El Premio Chávez versus El Premio Nobel

No entiendo que siendo Revolucionarios todavía le damos tanta importancia a títulos universitarios, a gente que son reconocidos por gremios “profesionales,” o que son “merecidos” de premios de literatura nacionales o internacionales, o cualquier otra forma de “reconocimiento”colonialista.

El otro día prendí la radio y en menos de 30 segundos dijeron, “Tal, tal invitado, ganador del premio tal tal.” Apagué la radio. Después prendí el televisor, y dentro de menos de un minuto, el conductor del programa repitió, “Nuestro invitado es un abogado, es un abogado, es un abogado reconocido.” Apagué el televisor.

Después leí un articulo, y de repente el escritor dijo algo como, “Esta persona tiene varios títulos universitarios, y aun de una universidad extranjero, es un profesional, y eso hay que respetarlo.” Paré de leer al articulo.

No es el titulo universitario, no es el estatus concedido por el colonialismo, no es el reconocimiento concedido por algún gremio o por algún premio internacional – es decir, imperial y colonialista – que le da valor a la persona. Fíjense que para ser empleado de la CIA, se requiere un titulo universitario, para ser director de un banco, es decir, para ser un estafador profesional, se requiere títulos universitarios, para ser un autor reconocido como el Ilustrísimo Señor Vargas Llosa, hay que acumular premios como el Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Premio Planeta, el Premio Biblioteca Breve, el Premio Rómulo Gallegos, entre otros. Para ser un medico reconocido, como José Rafael Marquina, hay que obtener los títulos MD y FCCP. Capriles Radonski, Maria Corina Machado, Julio Borges, y todo ese paquete de ratas tienen titulos universitarios, ¿verdad?

Para ser presidente del país más bélico de la historia de la humanidad, EEUU, hay que tener títulos universitarios, y para ser jefe del Pentágono también. Pero, ya va, creo que Jesucristo no tenia titulo alguno, ¿verdad? Ni Agnes Gonxha Bojaxhiu, Madre Teresa de Calcuta, ni todos mi buenos vecinos que me traen comida todos los días, ni las muchachas de la casa de alimentación, ni las misioneras de las Misiones en Amor Mayor, Niños de Venezuela, la Misión Vivienda, o los muchachos que me preguntan si necesito algo del abasto ya que ando en silla de ruedas.

A ellos nadie les da títulos, premios o algún reconocimiento que merezca que fueran personas de “valor,” o analistas o expertos en nada que tenga algún “valor” para las clases de la “sociedad civil” educadas y sus banda incestuosas de analistas, expertos y profesionales. No son nada.

Si ustedes, queridos lectores, supieran cuales son mis “credenciales,” se caerían al piso como Condorito, y si supieran con quienes he trabajado, casi todos titulares y premiados y reconocidos en sus ámbitos al nivel internacional, y si supieran a cuales gremios fui invitado, sea caerían del precipicio y quedarían aplastados allí, paralizados, no sabiendo que creer, o como mirarme en los ojos, pero eso es otra historia, la cual no divulgaré.

Nos son mis “credenciales” que me hacen lo que soy – lo que cuenta son mis intenciones, mis palabras y mis actuaciones. No es un titulo que lo hace a alguien más inteligente , más creativo o más sabio – son los resultados positivos que importan. No existen títulos universitarios en Sabiduría, Inteligencia, Creatividad, Amor, Compasión, Honestidad, Consciencia Humana, Respeto, Humildad, Curiosidad, Voluntad, Sinceridad, Bondad, o Empatía – y si existieran estos títulos universitarios, y los premios y gremios relacionados, el mundo seria un mundo mejor para todos. Pero solo existen títulos universitarios, premios y gremios inventados por la burguesía internacional para hacer de nosotros sus esclavos físicos, mentales y espirituales.

Los mismo se aplica a cualquier personas, sea alguien que tenga algún titulo, o que sea un campesino analfabeta, un Beduino en Tabuk, un Mujahedin en Kabul, el Inuit en Resolute Bay, el Yukpa en La Mision, o la señora que limpia la Plaza Bolivar en Caño Sancudo. Todos son expertos y analistas, y tienen ideas, son pensantes, y tienen opiniones, todos, y nada depende de algún “reconocimiento” colonialista.

¿Cuando aprenderemos?

Creo que Venezuela debería empezar el “Premio Chávez” humanista, basados sobre los conceptos mencionados arriba - para contrabalancear el nefasto “Premio Nobel” burgués.

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Oscar Heck


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