Dime, ¿Cuales son tus razones?

Cada Revolucionario tiene sus razones para apoyar a nuestra Revolución y a nuestro querido Comandante Chávez. Estas son la mías:

1- Creciendo en Canadá, vi de primera mano la crueldad verbal y física perpetrada en contra de mi mamá, quien es indígena, por racistas canadienses, no solo una o dos veces, pero de manera continua, toda su vida, hasta hoy en día. Impotente, sentí y lloré las lagrimas que ella no se permitía llorar por orgullo. A causa de esto, mi mamá pasó más de 5 años en cama, enferma, sin hablar, y la cuidé de la mejor manera que pude. Nunca olvidaré.

2- Como misionero en algunos de los barrios más desposeídos de Caracas en los “gloriosos” años 1970, en Santa Cruz, El Rosario, Coromoto y Anacoco, viví de primera mano la extrema pobreza, y la mierda de las cloacas abiertas de la parte alta de la Trinidad que inundaba los ranchos de zinc y enfermaba a la gente de los barrios. Se morían en mis brazos, como moscas, anónimos, nadas, como las ratas muertas que se encontraban en esas mismas cloacas. Mientras tanto los privilegiados gozaban de “los mejores tiempos en la historia de Venezuela.” Nunca olvidaré.

3- En los caseríos de Barlovento, donde también trabajé como misionero, se morían los niños en los brazos de sus familiares, ahogados por lombrices que salían vivos de sus ojitos, bocas, orejas y cualquier otro orificio. La medicina para eliminar los lombrices era muy barata, pero nadie les había dicho esto, ni que existía algún medicamento. No habían médicos ni enfermeras en el campo, en las selvas, ni ambulatorios. ¿Cuantos miles de vidas inocentes se perdieron mientras que los privilegiados andaban tomando whisky importado, ignorando completamente esta realidad? Nunca perdonaré.

4- Vi a mi suegro morir poco a poco, de pena y tristeza, porque a pocos días de su jubilación, en un mes de diciembre, los dueños de la empresa donde había trabajado durante más de 20 años como un esclavo, seis días semanal, y sin faltar un día de trabajo, de repente cerraron la empresa y se fugaron a España, dejando a todos los trabajadores sin sueldo, sin haber pagado al seguro social, y sin haber pagado prestaciones, y menos, la debida jubilación – los dejaron sin nada. Nunca lo perdonaré.

5- Viví la primera guerra del golfo, donde vi con mis propios ojos las bárbaras atrocidades cometidas por el ejercito de EEUU y sus mercenarios y traidores Iraqí. Vi y toqué con mis propias manos a los niños a quienes les habían sacado los ojos, les habían cortado las orejas y las lenguas, para que no pudieran identificar a nadie. Escuché a los jóvenes soldados estadounidenses, la mayoría de familias muy pobres, llorando, vueltos locos, contándome lo que habían hecho, bajo ordenes militares, como habían asesinado a niños, mujeres y ancianos indefensos. Nunca me olvidaré, y nunca perdonaré. Nunca.

Estoy escuchando a los chavistas que se han presentado en los alrededores de Miraflores hoy compartiendo sus razones por apoyar a Chávez y a la Revolución. Ellos tampoco olvidarán, el hambre, la enfermedad, los muertos inocentes, la explotación, por parte de aquellos que siempre han ignorado la realidad, tomando whisky importado sin importarles un carajo nada o nadie. Nunca olvidarán. Nunca olvidaremos. Todos somos Chávez.

Dime, ¿Cuales son tus razones?

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Oscar Heck


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