“Y porque para usted la dignidad del hombre es
más alta que el pan, más alta que la gloria, más alta que la
propia supervivencia”
Félix Pita Rodríguez
Lo que suceda en Venezuela, malo o bueno sucede en el corazón
de todos los revolucionarios del mundo. Es tal vez la última esperanza que nos
quede de emprender en tiempos visibles una revolución planetaria.
Las circunstancias de esta revolución pacífica, que no lo es
tanto, nos pone la “carne de gallina” ante cualquier tropiezo. Y es normal que
así sea: Venezuela está todavía en ese punto triple de equilibrio inestable: Por
un lado las fuerzas de la contrarrevolución internas y externas, arrulladas por
tendencias reformistas, por otro el peligro ya sufrido por décadas de la
burocracia estalinista que de alguna forma quiera instalarse bajo la amenaza de
que se quiera construir el socialismo en un solo país, y por supuesto el
tercero, que es la revolución socialista que todos añoramos.
Por lo tanto los revolucionarios venezolanos no deben sentir
que somos críticos ni intrusos; tan sólo quisiéramos decidir de una buena vez
esa inestabilidad que nos pone a temblar a todos. De seguro nos pone a temblar a
los que estamos dispuestos a dar nuestra vida por hacer verdad el intento de
revolución socialista, que todavía está palpitando en el venturoso vientre de
América.
Chávez y Fidel firmaron en la Habana los primeros acuerdos para
la Alternativa Bolivariana de las Américas. Es mucho más que un acuerdo
económico provechoso. Mucho más:
“Ese es el camino, es el proyecto de Bolívar,-dijo
Chávez en la asamblea Nacional- convocado hace 180 años, precisamente, desde
Lima al Congreso Anfictiónico de Panamá. Para qué convocó Bolívar ese congreso
lo sabemos, hay que recordarlo y que hay repetirlo; no fue para un ALCA, no; fue
para un ALBA, fue para conformar en Suramérica y en el Caribe un bloque de
naciones —decía Bolívar—, para luego negociar en condiciones de igualdad con el
Norte, con el Este y con el Oeste; pero nosotros, primero aquí, en el Sur,
unidos, para lograr lo que él decía, el equilibrio del universo, un mundo
pluripolar. Y aquí está, todo lo dice, lo dice el tiempo, lo dice el mapa, lo
dicen las aguas, lo dicen las tierras, lo dicen los ríos, lo dice el subsuelo,
lo dice el cielo, lo dicen las estrellas, lo dicen los pueblos, lo dice la magia
de nuestros pueblos. Aquí es posible en Suramérica y en el Caribe conformar una
poderosa unidad de repúblicas y de naciones, la unión del
Sur”
Pero los ríos, el tiempo y las estrellas están diciendo mucho
más que eso.
Venezuela acarrea la profundización de sus múltiples misiones.
Pequeñas revoluciones específicas que tratan de borrar el tiempo perdido en
tanta indolencia gubernamental
En ese mismo discurso presentado por Chávez a la Asamblea
Nacional se plantea un salto impresionante en relación a la atención de salud.
Se crearán 600 Centros de diagnostico, (incluyendo Rayos X, equipos de
ultrasonido, electrocardiógrafo, además de atención de emergencia de infarto)
600 centros oftalmológicos; 600 servicios de terapia intensiva; 600 de
fisioterapias. Y sobre todo 32 centros de diagnostico de alta tecnología, que
incluye Resonancia Magnética Nuclear y ultrasonido tridimensional. Se formaran
decenas de miles de jóvenes de la misión Sucre como médicos generales
integrales.
Es algo así como “una carga de los 600”. El componente social
de la revolución bolivariana ya no hay quien lo dude. Eso sí: los fondos para
financiar esta espectacular empresa en tan sólo un año se obtendrán de los
fondos estatales, establecidos pare este menester. La revolución bolivariana ha
avanzando de manera impresionante en la esfera social.. Más lenta anda en la
reestructuración de la economía...Los latifundios por ejemplo... Espero que sea
cuestión de tiempo.
