Programa La Otra Mirada:

(VIDEO) Luis Bonilla-Molina entrevista a Eduardo Piñate

Equipo de pre producción: Luis Bonilla-Molina y Luz Palomino. Equipo de producción y post producción digital: Dilanci May Sierra, Jesús Campos, Luis Bonilla-Molina, Lucho Bonilla. Transcripción de esta entrevista: María Magdalena Saurraute. Edición y corrección de estilo de esta entrevista: Luis Bonilla-Molina, María Magdalena Saurraute, y Marianicer Figueroa. Las y los interesados en establecer contacto con el equipo de producción por favor escribir a laotramiradaeducativa@gmail.com

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Entrevistado: Eduardo Piñate

Perfil del Entrevistado:

Quienes entendemos el proceso Bolivariano como una sumatoria de dinámicas convergentes a través de la historia de resistencia nacional en la República Bolivariana de Venezuela contra la lógica de dominación –potenciada a partir del inicio del modelo de alianza cívico-militar en la década de los cincuenta del siglo veinte- valoramos de manera especial el trabajo que cada militante y cuadro ha realizado a través del tiempo.

Comenzamos a saber de Eduardo Piñate en la década de los ochenta –aunque él ya tenía tiempo militando en la causa revolucionaria- en el marco del activismo de la Liga Socialista, el periódico Basirruque y los Encuentros Nacionales de Educadores. Luego, al calor del proceso Bolivariano coincidimos en múltiples escenarios y tres rasgos le han caracterizado siempre: la irreductible convicción en el futuro socialista de la humanidad, la tolerancia con las ideas y enfoques distintos al que él sostiene y la humildad y don de gente en el trato. Su militancia política y pedagógica le llevó a ser unos de los motores de organización del Sindicato Nacional Fuerza Unitaria Magisterial (SINAFUM), del cual fue su primer Presidente, tarea que combinó con un papel destacado en la construcción del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y que dejaría para trabajar como parlamentario de la bancada de esta organización política.

Eduardo Piñate es de los contados cuadros políticos que responde en tiempo real los mensajes de texto, las llamadas telefónicas o los correos electrónicos. Cuando le solicitamos la entrevista no dudó en acceder y de inmediato pudimos ponernos de acuerdo sobre la hora y lugar para conversar de la coyuntura política y su mirada sobre la prospectiva educativa. Llegó puntual a la cita y de los libros que le obsequiamos los que más le llamaron su atención fueron los números de COMUNA: pensamiento crítico en revolución, dedicados al nuevo modelo productivo bajo control obrero-comunitario y el referido a la experiencia socialista en Guayana, lo cual ratifica su especial interés por los temas sindical y de construcción del poder popular. Horas después de realizada la entrevista nos enteramos, a través de los medios de comunicación, que el Presidente Nicolás Maduro lo designó como Secretario Permanente de la Presidencia del Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV).

Entrevistador Luis Bonilla-Molina

Perfil del Entrevistador:

Docente con 38 años de labor pedagógica. Editor de la Revista COMUNA: pensamiento crítico en revolución

LUIS BONILLA–MOLINA: Bienvenidos y Bienvenidas a todos y todas a este nuevo contacto de La Otra Mirada. En esta oportunidad conversaremos con Eduardo Piñate, quien es militante revolucionario Bolivariano en Venezuela. Toda su vida ha trabajado por la causa del socialismo. Además, es un educador, un docente con amplia experiencia en el aula. Asimismo, conoce lo que está pasando en nuestro sistema educativo y hasta hace poco fue diputado de la Asamblea Nacional Bolivariana. Bienvenido Eduardo.

EDUARDO PIÑATE: Muchas gracias Luis.

LUIS BONILLA–MOLINA: Eduardo el 6 de diciembre de 2015 ocurrió un hecho electoral significativo en el proceso bolivariano, es la segunda oportunidad en la cual el cuadro de resultados electorales le resulta adverso a lo que genéricamente se ha denominado como el Chavismo. Me gustaría saber, ¿Cuál es tú valoración de las causas que generaron éstos resultados el 6 de diciembre de 2015?

EDUARDO PIÑATE: Como tú lo has dicho, el 6 de diciembre de 2015 nosotros recibimos nuestra segunda derrota electoral de 20 procesos eleccionarios en los cuales hemos participado. Uno siempre tiene que decir esta cifra, porque no creo que haya país en el mundo que durante 17 años haya realizado 20 elecciones. Y esto solamente hablando de los poderes públicos, porque en el seno de la sociedad venezolana existen múltiples elecciones de consejos comunales, comunas, organizaciones estudiantiles, sindicales, etc. Este es un proyecto revolucionario con una profundidad democrática, casi que sin parangón en la historia y menos aún en la historia Republicana de nuestro país.

Primero, efectivamente nosotros sufrimos una derrota electoral muy importante, yo la califiqué y la sigo calificando como una contundente derrota para las fuerzas del Gran Polo Patriótico de la Revolución Bolivariana y que, para la derecha representa una victoria importante de una magnitud que no se esperaba. Ellos mismos quedaron sorprendidos de la cantidad de diputados y diputadas que le otorgaron esos resultados electorales.

