Defender el programa de la Patria

El Programa de la Patria es uno de los documentos más importantes que haya elaborado la Revolución Bolivariana. Para el período 2013-2019, este material reviste carácter estratégico, es la guía, la brújula y a su vez el indicador para saber si vamos avanzando o no en el rumbo correcto.

Leerlo, estudiarlo y comprometernos con su contenido es insoslayable para todo revolucionario y revolucionaria ¿Se lo ha leído realmente, se lo está estudiando, se están haciendo los ajustes necesarios en base a las orientaciones que se desprenden del texto?

El Comandante Chávez mandó al pueblo en su conjunto a aportar, debatir y enriquecer el documento con propuestas y proyectos. ¡El pueblo planificando desde abajo!, dijo el presidente en su momento. Cientos de reuniones y asambleas se realizaron a lo largo y ancho del país, en las comunidades, en las instituciones, en las alcaldías y gobernaciones y también por sectores sociales.

Ese período de aportes y discusiones ya finalizó. Se supone que ahora estamos en la etapa de dar forma y sistematización a las ideas y proyectos que surgieron de esa fase deliberativa. También se calcula que en las próximas semanas estará el documento definitivo, el Segundo Plan Socialista para la Nación.

¿Fue poco el tiempo para una discusión tan importante? Creo que sí ¿Fue poco difundido el contenido del Programa de la Patria? Muy poco ¿Usamos bien el sistema de medios públicos para difundir la propuesta de Chávez? No, en absoluto ¿Se hizo una evaluación del nivel de participación del pueblo en la fase deliberativa? No ¿Aprovecharon los candidatos a gobernadores revolucionarios estas discusiones? Salvo excepciones escasamente, más bien parecía que esa discusión interfería la “normal” campaña electoral. ¿Era clara la consigna en la discusión del material y la entrega de propuestas? Tengo la impresión que no.

Me quedo con la sensación que mucho es lo que se ha improvisado en un tema tan delicado y que tanta importancia le ha dado el Comandante Chávez ¿Es que no necesitamos un programa para gobernar? Parece que a algunos no les interesa mucho. Es que el Programa no sólo plantea objetivos claros, sino que también mide tiempos y resultados, cuantifica. Hace que todos y todas podamos saber cómo marcha, si se van logrando los objetivos, si se cumplen o no. Los objetivos están escritos, son una ayuda-memoria permanente, que hace que nadie pueda decir “no sabía”, “no es mi responsabilidad”, “le di prioridad a otras cosas”, “no recibí las partidas”.

¿A quién afecta el Programa de la Patria? Fundamentalmente a la cabeza de la rosca oligárquica; a la burguesía importadora. Un país productivo –como plantea el documento–, golpea duramente al sector importador aliado del imperialismo. Pero la importación en Venezuela es el mejor negocio de una ínfima minoría que lucra sin importarle en absoluto la soberanía nacional. En los privados con las jugosas ganancias que le brinda el mismo negocio, más el “valor agregado” que en muchos casos se produce al sumarle a esto niveles de especulación y negociados con las divisas. Y en un sector estatal –funcionarios de alta categoría– la oportunidad de recibir suculentos “premios” por parte de las empresas extranjeras y nacionales involucradas en estas transacciones. Ambos sectores, tan parásitos y corruptos como antindustrialistas y antiproductivistas; son igualmente contrarrevolucionarios.

Engavetar el Programa de la Patria es el objetivo primordial de los enemigos de la Nación, tanto de afuera como de adentro. Minimizarlo es el primer paso. Pero para esto se necesitan cómplices de “adentro”: la burocracia, la corrupción y la ineficiencia. Nunca antes había sido tan funcional esta tríada a la contrarrevolución. El peligro es grande.

Ahora, teniendo en cuenta la importancia vital del cumplimiento de este Programa –Segundo Plan Socialista de la Nación–, si éste se encarna verdaderamente en el pueblo, tendrán que inventarse formas concretas para sancionar a todo aquel que atente contra su marcha. Cualquiera sean las formas que la contrarrevolución aproveche para frenar el desarrollo del Plan, ya sea a través de funcionarios con responsabilidad directa o por medio de sus propias herramientas de presión, el pueblo deberá combatir a esos agentes como verdaderos traidores a la Patria. Porque lo que se está jugando en la implementación o no del Programa no es otra cosa que la independencia que hemos alcanzado tras 200 años de lucha.

De ahí que el Comandante Chávez, cuando presente el Plan definitivo para el período 2013-2019, deberá juramentar a todos sus colaboradores a ser fieles ejecutores de los lineamientos establecidos en ese documento. Y que de no ser así, la justicia y el pueblo los demande con toda la fuerza de la ley.

¡Ojo al tambor! Lo que se avecina no son tiempos de calma –ingenuos seríamos si pensáramos que con el triunfo del 7 de octubre se abrirían seis años de tranquilidad–. Ellos están acechando; con cantos de sirena pretenden llevarnos a un “diálogo” engañoso, a la conciliación de clases, a que demos gestos de “humanidad” y amnistiemos a los delincuentes presos, a apretar con la suba de precios de los alimentos y a convencernos de que es necesario rectificar. Pretenden dividirnos y desmovilizarnos y a su vez que ni intentemos separar “la paja del trigo”.

Pero a su vez dentro del campo de la revolución tenemos elementos que están preparando el nuevo Pacto de Punto Fijo, primero con todo aquel sinvergüenza que hoy, por oportunismo, deja las filas de la oposición para “pasarse” al bando bolivariano. Luego será con fracciones enteras que jugarán el papel de Quinta Columna en las filas revolucionarios. La idea no es otra que fortalecer la burocracia, la corrupción y la ineficiencia para degradar la revolución y llevarla a un mero reformismo, digerible por la oligarquía, ya que ésta especulando con la futura desaparición física del Comandante.

El Programa de la Patria entonces, es el antídoto contra esas tendencias reformistas y contrarrevolucionarias. Y para que esto se haga realidad no hay otra cosa que ejecutar con toda puntualidad ese Plan, contra viento y marea, cuidándolo, defendiéndolo y poniendo el alma y el cuerpo para lograr la definitiva independencia y la Patria Socialista. Tiempos de turbulencia se avecinan.


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