Porque las estrellas claman por algo más que mejoras
sociales:
Entonces se abre este 2005 con muchas esperanzas para los
revolucionarios que ven en Venezuela puede llegar a ser el principio del fin de
la dominación imperialista continental. Veremos si el sistema capitalista
mundial, recibe en Venezuela un buen infarto. Lo precisamos. Por mencionar poco
la catástrofe de los tsunamis en el Sudeste asiático que hubiese de ser
prevenido con un tanto más de inversión en planificación científica y con un
tanto más de vergüenza, y la desfachatez de los empresarios locales que
asesinaron a cerca de 200 jóvenes en Buenos Aires, fueron indicadores siniestros
para despedir el año y las tristes elecciones en Iraq, que son una bofetada a la
decencia.
Esto hace que nuestra lucha por cambiar las reglas con que se
mueve el mundo no podrá esperar mayor tiempo. En Venezuela hemos volcado todas
nuestras esperanzas.
Pero no sólo la inundación y la asfixia culposa hicieron que el
fin de año estuviera más que triste: Los revolucionarios de todo el mundo
despedimos el 2004 con un sordo grito contenido en la garganta. El compañero
Rodrigo Granda había sido secuestrado y llevado de la peor forma a Colombia. Y
ni siquiera fue eso. Había sido secuestrado en la tierra que sostiene hoy por
hoy la leve esperanza de cambiar este mundo. Venezuela, la amada Venezuela de
Chávez, la romántica tierra de hombres realmente sinceros que un 14 de abril
liberarían a su Presidente- Comandante sin mediar para eso ninguna carta,
ninguna señal de nadie, ni de los medios de comunicación siquiera, los cuales
ocultaban los sucesos de manera criminal, había sido usada para el secuestro de
un compañero y pasaron más de diez días sin que nadie se pronunciarse.
Granda había participado en el Encuentro de Intelectuales y
había intercambiado con muchos compañeros, los que no suelen mentir por placer.
Entonces ¿Cómo que se estaba investigando? ¿Qué era lo que se investigaba? ¿Por
qué el silencio de nuestro Chávez? Y el de José Vicente Rangel? Es claro que si
el compañero Rodrigo Granda fuese apresado en cualquier otro país no nos
hubiésemos sentido así. De hecho la carta que enviaron al presidente Chávez el
compañero James Petras y otros destacados intelectuales expresaba esta
perplejidad.
¿Se preparaba América para otro Plan Cóndor? Por supuesto que
si lo hace, Venezuela no estará incluida.
Nuestra angustia cesó, precisamente el día...en que el
Comandante Chávez rendía cuentas antes la Asamblea Nacional de la República
Bolivariana de Venezuela.
Para refundar un pueblo no basta las medidas económicas
inteligentes, ni siquiera la justicia social, que fue este día la protagonista
en “la carga de los 600”. No basta con eso. Lo que más necesita un pueblo, de lo
único que no puede prescindir es de la dignidad y el respeto a sí mismo. Y por
tanto de su independencia política. De nada sirven buenos indicadores económicos
si caemos en el pestilente juego de mentir y de ser inconsecuentes.
Acá me quiero detener. Varios compatriotas me pedían la
conocida “calma” .Que Chávez sabría lo que hacer, que estaba investigando etc.
¡No! Hugo Chávez es mucho más que un presidente. No sólo debe explicarse con sus
compatriotas. Pertenece a la patria de la Revolución. Una patria sin fronteras.
En esa patria es un militante más. Así es como necesitamos al compañero Chávez.
Con él, por sus meritos y su impronta empezamos los revolucionarios a volver a
sentir esta América Nuestra latiendo bajo nuestros pies. ¡Claro que debe
explicarnos lo sucedido! No nos alcanza la supuesta complejidad de ser
presidente. Granda fue apresado en Venezuela. La Venezuela Bolivariana debía que
pronunciarse.
Creo que el verdadero gobierno de un país, si es que es
dirigido por hombres y mujeres revolucionarios, se decide también por el juicio
que hagan los revolucionarios foráneos de sus actos. De tal suerte que se diseña
una especie de colaboración entre los dirigentes del país en cuestión y las
fuerzas revolucionarias del mundo. Por supuesto que los intelectuales que
emitieron esa carta, la “carta de Petras” eran de los mejores bolivarianos. Es
ese el verdadero gobierno al que debemos aspirar. Estar al lado de nuestros
líderes, pero nunca reprimiendo nuestras ideas por que supuestamente estemos
apoyando al enemigo. Si algo bueno tiene la situación perversa del mundo, es que
el enemigo ya no necesita que le demos pretextos para su desempeño. Por su parte
los gobiernos revolucionarios necesitan del criterio de los mejores amigos para
sintonizar la brújula. En Venezuela debemos sentir que todos estamos
gobernando.