Ahora, ¿Qué pasó? Desde mi punto de vista existen múltiples causas. En primer lugar, debo decir, que nosotros venimos arrastrando de la IV República, un conjunto de temas estructurales que aún no hemos logrado resolver. No hemos podido superar a estas alturas el modelo rentista petrolero y establecer una economía productiva en el país con carácter socialista, como lo ha venido planteando el presidente Nicolás Maduro y en su momento el Comandante Hugo Chávez. Nosotros estamos reivindicando profundamente ese concepto de Economía Productiva Socialista, que implica relaciones de producción de cooperación, de solidaridad, no de explotación, pero a decir verdad nosotros tenemos que ser autocríticos, ya que hemos avanzamos muy poco en el establecimiento de una economía productiva socialista en el país.

Al lado de esto, desde el momento que se conoció la enfermedad del comandante Chávez y con mayor radicalidad, desde el momento de su desaparición física, el imperialismo con todas las fuerzas que tienen, lanzó una ofensiva brutal contra la revolución bolivariana y contra el pueblo venezolano en todos los planos. Yo hablo de una guerra total que desató el imperialismo contra la Revolución Bolivariana, que implicó guerra económica, psicológica, mediática, cultural e ideológica, operaciones militares, terrorismo y asesinato selectivo de dirigentes. Todo esto combinado tuvo una suerte de barco insignia para la lucha principal, que es la guerra económica.

La guerra económica se desplegó teniendo múltiples manifestaciones: por un lado, el ataque de la moneda apoyada en la fortaleza de la burguesía, en el manejo financiero, en las alianzas importantes internacionales, que les permitió montar una estructura de dólar paralelo que impactó negativamente los precios y que fue un factor fundamental de la elevación de los precios en el país y todavía es un factor relevante en ese terreno.

Por otro lado, toda la ofensiva que se lanzó en materia de precios, con la especulación, el acaparamiento, el contrabando de extracción por el cual al final se tuvieron que cerrar parcialmente las fronteras del país, decretar ese estado de excepción en municipios fronterizos pertenecientes a 3 o 4 estados de Venezuela, para tratar de detener la hemorragia de productos hacia países vecinos.

Pese que la derecha dice que aquí no hay producción, resulta que estábamos manteniendo tres economías. La economía familiar-normal, que producto del desabastecimiento aparentemente consumía más; ejemplo de ello: aunque la gente necesitara dos kilos de harina precocida compraban ocho como previsión ante el fantasma del desabastecimiento. Es decir, había una sobre carga de la demanda, pero también hay que decirlo, ello evidencia que tenemos mayor capacidad de compra por todas las medidas extensivas del salario que ha venido tomando el gobierno, desde el Comandante Chávez hasta ahora.

Luego la economía delictiva por la vía del bachaqueo, por la elevación de los precios, por el establecimientos de canales de distribución de los productos al margen de la legalidad que afecta alimentos, medicamentos, lo cual implica un aumento de los precios sin ninguna justificación. Es decir, en el inicio de la cadena de comercialización se tiene un producto a un determinado precio -regulado o no por el Estado- y cuando sale de allí lo encuentras al triple y en el mercado normal no lo consigues; entonces, te ves obligado a comprarlo en el otro. Además, tenemos entre unos 10 a 15 millones de habitantes más allá de la frontera entre Colombia y Venezuela quienes por la vía del contrabando de extracción, viven de los productos venezolanos produciendo desabastecimiento y encarecimiento de los productos en el territorio nacional. Entonces, esa ofensiva por supuesto afectó profundamente el bolsillo, el ingreso de los asalariados, trabajadores, trabajadoras y el ingreso familiar en su conjunto.

En el marco de la campaña electoral, en el año 2015, como resultado de la guerra económica la situación se intensificó, llegando a niveles de locura. Esto al final estuvo vinculado a acciones terroristas, a alianzas de paramilitarismo con sectores del hampa organizada quienes golpearon a distintos sectores populares.

Frente a eso, ¿Qué pasó? Nuestra repuesta no fue lo suficientemente contundente y asertiva para detener los efectos de eso. Nosotros hicimos política, mientras ellos hacían guerra.

Por eso siempre se decía, la derecha no hizo campaña electoral. Y es verdad, ellos nunca hicieron campaña electoral. Ellos decían, la campaña la hacemos en las colas y así lo hicieron.

Efectivamente la burguesía es quien eleva los precios, porque éstos no se incrementan solos. Utilizaban los efectos del aumento de precios, del desabastecimiento, del acaparamiento para decir que la política del gobierno, que el modelo socialista -que no se ha terminado de instaurar pues apenas estamos dando los primeros pasos- había fracasado, cuando en realidad lo que en este momento estamos viviendo es el fracaso del modelo rentista petrolero. Por allí están las causas fundamentales de la derrota electoral.

Yo soy militante del PSUV y nosotros en los primeros meses de 2014 vimos que se desató toda la violencia focalizada urbana que lanzó la derecha, que Leopoldo López lo llamaba La Salida. Fueron 6 meses de locura foquista de derecha en la calle; en medio de eso, nosotros como partido desarrollamos una labor de movilización, de debate, de discusión, que nos llevó todo el 2014 y 2015. Yo dudo que antes de ese período haya existido tanto nivel de movilización de la vanguardia y del PSUV en Venezuela.

