Itinerario histórico de la soberanía petrolera venezolana. 1910-2012

Soberanía es un término que deriva del latín superanus o supranus, significa  no superado, superior o que esta encima de los demás. Está considerada una prerrogativa del Estado moderno en cuanto a sociedad política. Se manifiesta doblemente: hacia adentro con respecto a los individuos que integran la sociedad y  hacia afuera con respecto a los restantes estados. En el plano interno se le atribuye al Poder Público la primacía suprema por encima de los demás poderes, para lo cual cuenta con potestad legislativa, coactiva y punitiva. En lo externo confiere al Estado igualdad con respecto a los demás estados, fundada en el principio de No-Intervención de un Estado en los asuntos internos de otros. En este orden de ideas, la Soberanía Petrolera, será la autonomía e independencia de un estado por resolver por sí mismo,  todo lo atinente a la cuestión económica del petrolero como recurso natural, tanto en el plano interno  como externo,  sin tener que depender de otros países para tomar las decisiones que más le convenga en relación al petróleo.

En Venezuela iniciada la explotación hidrocarburera por el capital imperialista, comenzó la fatigosa lucha por entronizar la soberanía nacional en la actividad petrolera, enfrentándose un atrasado estado tercermundista con lo más adelantado del capital mundial: las empresas petroleras anglas-holandesas y norteamericanas. Este conflicto cubrió  casi todo el siglo XX y se resolvió a favor de  los interese venezolanos. Sin embargo, el imperialismo por necesidad estructural requiere energía fósil barata del mundo subdesarrollado, y por lo tanto, en el presente se ha propuesto liquidar las soberanías nacionales, por lo que las luchas por la liberación nacional siguen estando en la agenda histórica de los pueblos tercermundistas; y sobre todo, cuando la renta del suelo que el capital imperialista había eliminado en las economías metropolitanas, les resucitó en las economía periféricas con tanta energía que amenaza con ser una de las fuerzas enterradoras del capital como relación social. Dispongámonos entonces a recorrer de manera e históricamente resumida,  el largo proceso de la soberanía petrolera venezolana.

El último tercio del siglo XIX fue testigo de grandes transformaciones científico-tecnológicas y económicas en el cuerpo del capitalismo de Europa Occidental. La electricidad, el petróleo y el motor de combustión interna  fueron los descubrimientos científicos que enrumbaron a la economía  capitalista por caminos hasta entonces desconocidos. El capitalismo basado en la pequeña y mediana empresa, fundamentado en la libre concurrencia, fue superado por una nueva forma empresarial, el capital monopolista, lo que dio origen a que las naciones más avanzadas del reino del capital, se enfrascaron en una verdadera competencia por mercados y productos a nivel planetario, o sea, el capitalismo había entrado en su fase imperialista. El petróleo y el automóvil comenzaron a capitanea la nave de la acumulación de capital en los países centrales del llamado mundo desarrollado.

Con este telón de fondo asistimos a las primeras dos década de la vigésima centuria a un traspaso de la hegemonía del capital mundial de manos inglesas a manos estadounidenses. La producción en masa de automóviles desde 1908 por Henry Ford, más la Primera Guerra Mundial(1914-1918) y las Revoluciones en México(1910) y en la Rusia zarista(1917), fueron los hechos históricos que llevaron el petróleo a ser la mercancía reina del mercado mundial; y además, van a dar paso al predominio del capital yanqui sobre el León británico. Con la Primera Gran Guerra quedó demostrado que país que no poseyera grandes reservas de petróleo no tenía nada que buscar  en el entramado de las grandes potencias de la época. El petróleo era la materia prima que iba a mover el aparato militar de las naciones desarrolladas, al mismo tiempo que también iba a ser el producto locomotora de las economías capitalistas avanzadas.

Venezuela en la primera década de la pasada centuria comenzaba a salir de su modorra histórica, plagada de guerras civiles, caudillismo, desintegración político-territorial   y una famélica economía basada en el binomio cacao-café, altamente dependiente del mercado mundial. Con esta base material los andinos  capitaneados por Cipriano Castro (1899-1908) y luego por Juan Vicente Gómez (1908-1935) iniciaron la lenta reconstrucción del Estado-nación por estos lares. J.V. Gómez una vez que se encargó de la primera magistratura, se dio a la tarea de buscar nuevos derroteros para la escuálida economía nacional de base agrícola; siendo la minería uno de los rubros sobre los cuales se buscó atraer al capital extranjero.

El país había conocido en las últimas décadas del siglo anterior el auge aurífero de Guayana. También desde estos años se venía explotando el asfalto por la New York And Bermúdez Co en los terrenos del lago de Guanoco (Estado Sucre) y en el Estado Táchira había surgido la empresa Petrolía, pionera criolla en la extracción y refinación de petróleo. Con estos antecedentes, Cipriano Castro dio las primeras grandes concesiones petroleras en 1907 a venezolanos que luego fueron traspasadas el capital internacional y  el Congreso gomero  dictó el Código de Minas de 1910, un verdadero monumento al liberalismo económico. Con este instrumento jurídico se dio la largada al itinerario histórico de la soberanía petrolera venezolana, pues, casi todas la concesiones otorgada por Cipriano Castro a su amigotes, fueron convalidadas por esta Código y adquiridas por la compañía anglo-holandesa Shell. Entre las disposiciones que contiene el Código comentado y que revelan una timorata soberanía sobre el recurso natural  apetecido por el capital imperialista, encontramos las siguientes:

1.-Las minas de nafta, brea y petróleo se explotarán según  contratos especiales celebrados entre los particulares y el Ejecutivo Nacional.

