Incorporación de las masas populares en la lucha por la Independencia (Parte I)

La incorporación plena de los grupos populares a la causa de la independencia fue uno de los problemas que se presento a lo largo de la lucha entre patriotas y realistas ya que no todos los caraqueños, no todas las clases ni las distintas generaciones que convivían en aquellos momentos en la ciudad, coincidían en los alcances del cambio anhelado. El pueblo llano no tenía las mismas razones que los mantuanos para desear la emancipación.

En su primera etapa, la lucha de independencia se convirtió en una guerra protagonizada entre venezolanos de diferentes estratos sociales.

Desde el punto de vista de la aceptación por el país, motivo y destino de tantos sacrificios, los resultados constituyen para el Libertador una decepción. Las masas no acompañan el proceso nuevo con el entusiasmo que sus dirigentes esperaban.

La verdad es que en el inicio, la independencia pareciera apeas un fenómeno de inteligencia para el disfrute de una élite. El pueblo esta ausente y obviamente mudo en el espectáculo que de veras no le convence. Eso, cuando no se halla adscrito a una radical militancia pro- monarquista, en defensa del sistema colonial.

A pesar de la injusticia insita e intrínseca del coloniaje, y sin contemplaciones, para erradicar el descontento que siempre pugnaba a favor de la igualdad y la justicia, hay que reconocer una especial popularidad de la corona borbónica. La cédula de Gracias al Sacar de 1795 que beneficiaba a las clases bajas, las cuales podían comprar sus ascenso a mejores consideraciones, aunaba la confusión político- religiosa que aureolaba al monarca del modo más grato y aceptable posible, eran buenos argumentos sobre la inclinación de éste en pro de los sometidos, así como de su ánimo para reducir e imponerse a los presuntuosos criollos. En las clases superiores hallaba la monarquía su mayor oposición, precisamente por la práctica de congraciamiento con los de abajo.

En sus distintas escaramuzas conspirativas, los prepotentes oligarcas de la nobleza local se toparon con la simpatía decidida de los pardos a favor del rey. Únicamente el 19 de abril de 1810 se da el hecho de que todas las clases concurrieron a un solo fin, con bandera de camuflaje, y es así como al fin se desencadena el proceso de cambio revolucionario.

Pero el hechizo dura poco y, además de las razones que atinadamente Bolívar resume en su Manifiesto de Cartagena como errores imputables a la incipiente administración revolucionaria, algunos factores casuales como el terremoto de 1812, contribuyeron a los reveses de la causa patriota, que sucesivamente se encarnan en Monteverde y Boves.

La Primera República, que gobierna a Venezuela de 1810 a 1812 no captó a las masas; éstas prefieren acompañar al jefe realista. Las impele el resentimiento, soterrado en canarios y marginales que no se identifican con los nuevos conductores, los cuales, en el fondo, no son otros que los tradicionales señores de la colonia, probablemente ahora más insoportables al desembarazarse de los peninsulares derrocados. El triunvirato de conspicuos valores aristocráticos- Mendoza, Escalona y Padrón-, y luego el extranjerizado y distante Miranda, no fueron capaces de rivalizar con Monteverde y sus huestes en el favor mayoritario.(Continuará...).

*Abogado, miembro emisora comunitaria LLovizna 104.7 FM de Ciudad Guayana. Director de Ideología y miembro del Comando Táctico Regional (CTR) del MVR en el Estado Bolívar. [email protected], [email protected]

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