Eso implicó todo el debate del 3er congreso que se realizó en Julio del 2014, todo el debate de la política de formación, el congreso de la juventud del partido. En ese periodo realizamos diferentes congresos: de los indígenas, de la clase obrera, campesinos y pescadores. Terminamos el año 2014 renovando las estructuras de base del partido, de manera democrática con elecciones directas de las Unidades de Batalla Bolívar–Chávez (UBCh), de los Círculos de Lucha Populares (CLP) y arrancamos el año 2015 renovando la Dirección General del partido con una convocatoria extraordinaria del congreso que eligió la nueva dirección. Todo el año 2015 hubo un nivel de movilización muy importante del partido y de otras fuerzas.

Sin embargo, esa movilización, no se correspondía con la guerra que nos estaban haciendo en términos políticos, no se correspondía con el nivel de agudización de la contradicción. Terminamos haciendo una organización y una campaña electoral reformista y el partido no logró superar lo que planteó Chávez en el año 2010, lo que él denunció en el documento que se llama las Líneas Estratégicas de Acción Política, no logró pasar del Partido Maquinaria - Electoral, al Partido – Movimiento. Eso es un hecho, aunque con todos los avances que hemos dado, no estamos en la misma situación del 2010, ni en la misma situación del 2012 sino en una nueva realidad. Ese es uno de los grandes desafíos que tenemos por delante como partido los cuales menciones ampliamente en mi libro el cual se llama “Del PSUV y su Relación con los Movimientos de Masas”.

LUIS BONILLA–MOLINA: Partiendo de tú análisis Eduardo, cuando uno quiere hacer una revisión de una coyuntura determinada es obligatorio revisar lo actuado. El peso de una guerra económica tiene una incidencia fundamental en la reflexión que tú haces, pero cuáles son los errores fundamentales desde el punto de vista del discurso y la acción que cometió el Chavismo, por decirlo de una manera global. Por ejemplo, en algunos sitios había malestar cuando se dijo que “la gente gozaba las colas” o cuando se hablaba que los precios eran de un determinado nivel y en la realidad eran otros. Ese tipo de cosas irritó a los sectores populares y también tenemos que reconocer que discursivamente se cometieron un conjunto de errores que si no se reconocen, difícilmente se van a poder encarar en lo inmediato.

EDUARDO PIÑATE: Dentro de esa caracterización general que yo te acabo de hacer, se derivan algunas cosas, hay un problema que tiene que ver con una suerte de separación progresiva y de burocratización de la dirección del partido y del gobierno. Yo creo que eso nos afectó de manera importante; creo que ese es uno de nuestros grandes temas a rectificar en este momento. A veces ocurren procesos de elitización en algunos sectores de la organización, por decirlo de alguna forma y por supuesto en esas condiciones, es difícil interpretar lo que está pensando el pueblo. Muchos de nosotros sabíamos de esa situación que estaba pasando el pueblo. De hecho, cuando uno se reúne con las bases del partido o con la gente de los consejos comunales, con los comités de salud o con los comité de tierra rurales, es decir, cuando uno va al barrio, la comunidad o la fábrica, allí los trabajadores, la gente de la comunidad sienten y viven los problemas y además lo denuncian.

Nosotros hicimos una campaña electoral, hicimos política para una situación normal. Yo lo decía, esta campaña electoral hubiese sido muy buena para otro momento, para el año 2006, incluso para el año 2012, cuando ganó el Comandante Hugo Chávez, pero la campaña que hicimos para estas elecciones pasadas, no se correspondía con la situación presente. Eso trajo determinado errores, en el discurso y en el contenido. Hay una cosa paradójica, que pasó aquí y pasó en Argentina, la derecha más recalcitrante, fascista inclusive, termina venciendo en nuestro caso a una revolución con la consigna del cambio, cuando una revolución es cambio permanente. ¿Qué quiere decir eso? que el pueblo nos percibió a nosotros como conservadores y acaso no será verdad que en alguna medida fuimos conservadores. Entonces, nosotros tenemos que radicalizar la revolución y esto pasa por una radicalización del discurso e implica una práctica política amarrada, abrochada con nuestro pueblo y por su lucha, es decir, colocarnos al frente de sus luchas.

Recién en estos días mencioné, a propósitos de los acontecimientos de la asamblea nacional, que a nosotros de toda la vida marxistas, -en mi caso marxistas- leninistas, bolivarianos y chavistas desde que tenía 14 años y empecé a leer y hacer mis primeros pininos en esto- nos dijeron que nosotros debíamos agudizar la contradicción para poder avanzar. Resulta que ahorita quien está agudizando la contradicción es la ultra derecha, con una postura absolutamente subversiva. ¿Qué pasa? que nosotros entonces llegamos a un momento de cierto conservadurismo en la acción política.