2.-Un impuesto de explotación de Bs 2.oo por tonelada.

3.-Todos los productos importados por el concesionario para la explotación de petróleo quedaron exentos  de aranceles.

4.-Los dueños de terrenos donde se encontrasen yacimientos petroleros, tendrían derecho a  exigir como renta del suelo, la tercera parte del producto extraído. Esta prerrogativa fue anulada por la Corte Suprema a petición de los inversionistas foráneos en 1912. 

5.-Una vez vencida la concesión, todas las instalaciones establecidas por el concesionario pasarían a poder de la nación sin que ésta debiera pagar indemnización alguna.

6.-Este Código dejó claramente establecida la soberanía jurídica del naciente régimen petrolero nación.

Tal como se pude apreciar nuestra primera legislación que cobijó la naciente actividad petrolera en el país fue todo un monumento a la idea liberal-revolucionaria francesa de beneficiar fundamentalmente al capitalista, o sea, a la tasa de ganancia en detrimento del recurso natural. Todavía aquí el Estado venezolano no había descubierto sus apetencias rentísticas. El afán de J.V.Gómez por estabilizar su gobierno y de ganarse la buena voluntad del imperialismo de la época pudieran explicar semejante actitud del gobierno rehabilitador.

Entre 1910 y 1920 se sucedieron una serie de eventos tanto en el plano internacional como en el doméstico que empujaron al Estado venezolano hacia los derroteros del rentismo petrolero. Empezando la segundad década del siglo XX estalló en México la revolución contra el régimen e Porfirio Díaz, donde posiblemente los intereses políticos imperiales tuvieron vara alta. Las acciones bélicas que acarreó este hecho político fueron muy negativas para las empresas petroleras que operaban en México. Al mismo tiempo, los gobiernos que sucedieron a la dictadura de Porfirio Díaz, nacionalizaron los yacimientos petroleros en 1917 e intentaron apoderarse de los superganancias de las petroleras, a través de una impuesto especial del 20 % del beneficio obtenido por los inversionistas.

En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, hecho histórico que elevó la demanda petrolera mundial a la estratosfera, convirtiendo la busqueda de fuentes petroleras en la prioridad fundamental de las cancillerías de los países imperialistas.

En 1917 los bolcheviques se llevaron por delante a la monarquía de los Romanov en Rusia, sustrayéndole  al mercado mundial el 24% de la oferta petrolera que surtían los yacimientos rusos.

En el orden interno, por estos años, en Venezuela se produjeron acontecimientos que hicieron de este país una presa apetecida por el imperialismo petrolero: un régimen político que apostaba fuertemente al liberalismo económico, alineado con los intereses estratégicos del occidente capitalista que afanosamente buscó el concurso de la inversión extranjera para desarrollar la minería nacional; una legislación minera que favorecía primordialmente a los inversionistas, al sancionar la libre propiedad estatal del subsuelo; la certeza de la existencias de grandes reservas petroleras en la cuenca del Lago de Maracaibo, basada en los estudios adelantados por Ralph Arnold en 1911, y por último, la inexistencia de un movimiento obrero  que opusiese resistencia sindical al capital imperial. Atendiendo a estas ventajosas condiciones el capital imperialista petrolero liderado por la Shell hizo su entrada triunfal en el escenario nacional hacia 1912. En 1913 y 1914, se perforaron con éxito los primeros yacimientos petroleros que confirmaron las apreciaciones de R.Arnold: Venezuela nadaba en un mar de petróleo.

Para 1914, atendiendo a la opinión vertida por el Ministro de Fomento en la Memoria correspondiente a ese año, ya es manifiesta la intención del Ejecutivo gomecista por extraer del petróleo proventos rentísticos. La aparición de los traficantes de concesiones alumbró la senda rentística del gobierno, pues, semejante evidencia  demostraba que el capital inversionista foráneo estaba dispuesto a ceder parte del producto minero con tal de llegar a los yacimientos. En este mismo año, la Presidencia de la República dicto un Decreto donde no solamente el Ejecutivo reafirma su potestad de administrar todo lo referente a las minas, sino que también,  y esto es lo fundamental, declaró inalienables las minas de carbón hulla, brea asfalto y petróleo. Otro aspecto capital de este Decreto es que reconoce tácitamente la existencia de propietarios privados de minas, propiedad privada que el mismo Decreto se propuso  respetar.

