El Concepto de Desarrollo en el Socialismo Bolivariano

A Propósito del Concepto de Desarrollo

Según el diccionario de la real academia “desarrollo” significa: Acción y efecto de desarrollar. Crecimiento. En tanto desarrollar, significa: “extender, replegar lo que está arrollado. Figurativo de aumentar. Desarrollar el comercio. Explicar una teoría adecuadamente. Crecer. Desenvolverse” (Ramón García Pelayo y otros: Diccionario Básico Laruosse Escolar. Pág. 87. 2010. México).

Si el precitado concepto significa “aumentar”, es precisamente lo que se ha logrado con este término en relación al sistema capitalista. El término “desarrollo” ha extendido, aumentado y hecho crecer las diferencias históricas y las desigualdades presentes en un sistema donde existen confrontaciones y antagonismos. Raúl Presbich, ex presidente de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) y los llamados teóricos de la dependencia, analizaron los alcances del mencionado concepto, llegando a establecer entre otras conclusiones, que el uso del mismo implica condicionar la existencia de los grupos humanos, a categorías subordinadas o inferiores como subdesarrollo o dependencia, ampliando de esta forma la dicotomía existente entre pobres y ricos, en los términos asumidos por el capitalismo.

Sinopsis del concepto de desarrollo en el marco del modelo capitalista.

Desde antes del siglo XV, hubo autores que se dedicaron al estudio del comercio exterior y la agricultura. En esta época dichas áreas eran consideradas estratégicas en el avance que comenzaba a mostrar la actividad comercial y el intercambio bajo el criterio de la oferta y la demanda, que para aquel entonces, posesionaba al sistema capitalista como un modelo hegemónico de poder. En el siglo XVIII, autores como Adams Smith y David Ricardo, sentaron las bases teóricas del sistema capitalista; en este mismo siglo, Carlos Marx y Federico Engels, formularon su obra El Capital, el cual cuestionó el sistema lógico-racional del modelo capitalista; más adelante, Jhon Stuart Mills, formuló una propuesta con énfasis en los factores humanos, culturales e institucionales girando alrededor de la visión del Estado; Por su parte Marshall, Jevons, Walras, Pereto, y Wicksell centraron sus análisis en el estudio del equilibrio microestático y el mecanismo de la interdependencia general de los hechos económicos; Otros autores (Shumpeter, JM Keynes, R. F. Harrod, Gunnar Mydal y W. W. Rostov) retomaron el hilo del pensamiento de los primeros clásicos, planteando el tema en términos del equilibrio global, o de los cambios que afectan a la economía como un todo orgánico, dándole relevancia a unidades constitutivas como la empresa, la familia y la institución no lucrativa; por otro lado J. A Shumpeter, considera como factor primordial del desenvolvimiento económico, el papel del empresario como un agente dinamizador.

Entre tanto Jonh Maynard Keynes -en el siglo XIX- en su obra: “Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero”, elaboró en1936 una teoría del equilibrio general en distintas situaciones de uso de recursos, la cual logró implementarse para recuperar la economía norteamericana afectada por el colapso de la bolsa de valores en aquel entonces; Raúl Presbich, economista argentino, ex presidente del banco central argentino, siendo presidente de la CEPAL, presentó un plan de industrialización bajo los esquemas economicistas, -que no logro cristalizar sus objetivos-, sin embargo la formulación de la llamada teoría de la dependencia, presentada junto a otros connotados teóricos, significó una ruptura con los enfoques ortodoxos de la economía centro-periferia.

La raíz del vocablo “desarrollo” se encuentra altamente condicionado a la existencia del modelo capitalista, que activa el subconsciente y la práctica humana, a sus propósitos y fines. En relación a este aspecto, González Arencibia (2006) afirma que el enfoque moderno que califica la polémica sobre el concepto de desarrollo como una categoría económica, fue definido como tal por la comunidad científica en 1929, cobrando mayor impulso a partir de los acontecimientos que giraron alrededor de la segunda guerra mundial. Posteriormente serían los teóricos de la dependencia, encabezados por Presbich, Theotonio Dos Santos, Fernando Henrique Cardozo y José Serra, quienes formularían los postulados que consideran los términos contenidos en la teoría del desarrollo capitalista, como una de los principales sustentos del precitado sistema.



El Estado Capitalista y su Expresión Economicista.

Puede afirmarse que el concepto de desarrollo ha servido de base para el impulso fundamental del sistema de relaciones capitalista, en el cual han prevalecido dos actores: el Estado como una figura de dominación que define las normas a ser aceptadas o rechazadas por los factores que componen el conjunto de la sociedad y por otra parte su aspecto económico, el cual se ha convertido en un elemento concurrente del citado modelo, influenciado fundamentalmente por su modo de producción y sus principales valores: acumulación de ganancia, división social del trabajo, individualismo, competitividad, libre mercado y oferta y demanda, en cuyo caso cada uno de los anteriores valores, bien sea en algunas de sus partes, o en su totalidad, accionan a través de su sistema de relaciones, siendo los indicadores económicos la expresión evidente del éxito o fracaso, de la felicidad o la desgracia de los seres humanos, que en la lógica capitalista se valora según el grado de ingresos que perciban o se dejen de percibir las personas, calificando o descalificándolas como un objeto cualquiera y alejándola de sus principios humanistas.

Los valores antes mencionados se convierten en el eje que sirven de sustentabilidad cultural, social y económica, a dicho modelo, siendo el Estado capitalista uno de sus principales instrumento de acción, donde el concepto de desarrollo y su expresión perversa el desarrollismo, pasan a formar parte del concierto de indicadores ideológicos cuestionados por Presbich y los teóricos de la dependencia, convirtiéndose el mismo en un objetivo que solo podrían alcanzar las sociedades humanas, rompiendo con los esquemas de la dependencia causada por la fórmula capitalista. Conformar las bases teóricas-prácticas de una sociedad igualitaria como lo establece nuestra constitución, requiere contar con programas propios de la cultura civilizatoria (Ribeiro,1985), lo cual requiere sustituir las viejas prácticas multiplicadoras de los valores capitalistas.

Los planteamientos que consagran la conformación de nuevas civilizaciones en el mundo, requiere evitar hacer uso del término “desarrollo” en sus enunciados, o de lo contrario se corre el riesgo de caer en un círculo vicioso, reproductor de las prácticas perversas del capitalismo, lo cual resulta altamente contradictorio en los postulados que plantean el establecimiento relaciones de igualdad y justicia social en el socialismo bolivariano.

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