La respuesta del Gobierno bolivariano no pudo ser más valiente
y más inteligente a la vez. Algo así como que Dios nos da las mejores armas
cuando apelamos a la verdad y a la justicia . Dijo Chávez:
“No puede ser, es injustificable desde todo punto de vista
que funcionarios, altos funcionarios del Estado colombiano y del gobierno
colombiano estén instigando a funcionarios venezolanos al delito, estén
sobornando a funcionarios venezolanos, estén comprando militares venezolanos que
traicionan a su patria y serán castigados con todo el peso de la ley . Serán
sometidos a juicio y seremos implacables con este pequeño grupo de venezolanos
que no merecen llevar el uniforme de la Fuerza Armada de Simón Bolívar. Por
cobrar una recompensa llegaron a cometer un delito”.
La prepotencia del enemigo lo acorrala. Piensan que la palabra
terrorismo es un buen escudo para todo. Con el arresto de Granda se puso en
crisis las relaciones entre Bogotá y Caracas. A Colombia la siguen preparando
como escenario de un conflicto con el gobierno revolucionario de Venezuela. Y la
querrán convertir en protagonista del siniestro Plan Cóndor.
Mas coincido plenamente con James Petras cuando dijo en un
reciente trabajo publicado en Rebelión que el objetivo central de Uribe es
acabar con las FARC, y exhibir al movimiento guerrillero como terrorista. ¡Qué
yo no sé hasta dónde nos va a llevar esta palabra! A veces siento que nos
estamos comportando como las ratas de Hameln y que Bush y su patrulla cantan con
una flauta “terrorismo...libertad “y todos nos vamos en fila y bailando a
tirarnos al mar.
Al menos Chávez no se encuentra entre las desdichadas ratas
alemanas. Chávez ha cumplido con su deber. El cumplimiento de la dignidad no
tiene precios y ante los ojos atónitos por la generalizada impotencia
gubernamental demuestra como se dirige un país. Si bien estuvimos todos
recelosos e indignados por el secuestro infame del compañero, y emitimos todos
un sentimiento unánime de indignación, debemos ahora solidarizarnos con este
otro compañero nuestro, Hugo Chávez y estar dispuestos a todo por apoyar su
revolución y su posición valiente.
Sentenció Chávez en la Asamblea Nacional venezolana
Así que yo, con mucho dolor, he retirado al
Embajador venezolano en Bogotá y no regresará el Embajador, mientras el gobierno
de Colombia no ofrezca disculpas y rectifique acerca de lo que ha hecho
(Aplausos).
Al mismo tiempo, he ordenado paralizar todo
acuerdo y todo negocio con Colombia; se paraliza el gasoducto transcaribeño,
lamentablemente, pero hasta que no sea reivindicada la soberanía violada de
Venezuela, yo me veo obligado a tomar esas decisiones. ¡Nada ni nadie me hará
salir de esa posición, porque represento la dignidad del pueblo de Venezuela!
Sabemos que Uribe sí es la más presurosa de las ratitas de
Hamneln. Todavía no se da cuenta la desvergüenza que desdobla al decir que pagó
un rescate por el secuestrado, y que está bien hecho... Es una desfachatez sin
límites., claro y si tenemos dudas, preguntémosle al gobierno norteamericano
para saber que ese método es válido y que el presidente Uribe sigue siendo buen
chico con todo y pagando millón y medio de dólares a funcionarios venezolanos
para que secuestrasen a un individuo en pleno centro de Caracas, arriesgando así
la credibilidad del gobierno vecino. Estos son los aportes colaterales de la
actitud prepotente del gobierno yankee: Sus discípulos se aprestan a seguir su
ejemplo y con la banderita de terrorismo, cualquier acto está justificado.
Venezuela por su parte deberá en este 2005 que avanzar
decididamente en sus transformaciones revolucionarias y avanzar en los planes de
integración simultáneamente. Los dos proyectos a la vez: Radicalizar la
revolución interna y luchar por la unidad latinoamericana. (La unidad de los que
podemos unirnos). De eso depende su propia supervivencia, tal vez la nuestra.
Por fortuna Hugo Chávez, le suministra la misma importancia a ambos
proyectos.
Esto constituye un aspecto inédito en las revoluciones que le
precedieron, incluyendo la cubana. Nace la revolución con un carácter
integracionista marcadísimo.