Y esto ocurría a pesar de que estábamos haciendo mil cosas, ¿Cómo nos percibió el pueblo? Entregamos la vivienda 1 millón, ¿Qué gobierno en el mundo ha entregado 1 millón de vivienda en 3 años?, construidas, hechas y entregadas al pueblo, no era el mercado inmobiliario, capitalista burgués, ¿Qué gobierno en el planeta ha logrado reducir la pobreza en un período de 17 años, bajándola de casi un 80% a 19% y, la pobreza extrema que en el año 98, estaba en 20 a 21% y hoy está en 4,4%? Además de ello, los niveles de inclusión en materia de educación, de matrícula escolar, salud, como hemos abatido el desempleo, la garantía de la calidad del empleo.

Hemos hecho mil cosas en materia de inclusión social, pero eso y aquí está el error fundamental desde mi modo de ver y que nos corresponde a nosotros como partido asumirlo, es que eso no estuvo acompañado de un crecimiento de la conciencia. Como señala Luis Britto García en su genial artículo: “Socialismo sin ideología es piñata a la que se le rinde culto hasta que duren los caramelos”. Es decir, que pasó este año, una guerra económica brutal, un cerco o un bloqueo financiero internacional, una caída también brutal de los precios del petróleo que redujo los ingresos del país, pero muy, pero muy importante eso no estuvo acompañado de un crecimiento de la conciencia. Hemos incluido, hemos elevado los niveles la calidad de vida de millones de venezolanas y venezolanos, pero eso no se ha correspondido con un crecimiento de la conciencia que permitiera resistir los embates de la guerra económica. No evitamos que amplios sectores de la población no cayeran en el chantaje de la guerra económica, que no fuesen desmoralizados por la guerra económica. Sin embargo esto hay que matizarlo siempre, ya que la derecha tuvo una importante victoria, ahora, una victoria táctica, que si nosotros hacemos lo que tenemos que hacer, nosotros podemos convertir esa derrota táctica en una victoria estratégica, un relanzamiento de la revolución.

LUIS BONILLA–MOLINA: La pregunta para una respuesta breve. Las colas siguen. Desde tu perspectiva ¿Cómo hacer que la gente entienda que las colas son parte de una guerra económica y que no se siga profundizando ese alejamiento del partido con las bases populares que tú alertas?

EDUARDO PIÑATE: Hay un elemento allí que debemos aprovechar. Parte de la campaña electoral de la derecha se concentró en crear la expectativa que ellos iban acabar con las colas, eso fue parte del discurso demagógico que ellos usaron, pues entonces vamos a desenmascararlos. En primer lugar, eso pasa porque nosotros vayamos allí, donde está el pueblo de verdad. No podemos seguir haciendo políticas desde los medios de comunicación, desde los espacios institucionales, desde las alcaldías, las gobernaciones, los consejos municipales, debemos ir allí donde está el pueblo, tenemos que hacer jornadas de explicación de la verdad, de las raíces profundas de las colas.

Nosotros tuvimos una experiencia significativa en La Pastora a mediados del año pasado. Había una cola en un supermercado de una conocida cadena comercial, por el sector de Los Robles y esa noche nosotros estábamos en una asamblea del partido. Había una cola grande, la gente estaba alterada y casi saqueaban el negocio. Te estoy hablando de las 10 pm y decidimos salir de la reunión e irnos a la cola. Nos fuimos con unos fiscales de la Superintendencia de Precios Justos que teníamos allí en el partido y unos inspectores. Fuimos como 20 personas y en la cola había como 200 personas; nos metimos en la fila y empezamos a discutir, a conversar con la gente. La primera cosa que pasó, fue que como 20 agitadores de derecha que habían estado allí se fueron, se salieron inmediatamente y, luego ordenamos la cosa explicando lo que ocurría. A partir de ese momento se empezó a dar otra relación en toda esa zona, porque a partir de esa experiencia, de esa noche, nosotros logramos en ese espacio -territorialmente te estoy hablando de aproximadamente 5 manzanas donde hay varios comercios- lograr hacer un trabajo importante y esa fue una buena experiencia, pero muy local, muy pequeña, que deberíamos multiplicarla.

Nosotros tenemos que ir hacia allá, dar debate allí explicando las cosas, no se trata de pura consignas, se trata de explicar el tema. Incluso dar información sobre un elemento que tiene que ver con organización para enfrentar y para empezar a profundizar en todo ese tema en la organización popular asociado con el tema del abastecimiento, en función de que los alimentos lleguen, se puedan adquirir los bienes, que los medicamentos lleguen a donde tienen que estar.

LUIS BONILLA–MOLINA: Eduardo, ¿Los resultados del 6 de diciembre potencian la idea socialista? ¿Hay que seguir profundizando para radicalizar o es necesario parar y hacer consideración con los sectores que obtuvieron mayoría en la asamblea? ¿Cuál es tu perspectiva?

EDUARDO PIÑATE: yo estoy absolutamente en desacuerdo con todas las tesis que han venido planteando la necesidad de una negociación con la derecha del país. Y lo estoy por varias razones. Aquí lo que está planteado frente a la derrota, es un proceso de profundización y radicalización de la revolución, en varios aspectos: en lo económico, en la construcción de la institucionalidad revolucionaria, en la lucha política, en la movilización de las masas, en la organización popular y en la construcción del Poder Popular.

