Estando vinculado a la
coordinación del Proyecto Educativo Nacional en el Ministerio de Educación
Cultura y Deporte en el año 2002 , a la Misión Sucre
en el Ministerio de Educación Superior en el 2003 y a la formación permanente
en la Misión Vuelvan Caras en el año 2004, tuve la
ocasión de poner en práctica una serie de aportes que se vinculan a los
“acervos pedagógicos” de la Red de Investigación-acción Simón
Rodríguez y de la educación popular en general.
Para esa época elaboramos diversos
materiales de trabajo, de los cuales hacemos la siguiente síntesis, con el
objeto de profundizar el debate en los seminarios que estamos realizando sobre
la problemática académico-docente la Constituyente Universitaria.
I.-
La Teoría crítica y EL desarrollo curricular
Un
primer aspecto que marca nuestra concepción está referido a los énfasis en el
proceso de elaboración de la propuesta curricular. A cualquier currículo se le
puede demandar pruebas de validación que están referidas a su CONSISTENCIA
TEORICA, SU COHERENCIA LOGICA Y
PERTINENCIA SOCIAL. En este caso, proponemos focalizar el esfuerzo en la
pertinencia, sin subestimar su fundamentación y estructura interna, es decir,
lo teórico-metodológico tiene que desarrollarse en una conexión permanente con
la praxis que lo legitima, valida y enriquece.
Sin embargo vamos a reseñar la concepción teórica
que suscribimos en torno al currículo, asumiendo los aportes habermasiano sobre
los INTERESES CONSTITUTIVOS DEL SABER y los cuestionamientos de la teoría
crítica a la División Social del
Trabajo. Esta relación de producción
capitalista, separa el trabajo intelectual del trabajo manual, divorcia la
teoría de la práctica, profundiza el dualismo sujeto-objeto, fragmenta el
conocimiento y parcela la tarea, ya sea como taylorismo, fordismo o
neofordismo.
En el
trabajo colectivo sobre TEORIA CRITICA Y CURRICULO de Agosto de 2002, los
profesores Oscar González, Maritza Loreto y Mirna Sojo, elaboraron un ensayo
sobre Diversos Aportes a la Teoría y
Praxis del Currículo en el cual se reseña la contribución de Habermas en este debate.
Sostienen
dichos autores que la teoría de los intereses constitutivos del conocimiento,
propuesto por Habermas proporciona un marco para dar sentido a las prácticas
curriculares. Se trata de una teoría sobre los intereses humanos fundamentales
que influyen en la forma de constituir o
construir el conocimiento.
Habermas
señala tres intereses cognitivos básicos: técnicos, prácticos y emancipadores,
los cuales corresponden a los enfoques empírico-analítico, histórico-hermenéutico
y crítico..
En el
interés técnico, las personas muestran una orientación básica hacia el control
y gestión del medio, la congruencia de este interés con la perspectiva de
acción de las ciencias empírico-analíticas se basa en la experiencia y la observación propiciada por
la experimentación.
El
interés práctico, apunta a la comprensión del modo que el sujeto sea capaz de
interactuar. La producción de saber mediante el hecho de dar significado
constituye la tarea asociada con las
ciencias histórica – hermenéutica. Es un interés fundamental por comprender
el ambiente mediante la interacción,
basada en una interpretación.
El
interés emancipador, significa independencia de todo lo que nos oprime, se
trata de un estado de autonomía cognitiva y de responsabilidad. Un currículo
emancipador supone una relación recíproca entre la acción y la reflexión.
La
educación para la vida y la libertad que hemos promovido en el proceso
revolucionario bolivariano, implica un
currículo emancipador conectado al interés de interpretar y comprender el
contexto, el sujeto social y la problemática en la que está envuelto.
En tal
sentido, planteamos la conexión entre el interés práctico y el emancipador en el desarrollo
curricular, confrontando el interés técnico-instrumental propio de la razón dominante.
II.- EL Desarrollo del currículo y los aprendizajes con pertinencia
social
Priorizando la perspectiva de la teoría crítica ante
reseñada, la cual impregna la manera de
producir conocimiento y establece un marco de referencia para el currículo,
proponemos los siguientes puntos de partida:
- Es
importante definir como entendemos el currículo, visto no ya como un modelo o
diseño standarizado, sino concebido como DESARROLLO CURRICULAR, el cual debe
promover la formación general para
seguir aprendiendo, comúnmente este proceso se conceptúa como meta-aprendizaje:
APRENDER A APRENDER; de igual manera, adquirir habilidades y destrezas bajo las
premisas de APRENDER HACIENDO ejecutando
múltiples tareas especializadas, en la perspectiva politécnica. Esta concepción
del desarrollo curricular, nos plantea impulsar un proceso de articulación de sus diversos componentes: contenidos
programáticos, su estructuración y administración, las estrategias y los
materiales didácticos, la evaluación y la acreditación de los aprendizajes.
