Emancipación y Soberanía

Concepciones Fundamentales en la Formación Ideológica en el Contexto de la Revolución Bolivariana Socialista

Este artículo presenta un acercamiento a la definición de las concepciones de emancipación, soberanía y formación ideológica, como una manera de contribuir a la formación ideológica en el contexto de la revolución bolivariana socialista.
  “Una concepción en su sentido más estricto, es un conjunto de ideas que se tienen sobre alguna cosa o hecho concreto; formación de una cosa o una idea en la imaginación o el pensamiento.

En la ciencias en general y en Psicología y en Lógica en particular, es necesario distinguir este término: la palabra concepción no tiene más que un sentido: en la terminología filosófica, designa la operación del ser humano a través de la cual se forman conceptos, es decir, ideas que son subjetivamente creadas y defendidas a partir de la concepción del mundo que asuma cada ser humano.

Existe una estrecha relación entre el término concepción y concepto. Por concepto se entiende “Una de las formas del reflejo del mundo en el pensar, mediante la cual se entra en conocimiento de la esencia de los fenómenos y procesos, se generalizan los aspectos y los caracteres fundamentales de los mismos. El concepto es producto del conocimiento –que se desarrolla históricamente- el cual, elevándose de un grado inferior a otro superior, resume en conceptos más profundos, sobre la base de la práctica los resultados obtenidos, perfecciona y puntualiza los conceptos viejos y formula otros nuevos (Rosental, M. 19973).

La definición de emancipación, en el sentido más extenso del término, se refiere a toda aquella acción que permite a una persona o a un grupo de personas acceder a un estado de autonomía por cese de la sujeción a alguna autoridad o potestad.

En este artículo se habla de una concepción amplia de lo que hasta este momento se había concebido como emancipación, pareciera que los países latinoamericanos se emanciparon con el cese del yugo español, francés ó portugués, eso es lo que han oído y leído las generaciones que han poblado estos países, pero esa emancipación no es real, pues se siguió en dependencia de potencias extranjeras, y se pasó a ser colonia de nuevas potencias, como es el caso de los Estados Unidos de Norte América, y que en nombre de la libertad colonizó las conciencias de los pobladores de este lado del continente americano. A lo que se aspira es a la emancipación intelectual, económica, social, política de la humanidad.

Las concepciones de emancipación, son las ideas o pensamientos que forman en el ciudadano la conciencia sobre la autonomía de su patria, de su cultura y de su identidad.

Comprender planamente la concepción  soberanía, es una labor encomiable de todos en la sociedad.  “La soberanía, es el poder o autoridad que posee una persona o un grupo de personas con derecho a tomar decisiones y a resolver conflictos en el seno de una jerarquía política. El hecho de poder tomar estas decisiones implica independencia de los poderes externos y autoridad máxima sobre los grupos internos.

La concepción de soberanía, se define en torno al poder y se comprende como aquella facultad que posee cada estado de ejercer el poder organizativo e independencia de acción sobre su sistema de gobierno, su territorio y su población. Se puede ver desde dos ámbitos diferentes, uno interno y otro externo. En su modo interno, la soberanía hace alusión al poder definido anteriormente, el que se relaciona con el poder de un determinado Estado sobre su territorio y su población. El carácter externo hace referencia a la independencia que tiene un Estado del poder que ejerce otro, en un territorio y población diferentes, en otras palabras, un Estado en particular es soberano mientras no dependa de otro Estado.

Por otra parte, la soberanía se puede comprender desde dos perspectivas, una jurídica y una política. La soberanía jurídica a través de la cual un Estado puede tomar contacto con el mundo, con lo internacional, a través de su participación en diferentes organizaciones internacionales, tratados, pactos y compromisos diplomáticos, entre otros. La soberanía política alude al poder del Estado de imponer todo aquello que le parezca necesario. Aunque se piense que cada Estado ejerce su soberanía jurídica y política, no es así en todas las naciones. Existen casos en los que el Estado puede tener la soberanía jurídica, sin embargo, su soberanía política depende de los dictámenes de otras naciones en cuanto a su desarrollo social, político y económico.

Para Ernesto Che Guevara (1960). “La soberanía política y la independencia económica son dos términos que tienen una estrechísima unión y necesariamente deben ir juntos... afirma que la soberanía política es un término que no hay que buscarlo en definiciones formales sino que hay que ahondar un poquito más, hay que buscarle sus raíces […] la soberanía nacional significa, primero, el derecho que tiene un país a que nadie se inmiscuya en su vida, el derecho que tiene un pueblo a dar el gobierno y el modo de vida que mejor le convenga, eso depende de su voluntad y solamente ese pueblo es el que puede determinar si un gobierno cambia o no. Pero todos estos conceptos de soberanía política, de soberanía nacional, son ficticios si al lado de ellos no está la independencia económica […] la soberanía política y la independencia económica van unidas. Si no hay economía propia, si se está penetrado por un capital extranjero, no se puede estar libre de la tutela del país del cual se depende, ni mucho menos se puede hacer la voluntad de ese país si choca con los grandes intereses de aquel otro que la domina económicamente […] El poder revolucionario o la soberanía política es el instrumento para la conquista económica y para hacer realidad en toda su extensión la soberanía nacional. En término cubano, quiere decir que este Gobierno Revolucionario es el instrumento para que en Cuba manden solamente los cubanos en toda la extensión del vocablo, desde la parte política hasta disponer de las riquezas de nuestra tierra y de nuestra industria…”

Con este artículo se pretende contribuir a la formación ideológica de las nuevas generaciones. Por ellos es importante destacar la necesidad del desarrollo de la soberanía cognitiva que está relacionada directamente con el desarrollo del pensamiento de la conciencia.

La soberanía cognitiva y su impronta en la democracia del saber, forman parte de una nueva cultura política, donde es indispensable hacer y decir la política de otra manera. El locus de la democracia ya no puede seguir siendo el voto, ahora es esencial cualificar la decisión, saber elegir, no es posible la soberanía política sin la soberanía cognitiva. Sin la democracia del saber, la democracia a menudo es una caricatura (Carlos, L. 2003).

Las concepciones de soberanía pueden definirse también como: los ideales heredados de personajes de la historia sobre la autonomía y la autodeterminación de los pueblos, ideas que reafirman en los ciudadanos la necesidad de defender las riquezas culturales y naturales de la patria, así como, su identidad como venezolana, latinoamericana y caribeña. Los ideales heredados de nuestros pensadores libertarios forman parte  de las concepciones  de emancipación y soberanía, pues de estas partimos para construir el proceso bolivariano socialista que se desarrolla en Venezuela y Latinoamérica.

El término formación se define como: “acción o efecto de formar o formarse”, aludiendo así, tanto al proceso como al producto; “formar”, a su vez, equivale a “educar”, adiestrar (Barreto, H. s/f)).

La formación, es un proceso que se genera y se dinamiza a través de acciones orientadas hacia la transformación de los sujetos; las actividades de formación forman parte de los procesos más generales de transformación de los individuos. La formación puede ser concebida como una actividad por la cual se busca, con el otro, las condiciones para que un saber recibido del exterior, luego interiorizado, pueda ser superado y exteriorizado de nuevo, bajo una nueva forma, enriquecido, con significado en una nueva actividad. En otros términos, el proceso de formación se da en una dinámica exterioridad-interioridad-exterioridad, que transforma no sólo a los individuos, sino a la colectividad de la que forman parte y a la cultura que construyen (Moreno, M. s/f).

La formación es entendida como un proceso sistémico y conscientemente organizado y como un resultado alcanzado en el nivel de desarrollo de la personalidad. Se habla de formación en educación cuando los seres humanos tienen sólidas convicciones que las manifiestan en su actuación cotidiana.

La formación, se efectúa sobre la base de la asimilación creativa de todo el sistema de sus concepciones filosóficas, económicas, y sociopolíticas, sobre la base de transformar estas concepciones en convicciones personales y en guía para la acción en sus actividades cotidianas (kaprivin, V. 1983).

El término ideología que es definido como: “Sistema de concepciones e ideas: políticas, jurídicas, morales, estéticas, religiosas y filosóficas. La ideología forma parte de la superestructura y como tal refleja, en última instancia, las relaciones económicas. A la lucha de los intereses de clase en la sociedad de clases antagónicas, que corresponde la lucha ideológica Ronsental, M. (1973)”.

Esta posición es significativa en el contexto actual de lucha revolucionaria y de formación ideológica.  La convicción ideológica y política se funda en la unidad de pensamiento y acción. La actividad ideológica desarrollada a tono con las convicciones llega a expresarse a través de una necesidad interior. Al respecto expresa V. I. Lenin “La verdadera educación de las masas no puede ir nunca separada de la lucha ideológica y política…y, sobre todos, de la lucha revolucionaria de las masas”.

Para Izarra, W. (2004). La ideología, es un sistema de creencias, valores e ideas, que explican y legitiman el orden político-social de una realidad determinada, común a un conjunto de personas que viven dentro de una sociedad. La construcción de la ideología se inicia con las relaciones que cada individuo establece a partir de su marco de referencia individual. Los datos observables al ser procesados y relacionados dejan de ser elementos abstractos, convirtiéndose en juicios; y éstos, forman la representación de la realidad. La ideología es vital para sostener cualquier proceso de cambio histórico.

Puede afirmarse que la ideología, es un marco de referencia para sustentar la moral y la ética del ser humano, concebir el desarrollo histórico del mundo, asumir posturas políticas ante los cambios existenciales y definir actitudes sobre los medios de producción. La ideología, son los presupuestos que le dan esencia a los principios rectores de la virtud humana, como lo son: la dignidad, la justicia, el honor, la lealtad, la solidaridad, la camaradería, la perseverancia y la honestidad. Valoraciones que forman la base orientadora de las actitudes que estimulan la lucha de cada individuo por alcanzar su realidad.

Existen muchas concepciones ideológicas todas creadas por el ser humano. (Cristiana, musulmana, capitalista, humanista, socialista, ecologista). Es decir, las ideologías se construyen, funcionan y se trasmiten a lo largo del desarrollo histórico social y son el fruto del tiempo y de situaciones histórico-geográficas determinadas. No son algo estático, están en permanente construcción. Las ideologías tienen la capacidad de guiar la acción de los seres humano, porque se crean en relación a algún aspecto de la vida de los seres humanos: hechos, personas, instituciones, el poder, la naturaleza, lo que existe, lo bueno o lo malo, lo que es posible o no posible. Esas ideas tienen una determinada orientación, reflejan la concepción del mundo de cada persona o grupo que sostiene la idea o el conjunto de ideas. Es decir, la idea no es vacía, neutra, ni fija, se transforma unida a la sociedad, lo cual no quiere decir que desaparezcan las ideas anteriores ante el surgimiento de las nuevas. Un sistema de ideas son el resultado del desarrollo histórico y dialéctico de la humanidad.

La importancia de esta construcción histórico-social de la ideología fue desarrollada hace muchos siglos por destacados filósofos de la humanidad que en esencia defendieron dos posiciones fundamentales: las materialistas y las idealistas. Con todos sus matices a lo largo de la historia. Esa importancia ha llevado a diversos movimientos religiosos y políticos a tratar de imponer sus propias ideas como verdades absolutas, a presentar su pensamiento como el único válido, concentrando su accionar en modelar las ideas sobre las cuales las personas se explican qué son, quiénes son y construyen el significado de su realidad, de sus deseos, sueños, anhelos y expectativas.

La ideología capitalista venció a la ideología feudal –después de más de setecientos años en pugna- con el apoyo ideológico y educativo de los llamados "renacentistas" y "enciclopedistas" que fueron mucho más veraces que el oscurantismo religioso papal.

La dominación de un sector o clase sobre otro se produce de una manera más eficaz cuando se lleva a través de una hegemonía ideológica, por eso se trata de ir lográndola mediante la educación, los mensajes institucionales, entre otros. Donde la misión de la hegemonía ideológica, es reproducir en el plano ideológico las condiciones de dominación y perpetuación de las relaciones sociales que se crean así como también, las de producción y distribución. En esa corriente se inscribe el sector de las grandes empresas trasnacionales y los socios menores con que cuentan en los países, al tratar de imponer: la "globalización" como pensamiento único.

El hecho de que no existe un solo camino o ideología lo prueban las diferentes etapas que se observan a lo largo de la historia de Venezuela. En todas ellas han estado presentes varias ideologías:

·        Con la llegada de Colón, que entre sus puntos principales señalaba que los indígenas no poseían alma y además le imponía trato de "niños" a los habitantes originarios que poblaban el continente.

·        La concepción de ideología que se formó después de producirse el proceso de emancipación de la Corona española.

·        La concepción ideológica que se creó como consecuencia de la explotación del petróleo en el país, por parte de las empresas extranjeras.

·         La ideología que surge después de la caída de Pérez Jiménez y la instalación de la democracia puntofijista.

Sin embargo es importante considerar que junto a las ideologías que predominan también se encuentran las que propugnan posiciones opuestas. El proceso de cambios que se adelanta en Venezuela en la actualidad está inspirado en el árbol de las tres raíces: la ideas de Simón Rodríguez, el Libertador Simón Bolívar y Ezequiel Zamora.

Esas ideas no son nuevas, tienen casi doscientos años, siendo justas no se impusieron en la mayoría de los habitantes de este país porque fueron ocultadas por las oligarquías que gobernaron para proteger intereses foráneos. Sin embargo, esas ideas, siendo aún vigentes constituyen sólo la base de la ideología revolucionaria bolivariana, la construcción de esta ideología está en proceso. Los pasos dados hasta aquí indican que la revolución bolivariana vive una etapa de transición porque se ha iniciado una etapa de profundización, donde es necesario hacer esfuerzos para la formación de ese ciudadano con ideas revolucionarias, de ahí la importancia de emprender el conocimiento de estas ideas revolucionarias (MPPCT. 2004).

La ideología socialista en poco más de doscientos años ha resultado una alternativa valiosa para los pueblos oprimidos y se expande, sobre todo en aquellos países que buscan vías no capitalistas de desarrollo de la sociedad, por más de la mitad de la población del mundo gracias a que las ideas de Carlos Marx, Federico Engels, V. I. Lenin, y muchos más de sus seguidores entre los que se pueden destacar a Gramsci, Mariátegui. Rosa Luxemburgo y Ernesto Che Guevara entre otros destacados luchadores por la libertad plena, la soberanía y el respeto entre los seres humanos.

La formación ideológica, necesaria en la construcción del socialismo, es un proceso lento de educación de las grandes mayorías del pueblo para lograr interiorizar la ideología de la libertad y la emancipación que es de grandes mayorías, y esta sólo se alcanzará como resultado de la unidad teoría y práctica revolucionaria en la construcción del socialismo, entendiendo dicha práctica revolucionaria como expresión transformadora de la teoría aplicada a la conducta socialista en las numerosas tareas diarias en el estudio, en el trabajo y en la defensa de la Patria, que son las tres vertientes claves de la construcción del sistema socialista. Al respecto escribe F. Engels: “…el pensar teórico sólo es un don natural en lo que a la capacidad se refiere. Esta  capacidad  ha de ser cultivada y desarrollada, y hasta hoy, no existe más remedio para su cultivo y desarrollo que el estudio de la filosofía anterior”.