Yo creo que aquí está descartado cualquier pacto, porque ese pacto nos conduciría a una situación de retroceso importante. Todo el año pasado, incluso antes -Chávez lo hizo en distintas oportunidades- nos sentamos con los empresarios. El propio presidente Nicolás Maduro desarrolló distintas conversaciones de acuerdo con sectores empresariales, sectores políticos de la derecha y la respuesta siempre fue, en la generalidad de los casos o en buena parte de ellos, una violación de los acuerdos tanto en el terreno productivo y un exacerbación de la conspiración y de toda la estrategia del golpe suave que se ha venido desarrollando.

Cuánto dinero se ha venido acordando con estos sectores empresariales y se le ha venido dando, de los dólares preferenciales, ¿Cuántos han sido destinados para lo que ha sido el acuerdo y para la producción de bienes y servicios? ¿Cuántos han sido destinados para la especulación y para la conspiración? En Venezuela hay fracciones de la burguesía productiva, que quieren producir en un país, pero que también está afectada por el gran capital monopolista que está golpeando duramente, incluso a estos sectores productivos, que no han conspirado, pero que hay que escogerlos con una lupa, como con un bisturí, con este sí y con este no.

En términos políticos yo creo que no hay posibilidad de pacto y no hay posibilidad de pacto por una cosa, la derecha que llegó a la asamblea nacional está teledirigida, tiene un plan y lo ha venido diciendo y cumpliendo. ¿Cuál es su plan?, sacar a Nicolás Maduro de la Presidencia de la República en término de 6 meses. Ahora, ¿Cuál es la vía?, tienen varias, está la vía constitucional, que es el referéndum revocatorio, pero además ellos están explorando otras vías, no creo que esa sea la única. Cuando la mayoría de ésta asamblea desconoce, desacata un dictamen del Tribunal Supremo de Justicia y juramenta 3 diputados que tienen una medida cautelar que les impide ser juramentados, se pone al margen de la Constitución y de la ley. No lo hace por casualidad, eso lo hacen porque es un plan donde pretenden agudizar la contradicción para generar violencia en el país, una salida violenta, es lo que están perfilando en el país.

Alguien me decía ayer, pero si no tienen militares, como pueden dar un golpe militar; eso es verdad. Sin embargo, ellos han venido desarrollando no de ahora, desde hace rato, una fuerza paramilitar de relativa importancia, yo no sé qué dimensiones tienen, porque yo no soy de esos que llaman de inteligencia, pero quienes andamos en la calle y hacemos trabajos con el pueblo, la sentimos. Por supuesto, es un plan que no tiene nada que ver con el diálogo con el gobierno. Ellos lo que le están planteando al gobierno, es arrodíllate y si no te arrodillas en 6 meses te saco. Es un plan de golpe continuado, que es una estrategia que vienen desarrollando en los último 5 años, por lo menos del 2010 para acá y ahora han llegado a un nivel de desarrollo tal, que la salida, su salida, pareciera ser la violencia.

Además, hay una situación de dualidad de poder. En Venezuela el planteamiento leninista de dualidad de poder, se presentó de una manera sui generis como son las cosas en la revolución Bolivariana. Lo decía Luis Bilbao en estos días en un artículo que escribió: está un poder del Estado en mano de la contra revolución y el resto de los poderes en mano de la revolución, esa situación y tal como está la derecha agudizando la contradicción no se podrá sostener de manera indefinida.

LUIS BONILLA–MOLINA: Disculpa que te interrumpa Eduardo, Escarrá planteó la posibilidad de una especie de consenso desde lo militar, un consenso orientado o con activa participación de oficiales de alto rango para resolver ese conflicto de poderes ¿Qué piensas al respecto?

EDUARDO PIÑATE: Yo no creo que aquí pase eso. En muchos de estos casos en el mundo han surgido los militares como con una suerte de árbitro, pero el caso de Venezuela nuestro árbitro es el Consejo Nacional Electoral, en términos institucionales y el pueblo venezolano en términos reales.

Aquí nadie puede olvidarse, que es otra gran fortaleza, que ellos tienen el control de un poder del Estado, nosotros tenemos el Ejecutivo y los tres poderes restantes están apegados a la Constitución. Además 43% de los inscritos en el registro electoral permanente, que votaron el 6 de diciembre de 2016, más de 5 millones de venezolano votaron a favor de la revolución, por la continuidad de la revolución. Es un porcentaje importante que expresa ese sector que no cayó en el chantaje, que no se desmoralizó, que no cambió la patria por un rollo de papel sanitario, o por un kilo de harina precocida, que no cambiaron la independencia y la soberanía por ningún espejito de cambio. Esa es una fuerza importante, que está presente y comienza a movilizarse, como ya la vimos el 5 de enero, la vamos a ver el martes, la vamos a ver cuándo el presidente vaya a presentar su informe anual a la Asamblea Nacional, vamos a ver esa fuerza en la calle. De hecho la estamos viendo en todas partes ante la afrenta del Presidente adeco de la Asamblea Nacional a la memoria del Libertador Simón Bolívar y a la memoria del Comandante Supremo Hugo Chávez. Entonces, yo no creo, ni que los militares sean el árbitro, ni que ellos tengan ganas de arbitrar.

Las declaraciones que he visto del alto mando militar, del Ministro de la defensa y los comandantes del CEO (Comando Estratégico Operacional) han sido en otro sentido, afirmando el sentido democrático, el sentido pacífico del proceso y de la democracia bolivariana y en todo caso, el que genere la violencia va a encontrase con un pueblo armado y no armando.

LUIS BONILLA–MOLINA: Desde tu perspectiva, la derecha al agudizar las contradicciones procura generar un clima de violencia, en el cual las instituciones del estado se mantienen firmes incluyendo las Fuerzas Armadas. Entonces, ¿Ellos procurarían una intervención militar extranjera?

EDUARDO PIÑATE: Desde mi perspectiva, ese es un objetivo que ellos se han planteado y han venido buscando por distintas vías para justificarlo. Tienen tiempo en eso, incluso desde los años donde el comandante Hugo Chávez estaba físicamente al frente de la revolución. Sobre todo cuando esta revolución obtuvo aquellas victorias estratégicas del período 2002 – 2004 en adelante, con todo lo que de ella se derivó, incluyendo el carácter antiimperialista y socialista de la revolución bolivariana.

La intervención extranjera, es una posibilidad, nunca cerrada, lo que pasa es que nosotros hemos desarrollado una política de paz y de no caer en las provocaciones de ellos y de impedir lo que Chávez llamó, el desenfreno revolucionario. Esto hace que podamos contar con niveles de estabilidad y paz importantes, que han impedido en términos políticos, la intervención extranjera, amén de una amplia alianza en el mundo con gobiernos de todos los signos ideológicos, desde monarquías, hasta gobiernos marxistas- leninistas en el mundo que construyen una mirada multipolar.

Una intervención militar extranjera en Venezuela por norteamericanos u otras fuerzas de ocupación disfrazadas, tendría un costo político alto y metería a la región en una dinámica de violencia de la cual pudiéramos saber cuándo comenzamos, más no cuando terminamos; entonces ese camino tiene un costo muy grande. Aunque debo decir, que yo no tengo ninguna duda respecto a que los halcones de Washington y esa ultra derecha que gobierna en los Estados Unidos y en general los grandes monopolios mundiales, los grandes conglomerados transnacionales, están detrás de una salida de ese tipo, pero ello tendría un costo muy alto. Además, en nuestro continente si bien es cierto que ellos han obtenidos algunos éxitos electorales, la correlación de fuerzas comenzó a cambiar cuando Chávez llegó al gobierno y sigue favoreciendo las tendencias o las corrientes de la emancipación, de la liberación, del socialismo, de la independencia y de la soberanía. Yo creo que aquí el gran decisor va a ser el pueblo venezolano. La disputa nuestra en este momento está en resolver la contradicción en términos pacíficos, manteniendo la paz, el carácter democrático, protagónico y participativo, basado en el Poder Popular y con el pueblo. Si nos imponen la violencia, bueno como decía Chávez, esta es una revolución pacífica, pero no desarmada.

LUIS BONILLA–MOLINA: Eduardo, los jóvenes que votan hoy y que pueden ser convocados en los próximos meses, en los próximos comicios electorales a una consulta, tenían entre un año y algo así como 12 años cuando comenzó el proceso revolucionario, tu definiste que el socialismo sigue siendo la alternativa para desarrollar a Venezuela. ¿Qué le platearías tú a esa población joven para que apoyen a la idea socialista ante una eventual consulta electoral en los próximos tiempos?

EDUARDO PIÑATE: Lo primero que hay que decir y tenemos que tener conciencia de eso, si bien es cierto que nosotros tenemos un desarrollo importante en la fuerza de la revolución en la juventud venezolana, también es verdad que por lo menos en términos electorales en la medida que ha ido creciendo el padrón electoral, por el tema del crecimiento vegetativo, parte de la Juventud la han venido capitalizando ellos y eso implica que nuestro trabajo con la juventud ha tenido ineficiencias y tenemos que mejorarlo.

Ahora bien, ¿Qué le decimos a la juventud en este momento?, nosotros tenemos que plantearles la esperanza y el futuro. La única posibilidad que la juventud venezolana tenga los niveles de participación y de reivindicación de sus intereses históricos como juventud, la única garantía que tenga estabilidad en el futuro, es que aquí haya revolución socialista, no es por la vía de un retorno del neoliberalismo.

Aquí en Venezuela un retroceso, una restauración del viejo régimen, no sería la restauración de viejo régimen puntofijista democrático participativo, esto tendría un carácter fascista. Pinochet sería un niño de pecho. La única forma que esa juventud tenga vida y tenga futuro, es con revolución y eso nosotros tenemos que evidenciarlo.

Efectivamente, esa juventud que iría a una consulta que ahorita tiene 18 años, tenía un año y los que tienen catorce o quince años, no habían nacido; esa gente nosotros tenemos que echarle el cuento y presentárselo. Por suerte, hoy en términos tecnológicos existen un millón de maneras de hacerlo, sólo tenemos que hacerlo y allí entra el tema del discurso y lo simbólico, lo atractivo, para esa juventud. En este sentido el marketing burgués, es experto, pero nosotros tenemos que crear una manera revolucionaria de hacer llegar ese mensaje a la juventud. Hay experiencias significativas que se hacen en una buena parte en el país. Personalmente conozco unas experiencia, locales y concretas aquí en Caracas en ese terreno y seguramente hay muchísimas más en otras partes, desde campesinos rap hasta múltiples planes.

