Este "socialismo comercial" que nos agobia

Así como en periodizaciones chimbas de la historia de Occidente se habla de un paradójico "capitalismo comercial", quizá sin caer en cuenta estamos viviendo la etapa del "socialismo comercial", antesala del "socialismo industrial", que lo es a su vez del "socialismo financiero", rumbo al "socialismo sin remoquetes", para coronar en el comunismo. Por lo menos así es en Mérida.

Si hacemos inventario de los centros comerciales (afortunadamente aún no llamados "mall" o "shopping") construidos en esta ciudad desde el año de gracia de 1999, corroboramos el período de la historia que mencioné estamos viviendo. Dignos de Caracas por su tamaño y lujo (El Rodeo, Milenium, Piedemonte, Plaza Mayor, ...), menos grandes (Los Chorros, Yuan Lin, Los Próceres, History Center, Altos de Santa María ...) y pequeños ubicados en cantidad de casas o ex estacionamientos del centro que se cuadriculan en pequeños y minúsculos locales. Si sumamos los existentes antes de la avalancha socialista (Viaducto, Alto Prado, Cada, Las Tapias, La Hechicera...), Mérida es una de las ciudades con per cápita mayor de locales en CC. ¡Malaventurados los consumidores, que de ellos será el paraíso de la porquería!

Y no es que esos CC estén vacíos, esperando por futuros comerciantes. ¡No! Todos llenos a reventar, salvo uno gigante que está a punto de inauguración y, según comerciantes interesados, están pidiendo por m2 como para desanimar a cualquier comprador, porque “lo que les interesa es alquilar los locales”, pero aún así, a los precios absurdos que piden han vendido bastantes. Tampoco quiere decir que los comercios ubicados en el centro de la ciudad hayan desaparecido, pero de meterse en la movida mudándose para un CC inmediatamente son remplazados por otro "comerciante". Malas lenguas achacan al lavado, secado y planchado, la carestía de los apartamentos en Mérida (más costosos que en Margarita y muy cerca de los de Caracas), la proliferación de lujosos y costosos centros comerciales y la oferta “informal” de automóviles de lujo.

Ahora bien, ¿qué puede hacer un comerciante que no lo pueda un buhonero? ¿Cuál es la habilidad particular para comprar barato y vender caro? O lo que es lo mismo, los “informales” son tan comerciantes como los “formales”. . . y ni a unos ni a otros los sucesivos alcaldes de Mérida han podido ni querido meter en cintura, para imposibilidad absoluta de la armonía ciudadana, del buen vivir y convivir.

Lo lamento, pero el derecho al trabajo no justifica practicarlo en sitios inapropiados, no se puede invadir un parque, una calle, una acera para montar un taller mecánico, una fábrica de bloques. . .; tampoco para ejercer de comerciante, bajo el pretexto de que la renta inmobiliaria es abusiva. No se puede convertir en círculo vicioso soluciones para los “informales” que se censan en un momento determinado y se les otorga alternativas válidas. . . desaparecen y reaparecen, los mismos o sus familiares, después de haber negociado la “solución”, demasiadas veces por actitud demagógica de alcaldes que esperan a cambio apoyo político. En este momento pre electoral Lester B. también ofreció atender el problema de los buhoneros, al que alimentó durante casi cuatro años. ¡Pobre alcaldillo!

Y los formales, exhibiendo su mercancía en las aceras, atravesando obstáculos en sitios de estacionamiento permitido, violando las disposiciones sobre propaganda y avisos, escandalizando con equipos de sonido atronadores dirigidos hacia la calle, disponiendo ilegalmente de los desechos creando sucio y contaminación, despachando o recibiendo mercancías en vehículos que entorpecen el fluir del tráfico. Sabemos de algunos “formales” que contratan bajo porcentaje a “informales” para vender sus productos.

Y todos a una, formales e informales, criollos y extranjeros, especulando, mal midiendo y mal pesando, robándose el IVA, trampeando obligaciones e impuestos. Y es que eso del control de precios no sólo es atribución de INDEPABIS, sino que desde siempre ha sido una atribución de los ayuntamientos, cabildos, concejos, alcaldías o como se llamen, lo mismo que el control de los pesos y medidas empleados en sus jurisdicciones, y nadie quiere percatarse ni asumir eso.

Sobre quién roba más, si asiáticos, árabes o mis paisanos gochos, tengo mis dudas; según mi experiencia, más los bodegueros medios que las “mafias chinas”. En los supermercados chinos siempre me entregan el comprobante de caja fiscal, no así en las ferreterías, otros establecimientos y algunos restaurantes, donde hay que rogar y aguantar miradas achinadas de odio cuando se les exige y se les explica que nuestro País los trata muy bien para que pretendan timarlo. En las bodegas criollas casi nadie exige el recibo, y hay numerosos subterfugios para evitar que las compras queden registradas: usar una calculadora, dejar abierta la caja, registrar el monto y borrar la compra. Según mis cálculos, a estas alturas de haberse enseriado el SENIAT, cerca del 30% de las transacciones comerciales con obligación de IVA, lo evaden, o lo que es lo mismo se lo roban descaradamente, porque siempre se lo cobran al cliente.

Ergo, revolucionarios que se postulen como candidatos a alcaldía, deben incluir en su programa el compromiso para detener la construcción de CC en la ciudad, y meter en cintura a los “comerciantes” de todo pelaje, expresando los mecanismos que empleará para ello. Vayan anotando candidatos, que con todo el gusto le vamos diseñando un plan de gobierno revolucionario.

Las ferias continúan sin mayor contratiempo, pero sí con disposiciones absurdas: la Zona Educativa dispuso que todas las escuelas de Mérida deben asistir el miércoles 6 a un desfile ferial. . . en pleno día laborable, sin considerar los días-clase perdidos este año escolar y sabiendo que desde el jueves 7 hasta el miércoles 13 no habrá actividades en Mérida. ¡Otro funcionario torero! ¿Por qué no dispone que las escuelas deban asistir a “Mérida marcha contra las corridas de toros”, que tendrá lugar el jueves 7?

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