- En
lo relativo a los contenidos, estos ya no sólo se refieren a conceptos, sino
que se vinculan a procedimientos y
prácticas, y al mismo tiempo, se relacionan con valores y actitudes. Aquí encontramos una triple integración
de los contenidos: CONCEPTUALES, PROCEDIMENTALES Y ACTITUDINALES, dicho de otra
manera: SABER como dominio de contenidos abstractos y simbólicos, SABER HACER
como procedimientos lógicos, destrezas y habilidades para manejar materiales,
maquinarias y equipos diversos, y SER como actitud formada en valores humanistas, solidarios y cooperativos.
- Estos
contenidos globalizados, demandan que en selección, estructuración y secuenciación,
se tome en cuenta el contexto social, los sujetos involucrados y la
problemática que se intenta resolver, es decir, se complejiza su formulación
por las demandas de pertinencia, que remite de alguna manera a su
ENDOGENIZACION, a la interpretación y comprensión desde adentro y por dentro. Aquí el desarrollo endógeno se
articula al interés práctico y al interés emancipador, en los términos
habermasianos.
- En el
caso concreto de las misiones educativas o del motor moral y luces, por
ejemplo, hay que dar cuenta de las características de diversos sujetos sociales
secularmente excluidos. Esta franja de la población está siendo
atendida en el plano educativo, encontrándonos con variados desarrollos
cognitivos que tenemos que acompañar con la formación permanente. Esta cruda
realidad es un claro signo del fracaso
escolar y las misiones emergen no sólo
para cubrir carencias, sino para transformar el sistema educativo venezolano.
- De la misma manera, esta población que vive la
marginación social, está ubicada en diferentes
ámbitos productivos: agrícola, industrial, turístico, servicios, y del
mismo modo, están localizada territorialmente en diversos contextos, a lo que
habría que agregar la diversidad
étnica y la interculturalidad.
- En este punto se tensiona la combinación de
contenidos comunes y contenidos diferenciados: formación general y
especialización, currículo básico común y currículo abierto,
componente prescrito de toda finalidad
educativa .
- Responder
a esta complejidad, haciendo pertinente los aprendizajes, demanda el empleo de diversas modalidades de estudio:
presencial, semi-presencial, a distancia, supervisado. En el eje curricular
socio-político y parcialmente en el eje técnico-productivo que no requieran
laboratorios o talleres, se propone emplear las estrategias de las misiones.
- Las
estrategias metodológicas, los recursos y los materiales didácticos, que se
emplean en las misiones deben en consecuencia también integrarse a las demandas
de pertinencia, que requiere adecuar uso de las TIC, desarrollar técnicas de
estudio que apuntan hacia la autogestión pedagógica o estudio independiente,
vinculándola a las asesorías y acompañamiento pedagógico.
- Finalmente,
los anteriores aspectos requieren de
criterios de evaluación que apunten cualitativamente más al proceso, con
técnicas e instrumentos evaluativos que superen la simple, exámenes, notas,
califificación, lo que también define los criterios de acreditación y
certificación.
Esta complejidad curricular se vincula con una no
menos heterogeneidad institucional. Cada una de estas instituciones educativas, poseen una concepción curricular insular, con serios anacronismos en relación a
contenidos, estrategias de aprendizajes, etc. Al mismo tiempo, se produce un
desencuentro entre educación y trabajo, ya que la formación está dirigida a
obtener un credencial que no tiene relación con el trabajo concreto, por lo
tanto estamos graduando desempleados. La educación básica, el ciclo diversificado, técnico y profesional, las instituciones de educación superior no
poseen vínculos orgánicos, no hay
articulación como sistema educativo, en algunos casos forman en términos de “profesión” o instruye en
algún oficio puntual sin conexión
coherente con planes de desarrollo, distancia mucho más marcada en estos momentos cuando está emergiendo un
nuevo paradigma como es el desarrollo
endógeno.
III.- COLOCAR
LO POLITICO-IDEOLOGICO AL MANDO EN LA DISCUSION SOBRE CURRICULO.
