Ni Mercado, ni Estado, Empresas de Propiedad Social

1. INTRODUCCIÓN:

Durante las décadas ochenta y noventa del siglo pasado y lo que va del
presente siglo, Venezuela, como parte del llamado sistema mundo
capitalista, ha venido padeciendo los múltiples efectos de una crisis
que tiene su expresión en el plano político, económico, social,
ambiental y cultural, como consecuencia, entre otras razones, de la
forma como fue anexada a la división internacional del trabajo, es
decir, como proveedora de materias primas energéticas (hidrocarburos),
factor que definió y sigue definiendo el denominado “capitalismo
rentístico” venezolano, hasta ahora no superado.

La crisis económica que estalló en Venezuela a fines de los años
ochenta y que se ha extendido hasta nuestros días como consecuencia de
las múltiples contradicciones internas y externas de diversos factores
y de la confluencia del agotamiento del modelo de acumulación
fordista-keynesiano y del neoliberal globalizador que se inició en
1974 hasta el 2008 . Hoy por múltiples razones, podemos decir que no
hemos podido superar, como producto de la enorme dependencia que tiene
la economía nacional de la renta petrolera y del importante papel que
todavía juega el petróleo como fuente energética en el denominado
capitalismo histórico.

Ante la permanente crisis estructural que caracteriza al sistema mundo
capitalista, las salidas a la misma desde el ámbito del capital ha
estado planteada en la falsa dicotomía entre Estado y Mercado, es
decir, si el sistema opera bajo la concepción liberal que define la
preeminencia que tiene el Mercado para regularlo, al estallar la
crisis, las salidas para su regulación y superación se han ubicado en
la preferencia que se le otorga al Estado por encima del Mercado y
viceversa. A nuestro modo de ver y entender, Estado y Mercado son
parte de una misma lógica que opera de acuerdo al rol que deben jugar
en determinadas circunstancias históricas para garantizar el modelo
de generación y acumulación de capital, no olvidemos que el Estado no
es más que un instrumento de dominación de clase.

En este sentido, plantear salidas anti-sistema que lleven a una nueva
concepción y construcción de las bases que sustentan una dinámica
económica endógena para inhibir el proceso metabólico de generación y
acumulación de capital y el control social que éste ejerce, exige
superar la falsa dicotomía entre Estado y Mercado; requiere luchar
por la construcción de una nueva hegemonía político-cultural orientada
a la edificación del Proyecto Socialista en el que, en concreto, la
política económica del Estado Revolucionario como parte de un todo que
exprese los verdaderos intereses de clase de esa nueva hegemonía,
supere esa falsa dicotomía y comience a transitar caminos que
faciliten un verdadero control social en la construcción de un nuevo
modelo productivo. Ni Mercado, ni Estado, Empresas de Propiedad
Social.

2. LOS ASPECTOS FILOSÓFICOS Y TEORICOS QUE DEFINEN LA PROPUESTA DEL
NUEVO MODELO PRODUCTIVO

A la contradicción fundamental entre capital y trabajo (propuesta por
Carlos Marx), es decir, la apropiación privada del producto y el
carácter social del proceso productivo, se interconectan de manera
dialéctica y progresiva en su complejidad la planteada entre la
economía financiera y la economía real (producción de bienes y
servicios), detonantes de las llamadas crisis financieras, así como la
referida a la contraposición entre el crecimiento económico de los
países y el bienestar social de sus pueblos. De la misma forma, la
planteada entre el capital y la naturaleza, evidenciada en el
recalentamiento global; la extinción acelerada de especies animales,
vegetales y reservas de agua dulce, donde ya se hace impostergable
cambiar los patrones de producción y consumo, pilares fundamentales de
la acumulación del capital como del control social que éste ejerce a
nivel local, nacional y planetario.

En este sentido el filósofo Istvan Mészáros en su libro, La Crisis
Fundamental del Capital sostiene :

“Imaginar que, dentro del marco de esas determinaciones causales
antagónicas, se pudiese hallar una solución permanente armoniosa para
la crisis estructural cada vez más profunda de un orden de producción
e intercambio absolutamente inicuo –hoy involucrado en la producción
de incluso una crisis alimentaria global, como culminación de todas
sus otras contradicciones flagrantes, incluida la destrucción cada vez
mayor de la naturaleza– sin intentar siquiera remediar sus atroces
iniquidades, constituye el peor tipo de ideas fantasiosas, bordeando
la total irracionalidad. Porque, en contradicción consigo misma,
quiere conservar el orden existente a pesar de sus iniquidades y
antagonismos obligadamente explosivos. Y la llamada “integración
jurisdiccional de los demasiados Estados” bajo unos pocos
autodesignados, o uno solo, como lo propugnan algunos connotados
apologistas del capital, solamente puede sugerir la permanencia
–igualmente contradictoria en sí misma– de la dominación imperialista
global potencialmente suicida. Es por eso que Marx tiene hoy mayor
pertinencia que nunca. Porque sólo un cambio sistémico radical puede
ofrecer una esperanza y una solución históricamente sustentables para
el futuro”.

En lo que a este artículo respecta, ese cambio histórico radical al
cual hace referencia Mészáros, tiene su expresión concreta en el
ámbito de la construcción de un nuevo modelo productivo. En el
Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007-2013, definido por el Ejecutivo
Nacional como el primer plan socialista se concibe como nuevo Modelo
Productivo a:

“La producción en la búsqueda de lograr trabajo con significado se
orientará hacia la eliminación de la división social del trabajo, de
su estructura jerárquica actual y a la eliminación de la disyuntiva
entre satisfacción de necesidades y producción de riqueza. El modelo
productivo responderá primordialmente a las necesidades humanas y
estará menos subordinado a la reproducción del capital”.
Del texto anterior se desprende que; en el proceso productivo el
trabajo con significado propio, es decir, creador y liberador, como
generador de riqueza, orientará su accionar a la eliminación de la
división social del trabajo, fuente principal de la enajenación y la
alienación del trabajador, donde todo su esfuerzo deberá estar
orientado hacia la satisfacción de las necesidades humanas y no de la
generación de capital.

Este nuevo modelo productivo pasa necesariamente por considerar que si
bien la renta petrolera ha sido y será por un tiempo más el núcleo
generador de la dinámica económica nacional con sus consecuentes
efectos en lo social y cultural, la misma debe ser interpretada y
concebida en su justa dimensión, es decir, no se trata de profundizar
la dependencia del pueblo venezolano de la extracción y
comercialización en el ámbito mundial de los hidrocarburos y sus
derivados, sino que, por el contrario, se debe aprovechar en el
momento actual ese potencial energético para ir sentando las bases de
ese nuevo modelo productivo, lo que requiere mayores niveles de
conciencia y exigencia en cuanto a la orientación y el uso eficiente
de los recursos disponibles, donde la política de promoción y
desarrollo de las Empresas de Propiedad Social se convierte en un
elemento fundamental para dar al traste con la idea que pretende
encerrar todo entre Estado y Mercado, evitando en el fondo el
desarrollo del poder popular y la generación de un nuevo tejido social
que ejerza en el plano productivo un verdadero control social.

3. LA PROMOCIÓN DE LAS EMPRESAS DE PROPIEDAD SOCIAL COMO POLÍTICA DEL
GOBIERNO Y ESTADO REVOLUCIONARIO PARA CONSTRUIR UN NUEVO MODELO
PRODUCTIVO.

a. El modelo económico que queremos cambiar.
El modelo económico que queremos cambiar está definido y determinado
por la renta petrolera que, como se ha planteado y documentado
suficientemente, ha jugado un papel determinante tanto en la dinámica
económica nacional como en la conformación de los grupos económicos y
las elites de poder que surgen, se desarrollan y cobijan bajo la
sombra del Estado. Ese modelo económico que queremos cambiar ha
tenido y sigue teniendo características muy particulares definidas por
el economista Celso Furtado en el año 1974 a propósito de una
invitación que le hiciera para entonces la otrora Oficina Central de
Coordinación y Planificación de la Presidencia de la República y que
transcribimos aquí textualmente:

“Se ha creado un sistema económico que genera escaso excedente bajo la
forma de ahorros y de impuestos, y que obtiene un bajo rendimiento de
las cuantiosas inversiones que el excedente petrolero permite
realizar. Se trata, por lo tanto, de un sistema económico
fundamentalmente orientado hacia el consumo y el despilfarro y en el
cual el ingreso es muy concentrado y probablemente tiende a
concentrarse de forma permanente. De ello resulta una extraordinaria
diversificación en los patrones de consumo con efectos negativos
secundarios sobre la productividad del sistema. Las dimensiones
relativamente reducidas del mercado interno y las exigencias de una
demanda altamente diversificada conspiran contra la integración del
sistema industrial, el cual permanece altamente articulado al
exterior”.

Tal como lo describe Furtado, es un sistema económico orientado a
fortalecer patrones de consumo exógenos que imposibilitan, bajo la
lógica del capital, la diversificación productiva, el desarrollo
endógeno local y el cambio de la cultura del consumo.
Cambiar esa lógica que ha venido imperando desde hace casi un siglo
amerita transformar los patrones culturales de consumo, sobre la base
del desarrollo de las potenciales ventajas comparativas que tenemos y
que se derivan de nuestra ubicación geopolítica (por ser un país
caribeño con montañas, sabanas, costas). Por esta razón, es
fundamental rescatar el concepto de desarrollo endógeno, como un
desarrollo orientado hacia la construcción del proyecto socialista,
dándole contenido político e ideológico revolucionario.

El desarrollo endógeno al cual nos queremos referir parte por
caracterizar en sus diversas dimensiones (política, social, económica,
cultural) el modelo productivo que impera en lo concreto desde el
ámbito sectorial, es decir, si nos referimos al sector agrícola como
uno de los sectores estratégicos a impulsar y desarrollar, tenemos que
trabajar para generar una política y una acción coherente con la
propuesta socialista a partir de la combinación dialéctica del
conocimiento técnico y académico con el nutrido e importante
conocimiento que existe en los saberes populares. Es caracterizar el
modelo productivo que existe en lo territorial y a partir de ahí
diseñar con el poder popular la construcción del modelo productivo
revolucionario que queremos impulsar. A partir de la transformación
del que impera. Entonces, cobra vital importancia la máxima de Marx
que plantea que el ser social define la conciencia social solo si el
pueblo organizado se empodera y asume su papel histórico como sujeto
protagónico de un proceso de cambio. No hay otra manera de avanzar
hacia la dirección correcta.

b. A qué nos referimos cuando hablamos de Empresas de Propiedad Social.
Tal como lo hemos planteado anteriormente, es imposible conquistar la
propuesta socialista sino avanzamos en la construcción de un nuevo
modelo productivo. Las empresas de propiedad social como unidad
socio-productiva generadora de lo que Carlos Marx planteaba como
riqueza de la producción (la universalidad de las necesidades, las
capacidades, los placeres, las fuerzas productivas, entre otras)
donde: “El dominio del capital sobre la sociedad sólo puede ser
vencido por un orden reproductivo exitoso en lo material y
gratificante en lo humano que asuma todas las funciones metabólicas
vitales de ese modo de control sin contradicciones” , deben ser o
convertirse en las herramientas fundamentales para sentar las bases de
ese nuevo modelo productivo, en el que el pueblo y los trabajadores
organizados y conscientes ejerzan un verdadero control social sobre el
sistema económico.

c. El Papel del Poder Popular para impulsar el proceso y el Carácter
de la Propiedad Social.
Conscientes de que en materia legal hemos avanzado aunque no lo
suficiente, el marco legal existente no es una camisa de fuerza que
impida la conformación de las Empresas de Propiedad Social (EPS). El
elemento central para el impulso y consolidación de las EPS está en la
concepción que se tiene en torno al carácter de la propiedad social.
Con respecto a esto Mészáros plantea que:

“La propiedad no significa originalmente más que la relación de un ser
humano con sus condiciones naturales de producción en tanto que le
pertenecen, que se presupone van con su propio ser; sus relaciones con
ellas como presuposiciones naturales de su yo que sólo forman por así
decirlo, su cuerpo ampliado… propiedad significa originalmente –en su
forma asiática, eslava, clásica antigua, germánica- la relación del
sujeto que trabaja (que produce o se autorreproduce) con las
condiciones de su producción o reproducción en tanto que pertenece a
él. Tendrá por lo tanto formas diferentes dependiendo de las
condiciones de esa reproducción. La producción misma apunta en
dirección a la reproducción del productor dentro y junto a esas sus
condiciones de existencia objetivas”.

En síntesis, el carácter de la propiedad social está determinado por
la participación y la toma de decisiones activa, consciente,
organizada, planificada y protagónica del los trabajadores y del
pueblo (comunidades) en la Gestión de la Empresa. Por lo tanto, el eje
central para la conformación de las EPS debe basarse en la
construcción del MODELO DE GESTIÓN que, con VISIÓN SOCIALISTA, defina
la toma de decisiones de los trabajadores y del pueblo en sus aspectos
de orden estratégicos, administrativos y operativos, donde, si bien se
reconoce la división técnica del trabajo, esta no puede convertirse en
un factor que genere posiciones en estanco que impidan el acceso a la
información y la visión total que de la empresa deben tener sus
trabajadores.

Lo anterior plantea que en la constitución de la empresa se debe crear
una instancia que pudiera denominarse “Comité de Delegados para
Asuntos Comunales” , que debe ser la expresión de participación del
poder popular en la gestión de la empresa; por encima de este Comité
estaría la Asamblea de Comunidades (Asamblea de Ciudadanos y
Ciudadanas). Dicho Comité debe estar integrado por voceros y voceras
de las comunidades propietarias de la empresa (en el caso de ser un
EPS-Directa), que no son empleados de la misma, pues estas personas se
eligen en función de los méritos que tienen en su comunidad (trabajo,
organización, principios y valores), y, con tal carácter, ejercen la
vocería de la comunidad en la empresa, por lo que se plantea que quien
resulte electo o electa para asumir cierta responsabilidad, no puede
perder por ninguna circunstancia el vínculo activo con su comunidad.
En todo caso, lo esencial para fomentar el desarrollo de la Empresa de
Propiedad Social está en la concepción que de ella se construya e
instrumente a través de su Modelo de Gestión que con Visión Socialista
debe partir de las siguientes premisas.

1. La EPS es una empresa cuya propiedad no le pertenece a un individuo
o a un grupo, sino que por el contrario le pertenece a todo el pueblo
venezolano, y quienes asumen su gestión lo hacen por mandato del
pueblo en general, para preservar los intereses de éste en la
construcción de un nuevo modelo productivo.

2. Los trabajadores y trabajadoras deben participar en las decisiones
y en la gestión de la Empresa, cuya participación democrática y
protagónica se debe realizar fundamentalmente por dos vías: una a
través de las instancias del poder popular (desde sus comunidades), y
otra, a través de las áreas administrativas y operativas de la EPS.
Todo ello en virtud de que, por ser los trabajadores habitantes de las
comunidades aledañas a la ubicación de la empresa, deben tener interés
directo en los resultados operativos, financieros y organizativos en
términos de la construcción del poder popular a través de éste. Por
ende, sus intereses particulares y como colectivo no pueden verse
nunca como contrapuestos a los de la empresa, que son al final los de
las comunidades en las que ellos habitan.

3. Las relaciones sociales e interpersonales en el seno de la EPS
deben estar basadas en principios y valores de respeto, cooperación,
solidaridad, honestidad, transparencia, corresponsabilidad, equidad y
justicia social.

