¿Contra los trabajadores eléctricos?

Recientemente han aparecido declaraciones de dirigentes políticos del gobierno o del partido de gobierno acusando, primero veladamente y hoy directamente, a los trabajadores de la industria eléctrica de estar detrás de unos supuestos sabotajes a las instalaciones, equipos o redes de la industria eléctrica. El ministro Héctor Navarro fue el primero en soltar la matriz, aunque rápidamente recogió sus palabras y dijo que él nunca había acusado a los trabajadores. Luego fue el diputado a la Asamblea Nacional Darío Vivas el que repitió, con otras palabras, que hay una guarimba eléctrica en marcha. Mario Silva, tanto en la radio como en televisión, ha hecho llamados a Ángel Navas, presidente de Fetraelec, para que investigue y acabe con los sabotajes y los saboteadores, sin llegar a acusar a Navas directamente del sabotaje.

El ministro dijo tener pruebas y hoy ha mostrado algunas fotografías para apoyar su acusación. "Se maneja complicidad con trabajadores de Corpoelec", ha dicho el ministro, según los diversos portales de noticias del país.

Ahora la pregunta es esta: ¿es una política destinada efectivamente, como ha respondido la dirigencia sindical de los trabajadores eléctricos, a acabar con el movimiento sindical del sector? Si esto es así, no sería de extrañar que esta campaña arreciara con el paso de los días, incluyendo la presentación de “pruebas” o la detención de “saboteadores”. Difícil, por no decir imposible, creer que sea una política impulsada por el presidente Chávez. Pareciera más bien que es una política de la burocracia de Corpoelec y del Ministerio de Energía Eléctrica, con el apoyo de ciertas organizaciones sindicales (especialmente la Fuerza Bolivariana de los Trabajadores, FBT) que quieren desplazar a los actuales representantes de Fetraelec y del Sindicato Único de los Trabajadores Eléctricos porque les son incómodos. ¿Incómodos por qué o para qué? Lo que usted está pensando, amigo lector, amiga lectora, posiblemente sea parte de la respuesta…

Decía Pablo Neruda que “es tan corto el amor, y es tan largo el olvido”. Quizás quienes no fueron testigos de primera mano se olvidan que en el aciago año de 2010 fueron los trabajadores y trabajadoras de la industria eléctrica, con Navas y el resto de la dirigencia de Fetraelec a la cabeza, quienes lograron superar la tremenda crisis de ese año y poner los cimientos para la recuperación del sector a partir de entonces. Pareciera que la burocracia de la industria eléctrica cree que ya superada la crisis es muy remota la posibilidad de que aparezca otra y los trabajadores son, en consecuencia, prescindibles, descartables, desechables.

Olvidan también quienes hoy quieren acusar a los trabajadores de saboteadores que en plena crisis del 2010, reunidos en la Escuela de Planificación de La Rinconada, el presidente Chávez dijo que se la jugaba con los trabajadores y les entregó la responsabilidad de levantar la industria. Los trabajadores le respondieron presentando planes para recuperar la infraestructura, especialmente en transmisión y distribución, que son el verdadero nudo gordiano del problema y donde más vulnerable se hace el sistema eléctrico; también se presentaron planes para el resguardo, la seguridad y defensa de las instalaciones y redes del sistema.

Los trabajadores presentaron la propuesta del control obrero y el gobierno, consciente de que sólo así saldría de la crisis, la aceptó. Tanto así que el mismo presidente Hugo Chávez firmó un punto de cuenta en el que se ordena (sí, se ordena) que la nueva Corpoelec se organice y gestione con la participación de los trabajadores y bajo el modelo del control obrero, incluyendo la conformación paritaria de la junta directiva. Ese punto de cuenta y las propuestas de los trabajadores son hoy letra muerta para la burocracia de la industria eléctrica venezolana.

Olvida también esa burocracia que la cláusula Nro. 1 de la Convención Colectiva es la llamada cláusula socialista, propuesta por los trabajadores y no podía ser de otra manera, que propugna la transformación de Corpoelec en una empresa socialista y establece el compromiso de los trabajadores de luchar para alcanzar el socialismo. También letra muerta para la burocracia.

¿Qué interés hay detrás de esa política de hostigamiento a la clase trabajadora del sector eléctrico? ¿Qué planes tiene la burocracia de la industria eléctrica que quiere, necesita y busca una clase trabajadora dócil y maleable? ¿Por qué si el presidente Chávez se ha declarado obrerista infinidad de veces y ha hecho miles de llamados para que los trabajadores asuman el control hasta el último milímetro de las fábricas e industrias, la burocracia se empeña en afianzar un modelo vertical y autoritario de gestión y en desconocer el control obrero? ¿Por qué se le niega a la clase trabajadora la posibilidad de participar activamente en la gestión de la corporación?

Dirán que en la industria eléctrica se necesita una depuración como la que se dio en PDVSA luego del golpe de 2002. Y también que la dirigencia sindical está corrompida, que no tiene moral o consciencia política para avanzar por el camino del socialismo. Se les olvida que los depurados de PDVSA fueron precisamente aquellos de la burocracia que se creían los únicos capaces de operar la industria, aquellos que despreciaban a los trabajadores, aquellos que se creían imprescindibles. Con respecto a la dirigencia sindical, deberían revisar a quiénes los  rodean, quiénes son los que siendo apenas bachilleres cobran sueldos de profesionales, tienen casas en El Cafetal (Caracas) y cobran jugosas comisiones a las contratistas en un bingo de La California (Caracas).

¿Quiénes son los saboteadores entones? ¿Quiénes juegan a crear una crisis en la industria eléctrica en pleno año electoral?


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