Con este telón de fondo interno e internacional, la escena estaba a servida para que apareciera de la mano de Pedro Manuel Arcaya, Gumersindo Torres y  Vicente Lecuna, el nacionalismo petrolero de las clases dominantes venezolanas durante le gomecismo en los años finales de la segunda década de la pasada centuria. El naciente nacionalismo petrolero venezolano de las manos de estos tres personajes se basó en tres ideas básicas: a)La riqueza petrolera era efímera como toda riqueza minera; b)La actividad minera localizada en el país era extranjera en dos sentidos: por la procedencia de los capitales invertidos y por el destino del producto extraído; y c)por el carácter de enclave del negocio petrolero, sin mayores vínculos con la economía nacional.

En junio de 1920 el Congreso nacional sancionó nuestra primera ley petrolera (obra tutorada por Arcaya) en cuyo articulado quedaron expresadas las siguientes variables nacionalistas:

1.-El subsuelo es propiedad de la nación, por lo tanto es inalienable e intransferible. La concesión petrolera no da propiedad sobre la mina.

2.-Entre dos parcelas cedidas en concesión a particulares, se ubicaría una para la nación, o sea, las reservas nacionales territoriales de petróleo quedaron firmemente establecidas. 

3.-La renta petrolera del suelo quedo definida así: Regalía del 10 al 15 por ciento;   impuesto inicial de explotación 5,00 Bs. Por ha; impuesto superficial 5 Bs. por ha. 

4.-Duración de la concesión: 30 años.

5.-Los terratenientes obtuvieron la prioridad para obtener concesiones petroleras en trierras de su propiedad.

Esta primera ley petrolera fue duramente objetada por el capital petrolero internacional que operaba en Venezuela. En 1921 el Congreso sancionó una nueva ley petrolera que incorporó muchas de las observaciones de los inversionistas foráneos, a la ley de 1920; sin embargo, las compañías petroleras siguieron presionando al gobierno gomecista por condiciones más favorables a sus intereses, llevando al Congreso a sancionar otra ley petrolera en l923, cuyas variables más importantes las resumimos así:    

1.-El impuesto de explotación oscilaría entre Bs. 1,00 y 2,00ha.

2.-Impuesto superficial  oscilante entre Bs. 1,0 y 5,00.

3.- una regalía de Bs. 7.50 a 10 por ciento del valor comercial del producto.

4.-Periodo de las concesiones; 40 años.

5.-La industria petrolera en todas sus fases se declaró de utilidad pública. 

6.-La prioridad concedida a los terratenientes en la Ley Petrolera de 1920, fue eliminada tanto en la Ley de 1921 como en la de 1922.  

El gobierno que sucedió a la dictadura gomecista, encabezado por el General Eleazar López Contreras (1936-1941), intentó incrementar la renta petrolera, pechando las superganancias de las compañías. El mecanismo empleado por el Ejecutivo lopecista para lograr tal propósito fue obligar a los inversionistas petroleros a pagar los aranceles de importación por todos los productos que estos traían al país para cubrir sus necesidades en la industria y para su consumo personal. La legitimación ideológica de esta voracidad rentística del Estado se afincó en la “Siembra del Petróleo”, discurso    que planteaba por la calle del medio, el enrumbamiento del país por los senderos del desarrollo capitalista, es decir fabricar fabricantes, misión en la cual al Estado le tocaría jugar un papel de primera magnitud, como fuente financiera del capital privado nacional.  Para estos años nos encontramos con una agricultura en el suelo, debido a los efectos de la crisis económica mundial de 1929 y a la dureza del bolívar provocada por los petrodólares. Al mismo tiempo, la lucha política se había trasladado a la ciudad, siendo Caracas escenario fuertes enfrentamientos ente las fuerzas quienes aspiraban a una apertura democrático-liberal y las fuerzas del postgomecismo.  En consecuencia, el gobierno de López Contreras necesitaba dinero para asistir a los terratenientes endeudados y para poner en práctica los primeros planes de emergencia que conoció al país,  a fin de paliar la lucha de clases que se le venía encima.

El intento de la administración lopecista por pechar con nuevos impuestos a las compañías petroleras fue rechazado por éstas y el caso fue llevado hasta la Corte Federal y de Casación, fallando este  máximo tribunal a favor de las compañías aceiteras. El gobierno entendió que por la vía jurídica no había chance contra el capital imperialista petrolero y entonces se aprestó a someterlo por la vía política, es decir, cambiando  el régimen petrolero inicial por uno más moderno, donde el Estado dejara claramente establecida su soberanía política, jurídica y tributaria. En todo caso, durante esta administración se luchó por lograr dos grandes objetivos en materia petrolera: la soberanía impositiva y una mayor cuota de renta, sin poder materializarse ninguna de los dos. Esta tarea la va a encarar con todo éxito la administración  siguiente, liderada por el General Isaías Medina Angarita.

