Desarrollo endógeno sustentable y solidario

A continuación remito una Entrevista de Amadine Ramis a Alejandro Ochoa Arias(*) estudiante de Ciencias Políticas en Francia:

En la tarea de pensar en torno al proceso social, político, cultural y económico que se experimenta en Venezuela, y al cual se le caracteriza por un discurso orientado a la construcción de un proyecto de sociedad, lo que entendemos por la realización del Desarrollo Endógeno, ha correspondido responder algunas interrogantes, que se formulan desde la perspectiva de un estudiante de Ciencias Políticas en Francia, a quien agradezco la oportunidad que me da de pensar por escrito algunas reflexiones que ahora hago llegar a un público más amplio.

Ciertamente, las preguntas revelan cuanto de interés constituye esta propuesta hecha desde la Venezuela del presente. Por otra parte, muestra como en el tratamiento del discurso del Desarrollo sigue dominando la concepción de un mundo que se requiere ordenar y usar como dispositivo puesto al servicio del hombre. Es decir, un modo de dar cuenta del mundo fundado en el “desencantamiento e instrumentalización” de la naturaleza, la sociedad y la humanidad. Este modo tiene en el consumo y en la autonomía de carácter liberal, dos de sus pilares fundamentales para construirse discursivamente e instrumentar las acciones para perpetuarse como concepción dominante del mundo (ver, Fuenmayor 2001, Sentido y Sin sentido del Desarrollo. Consejo Publicaciones de la ULA)

Quisiera postular como hipótesis para aproximarnos al tema del Desarrollo Endógeno que la aparición de este discurso puede entenderse como la búsqueda de una plataforma técnico-política de legitimación de la transformación social, cultural una vez agotada la civilización occidental fundada en la Modernidad. En ese sentido, no se trata tanto de un modelo alternativo, o de solución a los problemas estructurales de las sociedades occidentalizadas, o mundializadas. Se trata de proponer el espacio conceptual para pensar al desarrollo como problema y no como respuesta. Esta aclaratoria tiene el propósito de salir al paso a una forma comúnmente asociada con todo aquel quien dice desarrollo, a saber, que propone una solución. La postura conceptual y política desde la cual se parte, es que lejos de concebir como problema la realización del desarrollo, hay un problema anterior que nos mantiene prisioneros y es el modo de plantear el proyecto de una sociedad como problema.

Esta hipótesis permite salirle al paso a dos planteamientos contrastantes que comparten en el fondo una historia lineal progresiva de la humanidad. Por una parte, el discurso post moderno que sirve de anclaje a la búsqueda de la autonomía individual como el único proyecto viable en la sociedad plural de individuos y el cual es una distorsión brutal del proyecto de la Modernidad. Por otra parte, la idea de un determinismo histórico que supone que las contradicciones del capitalismo conducirán inevitablemente a un estadio superior de la humanidad. En oposición a ambas, es preciso postular que la posibilidad de un mundo distinto radica en hacer de esa proposición, una proposición problemática sobre la idea de proyecto para la sociedad del presente.

Supone, en consecuencia asumir que ni es por la vía de desconocer lo que hemos sido en términos de sociedades marginales o parásitas del discurso del desarrollo de la civilización occidental, como tampoco acelerar una suerte de historia que no nos explica de forma medianamente aceptable como sociedad.

Desde esta perspectiva, quizás lo más relevante de las premisas sobre las cuales el Desarrollo Endógeno puede construirse en el presente es por una parte, la condición de debilidad del pensamiento actual para estructurar una explicación completa del sentido de la sociedad como proyecto colectivo. Por otra parte, el reconocimiento de la fragilidad consustancial a la humanidad como el principio fundante desde el cual se hace la pregunta por la construcción de un proyecto de sociedad. Es decir, no partimos de una sociedad de agentes autónomos, sino de una sociedad fundada en la vulnerabilidad y el reconocimiento de la misma como el punto de partida para la construcción de esa misma sociedad (MacIntyre, A. (1999). Animales Racionales Dependientes. Paidós. Barcelona. España.

Siguiendo el formato de preguntas y respuestas propuestos, me permito adelantar y precisar algunas ideas.