En la actual coyuntura donde nos planteamos la
urgente tarea de superar los déficits heredados en el terreno educativo, es
indispensable promover un proceso de discusión y elaboración programática que
recoja las demandas formativas y pueda ajustar cuentas con los enfoques
técnocráticos. En esa dirección planteamos:
1.- Asumir abiertamente el carácter
político-ideológico de la formación, es decir, el currículo no es un problema
técnico, sino que en el qué y cómo aprender, cuáles contenidos escogemos, cómo
los estructuramos y presentamos, qué metodología empleamos, cuál didáctica
proponemos, cómo evaluar y acreditar los saberes, todo esto descansa en una
determinada concepción del mundo, de la sociedad y del desarrollo, tamizados
por diversos intereses: de
control y dominio o de liberación y emancipación. Por eso resulta
inaceptable la “neutralidad axiológica “ postulada en nombre de la ciencia y la
técnica.
Existen razones histórico-concretas que nos permiten
afirmar que el régimen capitalista se ha
apropiado de los avances de la
revolución científico-técnica y sobre la base de la razón técnico- instrumental
que tiene por objetivo alcanzar la máxima ganancia, promueve la productividad y
la competitividad como paradigma productivo, donde se impone el darwinismo
económico y social. Bajo el esquema de la explotación del trabajo y del
comportamiento de la tasa de ganancia,
se generan nuevas tecnologías y productos, se modifica el proceso productivo y
cambia la estructura del empleo ahorrando mano de obra, demandando un tipo de cualificación que
especializa una élite y descualifica a la gran mayoría de los trabajadores. De esta manera quedan excluidos y
desvalorizados amplios sectores de los
trabajadores que poseen experiencia pero no tienen certificadas tales experticias. Históricamente las
transformaciones tecnológicas que se rigen por la competencia y la búsqueda de
ganancia, han destruido puestos de trabajo y fragmentado el mercado de trabajo
cuyo resultado está a la vista: marginamiento social, crecimiento del sector
informal, precarización del empleo. Son bastante conocidas las
consecuencias del “crecimiento sin equidad”.
Este es un punto donde es necesario investigar y
profundizar el debate, para poder salir de los lugares comunes sobre tecnología,
productividad, competitividad, capacitación para el trabajo.
La sumisión real del trabajo al capital, adquiere en la actual coyuntura histórica nuevas
características, en cuanto a la aplicación en gran escala de las INNOVACIONES
TECNOLÓGICAS, lográndose altos niveles de automatización de los procesos
productivos, donde cada vez más se reduce la franja de la fuerza de trabajo
empleada.
Este proceso se expresa como una contradicción
estructural, ya que cuando el
progreso técnico no logra incrementar simultáneamente la tasa de plusvalía, se
genera una elevación en la composición orgánica del capital y una caída de la
rentabilidad. Tal situación se va a reflejar entonces en el comportamiento de
la tasa de ganancia y su tendencia decreciente. Esta contradicción, que posee
rasgos orgánicos, hace que en los principales países imperialistas (EEUU, Japón, Alemania, Francia, etc) la
valorización-acumulación del capital presente la siguiente dinámica
contradictoria:
- La utilización de las innovaciones tecnológicas lleva
aparejada la sustitución de trabajo vivo, que reduce tendencialmente la base de
creación de nuevo valor (en la teoría
del valor–trabajo marxista sólo la fuerza
de trabajo del obrero crea valor, ya que la máquina lo que hace es transmitir
su valor pero no genera uno nuevo) y esto conduce a restringir la
valorización y a mermar la rentabilidad del capital.
- En los procesos de trabajo se genera un incremento en
la simplificación de las tareas, se reducen las interrupciones, se eliminan
algunas porosidades de la jornada de trabajo, se acelera la cadencia y el ritmo
de producción. De esta manera se incrementa la explotación del trabajo, se
produce masivamente mercancías, se acelera la rotación del capital fijo, es
decir, el trabajo cristalizado en las máquinas se transmite rápidamente.
- Esta tendencia expansiva y de elevación de la
productividad choca con obstáculos y barreras, entre las que están: la
duración de la jornada de trabajo y la resistencia obrera, la sustitución del
trabajo vivo que tiene un límite donde puede hacer descender la tasa de
ganancia, el subconsumo que no permite utilizar la economía de escala.
- Por otro lado, la aguda competencia entre diversas
fracciones monopolistas, acelera el desarrollo y la aplicación tecnológica,
provocando el fenómeno de la DEPRECIACIÓN MORAL Y FÍSICA DE MAQUINARIAS Y
EQUIPOS.