El cambio de régimen petrolero que se visualizó durante el lopecismo se concretó en los inicios de la década del cuarenta, facilitado por circunstancias tanto internas como externas. En 1938 Lázaro Cárdenas en México había nacionalizado las compañas petroleras y en 1939 estalló en Europa la Segunda Guerra Mundial y el petróleo venezolana era una de las grandes palancas energéticas que movía el aparato bélico de los aliados. Desde 1928 Venezuela era el primer exportador mundial de petróleo. En el plano interno ya para estos años había surgido en los campos petroleros un  pujante movimiento obrero que poco a poco iba descubriendo su conciencia de clase, dirigidos por líderes de una gran estatura moral y política como el falconiano Jesús Farías. En 1942 la administración medianista había logrado sancionar la Ley de Impuesto sobre la Renta, pensada precisamente para arrancarle a las compañías aceiteras parte de sus ganancias extraordinarias. En este mismo año, el gobierno inició una campaña de sensibilización sobre la conveniencia de cambiar la política petrolera y buscó el apoyo del naciente proletariado petrolero. También se debe tener en cuenta que desde el gobierno anterior, el ala luminosa del empresariado nacional  se había posesionada del aparato del Estado, y venía reclamando una política de desarrollo económico que tuviera como protagonista el capital criollo apuntalado en la renta petrolera. De manera entonces que en la Venezuela de estos años, frente al capital imperialista petrolero emergió una alianza entre la burguesía y la clase obrera.

La actitud inicial de las compañías petroleras frente a la pretensión medinista de cambiar las reglas del juego en materia hidrocarburera fue de negación a ultranza, alegando que sus obligaciones con el Estado estaban claramente definidas en sus contratos. En consecuencia, el Ejecutivo inició un ataque por dos bandas: en lo internacional, se dirigió al Departamento de Estado norteamericano planteando sin ambages que de no aceptar las compañías la nueva legislación petrolera que se estaba cocinando, el gobierno cerraría el grifo petrolero que alimentaba el aparato bélico de los Aliados. El General Medina por primera vez usó el petróleo como arma geopolítica. En lo interno, el gobierno comenzó a revisar una por una, todas las cuatro mil y pico de concesiones que se habían otorgado entre 1920  y 1940, muchas  de ellas con evidentes signos de ilegalidad. Esto despertó la codicia de algunas compañías que deseaban arrebatarle concesiones a sus rivales. Ante semejante situación que amenazaba con radicalizarse, el gobierno norteamericano conminó a sus empresa petroleras a llegar a un acuerdo amistoso con el Gobierno medinista. Fue así como en 1943 se promulgó la Reforma Petrolera aceptada por el capital monopolista internacional. Esta victoria del Estado venezolano sobre el imperialismo petrolero fue tan contundente que a los grandes países consumidores no les quedó más remedio que hacer control de daños, es decir, buscar la manera de salir del General Medina y silenciar su logro petrolero en los medios de comunicación. En síntesis lo alcanzado con la Reforma Petrolera fue lo siguiente:

1.-La soberanía política del Estado venezolano quedó firmemente establecida en la Cuestión petrolera, al aceptar tanto el Departamento de Estado norteamericano como los gobiernos de Inglaterra y Holanda, la nueva política petrolera del General Medina  Angarita.

2.-La soberanía jurídica fue impuesta al capital petrolero internacional, pues, las controversias en materia de concesiones petroleras serían dirimidas en los tribunales nacionales.

3.-La Soberanía impositiva en materia petrolera se hizo realidad cuando las concesionarias petroleras fueron sometidas régimen fiscal de Impuesto sobre la Renta, cuya ley fue promulgada en 1942.

4.-Por vez primera se utilizó el petróleo como arma política en las relaciones internacionales y con mucho éxito.

5.-Todas las concesiones petroleras cedidas hasta ese entonces fueron uniformadas en un solo régimen jurídico.

6.-La renta del suelo quedó discriminada así: Impuesto exploratorio de Bs. 2,00 por ha; impuesto inicial de explotación Bs. 8,00 por ha; impuesto superficial de Bs. 5,00    a Bs. 25 por ha; la regalía petrolera fue elevada a un 16 2/3 por ciento del producto extraído.

7.-Las concesionarias fueron obligadas a refinar parte del producto extraído en el territorio nacional.

8.-Las concesionaras fueron obligada a revertir al Estado las parcelas en explotación con todos sus implementos.

9.-La porción de la renta petrolera dentro del presupuesto nacional saltó de un 22,5 en 1942 a un 62,3 por ciento en 1945.

En atención lo expuesto, la Reforma Petrolera del Medina Angarita fue una sólida victoria política. Por primera vez  un gobierno venezolano utilizando el petróleo como arma política había derrotado al imperialismo. En consecuencia, tal ejemplo dado por un minúsculo país del Tercer Mundo debía ser sepultado tanto política como históricamente. Esta labor fue llevada a cabo internamente por Acción Democrática y en lo externo por el aparato mediático del  imperialismo,  volcado a contener la expansión del comunismo soviético a través del expediente de la Guerra Fría. La alianza adeca con el imperialismo y la juventud militar forma da en la Escuela de Chorrillos (Perú), más las debilidades política del régimen medinista dieron su fruto el 18 de octubre de 1945, cuando un golpe incruento desalojó al General Medina del poder.