La concepción de formación ideológica se designa comúnmente un cierto nivel más complejo de ideología que posee un ser humano o un grupo social, en tanto ese nivel de la ideología va siendo factor decisivo en la construcción del nuevo sistema social, es decir, en la transformación del capitalismo en socialismo. No es casual que en momentos difíciles, algunos bolivarianos exclamen "¡es que falta la formación ideológica! ( Wong,M.E. 2008).

En tal sentido, la formación ideológica  es un proceso que se orienta al estudio y análisis de la teoría y la práctica sobre las ideas, así como la unidad dialéctica del mundo material e ideal, para la adquisición de valores de justicia, honestidad y libertad, sólo con la motivación de hacer consciente al individuo de su realidad, para que sea capaz de emanciparse y emancipar a los de su generación.

Para el Profesor Jorge Gantiva (2007), colaborador del Centro Internacional Miranda “Un nuevo perfil de educador o educadora debe estar centrado en su formación cívica, democrática, histórica, ciudadana y política, necesitamos una generación de educadores comprometidos con el país, con la historia de Venezuela y del mundo.

A Criterio de Sigfrido, Lanz (2005), cuando el presidente Hugo Chávez afirma, que para salir de la pobreza hay que darle poder a los pobres, quiere decir, que es el poder que se deriva del acceso a las fuentes del conocimiento, de la cultura, de la información, de la educación, en fin, pero no de cualquier tipo de conocimiento ni de cualquier tipo de educación. Porque ocurre que existe un modelo educativo que forma para reproducir las condiciones que generan la pobreza. Este es el caso de la educación elitista predominante en nuestras instituciones educativas actuales, que es un tipo educativo de carácter instrumental y técnico, que forma específicamente profesionales diestros y competentes para ejecutar determinadas tareas, pero que siendo buenos técnicos y eficientes trabajadores dan muestras, por un lado, de tener una pobreza espiritual de dimensiones cósmicas, así como también de carecer de cualquier forma de sensibilidad social, de amor al prójimo, y menos aún de sentimientos nacionales.

Para quienes han sido formados según el modelo centrado en la profesión lo importante son sus intereses materiales individuales, la acumulación de riqueza y poder, el acceso a cargos de prestigio. Fuera de esto no les importa nada. El país puede estar siendo objeto de un descomunal saqueo externo e interno y las mayorías nacionales pueden estar sobreviviendo en medio de la miseria más atroz, pero para ellos esto no es motivo de ninguna preocupación.

Buenos ejemplos de este “producto educativo” lo constituyen los miembros de la cúpula gerencial de la antigua PEDEVESA y el caso de algunos integrantes de equipos de gobierno universitario, esos que no ocultan su indignación ante los avances de las misiones educativas que adelanta el gobierno de H. R. Chávez y que valiéndose de la mal llamada autonomía restringen el acceso al recinto universitario de los jóvenes provenientes de los sectores populares. No es ésta entonces, la educación que pueda contribuir con el gobierno nacional a erradicar la pobreza material y espiritual que aqueja al pueblo venezolano, puesto que la misma no habilita a los educandos para que vayan en contra de las estructuras que reproducen la pobreza y la dominación.

Se está, hablando, más bien de la educación propuesta por el pedagogo brasileño Paulo Freire, actualmente defendida por educadores radicales como Giroux, Laren y Apple. Se trata en este caso de una opción educativa de carácter crítico-reflexiva que como tal está orientada a la formación de ciudadanos libres, esto es, personas autónomas capaces de pensar con cabeza propia; su interés es la emancipación del pensamiento con respecto a las creencias ciegas, dogmáticas y oficialmente establecidas.

Esta es una propuesta educativa que otorga a las personas el poder de pensar críticamente, a los fines de que se distancien de las modas pasajeras, de los conocimientos dominantes, de los poderes instituidos, de las prácticas rutinarias y del orden establecido, puesto que todo esto hace de ellos simples instrumentos inconscientes de causas nada dignas. Por lo demás, esta otra perspectiva de la educación reconoce que irremediablemente es la política la que rige los destinos de la educación y, por tanto, es el aula de clase y la escuela completa un espacio de lucha política.

