¿Que es el socialismo bolivariano del siglo 21?

En primer lugar el Socialismo del Siglo 21 es diferente del Socialismo intentado en el Siglo 20 en que no hace similitud entre estatismo y socialismo, la llamada Propiedad Social hace la diferencia, es decir, la organización que produce para satisfacer necesidades sociales con la participación protagónica de los trabajadores.  La socialización de los medios de producción no es sin embargo el final de la tarea, el fin último es el hombre y este debe ser dignificado: garantizándole salud, educación, alimentación e integración a la sociedad. A la par de la socialización de los medios caminan a su vez las misiones sociales. Junto con el explotado se reúne también el excluido.

Seamos claros, el socialismo es creer que el pueblo soberano, una vez en el poder, debe tomar control económico y social de la nación para evitar que una minoría explote a la mayoría. El liberalismo capitalista, por el contrario, mantiene la tesis de que los hombres compiten por naturaleza, que son inevitables las diferencias y por tanto las relaciones libremente establecidas conducen al mejor orden posible, los listos, los mejores, prevalecerán sobre aquellos que no supieron, no pudieron o no quisieron “superarse”.

Nos alimentamos de las fuentes del socialismo “desde abajo”, es decir, de aquel hecho por el pueblo, no el concebido como un “regalo” de la elite establecida. Cuando el Socialismo se inició en aquel capitalismo joven de los primeros tiempos, después de la Revolución Francesa en el siglo 19,   hubo quienes pensaron en el “socialismo” como algo que había que regalárselo a la gente para sacarla de las maldades del capitalismo, allí estaban Fourier, Owens, y muchos mas, quienes creían en un socialismo ideal que alejándose en comunas aisladas y autosuficientes protegerían al hombre del inhumano capitalismo que, en aquellos tiempos mostraba su rostro despiadado con mujeres y niños trabajando jornadas de hasta 16 horas, sin vacaciones, días feriados ni beneficios, conquistas estas logradas luego por la lucha obrera.

Pero vino Marx y Engels con el Socialismo Científico, aquel surgido del pueblo, un cambio radical, la revolución histórica provocada por la inevitable rebelión de la nueva clase oprimida: el proletariado, protagonista de una etapa que conllevaría a “un mundo sin clases”.  Esta ideología sí es una referencia para nosotros, esa que,  al decir de Lenin, reunió lo mejor de la ideología alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés.

En el siglo 20 nuestra referencia son los grandes marxistas que llevaron la filosofía a la realización social desde las masas: primero Vladimir Ilich Ulianov, Lenin,  el maestro, quien pudo ver en el imperialismo en el sostén del capitalismo mas allá de lo que Marx pensaba, citemos allí también al Che Guevara y el foquismo revolucionario, a Mao y la revolución campesina, a Gramsci con la ruptura de la hegemonía de la clase dominante, a Trotski con su revolución permanente y a muchos más. También es referencia el Socialismo Cristiano, aquel de la lucha de los derechos civiles de Martin Luther King, de la Teología de la Liberación y de la condena a la explotación del hombre por el hombre.  

Por el contrario, no son referencia nuestra los semisocialismos, tales como la Socialdemocracia, ideología reaccionaria surgida del revisionismo marxista con Kautsky y Bernstein , dónde se concebía que los socialistas deberíamos llegar primero al parlamento y luego (otra vez desde arriba) regalar al pueblo el socialismo. Igual puede decirse más modernamente de concepciones como la “Tercera Vía”, que busca contrarrestar la aplicación extrema de medidas neoliberales a conquistas sociales. Tampoco es fuente del Socialismo del Siglo 21 el estado estalinista soviético en cuanto que este fue un socialismo pretendido “desde arriba”, basado en una nomenclatura con control absoluto de los medios de producción para apropiarse del trabajo obrero mediante un el autoritarismo.

El Socialismo del Siglo 21 en suma, toma del siglo 19 el socialismo científico de Marx y no el de los utópicos, del siglo 20 la visión Leninista  del imperialismo como fase superior del capitalismo, y también de aquellos pensadores que vieron el socialismo como el producto de una lucha del pueblo: Rosa Luxemburgo, Mao, Trotski, Gramsci, Ho Chi Min, Castro, El Che, José Carlos Mariátegui, todos citados de varias formas y con distinta frecuencia por el Presidente Chávez, líder de la Revolución Venezolana.