En el llamado Trienio Adeco 1945-1948, la soberanía petrolero sufrió una mengua tanto en lo político como cualicuantitativamente  en lo impositivo. La oferta adeca al imperialismo fue contener el nacionalismo petrolero dentro de límites razonables que no colidiera con los intereses del imperio, a cambio de apoyo político para instalar su democracia populista. La Ley de Impuesto Sobre la Renta ejercida por un gobierno nacionalista era una espada de Damocles sobre el cuello de las concesionarias petroleras. Cada vez que el gobierno necesitara petrodólares sólo tenía que apretar la carga impositiva sobre el capital petrolero. El imperialismo no podía tolerar esto en tiempos de Guerra Fría. Por eso sustituyeron a Medina por un gobierno más dócil. Una vez en el poder los adecos se arreglaron con el imperialismo petrolero en estos términos:

1.-Acción Democrática, a través de Rómulo Betancourt, secretamente llegó a un arreglo con la Stándar Oíl,  comprometiéndose a no elevar el nivel de renta del suelo cobrado a capital inversionista sin una consulta previa con los arrendatarios. Este acuerdo reveló en 1958 con el Decreto Petrolero de Edgar Sanabria.

2.-El nivel de reta que el General Medina había llevado a un 40/60 a favor del Estado venezolano, los adecos lo rebajaron a un 50/50, o sea el famoso fifty-fifty adeco que las petroleras impusieron como arreglo equitativo en la producción mundial de petróleo.

3.-No otorgar más concesiones petroleras. Esta consigna al igual que el fifty-fifty,  fueron contrabandos ideológicos que A.D hizo pasar como moneda de alto tenor nacionalista, cuando en verdad,  no fueron más que las expresiones de los interese del capital petrolero imperialista. La política de no más con concesiones fue una idea de la Standard de Rockefeller,  tendiente a evitar la competencia entre capitales petroleros independientes que indiscutiblemente iba a elevar la renta del suelo  pagada a los países propietarios.

Tal como podemos apreciar, A.D cumplió a cabalidad con el encargo del capital imperialista, llevando la cuestión petrolera a un nacionalísimo negociado, a cambio del apoyo imperial para llevar adelante la democracia liberal, y un capitalismo keynesiano de estado adornado con el barniz del Estado de Bienestar que se estrenaba en Europa. Por eso, resulta históricamente  incomprensible todavía como los adecos fueron desalojados del poder por sus socios militares de 1945. La explicación más plausible pudiera ser que estos  militares tuvieran una agenda propia nacionalista, opuesta tanto a los designios del capital imperial en materia rentística, y desarrollaron un  un antiadequismo para tener controlado internamente el destino de la renta. A todo esto debemos agregar, la ojeriza que el capital petrolero independiente, sobre todo norteamericano le tenía a Acción Democrática por su política de no más canciones petroleras. Por otra parte, el populismo adeco asusto a la oligarquía criolla, ésta pensaba que la conquista del voto universal directo y secreto más los derechos sociales traídos por la Constitución de 1947, empujaban al país hacia el comunismo.

Los militares que sucedieron a los adecos en la década 1948-1958 impusieron una política petrolera que elevó el contenido nacionalista, pues revirtieron  los arreglos adecos con el imperialismo en materia del origen de la renta. Los logros alcanzados por la dictadura pérezjimenista se pueden sintetizar así en materia petrolera.

1.-Dieron solución de continuidad a la política adeca de no más concesiones petroleras.

2.-Muchas compañías independientes fueron favorecidas con las nuevas concesiones, lo que disgustó profundamente al cartel de las Siete Hermanas.

3.-La regalía petrolera se elevó a un 25 por ciento del producto obtenido.

4.-Aumento del impuesto inicial de explotación.

5.-Obligación de refinar un porcentaje más alto de petróleo en el país.

5.-Obligación de construir ciudades abiertas en vez de campamentos petroleros cerrados.

6.-Se dio inicio a la prehistoria de la OPEP,  cuando en 1949 el gobierno militar nombró una comisión para que visitara al Medio Oriente con la finalidad de que aquellos países se  equipararan a Venezuela en cuanto a la renta  y a los impuestos petroleros.

La aplicación de esta política petrolera por parte de los militares redundó en un incremento notable de la renta hidrocarburera en el presupuesto nacional, pasando de un 49,4  en 1950 a un 71,8 en 1957. En términos absolutos, la renta petrolera  que en 1950 fue de 947 millones de Bs, llegó en 1957 a 3.879 millones de bolívares. Con semejantes proventos rentísticos, la dictadura pérezjimenista se avocó a erigir un audaz capitalismo de Estado,  pero sin acompañamiento  del Estado de Bienestar que habían impulsado los adecos. Obviamente esta política anti obrera imposibilitó que el régimen militar se hiciera de una sólida base popular, lo que a su vez, lo indujo a sostenerse en el inmigrante como núcleo critico de apoyo.

En ínterin que corrió ente la caída de Pérez Jiménez y el comienzo del segundo gobierno de Rómulo Betancourt, se encargó de la Primera Magistratura el Dr. Edgar Sanabria, quien en diciembre de 1958 dictó un decreto modificando la tasa de impuesto sobre la renta que las concesionarias tenían que pagar. Tal circunstancia elevó el reparto de los ingresos petróleos a un 64/36 a favor del estado, llevándose en los cachos con tal media el fifty –fifty adeco. Al mismo tiempo, por la reacción escrita del presidente de la Creole, se supo que existía un secreto Acuerdo de Caballeros entre Rómulo Betancourt y las concesionarias,  para negociar cualquier impuesto que se le quisiera imponer al capital inversionista petrolero.