- Estos últimos puntos de estrangulamiento de la
valorización–acumulación en las principales economías hegemónicas, han obligado
a impulsar variadas políticas anti-crisis, siendo una de ella la desvalorización
del capital constante ( equipos y maquinarias ) como UNA CONTRATENDENCIA A
LA CAÍDA DE LA TASA DE GANANCIA.
Marx habla de la desvalorización del capital,
tanto en sentido físico como moral. El uso del capital conduce en el transcurso
del tiempo a su desvalorización, pero la desvalorización moral ocurre en época
de crisis, cuando la competencia impone la renovación prematura de las instalaciones
industriales.
En la competencia, el capital
renueva los equipos buscando obtener mayor productividad, obtener una cuota más
alta de plusvalía y lograr una tasa también mayor de ganancia, pero al
introducir nuevas maquinarias, las más viejas se desvalorizan “moralmente” antes que hayan transferido su
valor. Cuando las nuevas maquinarias transfieren más rápidamente su valor --por la velocidad de rotación- esto se
convierte para su dueño en una ventaja competitiva, particularmente en las
coyunturas donde la resistencia obrera se opone a la intensificación de la
explotación y hay problemas de subconsumo. Con una cuota de plusvalía estable,
poseer máquinas que transfieran su valor en menor tiempo da ventajas sobre
quien posee maquinarias que tardan más en transferir su valor.
Sostenemos que en la medida en que las luchas obreras
mantienen a rayas la cuota de plusvalía -impidiendo la extensión de la jornada
de trabajo o la desvalorización del trabajo- aparece la tendencia que coloca el énfasis
en los mecanismos de REALIZACIÓN DE LA PLUSVALÍA (aceleración de la velocidad
de rotación del capital fijo, mejorando el transporte y las comunicaciones, la
administración del stock y el almacenamiento, de la misma manera multiplicando
los esfuerzos de mercadeo y venta).
Tal proceso entraña
modificaciones en el proceso productivo, entre los que podemos destacar “ la
terciarización de las manufacturas “, que se expresas en:
- Incremento del papel de los servicios y el comercio.
- Multiplicación del uso de insumos terciarios, tales
como: investigación y desarrollo, diseño, estudios de mercados, extensión del
crédito, tarjetas, giros bancarios.
- Planeación y
control de la producción, utilización de la micro-electrónica, donde la
información, la recolección y procesamiento de datos para la toma de decisiones
se mercantiliza. Surge la telemática como una industria (red de comunicaciones, bancos de datos,
sistemas de contabilidad, servicios bancarios).
No es pura casualidad que parte de las “ competencias
básicas” que demanda la desvalorización del capital constante, tiene que ver
con la capacidad de obtener y procesar datos empleando la microelectrónica
para acelerar el proceso de rotación de la mercancía. En términos de contenidos curriculares no nos
puede sorprender el predominio de la matemática aplicada instrumentalmente, es
decir, no se forma para interpretar y comprender, sino para reproducir en forma
simplificada la realidad, igualmente ocurre con la estadística e informática aplicada en el
sector terciario del comercio y los servicios. Por ello, la dictadura de la
métrica y la cuantomanía no es sólo un problema epistemológico.
El
proceso de terciarización de la
manufactura también es un marco para interpretar y comprender la naturaleza de la llamada “sociedad del
conocimiento”.
Al no
considerar la raíz estructural del fenómeno terciario ( desarrollo
desproporcionado del sector de los servicios y el comercio ) tal como lo hemos
examinado anteriormente, muchos autores sostienen que el conocimiento sustituye
a factores productivos como el capital, el trabajo y la tierra, tal como lo
plantea Peter Drucker (1993) . El papel
preponderante de la información, la recolección y procesamiento de datos, la
rapidez de las operaciones, como herramientas para enfrentar la incertidumbre del mercado y los escenarios
cambiantes que se derivan de las oscilaciones de la tasa de ganancia, no
elimina en el capitalismo la búsqueda y
empleo de materia prima y mano de obra barata. Así como tampoco, supera la
fragmentación y atomización del saber
IV.- LA CONCEPCION DE DESARROLLO QUE
VALIDA LA PROPUESTA DE ADECUAR LA CIENCIA Y TECNOLOGIA
En este ámbito es clave puntualizar la dirección en
la que inscribimos nuestro proceso de formación permanente, vinculado a la investigación y la innovación para
desarrollar un patrón tecnológico que responda a la concepción del desarrollo
integral que estamos postulando, donde no prevalece el crecimiento de los
indicadores macroeconómicos como el PIB y el ingreso per capita, sino los indicadores de calidad de vida y el
desarrollo humano. