Hugo: honor y sacrificio histórico…

“… Prefiero todas las desgracias, y la muerte misma, antes que perder

la soberanía de las Repúblicas que proclamaron los pueblos,

 y que obtuvieron en recompensas

 de sus generosos sacrificios

en la Revolución”.

Antonio José de Sucre.

 

Ese carajo no deja de asombrarme! Ese tipo se metió en nuestras vidas! ¿Qué se cree ese militar? Asombro tras asombro, la historia, hermana del factor tiempo, nos daría respuestas irrefutables: el carajo, el tipo, el militar nos sorprendía y ya era, inesperadamente, parte de nuestra familia y no podíamos tener ningún espacio, por muy pequeño e íntimo que este fuera, donde no se le mencionara ejemplarmente. Toda vez que ya sabíamos quién era y qué quería, empezamos a tutearnos: Hugo, pana, chamo, arañero, amigo, hermano, tío, hijo, padre, compañero, compatriota, camarada, líder, presidente, pueblo…

No bastó el “Árbol de las tres raíces”, ni apelativos, ni seudónimos, ni “Rocosos”, para reencontrarnos en la misma causa y hacia el mismo destino. En Bolívar, Sucre, Zamora y, tantos otros, teníamos esa suerte de afinidad creativa y combativa que por años estábamos buscando. Con Hugo nació la confluencia de lo posible y también hasta lo imposible; lo pensable y también hasta lo impensable. Por eso hoy, cuando la patria grande se estremece de dolor y nobles sentimientos, el “hombre importante” que por primera vez tutea el pueblo, el gobernante amigo y de su mayor confianza histórica, Hugo Chávez; otra vez, es el protagonista insigne y emerge nuevamente para levantar pasiones y el despertar de millones de cuerpos entumecidos y de almas adormecidas.

De Hugo recuerdo, luego de una reunión pre-golpe a finales de 1991, en Charallave y con el advenimiento de la buena nueva el 04 de febrero de 1992, innumerables episodios de la vida del país y de su política contemporánea, avivada y estimulada por el propio Chávez. Por ejemplo: desde 1992 hasta 1994, como parte del equipo político del MBR-200 en el estado Sucre, organizar múltiples eventos por la libertad de los compatriotas alzados en armas en tan memorable atrevimiento; así, pudimos compartir muchas veces con Adán y el General García Barrios (+) para afinar detalles de los mismos. Así transcurrían los hechos hasta el día 26 de Marzo de 1994, fecha muy especial para mí por ser el día de mi cumpleaños, cuando pensaba quién sería más afortunado en ese instante, si yo por estar a las puertas de la Cárcel de Yare ante tal acontecimiento histórico o Hugo ante un hecho tan importante como lo es recobrar la libertad, esperado por un volumen indescriptible de voluntades esperanzadas e irreductibles? Quienes hemos tenido el infortunio de la privativa de libertad sabemos el sentimiento que nos embarga al recobrarla, pero en tamañas circunstancias sólo muy pocos, o tal vez uno solo, capaz de describirlo. Para Mayo de 1994, realizamos los preparativos en la ciudad de Cumaná, con mayor orgullo en la Cuna del Abel de América, el Hijo Predilecto de Bolívar, para la primera visita y acto público del, por ahora y por siempre, comandante, para luego de culminado el mismo realizar un compartir e intercambio privado. Allí, entre lo político, lo ideológico y lo anecdótico, pudo el comandante demostrar sus dotes, sentimientos y amor por los niños y por la patria. Coincidencialmente, esta vez, con mi recién nacido hijo, Jandel Javier, de apenas tres meses, al que, luego de levantar entre sus brazos, recitarle, cantarle, bailarle, besarle y “mapucharle”, juró en nombre de todos los niños de la patria continuar la lucha revolucionaria hasta la liberación definitiva; luego nos pidió, en un acto de confianza extrema, llevarlo a las 5:00 a.m. al Cuartel Militar de la ciudad. Derrotaba nuevamente nuestra capacidad de asombro, por cuanto ya había empezado la cacería de la burguesía y sus lacayos representantes. Coño, a la boca del lobo? Hugo está loco! Éste sí tiene guáramos! Asistió, regresó en una hora, y sus razones tendría.