1/ Porque surge en Venezuela la propuesta del desarrollo endógeno?

El desarrollo endógeno surge como la confluencia de dos fuerzas complementarias de carácter político. Por una parte, la necesidad de rescatar la condición nacionalista del acceso, uso y enriquecimiento de las bondades y potencialidades de la sociedad venezolana que ha estado marcada por un proceso de enajenación de sus capacidades productivas del sector primario de la economía, y en particular, la extracción de recursos mineros. La segunda, es la necesidad de construir una alternativa de producción (económica fundamentalmente) que permita la soberanía e independencia de formas de relación económica desiguales con otras sociedades.

En este sentido, el DE logra la confluencia de un nacionalismo y un altermundismo que finalmente podrá o no decantar en una propuesta de desarrollo de izquierda. Está es una reconstrucción histórica de la aparición de este discurso en Venezuela.

Nótese que en esta reconstrucción histórica no se incluye la hipótesis de trabajo con la cual adelanto el papel del Desarrollo Endógeno (DE) en el presente. Creo que aún en la forma como el DE se da en Venezuela, al menos por ahora, no revela que nuestra hipótesis haya alcanzado la condición de ser el trasfondo desde el cual se piensa el tema en las instancias públicas y en la sociedad en general.

Sobre que bases conceptuales? Practicas?

Las primeras referencias conceptuales al Desarrollo Endógeno hacen referencia al trabajo de Sunkel y a lo que fue el discurso sobre desarrollo económico de los 80, previo a la aparición de una postura del desarrollo de carácter neoliberal. Centrada en la utilización del conocimiento y la tecnología para incrementar el valor de las potencialidades de las localidades, el DE apareció de algún modo como un mecanismo de nivelación de las capacidades técnicas para incrementar la producción. Luego, hace su aparición el discurso del DE de connotación europea: Vasquez Barquero, Boisier son referencias importantes. Posteriormente, se comienza a plantear la necesidad de una revisión conceptual y de los fundamentos del desarrollo como fenómeno socio-histórico, corriente en la cual, pudiera inscribirse el esfuerzo que nos alienta, entre otros, a quien esto escribe.

Prácticas? Creo que las referencias más inmediatas son las referidas a los procesos de desarrollo de las capacidades técnicas enfrentadas por sociedades apartadas por diferentes razones del acceso al conocimiento tecnológico occidental, es decir, China, Cuba, Vietnam.. No obstante, se observaron los procesos menos foráneos a la ciencia y tecnológica desarrollada en Occidente, caso España y las experiencias locales de Chile, y Escocia.

Como se formalizo? (Por medio de una ley, decreto, misión, otro…)

Antes de responder a la pregunta, quisiera establecer que entiendo en la interrogante el término misión, a lo que ha sido un tipo sui generis de política pública formulada por el actual gobierno en Venezuela. Siendo ese el caso, hay allí una pregunta que escapa al ámbito de esta pregunta y es sobre el sentido social y político de la misión como fórmula para subsanar las deficiencias de un Estado inexistente, o para acelerar el advenimiento de un nuevo modo de gestión de lo público.

La formalización del DE, en el caso particular de Venezuela y seguramente en otras sociedades, no es precisamente muy relevante. Sin embargo, se formularon decretos y se han modificado leyes con el propósito de promover el DE como una política de Estado, pero al mismo tiempo, se han definido políticas públicas de distinto tenor (dentro de la estructura formal de una organización de Estado Moderno y formas que buscan subvertir esa estructura, en las denominadas misiones) cuyo éxito es difícil de cuantificar ahora. En el caso de las misiones, permítaseme tomar allí un ejemplo de política pública, se constituye en torno a la Misión Vuelvan Caras que luego pasó a denominarse Che Guevara, una iniciativa que considero, pretende en buena medida, instrumentar al DE como una política de estado a partir de una política de gobierno.

Algunas de las dificultades que se enfrentan al acercarse al DE en Venezuela es, además de una pluralidad de concepciones y políticas que a ratos se enfrentan y en otros se complementan, la absoluta polarización de una propuesta que se supone debiera constituir una plataforma de discusión política y no una posición de militancia partidista. Esto quiere decir, que más importante que la formalización del DE, se requiere la socialización del problema del Desarrollo, de tal suerte que su status pueda elevarse en el discurso político y alcanzar la atención política, en el sentido más puro de la palabra, para una construcción más crítica que la descalificación a priori. Esta última postura, lejos de ayudar a superar los problemas de puesta en marcha de iniciativas operativas del desarrollo, parece privilegiar una suerte de ceguera colectiva frente al mito del desarrollo occidental.

Concretamente, que se ha realizado hasta ahora a favor de esta propuesta?

Creo que se puede identificar varios espacios donde el DE se ha concebido como el motor conceptual o político para la definición e instrumentación de algunas políticas públicas. Hasta ahora, eso ha ocurrido en las instancias de planificación y desarrollo con resultado heterogéneo; en el sector de ciencia y tecnología donde los esfuerzos parecen aun ser insuficientes para cambiar la inercia de ese sector para articularse con las necesidades de los sectores productivos y sociales menos aventajados en Venezuela. Hay además, los intentos de gobiernos locales por instrumentar políticas de DE que tienen en buena medida, como centro de atención, el desarrollo de cadenas productivas locales que están asociadas a la agregación de valor a materias primas básicas. En todo caso, se hace necesario aclarar que en los sectores gubernamentales asociados a la promoción de lo económico se han dado mecanismos que formalmente promueven la producción económica con las características del desarrollo endógeno con dominio de lo económico, lo cual sigue siendo una carencia conceptual fundamental, a mi juicio, a la hora de alcanzar la condición de un espacio político privilegiado para aproximarse al desarrollo como problema. Lo contrario, seguiremos atados a la idea cada vez menos válida de alcanzar el desarrollo definido de forma generalmente sesgada a los intereses del status quo internacional.

2/ En un articulo de su autoría afirma que es necesario descentralizar el desarrollo con respeto a la esfera económica y formularlo en torno al hombre. Le parece que en el proyecto de desarrollo endógeno que pretende llevar a cabo Venezuela se esta cumpliendo esa condición?

Precisamente porque no ocurre eso, es que lo considero necesario. Ese artículo, en su momento, constituyó la parte conceptual con la cual se presentó al gobierno nacional la propuesta de transformación institucional de las instancias de desarrollo regional en Venezuela, sin éxito en la implantación operativo. Sin embargo, creo que hay consciencia clara de que es necesario colocar al ser humano en el centro del problema de pensar al desarrollo. En Venezuela, se han instrumentado políticas que sin ser muy visibles a través de los medios de comunicación de masas, han logrado un impacto importante en la idea de centrarse en el ser humano. Ejemplos?, se alcanzaron las metas del milenio en la provisión del servicio de agua. Han mejorado algunos servicios de atención primaria de salud y alimentación. Sin embargo, esos logros son precarios porque acaso son vistos con los ojos que lo conciben como gasto social y no como signos de un nuevo orden social que tenga al bien estar de todos como centro. Llamo la atención acá con respecto a una sutileza en mi respuesta. He escrito bien estar en lugar de bienestar porque el primero pone el énfasis en estar, lo cual supone su reconocimiento de ocupar un espacio y de poder hacerlo bien. A diferencia de la idea de bienestar que cada vez más, parece constituirse en un frío concepto técnico que está asociado a la provisión de servicios a un ciudadano que es usuario de un aparato. Acá, el énfasis está puesto en la dimensión complementaria de ciudadano y estado. Esto último, entraña lo que a mi juicio es lo más fundamental en el presente de la sociedad venezolana en el marco de la política: Plantearse la relación entre ciudadano y Estado como central en la problemática de pensar a la sociedad venezolana como proyecto colectivo. Si el Estado Moderno muestra su envejecimiento en donde de algún modo ha servido… mucho más en una sociedad donde el Estado ha sido una ficción. De modo, que parte fundamental de pensar el tema del desarrollo tiene que tener en las formas de gobierno del colectivo, un espacio vital de pensamiento y reflexión más allá de la oferta de la democracia moderna occidental. Nótese que esto no supone el falso dilema de democracia vs. Dictadura que a los efectos prácticos ha mostrado ser una suerte de chantaje al pensamiento y la voluntad de los pueblos en prácticamente todo espacio político influenciado por la democracia occidental.

Me puede citar un núcleo de desarrollo endógeno o cualquier proyecto nacional endógeno que ha logrado o esta en las condiciones de lograr tal “humanización” del desarrollo?

Venezuela toda… En distintos órdenes de la sociedad venezolana se ha experimentado un proceso de concebir su propio proyecto de sociedad, con todas las dificultades y contradicciones del caso. Una mayor humanización de su condición de sociedad y en los modos de instrumentar los procesos de producción social (ya no sólo económica, sino cultural, institucional, política) supone entre otras cosas, la capacidad de reconocer y discutir los errores. De tal suerte, que en términos comparativos, la sociedad venezolana a pesar de una polarización política intensa, puede ahora reconocer que es necesario pensar a la sociedad como instrumento para el bien estar del ser humano. Seguramente, habrán actores que harán de ese discurso un trampolín para aprestarse al asalto de oportunidades de mejores condiciones individuales, pero eso es parte de un proceso que debe revertir una historia de la cual tenemos consciencia, se viene desplegando desde hace unos 516 años.

También dice que el desarrollo sustentable exige el respeto de tres condiciones: la decisión local, el control local, y la retención de los beneficios en la comunidad. En que medida estas exigencias se están respetando o no en Venezuela?

Antes de responder a la pregunta, quisiera establecer con la mayor claridad posible, que no he visto que el gobierno nacional haya asumido algunas de las ideas de las cuales soy portavoz, como política oficial. De modo que allí, quizás mi respuesta no pueda tener la contundencia de se respeta o no, porque a fin de cuentas, puede ocurrir que se den condiciones favorables a esas tres condiciones sin que estén movidas conscientemente por ese respeto. En todo caso, creo que hay elementos para señalar que el afán de plantear una geometría del poder que tenga en la instancia comunal, o local, al protagonista de los procesos de mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos revelaría que hay consciencia de hacer a la instancia local un ente de decisión, de ejecución y control de los procesos de despliegue del quehacer social que se da en ese entorno. Con ello, quizás se plantee un modo de hacer a la política cotidiana en oposición a hacer la política de lo cotidiano, propio del discurso neoliberal.

La distinción va más allá de un simple juego de palabras. Lo ocurrido con el proceso de descentralización (como forma oculta de privatización de lo público) estuvo anclado en el discurso de acercar la gestión pública al ciudadano en el sentido de hacerlo partícipe en las formas operativas para la provisión de servicios para el colectivo. Allí, se potenciaron las fortalezas donde las había y se exacerbaron las diferencias y dificultades donde ya existían. De un Estado Inoperante pero al cual se le podía demandar en el plano de su legitimidad, se pretendió la construcción de un Estado mínimo que cubría al poderoso e ignoraba al que mayores desventajas sociales sufría. Esa fue la política de lo cotidiano. Hacer la política cotidiana, por otra parte, supone la antítesis de lo anterior. Es precisamente, a partir desde lo que localmente se experimenta a interrogar hasta donde la sociedad puede atender como cuerpo o no, lo que es un tema que en un determinado espacio se considera relevante. Sobre este aspecto, quizás sería interesante poder plantear algunas reflexiones escapan a este ámbito. En todo caso, allí se trata de revivir la política como la discusión del bien estar colectivo. Discusión de fines y no de medios para alcanzar índices que responden a una determinada concepción de lo político, más cercano a lo técnico que a lo humano.

3/ Cual ha sido, y es todavía, el papel de la misión Vuelvan caras en la conformación de propuestas de desarrollo endógeno?

El fondo de su pregunta es sobre el sentido que tiene una política de formación técnico-ideológica fundada en el desarrollo de las capacidades productivas de los sectores no favorecidos por la sociedad misma. Siendo así, creo que es evidente que el papel de esa misión es el de promover las capacidades de respuesta de los sectores con severas dificultades de acceso al circuito productivo, de incorporarse con una perspectiva colectiva que permita transformar el propio circuito productivo y de intercambio de bienes, por una racionalidad que sea distinta. Sin duda, la misión es en sí misma insuficiente y demanda, o al menos eso es lo que yo espero que ocurra, un proceso de aprendizaje colectivo e institucional lo suficientemente integral que permita: a) Reconocer al trabajo como una dimensión de aprendizaje social en todos los órdenes donde ocurre, b)Reconocer al trabajo no como un proceso de compra-venta de fuerza, sino como un proceso de construcción colectiva de la riqueza, c) Se trabaja aprendiendo y se aprende trabajando, lo cual supone romper la condición enajenante del trabajo, que a fin de cuentas, es un resultado histórico en lugar de un imperativo funcional del trabajo mismo. Con ello, lo que se dice no es nuevo, pero pone el acento en un aspecto que es vital ahora. El conocimiento es para hacer sentido de la sociedad en la cual se vive y no para hacer de la sociedad el instrumento para el beneficio personal

Nótese que en la respuesta, atiendo solamente la dimensión de política pública que adquiere la misión Vuelvan Caras. En una aproximación más rigurosa habría que preguntarse por todo el entramado de las políticas públicas y las respectivas respuestas que se dan en Venezuela.

4/ Porque se concibe el desarrollo endógeno como un desarrollo sustentable? A que sustentabilidad se hace referencia?

En el esquema conceptual propuesto por nosotros (ver “Aprendiendo en torno al Desarrollo Endógeno”, en particular los capítulos en los cuales soy autor o co-autor), el tema de la sustentabilidad es transfigurado en el tema del sentido de la sociedad. El propósito es mostrar que el tema de lo sustentable radica en el reconocimiento de la condición de fragilidad y vulnerabilidad con el cual las sociedades debieran establecer su relación con los distintos entornos en los cuales la sociedad despliega su actividad e influencia. Con ello, el tema de la sustentabilidad no se trata de una suerte de acción benévola del ser humano, sino de la actitud respetuosa con la cual el ser humano, antes que reconocer pasajero al entorno, se reconoce a sí mismo como pasajero y transeúnte, en cuyo caso la prédica de la sustentabilidad deja de poner su énfasis en como sacar el mayor provecho sin dejar a las generaciones futuras con simples ruinas, a una condición más conservacionista: la de entregar un mundo mejor a las generaciones futuras. Puede resultar sin dudas utópico, y es fundamental que así lo sea, porque a fin de cuentas, ha sido el dominio de una pragmática de lo presente la que nos permite hacer del tema de la sustentabilidad una opción, cuando realmente debiera constituirse en la condición ética fundamental desde la cual una sociedad se reconoce a sí misma en construcción. Evidentemente, hay acá una cantidad considerable de conceptos que sería importante atender y que creo daría lugar a varias consideraciones posteriores. Por ejemplo, es claro que el tema de la sustentabilidad va contrario a la idea de consumo y ya con ello, el tema va más en dirección de apuntar a la sustentabilidad de la humanidad por encima de la sustentabilidad económica. Dicho lo cual, también implica que no puede asumirse una sustentabilidad ambiental si eso supone el volver a “encantar” al mundo natural, porque sin duda, eso es imposible a lo que hasta ahora históricamente ha sido la huella del hombre en el plantea. Finalmente, es fundamental entender que la primera sustentabilidad es la de la pregunta por el sentido de trascendencia del ser humano, lo cual tiene paradójicamente en su condición de ser finito y mortal, su condición de posibilidad. Esto último, requeriría re-plantearse de nuevo el tema de la sustentabilidad desde una matriz cultural menos arrojante e instrumentalista y más asociada a la condición de vulnerabilidad e integralidad del ser humano con su entorno.

5/ En que medida se toma en cuenta la lucha contra el calentamiento global en los procesos de desarrollo endógeno del país? Y en general Ud. cree que se esta intentando desarrollar una nueva relación entre los hombres y su entorno natural en los proyectos de desarrollo endógeno en Venezuela?

El tema de las energías alternativas y la implantación de políticas públicas para atender el tema del calentamiento global en Venezuela es quizás uno de los aspectos menos divulgados y en consecuencia, menos discutidos en Venezuela. La situación no deja de ser paradójica porque eso va desde respuestas pragmáticas puras que dicen que ahora que el petróleo es un instrumento de justicia social y de promoción de los más pobres entonces, si van a pedir que atendamos el tema del calentamiento global. Lo cual, sin dejar de ser cierto, revela la misma miopía con la cual se ha manejado el tema del calentamiento global como la única fuente de deterioro del planeta.

Antes de considerar si el calentamiento global es realmente el tema más importante para atender en términos del entorno físico natural de la sociedad contemporánea venezolana, quizás habría que precisar si el tema realmente constituye un problema al interior de la sociedad venezolana. La respuesta es que siendo que es un problema crucial.. no es, ni por asomo, el problema desde el cual la sociedad venezolana se siente más responsable consigo mismo y con el planeta. Lo cual, deja planteados varios escenarios.

Venezuela ha firmado el protocolo de Kyoto, pero no ha podido atender el desarrollo de una dinámica urbanística que sigue siendo insostenible en términos de la energía. Las contradicciones son tan evidentes que sólo se pueden entender porque están atadas a procesos tecnológicos de avanzada que tienen en el consumo de energía y en la acumulación de la energía, su principal bastión. Venezuela ha sido, es y en el futuro previsible será, consumidora de los patrones tecnológicos que tienen en la energía fundada en combustibles fósiles, su principal motor. Adicionalmente, la ventaja competitiva con la cual Venezuela establece vínculos de intercambio económico, se funda en la energía de origen fósil. Sin embargo, lo que se muestra como potencial respuesta en los bio-combustibles ya ha mostrado claramente que esa ruta sencillamente es dejar de comer para poder movilizarse, esto último plantea sencillamente una contradicción que algunos quisieran poner jugar a su favor. Obviamente entonces, la afirmación “otro mundo es posible” está cada vez más dejando de ser una posibilidad política, para convertirse en un imperativo de sobrevivencia de la especie humana. Insistir en este aspecto no sobra. La posibilidad de sobrevivencia de la humanidad y a más largo plazo, de la especie humana, pasa por reconocer la condición de fragilidad de la humanidad en el ámbito histórico, social, cultural, ambiental. Sólo así, las preguntas urgentes y claves serán atendidas, en lugar de distraernos en las llamadas preguntas “políticamente correctas”, que ni son políticas porque simplemente se adecuan al juego de poder dominante, ni son correctas porque esa es una condición que no es deseable ni medible en un preguntar auténtico.

6/ Cual es el papel de la educación y participación popular en ese proyecto? Pueden ser garantes según Ud. de la viabilidad y sustentabilidad del desarrollo endógeno?

Creo que es evidente, a lo largo de mis respuestas, que todo se resume en poder desarrollar una nueva forma de concebir a la vida en humanidad como un proceso educativo intenso que tenga en la libertad de contribuir al bien estar de todos, desde la pregunta por el sentido de la sociedad hasta las respuestas que se desarrollen a esa pregunta, el centro del DE. Por eso se habla del despliegue del quehacer social, en general. De tal suerte, que sin esos elementos es imposible alcanzar el punto de partida del desarrollo endógeno: La pregunta por el sentido de la sociedad, al interior de esa sociedad y con consciencia de la construcción histórica que como sociedad ha sido y es.

7/ A que dificultades concretas se enfrenta la dinámica del desarrollo endógeno en el caso Venezolano?

La pragmática del poder juega un papel singularmente perverso en este proceso. Por una parte, supone desmontar una trama cultural, institucional y económica que tiene como principal elemento de legitimación, el intercambio de la sociedad con un entorno en el cual, los criterios de éxito y de continuidad, están reñidos a la idea de devolver el poder originario al pueblo. Independientemente de lo que ese término, poder originario, tenga en el discurso técnico político, quisiera rescatarlo para referirme al poder con el cual el pueblo y el colectivo hace sentido de lo que es el mundo en el cual se inserta y el mejor modo de insertarse en él. Obviamente, eso supone la alteración de las estructuras de poder que son, sin lugar a dudas, sostenidas por hilos invisibles que constituyen el poder en su esencia operativa.

Esta invisibilidad del poder dominante no nos permite “distinguir” la capacidad de los colectivos para construir sus propias preguntas e intentar sus propias respuestas. Esta respuesta, obviamente es de una condición mucho más abstracta de la que se requiere en la pregunta. Pero, sin duda, tiene correlato en expresiones concretas. Quisiera referirme a dos que son singularmente perniciosas en la Venezuela del presente. La primera es la continuidad y acaso fascinación por una forma rentista de asumir a la sociedad venezolana y sus riquezas. Siendo ese el modo con el cual los sectores dominantes en Venezuela y fuera de Venezuela se hicieron de la riqueza material venezolana, es casi paradójico que ese siga siendo el sustrato desde el cual ahora, otros sectores parecen empeñarse en hacerse cargo de la riqueza venezolana. De allí, que PDVSA se constituye en una suerte de mina prodigiosa desde la cual se sacan recursos, conocimientos, estrategias, eficiencias y efectividades, como si fuera una caja de herramientas virtuosa del buen gobernar. Eso, no dista mucho de lo que estaba en el sustrato de la PDVSA del 2002 y 2003, que decidió derrocar al gobierno.

La segunda, tiene que ver con el lastre que supone una estructura organizacional ineficiente y cada vez más enajenada de sus compromisos: el Estado venezolano. El estado venezolano lejos de ser un motor para el proceso que se plantea para la sociedad venezolana es quizás, su mayor carga. Tan evidente es, que incluso estando supuestamente controlado por sectores afectos a la transformación, su propia racionalidad clientelar, rentista y cortoplacista fundada en el aprovechamiento personal de lo público hace insuficiente cualquier esfuerzo. De tal suerte que la mayor carga es quizás, la posibilidad misma de su transformación: La enorme riqueza petrolera y el aparato de gobierno de la sociedad venezolana. Esto está expresado con mayor profundidad en lo expresado por R. Fuenmayor en su artículo “Venezuela: Su enfermedad y Crisis actual” (sin duda ese escrito junto con el libro Sentido y sin sentido del desarrollo, constituyen la matriz desde la cual las nociones de DE desplegadas por nosotros se nutren y están en deuda).

8/ Le parece que el socialismo del siglo XXI que se pretende poner en marchar, por medio del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2013, permitirá lograr la sustentabilidad económica, ambiental y social del desarrollo?

Pretender que el socialismo se pone en marcha por medio de un Plan Nacional de Desarrollo es ingenuo, por decir lo menos, o peligrosamente simplista. En realidad, creo que ponerlo en esos términos es hacer el juego que se ha planteado de forma interesada y sostenida desde los principales centros del saber y del llamado conocimiento sobre la economía y el desarrollo. El socialismo del siglo XXI, precisamente tiene ese apellido porque anhela diferenciarse de la experiencia socialista del siglo XX, o para ponerlo sin mayores pretensiones, porque ocurre con consciencia histórica de que es en este siglo que ese socialismo se plantea como problema. Bien, puesto en términos muy escuetos. 1) El socialismo del siglo XXI más que una solución requiere ser pensado como problema. 2) El plan de la nación deberá crear condiciones para pensar al socialismo. Eso debiera permitir, entre otras cosas, plantear la sustentabilidad de la forma como se insinúa en una de las anteriores respuestas, lo cual es, a fin de cuentas, la posibilidad de pensar el tema de la presencia del ser humano en el mundo desde una perspectiva socialista que se confronte ideológicamente al liberalismo y no al capitalismo, porque es precisamente en ese terreno, donde el tema de la solidaridad, la participación y la posibilidad de un mundo menos enfocado en el consumo y disfrute individual puede realmente contrastarse.

Esto último quizás sea un buen punto para culminar esta entrevista. El debate político que me interesa supone dejar de confrontar al capitalismo con el socialismo, porque eso es un diálogo entre consecuencias históricas del liberalismo burgués, ambas, y el afán histórico de una sociedad más justa que requiere asumirse sin complejos como una perspectiva cuya principal fortaleza, es reconocer su vulnerabilidad. Claro, siempre la amenaza de un debate que vaya contra el orden establecido está amenazado por quienes optan acallar las ideas con los hechos o a la fuerza, justamente allí donde entre fuerza y lo que ocurre no son diferentes.

*Profesor de la Universidad de Los Andes. Editor del libro “Aprendiendo en torno al Desarrollo Endógeno”.

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