LUIS BONILLA–MOLINA: Eduardo, entrando al tema educativo sin abandonar por ello el terreno político, cinco de las siete investigaciones más importantes en el mundo en el año 2015 estaban referidas al estudio del cerebro, es decir, cómo conocemos el cerebro, cómo se puede manejar, cómo se puede manipular, como objeto de estudio. Ello evidencia una tendencia de la investigación con fines de mercado por ganar la última frontera, la frontera del pensamiento. Nosotros tendríamos que ganar a esa juventud planteándole un desafío de futuro, tu hablabas muy bien, que hay que recordarle la memoria histórica, lo que es y lo que puede ser el neoliberalismo, pero también es importante plantearle cuál es el futuro, un futuro solidario, distinto, que sea muy humano desde sus propios referentes y significantes. Hay que construir también una política comunicacional que esté relacionada -como muy bien tú lo decías- con los rituales e imaginarios de los jóvenes de hoy.

Pero en materia educativa, quisiera conocer tu opinión acerca de un debate que se hace y que tiene que ver con la valoración académica desde el campo de la revolución. La marginación que se hizo a buena parte de la población respecto a su ingreso y permanencia en el sistema escolar durante décadas, afectó a los más pobres y humildes, que constituye a su vez un importante sector poblacional del campo revolucionario. La vieja académica, salvo honrosas y contadas excepciones, trabajaba para la legitimación del status quo de la dominación ello generó un discurso anti académico por parte de los sectores populares y revolucionarios. Ello se justificaba en el discurso del 99, en el año 2000, pero 17 años después de haber triunfado la revolución, con la matrícula universitaria que supera el 80%, con una población estudiantil de casi 12 millones entre todos los niveles, donde casi la mitad de la población está en aula, pareciera un sinsentido el discurso contra la academia. Otra cosa son los cuestionamientos al academicismo aislado de las necesidades y expectativas de la gente y centrado en logros para alimentar egos. Muchos plantean que es urgente una reivindicación del orgullo por estudiar, por ser profesional, porque la revolución como un todo ha construido en la práctica un modo de ver y construir en positivo lo académico, sin embargo esta realidad a veces no se corresponde con el discurso político, que niega lo académico, que le otorga el status de lógica burguesa. Algunos críticos de esta situación señalan que ello causa un efecto nocivo en algunos sectores de los jóvenes que sienten que su estudio no es reconocido. ¿Compartes esa opinión o tú crees que se debe seguir trabajando el discurso contra la academia?

EDUARDO PIÑATE: No, yo creo que debemos trabajar más bien el discurso de la pertinencia de lo académico con la realidad concreta. Nosotros en la izquierda, buena parte de la izquierda en los años 70, 80 y 90, somos tributarios e hijos del mayo francés y de toda la lucha de la reforma o de la renovación universitaria, la lucha de Córdoba, etc.

Fueron discursos contra aquella academia que no estaba en consonancia con los avances, con la posibilidad emancipatoria de la humanidad en el período posterior a la segunda guerra mundial. Eso lanzó a la juventud en todas partes del mundo, en este continente, desde las luchas estudiantiles, hasta la guerrilla, desde formas de luchas armadas hasta resistencias anti opresión de carácter pacífico. Nosotros somos tributarios de eso y venimos de allí, venimos de esa experiencia, aunque parte de esa experiencia no la vivimos directamente, porque por ejemplo cuando Caldera allanó la universidad, yo tenía 13 años y estaba en segundo año de bachillerato. En lo personal participé en esas manifestaciones como estudiante del Liceo Manuel Palacios Fajardo del 23 de enero, donde después di clase durante 20 años.

Ese discurso se correspondía con ese tema, es decir con las diversas formas de exclusión, pero efectivamente que lo que ha hecho la revolución bolivariana, es incorporar a toda aquella población excluida del sistema escolar. Yo creo que esa fue una de las grandes virtudes que tuvo Chávez, cuando planteaba los fines del Estado -así está plasmado en la Constitución- donde la Educación y el Trabajo son las herramientas e instrumentos para el logro de los fines del Estado.

Entonces, la educación, es un pilar central del proceso de generación de la nueva ciudadanía, de la nueva conciencia, de la nueva cultura, de la cultura revolucionaria, bolivariana, etc. Allí Chávez y la Constitución de 1999 le dieron un papel a la Escuela en sentido amplio reivindicando efectivamente lo académico. Chávez fue un hombre que respetaba mucho la academia, un hombre que venía de la fuerza armada, que reivindicaba mucho la academia, estudió, hizo postgrado en universidades, etc. Tenía un gran respeto por eso, sin absolutizarlo.

Nosotros tenemos ahora que esa academia, la escuela en general, tenga correspondencia con la realidad, tanto del punto de vista de lo que tenemos, en la realidad de hoy, como en perspectiva de la construcción de una sociedad más justa. Nuestro sistema educativo tiene que apuntar hacia allá, todo el tema de calidad, del currículo, de los programas, de todo el debate que se ha venido desarrollando en Venezuela en todo estos tiempos. Yo me acuerdo y es importante rescatar los contenidos de los Encuentros Nacionales de Educación, donde yo participé; en buena parte de ellos los debates que se dieron en las pedagogías reivindicaban el aprendizaje socialmente comprometido. Estas dinámicas están presentes en los congresos de pedagogías que se vienen desarrollando desde el año 90, allá en Cuba, en todas esas dinámicas, donde tú has estado más involucrado que yo, para solo citar algunas experiencias donde se cruzan compromiso social y academia.