Conocidos los hechos posteriores, tanto hoy como mañana la memoria histórica de nuestros pueblos será imborrable, porque ese sentimiento se hizo pueblo, y el pueblo se hizo grande, y lo grande se hizo Revolución; pero, en ese transcurrir inevitable, nuevamente nos asombramos cuando “el hombre de las dificultades” y de todas las contiendas, ante un inesperado enemigo que sacude sus cimientos físico-corporales-orgánicos, libra una nueva batalla. Esta vez, contra esa cosa imperfecta, inocua, atrevida e “improvisada” que se rinde a sus pies para dejar de llamarse muerte, temerosa ante millones de sentimientos de amor y de alegría, también la vence y la hace pedirle que debe levantarse, porque ese, su pueblo de voces irredentas le clama: "No permitas que tu dolor se esconda, oblígalo a salir desnudo, a que combata, que empuñe el fusil y la granada, que anime la marcha, que estalle en un grito en el asalto, que ría y que cante en la emboscada… y porque …Somos la vida y la alegría en tremenda lucha contra la tristeza y la muerte…” y para que continúe su obra inconclusa de socorrer al desvalido y de consolar al atribulado. No se trata de un pacto porque los verdaderos revolucionarios no pactan con el enemigo a expensas de su pueblo y menos si se enfrenta a un ser diabólico. Se trata sí de un compromiso indeterminado de respeto hacia lo grande, lo humano, lo inolvidable y que, luego de cualquier desenlace futuro, a ella misma no le quedará más que reconocer que sería invencible, ser transformado en eterna leyenda y pensamiento, cierto y viviente, vencedor del descanso físico y de la posteridad. Ella sabe que el bien siempre estará por encima del mal y que, con Hugo y con su aguerrido e inclaudicable pueblo, no encontrará argumentos posibles para sus nefastos planes, mucho menos habrá fuerza posible para detener su marcha victoriosa en Revolución y hacia el Socialismo.

Hoy no se trata de que si es con Maduro o con cualquier otro u otra, o con diatribas de si puede o no puede el 10 de Enero, Hugo Chávez está vivo y vivirá; por lo tanto, es con Chávez y si hay alguna “causa sobrevenida” seguirá siendo con Hugo, porque Chávez ya no es Chávez, Chávez está en la conciencia, en el alma, en la moral y en la dignidad de un pueblo hecho revolución indetenible; de allí que el chavismo somos todos y todos somos el chavismo. Por eso Hugo, vencedor de todos los obstáculos, con un pie en la tierra prodigiosa de Martí y el otro en la tierra libertaria de Bolívar, sólo te falta este último escalón de la especie humana para tu consagración definitiva y, seguros estamos, que lo superarás. Hugo, contigo, como en el juego popular de metras, nos jugamos la Tirona. Cuenta con nosotros para vencer a “esa tipa”, por cuanto no seremos, y mucho más con el Dios Redentor de nuestro lado, cómplices silenciosos o cobardes espirituales amordazados, porque tus batallas serán siempre nuestras batallas. Tú nos has enseñado a vencer las tinieblas, las dificultades, al peor enemigo y hasta lo imposible. Ahora actuamos todos nosotros, como un solo hombre hecho humanidad, en cambote, y venceremos y viviremos, porque “AMOR CON AMOR SE PAGA” y todos los niños y niñas, ya no de nuestra patria sino de todo el mundo, con su alegría y ansias de vivir en Socialismo, te exigen que le cumplas y no le dejes el objetivo de tener patria inconcluso. Seguros estamos que les y nos cumplirás, comandante. ¡Levántate Hugo! Lo dice la voz sagrada del pueblo, a quien le distes poder y enseñaste a ser soberano, y lo reafirma nuestro Dios Padre Creador.

 

AMÉN, PORQUE TENEMOS PATRIA, VENCERÁS… Y VIVIREMOS! 

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