Oriente es Resistencia

Crónica del sabotaje petrolero 2002-2003

Hace 14 años la principal industria del país, Pdvsa, fue el centro de un paro sabotaje cuyo objetivo era derrocar al Gobierno

La estrategia de los gerentes aliados a la paralización de Pdvsa aquel dos de diciembre de 2002, era que al afectar el despacho de petróleo y gas y sacar de operaciones a los muelles, obligarían que los buques se fondearan tanto en el Criogénico José Antonio Anzoátegui, en Jose, adyacente a Puerto Píritu, donde está ubicada la planta de Fraccionamiento y Despacho de Pdvsa Gas; en el Terminal de Almacenamiento y Embarque (TAEJ), como en Guaraguao; por lo tanto quedarían detenidos irremediablemente los pozos, porque no habría más espacio para almacenamiento de los productos.

En tanto desde Caracas, Juan Fernández, gerente de Planificación de Pdvsa, plenamente identificado como cabeza visible en el vocerío golpista, con Carlos Ortega, de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV) y Carlos Fernández, de la Federación de Cámaras de Comercio (Fedecamaras), comenzaron a advertir sobre la inminente escasez de gasolina y sus consecuencias.

El despliegue de la arremetida en contra de la industria más importante de Venezuela, ya había alcanzado a todas las secciones, por lo que también fue interrumpida la distribución de gas.

Sin embargo, en refinería, en el muelle de Guaraguao y en Jose, las actividades no llegaron a estar completamente paralizadas. Lo que sí pasó en Occidente, y el área administrativa de Caracas, que estuvieron 100% paradas.

William Arévalo, coordinador de operaciones de la Refinería de Puerto La Cruz durante el sabotaje, me dijo que se concentró en evitar que estas se detuvieran. En aquellos primeros momentos, llamó a todo el equipo de trabajo a su cargo, y de los 21 se presentaron 19. Asimismo se desplegó Eudis Girot, dirigente petrolero quien junto a Numa Lozada, recién nombrado director local del Ministerio de Minas, se desplazaban por todas las áreas.

Vale destacar que la refinería tiene una capacidad instalada de 200 mil barriles diarios b/d. La refinación es de 164 mil b/d. Pero se estaban procesando unos 35 mil y llegó a caer a 25 mil b/d. Desde la primera semana de diciembre sólo se habían despachado tres buques en Guaraguao, y cinco esperaban fondeados.

Igualmente, en la sección gas en Jose normalmente se atendían a unas 40 gandolas diarias, pero en plena crisis descendieron a cinco, aunque una vez retomadas las operaciones por los trabajadores el número de camiones ascendió a 103, me contó Aurelio Mago, uno de los directores técnicos del entramado que junto a su equipo se concentró en abastecer a todo el país de gas doméstico.

Buques fondeados

De acuerdo a José Luis Lozada, loading master del muelle de Guaraguao para entonces, la labor se apreciaba cuesta arriba. Y aunque el desanimo dice no haberlo amilanado, iba y venía de los buques con cartas contentivas de los alegatos oficiales en donde se solicitaba a los capitanes de los barcos que depusieran su actitud.

Por su parte, Gabriel García, sub-gerente de la refinería porteña en franca oposición al Gobierno, informó que en la bahía hay unos cinco barcos fondeados. Y así lo confirmó Gamal Medina, inspector independiente al momento, quien menciona al "Bárbara Palacios", "Genmar Agamanon", "Olimpia", "Cabo de Hornos" y "Josefa Camejo".

Un cuaderno de ocho materias

El 9 de diciembre Héctor Navarro, un vecino a la industria se presentó voluntariamente a los portones de la planta de distribución de combustible de la refinería de Guaraguao. Portaba un cuaderno en gran formato de los que se conoce como de ocho materias, y el cual le sirvió para anotar al detalle todo lo concerniente con el despacho de gasolina, cédula del chofer de la gandola, cuánto cargaba, el destino al que se dirigía, y demás información pertinente que hoy le permite decir que al realizar una auditoría, como lo hizo la empresa Sandoval y Asociados, el conteo arrojó comparativamente que el control aplicado fuera tan exhaustivo como el automatizado.

"¡Quédate ahí, catire!"

A las afueras del llenadero de gasolina representantes de las comunidades pernoctaban haciendo guardia y turnándose con el propósito de velar por las instalaciones petroleras. Alcides Rodón, activista político y un grupo de estudiantes de la Universidad de Oriente (UDO), más un número de miembros de la comunidad, permanecían alertas.

