El Internacionalismo Proletario

“Toda la historia de la Democracia Representativa Burguesa, pone al desnudo que  la defensa de la patria ante las agresiones externas desde la época de la primera guerra mundial,  son guerras de carácter imperialista, guerras inter burguesas y guerra de defensa de las burguesías como clase, las cuales detentan el poder del Estado y su política internacional expresa los intereses de su clase. En consecuencia, los ejércitos son conformados por los trabajadores  que son los que ponen los muertos en la supuesta “defensa de la patria.” Lenin   

En la época actual cuando el imperialismo norteamericano ha globalizado la lucha de clases, la agresión permanente a los pueblos del mundo y en particular a los pueblos de América latina, se desarrolla en todas las dimensiones de la lucha de clases,     Ideológica, Económica, Política y Militar, englobadas todas bajo la nueva doctrina militar definida como Operaciones Militares no Propiamente de Guerra (http://www.bits.de/NRANEU/others/jp-doctrine/jp3_07.pdf). Esta transformación de la guerra de agresión imperialista, se expresó en los intentos de golpe en Venezuela (2002), Bolivia (2008), Ecuador (2010), en  Honduras (2009) y Paraguay (2012), el imperialismo concretó los Golpes de Estado. 

En los países latinoamericanos, las relaciones internacionales de  sus Estados, estuvo siempre dentro de la política imperialista de cesión y entrega de los recursos naturales a las transnacionales. En consecuencia, los partidos como instrumentos de la burguesía establecían reformas en los sistemas impositivos para tomar cada vez más recursos de las utilidades de las transnacionales y transferirlos a sus arcas personales y la burguesía se asociaba con el capital internacional para poder seguir existiendo como clase.

El Estado burgués se transformó, en consecuencia, en apéndices de la política imperialista en el país receptor de las inversiones y como contrapartida transfería  a través de la política económica y de la corrupción parte importante de los recursos del estado captados, vía impuestos, a la burguesía nacional e internacional.

El sistema político imperante solo exigía reformas del estado pero mantenía a las burguesías pro imperialista dirigiendo la política internacional y nacional.

Al gestarse el cambio histórico que ocurrió a partir de la Revolución Bolivariana en 1998, comenzó la agresión imperialista contra Venezuela en primer lugar y luego, a los países que suscribieron la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA). Esta sigue siendo una guerra imperialista. Lo mismo si se ejecutan estas intervenciones con la infantería de marina o si es a través de la USAID y la NED utilizando a las ONGs, financiadas por ellos.

En consecuencia, la defensa de la patria se amplía a la Patria Grande, la Patria Latinoamericana. Reducir  la defensa de la patria a la patria chica, es fraccionar la lucha internacional contra el imperialismo. Es apoyar de hecho a la burguesía internacional que agrede y saquea al resto de los pueblos del mundo, como lo hacen en África,  Asia y en América latina.

En Venezuela estamos enfrentando la guerra encubierta del imperialismo norteamericano. Y la hace en alianza con la burguesía nacional e internacional y sus organizaciones y partidos pro imperialistas.

La Globalización Neoliberal Imperialista se planifica desde los organismos multilaterales como la Organización Mundial de Comercio, donde las transnacionales, a través de sus Estados Corporativos Imperialistas que las representan en esas organizaciones, se reparten sectores económicos y países donde van a ir sus inversiones. El Departamento de Estado organiza y se encarga de la desestabilización en los países que no aceptan el despojo de sus recursos.

La guerra imperialista no deja de serlo porque se disfrace de conflicto interno, como en Venezuela, o en Bolivia y en Ecuador, o en Libia y Siria. Los conflictos entre poderes del Estado como en Honduras y Paraguay donde dieron al traste con los gobiernos progresistas que allí gobernaban, aprovechando a líderes vacilantes que no estuvieron a la altura de sus pueblos, son guerras imperialistas.

La guerra imperialista dejará de serlo solo cuando la burguesía sea derrocada de cada uno de los países en donde esta se encuentra.

Cuando se corten los millones de hilos que unen a estas burguesías parasitarias y proimperialista de la burguesía internacional y sus organizaciones de poder mundial. De otro modo es imposible librarse de una guerra imperialista, así como de la apariencia de la paz imperialista.

La táctica de los socialistas revolucionarios y comunistas, en una situación revolucionaria no puede ser la misma que cuando esta no existe. La Revolución Bolivariana lucha por construir una sociedad socialista. En consecuencia, necesita derrotar a la burguesía y sus nexos con el imperialismo.

Como diría Lenin: “La pequeña burguesía lucha por las reformas aceptadas por el imperialismo. Por la adaptación a él. Sometiéndose a él. Propiciando la colaboración de clases y la conciliación con la burguesía pro imperialista local, y sus organizaciones política que cohabitan en el parlamento. “

La táctica de los partidos revolucionarios socialistas y comunistas venezolanos, en una situación revolucionaria, debe, además de contar con las propias fuerzas, debe contar también con el resto del proletariado revolucionario de América latina, que se encuentra en una situación revolucionaria en la actualidad.

La situación revolucionaria la podemos constatar en los hechos manifestados en las últimas dos décadas: el hambre y la miseria como resultados las políticas  neoliberales de la globalización; los hechos de carácter político que se han observado en los últimos años en el continente. Se ha ido produciendo una escisión en los viejos y podridos partidos tradicionales. Esta escisión es un proceso en virtud del cual las masas del pueblo se separan de los jefes de los partidos tradicionales para orientarse hacia la izquierda, hacia las ideas y tendencias revolucionarias, hacia los dirigentes revolucionarios.

Las experiencias recientes en América latina demuestran que la revolución continental crece en una serie de países. Las masas populares del continente albergan la esperanza del triunfo de la revolución continental y ponen, en la Revolución Bolivariana, la confianza en la dirección principal. Las masas del continente han comprendido que existe la posibilidad de construir una sociedad socialista. Ha crecido la conciencia anti-imperialista.

Le toca a los revolucionarios de América latina explicar la necesidad de la revolución que madura. Demostrar su necesidad, explicar su utilidad para el pueblo y preparar para ello al proletariado y a todas las masas trabajadoras y explotadas. Esta debe ser la táctica de los comunistas y socialistas revolucionarios en América latina.  

Por todo esto los revolucionarios venezolanos debemos contar con la revolución en el resto de los países del continente y desarrollar una organización continental que despliegue las acciones tácticas orientadas a la profundización de la revolución socialista en nuestra América, como una condición necesaria para el triunfo definitivo de nuestra revolución.


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