Entre 1958 y 1975 asistimos al último tramo del periodo concesionario de nuestra historia petrolera, monopolizado políticamente por los partidos Acción Democrática y COPEI. Como telón de fondo histórico la política petrolera de este primer tramo del Puntofijismo se destacaron hechos como la Guerra Fría incrementada por el triunfo de la Revolución Cubana,  la Crisis de los Cohetes de 1962, la creación de la Alianza para el Progreso, la creación del Pacto Andino, la Primavera de Praga y las guerras árabe-israelí. En el orden interno lo más destacado fue el entronizamiento de la democracia liberal, la polarización adeco-copeyana y el nacimiento y derrota del  movimiento guerrillero auspiciado por los partidos de izquierda. Con el fin de abrirle camino al capitalismo nacional como formula opuesta al llamado Castro-comunismo, los partidos líderes del Puntofijismo implementaron una política petrolera nacionalista, sin alterar los compromisos políticos convenidos con el Departamento  de Estado norteamericano. En términos bastante apretados podemos decir que en tal política se destacaron las siguientes variables:

1.-Creación de la OPEP con el fin de evitar la competencia entre países productores de petróleo.

2.- Creación de la Corporación Venezolana de Petróleo con el fin de establecer una nuevo régimen concesionario.

3.-Establecimiento de los Precios de Referencia Fiscal en 1967, cuyo objetivo era arrancar más renta petrolera a los concesionarios mediante un precio político del barril más allá de su precio de realización en el mercado internacional.

4.-A las compañías se les obligaron a devolver al Estado todo el equipo capital utilizado en el explotación de petrolero en buen estado mediante la Ley de Reversión Petrolera de 1972. 

5.-La nacionalización petrolera como un  proceso pactado entre los partidos A.D y COPEI y el imperialismo petrolero. Las guerras árabe-israelí, el embargo petrolero a Occidente por los países del Medio Oriente y el control de la oferta petrolera por parte de la OPEP, más los proceso de descolonización del Tercer Mundo,  determinaron que a principios de los años setenta se estableciera con mucha fuerza este Cartel de productores de petróleo que nació en 1960. Desde 1973 ante el auge del poder de la OPEP,  fueron las mismas concesionarias que buscaron salirse de la producción petrolera en los países tercer mundista,  a través del expediente de las nacionalizaciones. Con la nacionalización las empresas obtuvieron en Venezuela las siguientes ventajas: a)indemnización por el equipo capital instalado; b)lucro cesante, es decir, la nación se comprometió a rembolsarle a los inversionistas lo que iban a dejar de ganar en los  años que corrían desde 1976 hasta el fin de los contratos en 1983; c)Convenios de asistencia técnica a la industria nacionalizada; d) la posibilidad de regresar a la industria petrolera a través del art. 5º de la Ley de Nacionalización; e)salirse de la línea de tiro en el conflicto planteado entre países productores y países  consumidores,  debido al brutal aumento de la renta absoluta decretada por la OPEP; y f) lo que resultaba más atractivo aun: la naciente industria nacionalizada en Venezuela quedaba en manaos de Hombres-Creole y Hombres-Shell, o sea gerentes formados en el creso de la empresa transnacional petrolera, ideológicamente comprometido con la ideología del capital imperialista y, en consecuencia, enemigo de su propio Estado. A estas ventajas obtenidas por el imperialismo petrolero, la nacionalización también fue bien vista por las naciones hegemónicas del capital, ya que los petrodólares que salían de la burguesía metropolitana hacia los países petroleros, luego reciclarían hacia el Centro del sistema capitalista  en búsqueda de oportunidades de inversión. La deuda externa de los países periféricos de los años ochenta del siglo pasado, fue alimentada precisamente con estos petrodólares.  

Entre 1976 y 2001, la historia petrolera venezolana entró en su segunda etapa, a la que denominaremos periodo de la Industria Nacionalizada/Desnacionalizadora. Fueron estos los años aciagos para la soberanía petrolera nacional, pues, el nacionalismo petrolero que  comenzó a cimentarse desde los tiempos de Pedro Manuel Arcaya y Gumersindo Torres, pasando por Juan Pablo Pérez Alfonzo y Héctor Pérez La Salvia, fue borrado del mapa por una camarilla de gerentes enquistada en PDVSA, ideológicamente trannacionalizada y que se propuso como objetivo magno, separar a la empresa estatal criolla de su estado propietario para ponerla al servicio del gran capital foráneo y de la oligarquía venezolana.  Los grandes logros obtenidos por la soberanía petrolera en sus primeros sesenta y cinco años de existencia  fueron cercenados con la tijera del llamado neoliberalismo y de la Apertura Petrolera.

Para entender lo que sucedió en estas latitudes durante el periodo que venimos comentando es necesario referirse a la situación del capitalismo mundial, permeada por una crisis estructural, donde su máximo indicador era una caída brutal de la tasa media de ganancia en los países más avanzados  del capital. Obviamente en esta situación, la renta absoluta decreta por la OPEP desde los inicios de la década del setenta tenía vara alta. Para enfrentar tal desmadre, la Comisión Trilateral –gobierno mundial e invisible del capital- dictó unas directrices en política económica a seguir por los países hegemónicos de la libre empresa, entre las que se destacaron las siguientes:

1.-Iniciar una guerra contra el trabajo a nivel mundial para acabar con el Estado de Bienestar y elevar la tasa de ganancia.  

2.-Sustituir el credo keynesiano por la libertad extrema para los mercados y el capital, o sea el neoliberalismo.

3.-Acceder a las fuentes petroleras del Tercer Mundo a través de los siguientes expedientes: a)Crear la Agencia Internacional de Energía para acabar con la OPEP; b)Recolonizar los países petroleros  a través de la invasión militar o capturando sus empresas petroleras nacionalizadas; c)Sembrar la consigna ideológica que los recursos naturales de la Periferia son Patrimonio Común de la Humanidad, por lo tanto,  ningún Estado-nación puede cobrar renta del suelo sobre los mismos.

En este orden de ideas, en la octava y novena década de la pasada centuria se impuso en Venezuela la agenda neoliberal, impulsada por la gerencia meritocrática de PDVSA, apoyada por los gobiernos de Carlos Andrés Pérez II y Rafael Caldera II y desde el Congreso Nacional por los partidos A.D-COPEI.  En síntesis,  la política petrolera impuesta por la meritocracia petrolera de este periodo se concretó de la manera siguiente:

A.-Se minimizó la acción contralora del Ministerio de Energía y Minas sobre PDVSA, convirtiéndose la empresa en el órgano rector de la política petrolera del Estado venezolano. Perdimos la soberanía política en materia hidrocarburera. La consigna aquí fue salvar a la empresa de las garras de un Estado corrupto.

B.-PDVSA comenzó un agresivo proceso de acumulación de capital en el ámbito internacional. Esto se conoció como la internacionalización de la empresa partir de 1983.  La idea era sembrar la renta petrolera en el petróleo pero fuera de Venezuela. A las empresas de PDVSA en  los países desarrollados se le vendía el petróleo con descuentos hasta de 4,00 dólares por barril y jamás dieron ganancias al Estado venezolano.

C.-Apertura del negocio petrolero nacional a la inversión privada extranjera a partir de 1989, basada en el artículo 5º de la Ley  de Nacionalización, pero ahora con las siguientes condiciones  a favor del capital:

     C.1.-PDVSA se convirtió en rehén del capital extranjero, al firmar contratos en donde autorizaba ser demandada por los inversionistas,  si el Estado venezolano modificaba  los términos contractuales establecidos.

      C.2.-PDVSA se convirtió en paraguas del capital  privado, al absorber cualquier carga fiscal que el Estado le impusiera a las empresas privadas que contrataban con la empresa nacionalizada.

      C.3.-PDVSA concedió un nuevo régimen fiscal al capital extranjero rebajando la regalía petrolera de 16 2/3 por ciento del producto extraído, 0,0  y 1,0 por ciento. Al mismo tiempo, el impuesto sobre la renta a pagar por los inversionistas foráneos fue rebajado del 64 por ciento al 34 por ciento de la ganancia obtenida. Perdimos la soberanía impositiva.

       C.4.-Los Convenios Operativos y las asociaciones estratégicas firmadas con el capital extranjero fueron protegidos por El Acuerdo sobre  Inversiones Extranjera firmado por Venezuela y que radicaba en tribunales del exterior cualquier controversia del capital petrolero con el Estado venezolano. Perdimos así la soberanía jurídica  en materia petrolera.

D.-Una política anti-OPEP, tendiente a liquidar el cartel de productores que impuso al capitalismo mundial una renta absoluta de alto tenor. La violación de las cuotas petroleras y defender una política de volúmenes si, precios no, fue la consigna para lograr tal cometido.

E.-Reducción a su mínima expresión la contribución fiscal de PDVSA, con el argumento de que los proventos aportados por la empresa serían robados por la camarilla adeco-copeyana que se había apoderada del país político. PDVSA antes de ser antichavista, fue antiadeca y anticopeyana. Esto quebró fiscalmente  a los últimos gobiernos puntofijistas y los deslegitimó políticamente.

F.-PDVSA se convirtió en una caja negra, pues sus desaguisados fueron impuestos al país sin que los venezolanos nos enteráramos de los que estaba ocurriendo con nuestro principal recurso natural. Para lograr tal objetivo, la empresa obtuvo el respaldo total de los grandes medios de comunicación nacionales e internacionales; así como también, logró que las universidades erradicaran  de sus pensa, todas aquellas asignatura económicas que tuvieran que ver con la cuestión petrolera, a cambio de su participación en el negocio hidrocarburero.