Yo creo que debemos apuntar hacia allá, hacia la pertinencia de lo académico, no se trata de negar la academia en este momento. Ahora, hay academias de academias. El academicismo es otra cosa.

Nosotros tenemos que buscar la manera de darle coherencia a lo que tenemos. Nosotros tenemos una suerte de rebeliones educativas en algunos espacios, las llamadas universidades autónomas, por ejemplo, que con todo el aporte que han dado en materia de investigación, en materia científica, etc., pretenden quedarse estancados y no ver que tenemos otra realidad. Están haciendo como hizo Ramos Allup, que llega a la asamblea y prácticamente le quita la octava estrella al hemiciclo y monta el viejo escudo de la República, que ya fue superado. Es decir, es el retorno hasta en lo simbólico, sacó a Chávez, sacó a Bolívar, en fin, él quiere hacer su Republiquita allá adentro. Algunas de esas universidades son como eso y eso por supuesto tanto las tres cosas que dice que hace la universidad, que es docencia- investigación – extensión, están profundamente rezagadas en general, por supuesto que hay excepciones, con relación a lo que tenemos hoy y con lo que estamos haciendo.

En otro terreno, nosotros tenemos que revisar la educación que estamos impartiendo en función de ver dónde también tenemos algunas deficiencias, que nos permita insertarnos en la realidad concreta.

LUIS BONILLA–MOLINA: Eduardo, estamos en tiempo de las tres R al cuadrado, tú eres un militante comprometido, un pedagogo de toda la vida, si te pidiéramos tres ideas respecto a cosas que hay que mejorar en el sistema educativo, ¿Cuáles serían?

EDUARDO PIÑATE: En primer lugar, resolver el tema de la formación docente, creo que es fundamental que ataquemos el tema de la formación docente, aquí seguimos formando maestros y profesores en los institutos pedagógicos, en las universidades con los mismos viejos esquemas del pasado, allí la revolución creo que no ha llegado.

En segundo lugar, diría, avancemos en el tema de la pertinencia de los programas, pertinencia en el sentido de la realidad de un país y una región, en términos Latinoamericanos y Caribeños, que está en un proceso de transformación profunda, rápida, revolucionaria en general, que implica más allá que garantizar todo el tema del desarrollo científico, tecnológico, la fuerza de trabajo en función de todo eso. Garantizar la ciudadanía con la cultura política de la participación y el protagonismo, es decir, nosotros estamos haciendo una revolución socialista, debemos formar socialistas.

Un tercer aspecto tiene que ver con una debilidad que tenemos en este momento, por la insuficiencia de docentes especializados (química, física, matemática, biología, etc.) en el país.

Un cuarto elemento, que aún no hemos resuelto, es la articulación entre todo el sistema educativo. No es correcto que la educación universitaria ande por una parte y la educación básica y media por otra. Ese es un viejo problema, no lo creamos ahora, eso viene de toda la vida y tiene que ver con un tema central que es la planificación. Necesitamos un plan de la formación en Venezuela para los próximos 20 años.

LUIS BONILLA–MOLINA: Para finalizar Eduardo, tú en los últimos años te has dedicado al partido y al trabajo de diputado, hoy estás más concentrado en el partido, si te piden volver a tus raíces pedagógicas y trabajar en el campo del ejecutivo en materia de educación, ¿Estaría dispuesto a dar tu aporte en esa área?

EDUARDO PIÑATE: Si, yo soy un soldado – en términos de disciplina revolucionaria- no tengo ningún inconveniente. Yo estuve vinculado al sistema educativo hasta el año 2008 desde la perspectiva del movimiento sindical cuando era el presidente del Sindicato Nacional Fuerza Unitaria Magisterial (SINAFUM). A partir del 2008 cuando salgo del sindicato me incorporé a todo el trabajo de construcción del poder popular en la Alcaldía con Jorge Rodríguez, donde me tocó impulsar el proceso de la construcción de consejo comunales, las comunas, como Director de Promoción del Poder Popular en ese momento.

En el 2010 fui electo diputado y a partir de ese momento he estado en distintas tareas, como diputado, pero fundamentalmente -tú lo has dicho en el partido- vinculado a la construcción del poder popular, esa arista del tema nunca lo he dejado, y eso tiene un elemento pedagógico concreto bien importante. En el partido estoy dedicado a la tarea principal de formación, yo soy parte de la Comisión Nacional de Formación de la Vicepresidencia de Formación del Partido, nunca he estado desvinculado al hecho pedagógico, pero efectivamente si me proponen volver al ejecutivo en materia educativa, no hay ningún problema, yo voy.

LUIS BONILLA–MOLINA: Muchas gracias Eduardo.

EDUARDO PIÑATE: Gracias a ti Luis.

Video de la entrevista:


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