La revolución musical en Venezuela

Para los conocedores de la cultura musical venezolana se hace muy difícil comprender todo lo que ha acontecido en el país en esta última década, con el maestro José Antonio Abreu y el Sistema de Orquestas. La cantautora Cecilia Todd abre un debate de importancia capital sobre nuestra cultura.

RIERA: “TOQUESE CON SABOR A PUEBLO”

Hay que repetir y repetir que la música en Venezuela no comienza con el Sistema de Orquestas fundado hace 38 años. Para hablar de los venezolanos que cambiaron la historia de la música en la humanidad, es preciso recordar a Raúl Borges, creador de la primera catedra de guitarra clásica de Venezuela en 1934; a Vicente Emilio Sojo, fundador del Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica Venezuela; a Antonio Lauro, el compositor más interpretado de la guitarra clásica en el mundo hoy día; a Rodrigo Riera, excelso guitarrista y compositor de obras como “Preludio criollo” y “Pajarillo con revoltillo”, obras cuya partitura iniciaba con la frase “tóquese con sabor a pueblo” y Aldemaro Romero, padre de la música popular académica venezolana. Su obra “Fuga con pajarillo” es la mejor evidencia de ello, sin dejar de lado la creación del género onda nueva, impulsor de importantes festivales internacionales, cuando la ciudad de Caracas era conocida como substancial centro de la riqueza musical.

ABREU: “EL CUATRO VENEZOLANO NO TIENE RANGO ACADÉMICO”

En referencia a la era musical del maestro Abreu, no puedo dejar de mencionar que en 1990 fui invitado por la representación del gobierno de Francia en Caracas, a viajar a Toulouse para realizar estudios de musicología e investigar sobre la música renacentista para instrumentos de cuerdas. En esa oportunidad visité las oficinas del connotado maestro, en el Teatro Teresa Carreño, cuando era ministro de Carlos Andrés Pérez, para pedir una carta de apoyo institucional que me solicitaba Francia. Lamentablemente, no tuve éxito en mi propósito. Me refirió personalmente Abreu que mi instrumento (el cuatro venezolano), no tenía rango académico como por ejemplo un violín o un violonchelo. No obstante, es una afrenta contra nuestra cultura que un ministro de Cultura de Venezuela niegue el apoyo institucional al instrumento nacional por excelencia. Es decir, el cuatro venezolano para él no tenía “suficiente” valor cultural. Lo popular era así excluido y todavía hoy continúa siendo marginado, considerado “incompleto” o “primitivo”.

FFREDY REYNA: EL CUATRO EL INSTRUMENTO MAS IMPORTANTE DE VENEZUELA

Para suerte mía, mi maestro Fredy Reyna, quien era reconocido en gran parte del continente Europeo, me redactó la carta de recomendación, solicitada por Francia, en la que sencillamente exponía, que yo era un joven músico con grandes deseos de estudiar, y que era ejecutante del instrumento más importante de Venezuela y el mundo: el cuatro criollo.

Hoy día, a 23 años de aquel desilusionador encuentro con Abreu, he visitado más de 40 países, en representación de Venezuela, recogiendo con dignidad, orgullo y humildad el fruto de mi vida dedicada a la música, batallando por convertir al cuatro venezolano en mi única profesión.

En el pasado, a la música venezolana se le daba poca relevancia, hoy con la inversión masiva que el presidente Chávez ha dirigido al Sistema de Orquestas, veo con asombro cómo se promociona un sistema que para bienestar de muchos y sufrimiento de otros, exhibe sin moral, una prenda de vestir con los colores y las estrellas del país, un “espectáculo” sazonado con venezolanidad. Pero la verdadera promoción de nuestra cultura musical debe trascender las formas, como apunta Cecilia Todd, y ante todo revalorizar y dignificar nuestra música venezolana.

Por fin el maestro y su “organización” comienzan a descubrir que existe una música sincrética, mestiza, con ritmos, con tambores que representan al negro, y un instrumento llamado cuatro que representa el alma popular de una población no elitista, una población casi marginada cuya su única cultura es tocar algunas cosas de esas del vulgo popular llamadas gaitas, parrandas, valses, joropos, merengues y de vez en cuando una vaina que llaman joropo. El debate que se abre exige dar al cuatro la importancia que se merece como nuestro maravilloso instrumento de alma popular, sin nada que envidiar a la guitarra ni al violín, ni mejor ni peor, ni más ni menos, un instrumento igualmente diferente, nuestro instrumento criollo.

Mientras el sistema de orquesta recibe miles de millones de dólares y bolívares de parte del gobierno actual, los músicos de la Orquesta Sinfónica de Margarita ganan 950 Bs mensuales, hasta allá no llega la ola Abreu. Otro detalle a resaltar es que quienes si conocemos la cultura musical venezolana, los que si la construimos y la mantenemos viva como opción de vida, sabemos que Bernstein, Pérez Prado y Ramón Márquez no son venezolanos. Esos son los compositores de mambos que más interpreta el Sistema, ¿entonces a cual difusión de la música venezolana, le estamos apostando?...

*Maestro, cuatrista venezolano

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