"¡Quédate ahí, catire!", le pedía Diósmedes Herrera a Rondón a las puertas de la Refinería de Puerto la Cruz: "Aguanta a tu gente, dile que no se vayan…", insistía.

Los artífices de aquel espaldarazo que recibieron los trabajadores petroleros, cuando los gerentes decidieron abandonar el área, Criseida Márquez, Carlos Gil, Jilián Salazar y el propio Rondón, abren fuego al narrar lo que aconteció a las afueras de Pdvsa, en los portones y al calor de la calle, concretamente en la zona norte del estado Anzoátegui.

"Para nosotros el enemigo era el imperialismo", y así lo hicieron saber en una reunión en agosto de 2002 en la Alcaldía de Puerto la Cruz.

La búsqueda de gandolas

Arquímedes Astudillo, con voz baja y aguda, desde una incipiente barba y bigotes delineados, dice que él fue quien realizó el contacto, cuando la planta de llenado de gasolina fue saboteada, para que fueran cedidos en calidad de préstamo 22 gandolas de distribución de combustible pertenecientes a la empresa Tradicom. "Las demás estaban comprometidas con el golpismo", adujo.

Astudillo y el ingeniero Antonio Lira, se reunieron con Alcón Matos, jefe del Comando Regional de la Guardia Nacional Nº7 (GN Core 7), con el objeto de que les garantizara la seguridad a tan invalorable préstamo.

Entretanto, Zuleyma Lyon, gerente de Deltaven, identificada con el golpismo, tras afirmar en asamblea con sus seguidores que "no ha salido ni una gota de petróleo para ningún lado", arrancó aplausos.

El "Josefa Camejo"

Desde las 4:10 a.m del 12 de aquel mes aciago comenzó a movilizarse el "Josefa Camejo", embarcación emblemática en la ruptura del paro. Atracó en el muelle Nª 4 para cargar 350 mil barriles de crudo Leona 22, rumbo a EE.UU. Dijo Gamal Medina que el capitán accedió a maniobrar el buque. Él lo describe como un hombre de nacionalidad coreana; le calculó unos 33 años de edad.

Seguidamente, el supervisor de muelle, el primer oficial e inspectores independientes abordaron la nave para planificar la carga. Le explican al capitán sobre el conflicto en el que permanece inmerso el país, quien no duda en expresar lo siguiente en perfecto castellano: "Este buque lleva el nombre de una heroína venezolana, y hoy vuelve a convertirse en héroe, por ser el primero en reiniciar las operaciones en Venezuela".

El 28 de diciembre el presidente Chávez visita Guaraguao con el objeto de entregar reconocimientos a militares, trabajadores petroleros y marinos mercantes que no se habían unido al paro. Allí dijo: "Así como en la Independencia el Oriente nunca fue dominado, esta refinería nunca fue parada por manos saboteadora alguna, lo que representa una victoria moral del pueblo y los trabajadores que se echaron al hombro la industria."

Bajo esta óptica, y siendo puntual en el análisis, Yulio Alemán, destacado dirigente laboral y trabajador en múltiples flancos en la industria petrolera local, sosteniéndome del brazo bajo el inclemente sol del Paseo Colón de Puerto La Cruz, me miró a los ojos y de manera casi solemne cerró toda discusión al respecto cuando dijo que el papel decisivo en el rescate de PDVSA no estuvo ni en occidente ni en Caracas, sino en Oriente, concretamente en Puerto La Cruz, Anaco y en Jose, donde los trabajadores se foguearon y resistieron duramente al acoso de la reacción más adversa conocida durante esos duros días: "¿De dónde salió la gasolina para que el parque automotor no se paralizara y colapsara el país? ¿De dónde salió el gas doméstico? De la Refinería de Puerto La Cruz, y de Jose…", contestó él mismo apuntando que la historia hay que escribirla de otra forma.

Catorce años después

Raúl Párica, dirigente adscrito a la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela, FUTPV, y diputado a la Asamblea Nacional por el Gran Polo Patriótico, al realizar un balance de lo que fueron los hechos que afectaron a Pdvsa producto del paro sabotaje, y que de manera directa alteraron al país hace 14 años, dice que hoy "nos encontramos con una industria petrolera inclinada a socializar sus gananciales con los sectores del pueblo más necesitados, porque antes de 2002 la empresa solo favorecía a las élites del poder".

Explica que desde el punto de vista laboral Pdvsa ha logrado disminuir la tercerización, pero, "la concepción política sindical de quien dirige la FUTPV, no está acorde a la Ley Orgánica del Trabajo de Trabajadores y Trabajadoras, LOTTT", enfatizó.

Este trabajo fue publicado por el semanario Todosadentro No 639


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