pobreza, delincuencia, explotación del humano, racismo y otras “joyas” de la sociedad, se generaban sin que las instituciones como el Estado y demás organizaciones públicas y privadas se esforzaran mas allá de excusarse por las limitaciones o incapacidades de resolver semejantes problemas.

No hay dudas al afirmar que lo anteriormente señalado es la “cara” o quizás el “sello”, de uno de los modelos socio políticos… el capitalismo; en él aun nos debatimos y tratamos de justificar sino defender las “bondades” del sistema… ¡como ignorar el otro lado de la moneda!...tan solo uno pensar y darse cuenta de lo terrible e indeseable de esta suerte de selección es suficiente para identificarse con ese otro lado de la moneda…el que ha sido satanizado, vilipendiado y condenado… el socialismo! claro que hay que despojarlo de los males que le han penetrado…no es suficiente declararse como socialista, hay que adquirir la conciencia que le distingue del capitalista y actuar como verdadero y decidido defensor del bienestar colectivo. Hay que sonreír cuando le acertamos a este lado…sin llorar cuando no lo hacemos, por el contrario “ligar” su llegada y luchar por su permanencia y consolidación, deslastrándolo de las perversidades del otro lado de la moneda sin olvidarnos de que algunos apuestan y juegan sucio por este último.

La clave es mantener mente y corazón aferrados a las virtudes y objetivos de hacer un mundo más justo y humano donde los ciudadanos valgan por lo que son y no por lo que posean, donde todos puedan tener lo que necesiten y dar lo que puedan. Que el ser humano sea alfa y omega, y no los bienes y fortunas. Que sin exclusiones ni desméritos cada ciudadano disfrute de sus derechos y cumpla con sus obligaciones o deberes, contribuya al bienestar colectivo, ponga en evidencia su condición de ser social, gregario por excelencia, y aporte lo más valioso que tiene…su amor por la vida, por sus semejantes. Esos son los principios que caracterizan al socialismo. Para declararse socialista hay que sentirse socialista, hay que demostrarse socialista, hay que ser modelo y ejemplo de ciudadano comprometido con justicia social como vía para la felicidad y armonía del colectivo.

*Sociólogo


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