Este fue el gran salto atrás en metería de soberanía petrolera que se dio  en nuestro país en tiempos de la globalización neoliberal. Lo paradójico de tales eventos fue que su puesta en acción ocasionó un resultado paradójico para sus protagonistas: del seno del ejército surgió una propuesta anti neoliberal y nacionalista que el pueblo abrazó y comenzó a tomar cuerpo en  1998 con la llegada del Comandante Hugo Chávez al poder, utilizando las armas electorales de la Cuarta República.

La Revolución Bolivariana   no se entendería si perdiéremos de vista el telón de fondo  en la que vino envuelta: una triple fractura histórica mundial, representada por la caída del Socialismo Real, la Crisis Civilizatoria del capitalismo desarrollado y la quiebra del capitalismo rentístico en Venezuela en las décadas ochenta y noventa de siglo anterior. En lo atinente a Venezuela, el capitalismo sustentado por la renta petrolera comenzó a hacer aguas a comienzos de los años ochenta, cuando el gobierno de Luis Herrera Campins se vio en la necesidad de decretar la devaluación del bolívar. Ante la caída de los precios petroleros que se dieron por aquella época y frente a la gran acumulación de capital asentada en los petrodólares de la década del setenta, la economía criolla llegó a un punto muerto: el producto proveniente de las actividades económicas nacional resultaba demasiado oneroso para las escasas escalas salariales de los trabajadores. El mercado exterior tampoco era una salida por el ínfimo nivel competitivo de nuestras mercancías dada la baja productividad  del aparato productivo. Esto unido a la quiebra fiscal del Estado –decretada por PDVSA- reventó en el Caracazo de 1989 con miles de muertos de por medio. La consecuencia política de todo esto fue la captura de un líder por un pueblo que deseaba restablecer lo mejorcito del Estado de Bienestar que adecos y copeyanos habían mandado al pote de la basura de la historia. El Comandante Chávez llegó al poder con la idea de una Venezuela rica     en recursos naturales pero saqueada por políticos corruptos que le negaban el pueblo lo que legítimamente le correspondía. A fin de solventar la deuda social de este sufrido pueblo, la solución económica pasaba por rescatar a PDVSA del laberinto privacioncita en la que la habían metido los meritócratas. A tal efecto, desde  el 2001 se comenzó a impulsar una política petrolera de signo totalmente contrario a la de la Apertura anterior, recogiendo los grandes logros que en materia de soberanía petrolera nos había legado nuestra historia desde los tiempos del gomecismo. Por consiguiente, la política petrolera bolivariana, entendida como el tercer gran periodo de nuestra historia hidrocarburera -conocida también como la Plena Soberanía Petrolera- , va a tener las siguientes  variables estratégicas:

1.-Eliminar el Estado-PDVSA y someterla de nuevo al control de la nación. Soberanía política.

2.-Defensa a ultranza del valor del recurso natural por encima de la tasa de ganancias del capital. La consigna será preciso sí, volúmenes no.

3.-Elevar la renta petrolera a su máxima expresión a través de la regalía y los impuestos. Soberanía impositiva.

4.-Una nueva legislación petrolera que imprima el carácter rentista del nuevo régimen petrolero en lo contractual y lo fiscal.

5.-Defensa de la OPEP y con la intención de crear una Super-OPEP.

6.-Rescate de la soberanía jurídica. Las controversias en la cuestión petrolera se dirimirán en tribunales nacionales.

7.-Utilizar el petróleo como arma geopolítica tendiente a obtener  obtener apoyo político para la Revolución: PetroCAribe, Alba, UNASUR, la Carta china, etc.

8.-PDVSA y la renta petrolera al servicio de las clases humildes del país. Consigna: sembrar el petróleo en el pueblo trabajador a través de las misiones sociales.

No obstante todos los grandes logros en materia de soberanía petrolera que ha obtenido la Revolución Bolivariana, a nuestro entender todavía restan por corregir algunos errores que se han colado en la puesta en práctica de la actual agenda petrolera, para poder hablar de Plena Soberanía Petrolera, entre otros:

A.-Eliminción de los artículos 302 y 303 de la Constitución Bolivariana y el art. 22 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2001, pues le abren una puerta a la reprivatización de la actividad petrolera nacional.

B.-Denunciar todos aquellos Tratados internacionales donde el Estado venezolano pierde soberanía política y soberanía jurídica.

C.-Liquidar las empresas que la PDVSA aperturista adquirió en los países desarrollados y que no brindan ninguna ventaja económica a la nación.

D.-Entregar el destino de la renta petrolera a los trabajadores venezolanos y no seguir permitiendo que sean los gerentes de PDVSA  y lo líderes políticos los que la administren, pues, ello redundará en una reproducción metabólica del capitalismo  en el seno de la empresa estatal,  que impedirá a todo trance la implantación de relaciones socialistas de producción en la sociedad venezolana.

La gran tarea de los trabajadores venezolana en el porvenir inmediato es precisamente lograr la plena soberanía petrolera, pues, tal como lo afirmó Asdrúbal Baptista: si bien es verdad que el rentismo  no puede ser el futuro de Venezuela, sin renta petrolera tampoco hay futuro.

                       BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

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Humberto Trómpiz Valles


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