Perspectivas de la Economía Venezolana: 2013 (II)

  1. La mayor riqueza de Venezuela no es el petróleo, no. Somos los venezolanos. Este miércoles 12 de diciembre, la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia y el Instituto de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de LUZ, realizó un Foro con la presentación de sendas ponencias sobre las perspectivas de la Economía Venezolana en 2013 a cargo de los economistas Gustavo Machado y Alberto Castellanos, ambos docentes e investigadores adscritos a esa Facultad. Ponencias harto interesantes y llenas de sesudos análisis. Oyendo atentamente a los ponentes y a varios de los presentes con sus acotaciones complementarias, entre los cuales recuerdo a los académicos Castro Barrios, Edinson Jiménez, Rafael Piña y al acucioso investigador Emmanuel Borgucci, se me vino a la mente aquél viejo ensayo de Mario Briceño Iragorry, “Tapices de Historia Patria”, y la “Leyenda Negra”, cuya concepción de la historia niega y defenestra cualquier logro o aporte que se haya generado durante el proceso de conquista y coloniaje de la metrópolis española en la Capitanía General de Venezuela, por lo que la historia de Venezuela comienza en 1810". La “Leyenda Dorada”, por su parte, es el esquema que parte de la base de que el proceso de conquista y colonización de nuestro territorio se enmarcó en un ambiente de brillo y grandiosidad. El europeo había venido a rescatar de la oscuridad a los aborígenes. Pues bien, en Venezuela no creo interpretar ni lo uno ni lo otro, mas si una perversa gestión con los recursos petroleros de la Venezuela surgida a partir de la “chucuta” nacionalización de 1976, como la bautizara J. P. Pérez Alfonzo.

  2. Desde 1999 hemos presenciado un sin fin de análisis agoreros alertando y pronosticando (¿o deseando?) el derrumbe definitivo y trágico de la economía venezolana. Ciertamente ésta se derrumbó, se volvió añicos, pedazos, entre el primer trimestre de 2002 y el tercer trimestre de 2003, pero las causas no fueron las erradas políticas económicas puestas en práctica por los conductores del país; no, fueron los intentos de derrocamiento de los poderes constituidos y su saldo milmillonario de pérdidas en dólares para la nación.

  3. Es cierto, y esto no se puede ni debe negar, hay síntomas, alertas rojas, en cuanto algunos indicadores de las variables macroeconómicas que presenta la economía venezolana en su conjunto. La deuda pública se ha incrementado en términos alarmantes, mientras que las reservas operativas de la nación, que maneja el BCV, ha descendido en forma por demás preocupante. De persistir esta situación, y es el alerta de los analistas, Venezuela corre el riesgo de poner al borde del abismo la seguridad social de los venezolanos. ¿Se habrán percatado de esto en el Ministerio de Planificación y Finanzas, en el BCV? Alguna medida de política económica debe hacerse, pero jamás alguno de los paquetes que recomienda el Fondo Monetario Internacional. Hay quienes ponen en duda la capacidad de análisis y por ende previsivo del MPPPyF y el BCV. Yo creo que en ambas instituciones laboran técnicos y profesionales con la capacidad y experiencia suficientes y saben lo que están haciendo. Un detalle es cierta: la política de crecimiento económico con desarrollo social tiene que seguir siendo el norte de nuestras políticas públicas

  4. Un detalle a tomar en consideración son las inversiones que a mediano y largo plazo ha venido haciendo la República. En esto confían los planificadores del gobierno, mas no los analistas pronosticadores del desastre, los defensores de la “leyenda negra”, cuyas opiniones respeto aunque no comparto. Estos suelen pasar por alto que el aparato productivo del país, incluyendo el petrolero, estaba destruido en, en 1999, en un 60% de la capacidad instalada, lo cual incluye, además, el sector agropecuario, donde las fincas de los latifundistas absentistas no producían más allá del 20% de sus posibilidades. Las expropiaciones no perjudicaron la producción agropecuaria, eso es falso porque ésta no existía, y si se importaban menos alimentos, es porque se comía poco y menos, habían más pobres, más hambre, más miseria. Ahora el ingreso de la población se ha multiplicado hasta el punto de incrementarse el consumo de alimentos en más de un 100%, mientras que los esfuerzos expresados en decenas de millones de bolívares en el campo lograráb su maduración en el mediano plazo.

  5. De allí la necesidad e importancia de capitalizar el recurso humano de Venezuela haciéndole frente a la gran Deuda social, al rescate de la cual se han invertido más de 500.000 millones de dólares en educación, salud, alimentos, subsidios, Mercal, Pdval, en apoyo a la producción agrícola, en créditos, tractores, tierras, tecnología, sistemas de riego. A no dudarlo, estas inversiones madurarán y Venezuela recogerá sus frutos. El Progreso Técnico, factor estratégico esencial para el desarrollo, tiene su capital más importante en la capacitación de la mano de obra, y a ello están dirigidos los esfuerzos.

 

Volveremos sobre este tema.

 


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