En este caso no se reduce el proceso formativo a un acto exclusivamente instruccional, tampoco el docente se concibe como un mero profesional de la enseñanza, ni el estudiante es un simple aprendiz que va a la escuela a recibir la herencia cultural que las viejas generaciones le transmiten. No, así no es el asunto. Desde la perspectiva crítica emancipatoria no se pasa por alto que aquí y en todas partes el proceso educativo es un proceso interesado, intencional, e ideológicamente orientado. Se entiende que los contenidos que se desarrollan en la escuela no son de ninguna manera inocentes, asépticos, prístinos, ni neutrales. Al contrario, afirman sus partidarios que todas las creencias, ideas y conocimientos que conforman los contenidos disciplinares que estructuran el currículo corresponden a visiones socialmente interesadas.

En consecuencia, la escuela es un ambiente de conflictos en donde están presentes las contradicciones sociales, la pugna entre intereses diversos, y las luchas por el poder, determinado por el carácter histórico-clasista de la Educación. Y no puede ser de otra manera dado que la escuela y los docentes que forman parte de este mundo, que está marcado por profundos desequilibrios sociales, surgidos todos de la fragmentación socioeconómica que caracteriza el modelo de civilización en que les ha tocado vivir y en tal sentido debe contribuirse desde la escuela y con el profesional de la educación a transformar las concepciones erróneas que pueden conducir a contradicciones antagónicas. La escuela y su función social en una sociedad en desarrollo socialista, deben contribuir a la formación del nuevo ciudadano.

Tal circunstancia está presente en la escuela y afecta su desenvolvimiento, guste o no. Por tanto se necesita, un sistema educativo que en vez de estar al servicio de la hegemonía de la elite tradicionalmente triunfante se coloca al lado de los pobres, de los excluidos, de los condenados de la tierra, y por ende, está a favor de la igualdad, de la justicia, de la democracia, de la libertad y soberanía nacional.

 En el caso de Venezuela esto obliga a cambiar el modelo educativo que aún impera en una gran cantidad de instituciones, puesto que el mismo fue diseñado para favorecer el enriquecimiento económico de los grupos empresariales, sirvió de instrumento de la dominación política ejercida por los partidos de la Cuarta República; que patrocinó el colonialismo cultural foráneo y contribuyó poderosamente al empobrecimiento material y espiritual del pueblo venezolano. Se trata en definitivas cuentas de un nuevo modelo educativo en armonía con el nuevo proyecto de país que en la Quinta República se debe construir (Lanz, S. 2005).

En Venezuela desde la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, se instaura el régimen democrático que a través de los años se convirtió, en una dictadura bipartidista de adecos y copeyanos, este sistema de gobierno desde la década del 50 transformó la formación ideológica de los profesionales de la Educación Superior en una formación alienada a los intereses neoliberales, por muchos años en algunas universidades se formaron educadores para reproducir el modelo neoliberal de educación, un modelo donde se excluía a la mayoría de la población.

Es relación con la formación ideológica es importante destacar lo que plantea Ernesto Che Guevara: “En este período de construcción del socialismo podemos ver el hombre nuevo que va naciendo. Su imagen no está todavía acabada; no podría estarlo nunca ya que el proceso marcha paralelo al desarrollo de formas económicas nuevas Descontando aquellos cuya falta de educación los hace tender al camino solidario, a la autosatisfacción de sus ambiciones, los hay que aun dentro de este nuevo panorama de marcha conjunta, también tienen tendencias a caminar aislados de las masas que acompañan. Lo importante es que los hombres van adquiriendo cada día más conciencia de la necesidad de su incorporación a la sociedad y, al mismo tiempo, de su importancia como motor de la misma”.

En Venezuela se está iniciando la construcción del proyecto denominado “El Socialismo del Siglo XXI”, definido y sustentado anteriormente por el dirigente principal del gobierno como es el Presidente Hugo R. Chávez. Es innegable que en todo proyecto político ha estado inmersa la formación ideológica de los ciudadanos, ésta formación ideológica se trasmite de manera más eficaz, a través del sistema educativo y de todos los medios de comunicación social.

