Señor majunche…Vaya a lavarse el cuello con su orimulsión

Tremendo el empeño de la burguesía venezolana de ponerle mano a la riqueza petrolero venezolana, arrebatándosela al pueblo.

No es nada nuevo, podemos decir si observamos la conducta de la oligarquía que gobernó a la Venezuela rentista petrolera del siglo XX, la cual no sólo chupó de la teta petrolera sino que para lograrlo se valió del entreguismo más ruin al venderse en cuerpo y alma al imperialismo yanqui y sus asociados europeos.

De esa oligarquía es donde viene esta “pléyade” de sifrinitos y yuppies que ahora pretenden, tras una grotesca manipulación con visos de chovinismo, con el peor de los patrioterismos, engañar a un pueblo que resistió en su momento las avalanchas mediáticas que acompañaron al golpe de estado y al saboteo petrolero. El mismo pueblo que les propinará el 7 de Octubre una de sus peores derrotas.

Son los mismos oligarcas que en abril de 2002 en medio del aquelarre montado sobre la sangre popular y bajo los efectos de no sabemos qué sustancias, gritaban poseídos “ni un barril más de petróleo para Cuba”. No habían superado la resaca cuando el pueblo heroico que a pecho limpio enfrentó las balas de los esbirros, los echaba del palacio convertido ahora por voluntad popular en casa hacedora de sus sueños de redención.

Pero aparte de la natural indignación que la mentira despierta entre nosotros, debemos señalar con sosegada postura que el imperialismo hoy más que nunca urge del valioso recurso petrolero para mitigar la profunda crisis que atraviesa y que es sólo un pequeño adelanto de lo que se avecina. Convencidos estamos que las próximas décadas de este siglo serán decisivas para el destino de la humanidad: socialismo o barbarie; o socialismo o extinción de la especie humana.

Así que podemos hablar de una “desesperación estratégica” de los mandos globales del imperialismo que presionan a sus lacayos para que Venezuela vuelva de nuevo a ser parte de su nostálgico patio trasero latinoamericano y caribeño. No importa el disfraz que vistan sus marionetas locales, ni las ridículas promesas que sus hipócritas bocas pronuncien. Lo importante es lograr el objetivo: echar del poder al pueblo encarnado en el liderazgo de Hugo Chávez.

Pero por más que te tongonees siempre se te ve el bojote. El odio que el imperialismo profesa contra la heroica Cuba, bastión de la dignidad latinoamericana, alcanza a los pitiyanquis aquí en Venezuela y en todo el continente. Fue Cuba, su pueblo y su liderazgo, quienes en el siglo XX latinoamericano y caribeño, frenaron la pretensión imperial de engullirse a nuestros pueblos empezando por la misma Cuba. Fue Cuba la barrera patriótica que impidió el paso franco del imperio hacia estas tierras, y es Cuba la que ahora sirvió de inspiración y apoyo solidario para que la revolución bolivariana resistiera y saliera triunfante de sucesivos choques con las fuerzas de la anti-historia.

Cuatro ejemplos cruciales: las Misiones que han tenido en Cuba nuestro fundacional y posterior soporte, sin las cuales el proceso revolucionario no se hubiese ganado la bendición del pueblo venezolano (y de otros pueblos); el acompañamiento cubano en el proyecto integracionista, en línea con el pensamiento bolivariano y martiano, concretado en el ALBA y otras iniciativas; las orientaciones de carácter estratégico dadas por ese genio llamado Fidel (como el “no te inmoles” del 12 de Abril); y por último la solidaridad y atenciones con nuestro Comandante a raíz de su grave enfermedad, donde Cuba puso a la orden todo su avance médico-científico y su afecto de pueblo agradecido. Este último evento constituye un factor estratégico de primer orden puesto que es precisamente en esta etapa del proceso histórico en que más necesitamos de la presencia de un Chávez maduro, lúcido y experimentado.

A la burguesía venezolana lacaya del imperialismo le molesta sobremanera que el petróleo venezolano contribuya de alguna forma en la resistencia y triunfo definitivo de la revolución cubana. Ni que contribuya con la felicidad del pueblo venezolano ni mucho menos con la integración suramericana, latinoamericana y caribeña, como medio para su realización. No. Para ellos el petróleo venezolano debe servir como instrumento de dominación global del hegemón yanqui y para el enriquecimiento cual Judas de los traidores venezolanos.

Así que la “consigna” burguesa de “no regalar una gota más de petróleo” se corresponde con el grito frenético de la derrotada meritocracia petrolera de la vieja PDVSA, en línea con el objetivo de truncar el proceso bolivariano poniendo nuevamente al petróleo al servicio de las apetencias imperiales a las cuales sirven los apátridas de aquí. Se pone en evidencia, una vez más, que la burguesía venezolana no tiene patria; que como ayer Páez y sus acólitos, Guzmán y sus acólitos, Gómez y sus acólitos, Betancourt y sus acólitos, esta oligarquía moderna está en contra de la Patria Grande que nos permitirá emerger como potencia buena en el concierto de las naciones.

Qué significa, por ejemplo, el refrito burgus-imperial de retomar la producción de “orimulsión”. Como es del conocimiento público, por años la vieja PDVSA y demás “expertos” burgueses nos “vendieron”la idea de que el petróleo pesado de la Faja no era petróleo sino un bitumen similar al carbón (de allí la engañosa denominación de Faja Bituminosa del Orinoco). Entonces inventaron lo de la orimulsión para poder venderlo a precios internacionales muy bajos convirtiendo artificiosamente nuestro petróleo en un producto similar y competidor del carbón. Fue una de las formas en que la burguesía que pretende volver a gobernar regaló al imperio nuestro petróleo.

De esta burda manera la burguesía apátrida venezolana planea ahora anular el proyecto estratégico de mayor alcance para nuestro desarrollo que es el proyecto de la Faja Petrolífera del Orinoco, donde precisamente el gobierno revolucionario ha puesto en juego gran parte de nuestras capacidades y potencialidades políticas, sociales, financieras, científicas, tecnológicas, productivas, organizacionales, etc., con un gran impacto nacional, regional y global.

Recientemente Telesur reseñaba como el dictador paraguayo Franco, mostrando una gran eficiencia ejecutiva a favor el imperio (sinónimo de "progreso"), entregaba la potencial riqueza petrolera del Chaco paraguayo a una única compañía petrolera de capital gringo seguramente en condiciones leoninas contra la nación paraguaya. No olvidemos que el lugarteniente del majunche, Leopoldo López, es alto pana del dictadorzuelo paraguayo, uno de los cabecillas de la caterva de mafiosos parlamentarios latifundistas del Paraguay que por años bloquearon el acceso de Venezuela al Mercosur (más "progreso") y que ahora procede, sin ningún escrúpulo, a entregar los recursos paraguayos al imperio. Un ejemplo más de la urgente necesidad del imperialismo de dominar los yacimientos petroleros en todo el mundo y que es precisamente lo que está detrás del planteamiento majunche de “petróleo para el progreso”.

Señor majunche, el pueblo ya no es pendejo. Vaya a lavarse el cuello con su orimulsión.

INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA. VIVEREMOS Y VENCEREMOS.

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