Estamos frente a un acontecimiento que se nos precipita por su
velocidad. Chávez dijo en China “Socialismo o Muerte” y acaba de
pronunciar en el ya pálido y delgado Foro de Porto Alegre “Unidad o
Muerte” Si de veras logramos curarnos de el ropaje “izquierdoso” podremos
apreciar allí dos consignas de combate que se complementan. Unidad y Socialismo.
Hay un solo tipo de unidad consecuente con estas consignas. En este instante sí
parafraseo a Bush en labios del propio Chávez en un discurso pronunciado el dos
de Noviembre, al que tituló: “Líneas estratégicas de actuación para los
próximos años”
“Quiero que sepan que en esta nueva etapa, el que no está
conmigo está contra mí. Así dijo Cristo un día y yo lo repito aquí. No acepto
medias tintas: que yo tenga un pie por allá y un pie por acá, ya es tiempo de
que dejemos eso atrás.
El que no se sienta verdaderamente consustanciado con este
proyecto revolucionario, dígalo, sea gobernador, sea alcalde o lo que sea y
asuma las consecuencias, pues. Asume las consecuencias, de la cara y dígalo. Si
alguien de los que han sido reelectos o electos o electos estuviera invadido por
ese perverso modelo de ser y no ser, de querer estar bien con Dios y con el
diablo, cosa que es imposible pues, que se defina de manera
determinante”.
Y yo creo que este mensaje del presidente no es válido tan sólo
para los alcaldes y gobernadores venezolanos, es válido para todo
revolucionario. Es válido para los gobiernos de izquierda de Sur América. En
este caso o están con la revolución o están con el imperialismo, no hay espacio
para las medias tintas.
En el caso de Granda, Chávez supo actuar dignamente. Por esa
consecuencia la republica bolivariana puede hoy correr más riesgo de una
intervención militar ¡Sea!
Pero esta vez no le declaran a la guerra a Venezuela, le están
declarando la guerra a todo el mundo.
Todavía no sé muy bien que ha pasado al respecto en el V Foro
Mundial de Porto Alegre. El tiempo aquel en que nos dábamos el lujo de que el
Foro fuera una escuela de verano para la Academia de la Izquierda, como muy bien
lo bautizara Ramonet está llegando a su fin. De una buena vez habrá que
pronunciarse.
Heinz Dietrich ha lanzado un discurso muy honesto hace unos
días refiriéndose al Foro de Porto Alegre.
“El Plan de guerra de Uribe ha cambiado el carácter
semi-privado del Foro en un evento marcadamente público al cual, quiera o no, no
puede escapar. No hay posiciones de neutralidad posible en América Latina ante
la coyuntura actual: ni para los partidos políticos, ni para los gobiernos y,
mucho menos, para los entes de la sociedad civil que ostentan banderas de
transformación y de lucha por la posibilidad “de un mundo
mejor”.
Eso es. Se le acabó el tiempo a la pluralidad horizontal que
“no quiere dar recetas” ya debemos prender la caldera so pena de morir de
inanición
. La Academia de la izquierda, sustentada por los traumas
psíquicos del socialismo real y el advenimiento del capitalismo neoliberal ya
debe dejar paso a la acción creadora o ser remitido a un analista.
No hay mucho que discutir. Frente a nosotros la primera
revolución del Siglo pide de nosotros pista de aterrizaje. Esta revolución no es
responsabilidad de los venezolanos tan sólo: Es nuestra responsabilidad.
Veremos a que acuerdo llegan Chávez y Uribe, en su próxima
reunión. Esperemos que si sale una solución, sea una solución digna de la
entereza de Chávez. por supuesto si el compañero Fidel estuvo de mediador, como
mencionó Chávez, no deberá ser de otra manera. Que la solución al conflicto no
sea una vez más cualquier vulgaridad disfrazada con frases diplomáticas.
Esta impotencia de pedir y pedir lo que es imposible que los
dueños del mundo ofrezcan, es nuestra verdadera debilidad. La Tierra se acaba,
pero a ellos les da igual y no moverán un solo dedo para mejorarla, caeremos
todos juntos en medio de guerras y miserias murmurando como idotas “un mundo
mejor es posible”. Más valdría que dijéramos “un mundo mejor fue
posible”
Martí lo dijo ¡Ah Martí! Al que muchos quieren ofrecerlo
envuelto en lazos de un vano ecumenismo y un eclecticismo más que vulgar.
