Las premisas del Tratado de Versalles

 “Los veinte años transcurridos entre las dos guerras mundiales significaron para Europa un duro período de prueba en todos los campos: político, social, cultural y artístico, así como económico. Dejando a parte la situación de Rusia, el desarrollo político en Europa podría resumirse en una profunda escisión entre los países que se mantuvieron fieles a un sistema democrático y los que prefirieron formas autoritarias de gobierno, ampliándose el número de estos últimos a medida que iban pasando los años. Desde el punto de vista social, el profundo impacto determinado por la Revolución Rusa tuvo consecuencias mayores o menores en todos los países europeos, y contribuyó de modo decisivo a la escisión aludida. Se fortalecieron los “Partidos Socialistas” en la Europa liberal, fueron perseguidos en la autoritaria, y en un lado y otro los sindicatos constituyeron grupos de presión laboral de innegable influencia”.

El fracaso trotskista en la U.R.S.S., que se acentuaba de año en año, implicaba dejar sin objetivo inmediato cuanto en la post-guerra impusieron “Ellos” la Finanza Internacional para el nuevo asalto del Poder total. El Tratado de Versalles, tan inexplicable para políticos y economistas de todas las naciones, porque ninguno adivinó su real proyección, fue la premisa más decisiva para el triunfo de la Revolución en Rusia.

Las reparaciones y las limitaciones económicas de Versalles no las determinó la conveniencia de ninguna nación. Su absurdo aritmético era tan evidente que hasta los más eminentes economistas de las naciones vencedoras lo denunciaron pronto. Sólo Francia reclamó para reparaciones mucho más de lo que valía todo su patrimonio nacional, más que si hubiera sido echo un Sahara todo el suelo francés. Peor fue aquel absurdo acordado de hacerle pagar a Alemania muchas veces más de cuanto podía pagar, vendiéndose por entero ella y entregando la producción de todo su trabajo nacional. Al fin, en realidad, se llegó a la consecuencia práctica de imponerle a la República de Weimar hacer un dumping fantástico si quería pagar algo de las reparaciones. Y el dumping ¿qué era?... Subconsumo, hambre en Alemania y paro en la misma medida en las naciones importadoras. Si no importaban, paro en Alemania. Hambre y paro en una u otra parte: he aquí la primera consecuencia de Versalles...

Se hizo más: se intentó una reglamentación igual en el plano internacional...  ¿Saben ustedes lo que la medida representó en plan revolucionario?... Es imponer el anárquico absurdo de hacer producir lo suficiente y propio a cualquier economía nacional, estimando que para lograrlo es indiferente su clima, sus fuentes naturales de riqueza y hasta la educación técnica de directores y de obreros. Siempre fue un recurso para compensar las desigualdades naturales, en calidad del suelo, clima, minerales, petróleo, etc., etc., entre las economías nacionales el trabajar más los países más pobres; es decir, explotar más a fondo su capacidad de trabajo para suplir la deficiencia motivada por la pobreza del suelo, a la cual se deben agregar otras desigualdades, que también se compensaban por tal medio; por ejemplo, la diferencia en los utillajes industriales. La reglamentación del trabajo impuesto por la Sociedad de Naciones, evocando un principio abstracto de igualdad en la jornada, era en realidad, dentro de un sistema de producción y cambio internacional capitalista no modificado, imponer una desigualdad económica: porque ello era despreciar el fin del trabajo, que es la producción suficiente. El efecto inmediato fue una insuficiencia de la producción, compensada con las importaciones de los países natural e industrialmente autosuficientes, pagadas en oro, en tanto hubo en Europa oro. Prosperidad ficticia en Estados Unidos, que cambiaban su fabulosa producción por oro y el oro en billetes, que abundaban.

Como toda anarquía de la producción, y la del período fue como no se viera jamás. La Finanza Internacional “Ellos” la explotan a pretexto de remediarla, con otra anarquía mayor. La inflación de la moneda oficial y cien veces más con la inflación de su propio dinero, la moneda crédito, la moneda falsa. Recordemos las devaluaciones sucesivas en muchas naciones; la desvalorización alemana, la crisis americana y su efecto fabuloso... , un record de paro: más de treinta millones de parados sólo en Europa y Estados Unidos. ¿Era o no premisa el Tratado de Versalles y su Sociedad de Naciones?...

“Ellos” vieron que no podía ser derribado Stalin por un golpe de Estado. Y su experiencia histórica les dictó una solución.
La reprís con Stalin de lo hecho con el Zar. Una dificultad había que les parecía insuperable. No existía en toda Europa un país invasor. Ninguno poseía situación geográfica o ejército bastante para invadir la U.R.S.S. Al no haberlo debieron “Ellos” inventarlo. Sólo Alemania tenía población y posición adecuada para invadir la U.R.S.S. y para infligirle derrotas a Stalin; pero, como se comprenderá, la República de Weimar no fue ideada, ni política ni económicamente para ser invasores, sino para ser invadida. En el horizonte del hambre alemán empezó a brillar la fugaz estrella hitleriana. Un ojo perspicaz se fijó en él. El mundo ha presenciado su ascensión fulminante. No diremos que todo ha sido obra de “Ellos”, no. Le dio sus masas, cada vez mayores, la “economía revolucionaria de Versalles”. Aunque no fuera dictada para provocar el triunfo de Hitler, la premisa que impuso Versalles a Alemania fue la de su proletarización, de paro y hambre, y su consecuencia debió ser el triunfo de la Revolución Comunista. Pero frustrada esta por la presencia de Stalin (y no Trotski) en la jefatura de la U.R.S.S. y de la Internacional, los planes Dawes y Young atenuaron las premisas sólo en parte, a la espera del triunfo en Rusia de la Oposición... , pero como no llegaba, las premisas revolucionarias existentes debían tener sus consecuencias. El determinismo económico de Alemania imponía a su proletariado la revolución nacional-socialista. Fue un hecho dialectico. Pero con toda su premisa y su razón, la revolución nacional-socialista jamás hubiera podido triunfar. Hizo falta más. Fue necesario que, obedeciendo consignas, los trotskistas y los socialistas dividiesen a las masas que tenían una conciencia de clase despierta e intacta.

Por otra parte intervinieron “Ellos”: en 1929, cuando el Partido Nacional Socialista sufre la crisis de crecimiento y sus recursos financieros le fallan, “Ellos” le envían un embajador; fue un Warburg. (Walter Rathenau, el de Rapallo, el último de “Ellos” que ocupan un poder político y público, asesinado más tarde en Alemania) Se conviene la financiación del Partido Nacional-Socialista en negociaciones directas con Hitler, y éste recibe en un par de años millones de dólares, enviados por Wall Street (a través de la banca Kuhn, Loeb y Cia, de Wall Street, una de las cinco de la Federal Reserve) y millones de marcos de financieros alemanes, éstos a través de Schacht; el sostenimiento de las S.A y de las S.S. y la financiación de las siguientes elecciones que dan el poder a Hitler se hace con los dólares y los marcos que le envían “Ellos”.

El rearme de Hitler y las facilidades e impunidades que le dieron las naciones de Versalles, se las dieron en un período singular... , cuando la Oposición trotskista aun existía, cuando aun podían heredar a un Stalin derrotado...  El compromiso principal era crear una seria amenaza militar contra la U.R.S.S. El plan era el siguiente: bajo apariencias de oposición y protestas diplomáticas, se permitiría a Hitler un gran aumento de poder. No habría guerra europea por la situación española como Stalin pretendía. Cuando Hitler fuese bastante fuerte, recibiría seguridades de que le dejarían manos libres en el Este; la guerra sería entre Alemania y la U.R.S.S. (Una cosa piensa el burro y otra quien lo monta) La guerra provocaría en una y otra nación situaciones idénticas: el poder, el poder militar como era natural pasaría a manos de los generales. Un doble golpe de estado militar se daría en Berlín y en Moscú: Hitler y Stalin serían fusilados. Una paz “tablas” se firmaría entre Alemania y Rusia. Comprenderán que la exigencia convenía perfectamente a la ideología de ambas alas de la conspiración.

En fin, sin digresiones: ahí estaba Hitler creciendo en poder militar, extendiendo su III Reich, y lo que aún lo aumentaría...  lo necesario hasta que tuviera potencia en acto suficiente para poder atacar y derrotar copiosamente a Stalin...  ¿No se acuerdan de la mansedumbre general de aquellos lobos de Versalles, que se limitaron a débiles gruñidos?... ¿También era otra casualidad?... Hitler invadiría la U.R.S.S. y, así como en 1917 las derrotas del Zar les sirvieron para derribarle, aspiraban que las derrotas de Stalin les sirvieran para derribarle y suplantarle...  Porque las naciones “democráticas”, adormecidas, en el instante que Trotski ocupara de nuevo el Poder en la U.R.S.S., como cuando la guerra civil, realizarían una mutación general. Hitler sería atacado por el oeste; sus generales se sublevarían y lo liquidarían...

Sí “Ellos” financiaron a Hitler, no quiere decir ello que le descubrieran su existencia ni su fin. El enviado, Warburg, se presentó a él con una falsa personalidad, ni siquiera parece que Hitler adivinó su raza, y también mintió sobre quienes eran sus representados. Le dijo ser enviado de un circulo financiero de Wall Street, interesado en financiar el movimiento nacional-socialista con el fin de crear una amenaza contra Francia, cuyo gobierno seguía una política financiera que provocaba la crisis económica en Estados Unidos.

¡Son “Ellos” quienes han hecho triunfar a Hitler!

El fin real, bajo cualquier pretexto, estaba conseguido, sin pacto, sin condición, porque el fin de “Ellos” era provocar la guerra...  Hitler era la guerra.

¡Pa’lante Comandante, estamos contigo! Lucharemos. Viviremos y Venceremos.

Hasta la victoria siempre y Patria socialista.

¡Gringos Go Home! ¡Libertad para los cinco héroes de la Humanidad!

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