El capitalismo logró  zafarse del inexorable final que visualizaron Marx y Engels, reacomodándose en un modelo de mundo montado sobre el petróleo. Baste decir, que para el comienzo de la explotación masiva de este recurso, a comienzos del siglo 20,  ya Europa había consumido el 25% de sus bosques.

El negro combustible hizo posible la gigantesca operación de la máquina que se pretende eterna. El gobierno imperial de la elite dominante de Los Estados Unidos de América ha logrado que el  15% de la humanidad consuma el 50% de los recursos del mundo y ha creado una Disneylandia mental donde nadie puede ver lo absurdamente inviable de un país que consume 30 millones de barriles diarios y sostiene una deuda de dos trillones de dólares.

Hasta hace no muchos años se enseñaba en la escuela venezolana que nuestro país, al igual de otros en Latinoamérica, era un “exportador de materia prima”, como si se pudiera clasificar con justicia al petróleo con la flaca etiqueta de una “materia prima” más, lo cual equivaldría a que un  grandulón nos clasificara una resma de papel bond, un rollo de papel toilette y una paca de billetes como “especies de papel”, y claro está, se llevara una de las especies y nos dejara las otras dos, ya podemos adivinar cual de “las especies” se llevaría, el que tiene el poder de calificar lo tiene también de disponer.

Así fue como nos enseñaron en los liceos que había una “faja bituminosa del Orinoco”,  que aquello bajo nuestro subsuelo entraba en la clasificación de un crudo arenoso y congelado del mismo tipo del de Canadá, con un detalle, este “bitumen” no tenia tanta arena y ¡no estaba congelado!

Estando sentados sobre el enorme yacimiento de aquella cosa que mueve el mundo y sin el cual todo lo que es “desarrollado” pasaría de inmediato a ser subdesarrollado, nos encontramos en la oportunidad histórica de darnos cuenta de ello y crear una transformación profunda para los venezolanos y el mundo, utilizando la riqueza para generar inclusión y superar brechas de educación, alimentación, vivienda. Es el Socialismo Petrolero del cual nos ha hablado Chávez. 

Ahora ¿por qué  Bolivariano? , el Socialismo nuestro es la puesta en práctica de una larga línea de pensamientos, valores y tradiciones que revelan al  pueblo venezolano  como el epicentro de la libertad en América del Sur.  La existencia de un Bolívar surgido de la modesta Capitanía General  de Venezuela para llegar a consolidar el poder de dos virreinatos: Nueva Granada y Perú, la epopeya de hombres a pie y a caballo nacidos en haciendas, pueblos y montes donde nunca pasaba nada y se convirtieron en aquellos guerreros feroces capaces de luchar con los veteranos de las guerras Napoleónicas, el ascendiente Caribe, el atrevimiento de la Independencia, y la Guerra Federal nos hicieron un pueblo igualitario, valiente y libre.

Cuando se habla del “Árbol de las Tres Raíces”, nos referimos precisamente a esta incorporación del pensamiento de Bolívar, en primer lugar, del revolucionario antimonárquico que llegó más allá para visualizar en el futuro una nación sin clases, hecha solo de ciudadanos, un mundo latinoamericano unido, instruido, autónomo. Él y su ideario de justicia social, igualdad y libertad junto con los precursores socialistas venezolanos dan personalidad propia al Socialismo del Siglo 21: Robinson y su visión de la educación aunada a la autonomía del pueblo soberano; y Zamora, el socialista temprano que vio en el levantamiento contra la oligarquía  el camino a la libertad verdadera del pueblo venezolano.

También está  integrada como referencia del Socialismo del Siglo 21 la raíz Indoamericana en tanto nos da identidad como pueblo originalmente libre, en armonía con la naturaleza y que a través de la bravura de caciques como Guaicapuro, Tiuna y muchos otros, dimos ejemplo de resistencia frente  a la opresión. En todas estas raíces, siempre se mantiene el mismo denominador: plantear la libertad, el cambio por el pueblo mismo: “desde abajo”.

Nuestro Socialismo Venezolano del Siglo 21 se encuentra en construcción, porque esta generándose e integrándose desde la interacción de sus históricos y relevantes componentes, es socialismo desde el pueblo, Bolivariano, Robinsoniano, Zamorano, Indoamericano y Petrolero. Como lo ha dicho Alan Woods: “la Revolución Venezolana es el germen de la Revolución Mundial”, y así lo será en tanto cumplamos aquella sabia sentencia de José Martí ¡La mejor forma de decir es hacer! 

(*) Ph.D en Economía y Gerencia.

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