Dijo Martí, uno de los primeros, por no decir el primer
revolucionario social de América
“La política es una ocupación culpable cuando se encubren
con ella so capa de de satisfacciones indebidas . la miseria y desdichas
patentes , la gran miseria y desdicha patente, del pueblo que los soberbios y
despaciosos suelen confundir con su propia timidez y complacencia. Y si por
ventura, como pudiese suceder, no se tiene fe en el mínimo recurso abierto para
que la cura urgente y radical; si por ventura se estuviese convencido de que el
alivio aceptado no llega, ni por sus componentes puede llegar nunca, adonde
llega el mal terrible, algo habría tan grave como el mal, la responsabilidad
de los que a sabiendas recomendaron el falso remedio”
¡Sí! Falso remedio es lo que a veces esperamos con proponer lo
imposible. Proponer que el capital no se reproduzca por su propia voluntad en
nombre de las miserias de la Tierra, y alguna oportuna apelación a Dios. Tenemos
nuestro podios llenos de soberbios, pero sobre todo de despaciosos.
La única unión americana perdurable es la unión revolucionaria,
cualquier otro intento sería ofrecerle al Imperialismo nuestras tierras en
bandeja de plata.
Ya veremos como se pronuncia cada uno de los pueblos americanos
en relación a defender la valiente revolución bolivariana. Ahora sí puede
haberse echado la suerte
Le estuviésemos faltando cobardemente a Bolívar, a Martí y al
Che si de manera frívola proponemos la unidad con las oligarquías americanas. El
conflicto Chávez-Uribe describe lo que digo. Con Uribe y sus semejantes será
imposible el sueño de la Gran Colombia de Bolívar, de la América Nuestra de José
Martí. Si lo pretendemos volveremos a “arar en el mar”, como temía el
Libertador o “sería bordar en la nieve”, como dijo Martí.
No utilizar los descubrimientos del siglo XIX y XX del
pensamiento revolucionario y socialista, con todo y el fracaso de su práctica
concreta, sería la mayor traición que haríamos a los proyectos de unidad en
nuestras hermosas tierras. Chávez lo intuye, lo sabe. Por eso convoca a todo el
pensamiento mundial. La unidad americana no debe llevarnos a construir en
América una Patria de “aldeanos vanidosos”, parafraseando a Martí.
Lo que a mi juicio debía estar discutiéndose en el V Foro es
cual será el latifundio que expropiaremos para el MST de Brasil o mejor cual
será la primera frontera derrocada, y donde están organizadas las brigadas
internacionales, que sin necesidad de cascos azules defenderán nuestra
revolución bolivariana del fascismo, si fuese necesario. No hay espacio para más
retórica, ni más aplausos.
Si aun tuviéramos dudas el enemigo nos las aclara de inmediato.
El reaccionario Carlos Alberto Montaner, acaba de publicar un trabajo en New
Herald, y manifiesta preocupado: ”Para conjurar estos peligros va a
ser necesaria una intensa labor diplomática de Estados Unidos, México y la OEA,
mientras países como Brasil y Argentina deciden si se van a dejar arrastrar al
conflicto de la mano de Chávez o si van a actuar con sensatez. Si la Guerra del
Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935) se saldó con noventa mil muertos, la
que el caudillo venezolano se trae entre manos puede triplicar esa cantidad.
Dios nos coja confesados”.
En algo concuerdo con él. Se avecina un período de
definiciones.
Y si no lo hacemos, dadas las actuales circunstancias del
mundo, donde Bush habla por e-mail con Dios, comprémosle la lira de Nerón y
sentémoslos a escuchar como el nuevo Emperador quema Roma con todos nuestros
hijos, nuestras ilusiones y nuestros Foros Mundiales ardiendo en llamas.
Organicémonos de una vez para apoyar a la revolución
bolivariana si es que es menester. Que nos alcance esta tarea para lograr
unirnos, pues sólo la revolución emerge como solución real a nuestros
empeños.
Con la unión de América es válida la unión real del mundo, al
menos de la parte que vale la pena unir. Otra unión es absolutamente desechable.
Invito, pues a todos los revolucionarios de hoy a gritar junto
a José Martí: “Denme Venezuela en que servirle, ella tiene en mí un
hijo”
Esto es lo que en verdad nos piden las estrellas:
¡Revolución o Muerte!