En el transcurso de la historia la ideología dominante ha estado presente en todas las formas de comunicación de las cuales se ha podido valer el capitalismo. En Venezuela bastaría revisar los textos escolares y la bibliografía sugerida en las diferentes universidades tradicionales para constatar de qué manera está impregnada la ideología capitalista y colonizadora en la formación de los estudiantes, tanto de las escuelas como de las universidades.

Para El Troudi, H. (2006), Es imperativo activar campañas que posibiliten la toma de conciencia revolucionaria de todos y todas. Sin conciencia revolucionaria la población venezolana no podrá dar el salto cualitativo hacia el socialismo. Asimismo afirma, que ni los partidos políticos, ni los movimientos sociales, ni la institucionalidad del Estado revolucionario han diseñado e implementado programas y/o escuelas de formación tecnopolítica que permitan subsanar tal precaria y vulnerable condición. La corrupción y la criminal acción del burocratismo medran donde no existe conciencia revolucionaria. El énfasis en la ideología sigue siendo uno de los pilares fundamentales del proceso emancipatorio. El imperativo para revertir tales circunstancias se asocian al inmediato despliegue de campañas permanentes de formación ideológica, a instancias de los factores políticos y sociales del proceso e inclusive por vía institucional. Este autor, propone entre otras medidas crear la Misión Ideología o Misión Conciencia, que consistiría en el despliegue masificado de círculos de lectura, talleres, cursos, seminarios, video foros, campañas comunicacionales y educativas, entre otras, a ser desarrollado en Consejos Comunales, Misiones, Escuelas, Universidades, Fábricas. Podrán integrar la misión a toda la población venezolana sin distingo alguno. Los componentes educativos estarían orientados a la exaltación de valores humanos y la conciencia socialista.

A juicio Wong, E. (2008), la formación ideológica para la construcción del Proyecto Socialista del Siglo XXI, se alcanza a través de la praxis revolucionaria, que implica echar a andar, dirigir o trabajar con pasión en una misión social; con la praxis revolucionaria del líder con el grupo más cercano de colaboradores exigiéndole eficiencia y eficacia administrativa; con la praxis de los protagonistas encargados de la ejecución de  la  Misión Social y de los beneficiados por ella. Asimismo, con la praxis revolucionaria de los que se encargan de suministrar a tiempo los recursos para las Misiones y obras. Con la praxis revolucionaria de los trabajadores para que una obra social o de repercusión económica  sea exitosa y en ella se cumplan los beneficios esperados por el pueblo. Con la praxis revolucionaria  del estudio de los documentos claves del proyecto socialista, es decir, a través de la praxis revolucionaria se irá produciendo una profunda formación ideologica.

A criterio de Izarra, W. (citado por Rangel, M. 2008), es necesario impulsar la difusión ideológica y la formación política en el mayor número de personas en base al significado del Socialismo del Siglo XXI, en virtud de generar cambios de paradigmas que conduzcan a la población hacia la construcción del Estado venezolano.

En este sentido, no se puede afirmar que la formación ideológica de los ciudadanos de un país se alcance con recibir un curso o un taller de formación ideológica, es necesario que se propicie esta formación desde la praxis del día a día, es decir, la actividad de formación ideológica y la praxis son importantes para consolidar una estructura ideológica necesaria en lo que se respecta a la consolidación de  un proyecto político socialista. Es por ello, que se hace necesario que los profesionales de la educación superior planifiquen talleres de formación que propicien el análisis sistemático y reflexivo de los diferentes personajes que han inspirado el socialismo del siglo XXI.

Es muy significativo el papel que desempeña la educación y sus procesos formativos desde las tempranas edades en la preparación político-ideológica de las y los educandos . Esta es una de las vías esenciales en los países que en la actualidad luchan por la construcción de una sociedad socialista.


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