4. Si bien en la empresa se debe respetar y reconocer la división
técnica del trabajo, para evitar las posiciones en estanco que generan
control personal o grupal de procesos y de información -factores estos
que inciden en la enajenación del trabajo y la conformación de grupos
de poder-, algunas funciones deben ser objeto de rotación interna y su
tiempo estará determinado por la definición clara de procesos y
responsabilidades individuales, definidos en lo posible en su Modelo
de Gestión.

5. En la planificación y la toma de decisiones debe existir una
participación directa y protagónica del poder popular, es decir,
consejos comunales, comunas y trabajadores en general, cuyos
mecanismos deben ser descritos en su Modelo de Gestión, donde las
decisiones deben convertirse en compromisos para ejercer acciones, por
lo que su estructura organizativa no responde ni puede responder a una
concepción jerárquica piramidal.

6. De forma periódica, o cuando lo exijan las comunidades organizadas,
y sin que ello afecte la operatividad de la empresa, la EPS a través
de sus instancias de poder popular y administración debe presentar
cuenta de los resultados de su Gestión, es decir, estados financieros
e indicadores de desempeño comparados con otros modelos de gestión,
bien sean privados o similares a un modelo privado, con el fin de
garantizar un transparente, sano y eficiente manejo de los recursos.

7. El valor o excedente económico que genere la empresa debe ser para
apuntalar los Planes de Desarrollo Comunales o Locales que desarrollen
las comunidades organizadas. Los mismos deben ser el resultado de un
verdadero diagnóstico participativo de carácter popular.

8. El Gobierno revolucionario corresponsablemente y consciente de las
múltiples amenazas, riesgos y desafíos que enfrenta la Empresa, debe
acompañar y apoyar la consolidación del Modelo de Gestión con Visión
Socialista de estas Empresas, según sea el caso, mediante las cuales
el pueblo organizado deberá participar en el diseño de las políticas
económicas que en general y de forma sectorial definan y apoyen la
construcción del nuevo modelo productivo y se garantice el desarrollo
del carácter social de la propiedad.

4. RETOS Y DESAFÍOS QUE ENFRENTAN LAS EMPRESAS DE PROPIEDAD SOCIAL.
Son muchos los retos y desafíos que deben enfrentar las empresas de
propiedad social en su largo y arduo camino para la construcción de un
nuevo modelo productivo. En este documento trataremos de enumerar
algunos de ellos, claros de que, seguramente, en el proceso de
desarrollo y profundización de los cambios revolucionarios que están
por venir, surgirán otros elementos que deben ser evaluados en su
momento y deben servir de aprendizaje colectivo en la construcción de
la propuesta que sustenta las nuevas bases económicas de construcción
del proyecto socialista en nuestro país.

Desde el ámbito del poder popular, uno de los factores que atenta con
el desarrollo de las EPS tiene que ver con que el pueblo no adquiera
los niveles de conciencia política revolucionaria y las EPS terminen
siendo herramientas de dominación y reproducción de la ideología
dominante, es decir, que el “explotado de hoy termine siendo el
explotador de mañana”. Para ello se requiere desarrollar un plan de
formación integral que, con una praxis revolucionaria coherente,
permita cualificar y desarrollar a las EPS concebidas como el espacio
de debate y de lucha ideológica donde deben combinarse los elementos
de orden social, político, económico y cultural de construcción del
nuevo modelo productivo.

Desde el ámbito del Gobierno Revolucionario, las EPS requieren del
desarrollo de una política coherente que permita articular una
eficiente y clara gestión gubernamental con el fin de poner al
servicio de la construcción y el desarrollo de las EPS las diversas
herramientas legales, técnicas, gerenciales y financiera con las que
cuenta el Estado para su adecuado desarrollo. Su conformación debe
llevar a entender a quienes están al frente de las instituciones del
Estado, que hay que construir un sistema de planificación y gestión
institucional que apoye y acompañe su conformación y desarrollo, de lo
contrario terminarán por convertirse en una propuesta imposible de
consolidar y, peor aún, generará unos niveles de frustración en el
pueblo que irán mellando la confianza en el avance del proyecto
socialista.

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Oly Millán Campos


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