Razones del fracaso de las Cooperativas de Producción

Estimados compatriotas,

Desde hace cierto tiempo, me he estado motivando para escribir este Artículo, sobre las principales razones del fracaso de las Cooperativas de Producción en Venezuela.

Debo aclarar, desde un principio, para que no haya lugar a dudas, que siempre he defendido y defendere al movimiento cooperativista, como la única via para compensar la fuerza del mercado privado.

Pero veo con profunda preocupación, como se sigue aupando la conformación de estas cooperativas, como una medida clientelar y populista por parte del Gobierno Nacional ( su único y exclusivo cliente ), y la gran mayoria de ellas, terminaran fracasando o transformandose en empresas privadas, con lo cual se desvirtua el proposito de su existencia.

Asimismo, la constitución de MERCAL o CASA, enmarcados ambos organismos dentro de la Economía de Planificación Central y con la tendencia hacia su inminente fracaso, todo debido a la corrupcción y burocratismo, como grandes males de este, el mas perfectible de los Sistemas Económicos.

Comencemos por establecer entonces, sobre que bases equivocadas se ha pretendido instaurar como punta de lanza del movimiento cooperativista a las Cooperativas de Producción y refiero a continuación ciertos antecedentes históricos del movimiento cooperativista que lo certifican:

Los primeros socialistas del siglo XIX querían reemplazar el sistema económico privado por un sistema de interés general, un sistema económico con nuevo contenido , que ya no tendría como base la empresa privada y la división del producto entre empresarios y trabajadores, sino la ejecución de las operaciones de producción por medio de las cooperativas.

Su basamento para estos cambios estaba fundamentado en parte por los antiguos círculos chiliásticos cristianos que se formaron en comunidades organizadas sobre principios cooperativos y que permanecieron a la espera del Juicio Final con la llegada del Mesías.

Igualmente de los escritores utópicos y fundadores de las primeras colonias utópicas que desarrollaron modelos completos de sociedades ideales y sistemas económicos justos.

Casi todos sus modelos se apoyaban en cooperativas. Estas colonias abarcaban la vida y los bienes en su totalidad, perseguían fines religiosos, educativos y culturales y de forjadores de la educación de los hombres bajo nuevas condiciones libres de explotación y miseria. Toda su ideología provenia de la espiritualidad cristiana.

En la medida de su secularización fueron perdiendo paulatinamente sus rasgos comunitarios, siendo reemplazadas por cooperativas de producción.

Las cooperativas de producción ya no cubrían el conjunto de la vida privada y familiar de los miembros, como lo habían hecho anteriormente las colonias utópicas.

Se relegaron los fines religiosos y educativos, adquiriendo predominio la tarea de emancipación económica de los miembros.

En tiempos modernos, haciendo abstracción de los Koljoses rusos, comunas chinas o antiguas yugoslavas y de los ejidos mexicanos, que forman parte de un sistema económico planificado por empresas estatales que se encuentran bajo la forma de cooperativas de producción, no existen cooperativas genuinas de producción autónomas en competencia con empresas capitalistas. Solo existen comunidades bajo la forma de sectas religiosas aisladas del mundo exterior, que tratan de ser autosuficientes ( Comunidades agrícolas huteritas de los Estados Unidos de América ), o en el caso de grupos que adoptan una actitud defensiva para enfrentar un medio hostil ( Los Kibbutz de Israel ).

Asismismo, y según lo refiere el economista Franz Oppenheimer, la historia de la cooperativas de producción muestra una frecuencia ininterrumpida de fracasos, la cual bautizó bajo el nombre de “Ley de la Transformación”, que afirma respecto de las cooperativas de producción, que para no desaparecer y poder sobrevivir en una economía de mercado libre, deben transformarse en sociedades de capital. Las Cooperativas de Producción se instauraron dentro de la sabiduría convencional como única alternativa válida para afrontar el desequilibrio de las fuerzas del mercado privado, sin tomar en consideración que posteriormente constituyeron un anacronismo histórico, por convertir en sagrado lo que alguna vez fue simplemente conveniente.

Vistas las razones históricas anteriormente enunciadas, se deben asimismo establecer y analizar las problematicas internas que confrontan las Cooperativas de Producción y que hacen inviable o dificultan su adecuado funcionamiento:

Formación in status nascendi de cooperativas genuinas y de seudocooperativas: Hay que distinguir las cooperativas genuinas de las seudocooperativas. Las cooperativas genuinas son aquellas en las cuales todo miembro es simultáneamente un trabajador y cada trabajador es un cooperador. En principio toda cooperativa genuina debe respetar el principio de la “puerta abierta”, lo cual significa que todo aquel que desea convertirse en miembro puede hacerlo. En cambio, seudocooperativas son aquellas en las cuales no puede entrar quien lo desea. Lo mismo puede decirse de las cooperativas que tienen socios no miembros, y especialmente aquellas que emplean permanentemente trabajadores que no son miembros. Donde existe una degeneración de este tipo, la cooperativa como tal queda debilitada. En estos casos la cooperativa se transforma prácticamente en una compañía comercial, porque los cooperadores asumen la función de socios en los negocios.

No hay coincidencia entre los intereses de la cooperativa y los intereses individuales de sus miembros: El objetivo fundamental de todas las cooperativas es la defensa de los intereses de sus miembros. En el caso particular de las cooperativas de producción, se realiza tratando de conseguir el máximo ingreso nominal o real para sus miembros. Cuando aumenta la demanda, a la cooperativa le podria interesar reclutar nuevos miembros, pero esto no resulta de interés para los viejos miembros, quienes tendrian que repartir los excedentes entre un número mayor de personas sin ninguna garantía de duración sostenida de esa demanda aumentada. Cuando la demanda disminuye, el interés de la cooperativa tiende hacia una limitación de la producción. Los miembros individuales, en cambio, pretenden en esa situación un incremento de la producción, porque requieren un ingreso continuamente más elevado para ellos y sus familias. Estos aspectos producen en forma permanente una falta de coerción de los miembros individuales entre sí, y en su interrelación con la cooperativa.

Estimulo de inversión en nuevas tecnologías de producción y falta de estructura comercial cooperativa de propiedad de los miembros, complementaria de las empresas productivas: Como una consecuencia de la contraposición de intereses mencionado en el punto anterior, se refleja asimismo en la falta de voluntad de los miembros de la cooperativa para contribuir en la formación de capitales destinados a incrementar su nivel tecnológico en las propias áreas de producción y una estructura comercial complementaria de las labores de producción, tendente a facilitar la colocación de los productos en el mercado abierto.

Aún cuando las asociaciones cooperativas norman en sus articulados la creación de fondos cooperativos, estos serán los estrictamente necesarios para el cumplimiento de la ley, pues los miembros organizados procurarán permanentemente hacia un consumo más elevado o a más beneficios sociales.



Diferencia de los niveles de consumo de los miembros de las cooperativas de producción: Las cooperativas de producción nacen con la tendencia de convertir en propiedad común los medios de producción, así como también propenden de igualar los niveles de consumo de bienes de sus miembros. Por lo tanto, para que una cooperativa de producción sea exitosa, deben coincidir conjuntamente la voluntad de los miembros de producir y un racionamiento severo en el consumo individual de bienes. En contraposición a lo anterior, se tiene que los grupos de bajo nivel de ingreso en todas las sociedades, muestran una elevada propensión al consumo, ya que el nivel de vida considerado como norma y que sirve de orientación para todos, estará siempre determinado por uno de los grupos de ingresos más elevados, de manera que los grupos de ingresos inferiores no tienen una capacidad de ahorro interesante y viven constreñidos por la obligación de tratar de vivir de acuerdo a las costumbres y de un nivel de clase que le imponen los grupos de mayores ingresos que demuestran cotidianamente lo placentera que es la abundancia. Siempre podrá haber un pequeño grupo dispuesto al ascetismo, pero no se puede presumir que clases enteras de la sociedad estarán preparadas o dispuestas para comportarse de esa manera, en contra del deseo de aumentar progresivamente el nivel de vida.

Gerencia, aptitud y personalidad empresaria: Las cooperativas nacen con un principio de prevalencia de la igualdad y de una completa democracia. Una vez que la cooperativa comienza a alcanzar cierto tamaño, se hace necesaria una diferenciación de jerarquización de funciones, que permita por ejemplo la creación de alguna Gerencia específica, que pueda gozar de una mayor independencia. Dado que las cooperativas no pueden estatutariamente garantizar dicha independencia, resultan ser incapaces de incorporar los métodos de la producción en gran escala. La falta de aptitud y personalidad empresaria de los dirigentes y la falta de disciplina se producen porque no existen dentro de la infraestructura los cargos gerenciales que cuenten con los poderes necesarios para el correcto y funcional desenvolvimiento de la cooperativa.

Si bien es cierto que las Cooperativas de Producción, conforman un eslabon indispensable dentro del movimiento cooperativista, debemos entonces asignarles el justo lugar al que pertenecen y que permita garantizar su correcta y perfecta interelación.

A los efectos anteriores, debemos indicar finalmente que son las COOPERATIVAS DE CONSUMO, las únicas que se pueden establecer como punta de lanza y pioneras de la instauración del Movimiento Cooperativista.

Sistema cooperativista total iniciado por cooperativas de consumo.

Las Cooperativas de Consumo: Contrariamente a lo expresado respecto de las cooperativas de producción, las cooperativas de consumo se podrían constituir como empresas de interés general viables. No existe contradicción entre la ventaja individual de los miembros y la ventaja de la cooperativa, puesto que ambos actúan de acuerdo a las reglas de la oferta y demanda del mercado. Es así, que cuando aumenta el precio de un producto, tanto los consumidores, como la cooperativa disminuirán su demanda. También en el caso de reducción de precios, ambos actuarán en completa conformidad. El principio “de la puerta abierta” es muy útil para las cooperativas de consumo, ya que cuando la cooperativa de consumo es exitosa, pueden incorporarse nuevos miembros y cuanto mayor sea la cooperativa, más exitosamente puede trabajar a favor de sus miembros. La cooperativa de consumo ejerce este poder presionando a sus proveedores, porque cuenta con un mayor poder de compra, puede requerir calidades especiales y determinados tipos de productos. En las cooperativas de consumo el beneficio no se distribuye proporcionalmente en cabeza de los miembros, sino en proporción a las operaciones realizadas por cada miembro, por medio del retorno cooperativo o descuento. Esto estimula a los miembros de la cooperativa a incrementar sus compras. El principio del retorno Cooperativo se bautizó bajo el nombre de la “tercera vía” para la distribución de los beneficios. En el sistema capitalista los beneficios van a parar a manos de los propietarios del capital, mientras que en un sistema socialista ( Cooperativas de producción ), dichos beneficios se atribuyen a los trabajadores. En cambio, mediante el sistema del retorno cooperativo, los consumidores son quienes reciben la renta diferencial. Esta parece ser la vía más justa de reparto de las ganancias y fórmula comercial exitosa desde el punto de vista empresarial.

Sistema cooperativista total : Un sistema económico basado estructuralmente sobre cooperativas de consumo, podría generar inicial y parcialmente un “poder compensador” a la fuerza capitalista del mercado. Las cooperativas de consumo locales podrían formar otras cooperativas regionales de segundo grado y niveles superiores, que organizarían todo el proceso de distribución sobre bases cooperativas, hasta conseguir que todo el sistema de producción, incluyendo la agricultura, quedará organizado de esa manera. Las Cooperativas de producción quedarian adheridas a las cooperativas de consumo. Se debe propender hacia la formación de Federaciones y Confederaciones de Cooperativas de consumo, las cuales podrian generar Cooperativas de ahorro, crédito y vivienda derivadas de las cooperativas de consumo. Las Cooperativas de producción como entes independientes deberian quedar limitadas a actividades primarias tales como Fundos Zamoranos o Cooperativas de producción genuinas en Centros Penitenciarios.

Se debe desarrollar oportunamente el Reglamento de la Ley de Asociaciones Cooperativas para que permita la creación de Cooperativas de Consumo y otras cooperativas derivadas de esta, regule la conformación u transformación de cooperativas de producción a Sociedades de Capital u otras formas societarias.

La creación de nuevos modelos societarios o la morfología de sociedades existentes; Se debe crear un nuevo modelo de Sociedad: Sociedad Participativa de 3 tipos: Simple, por Acciones y mixta. De 5 categorías: Producción, comercialización, consumo, industriales y servicios. Empresas de la economía de interés general; Sociedades de capital promovidas por el sistema cooperativista y por sindicatos de trabajadores; Bancos, empresas de seguros, etc. Integración de todas las formulas societarias comunitarias, como poder compensador del mercado capitalista y que deben ser incorporadas oportunamente en el Código de Comercio Vigente .

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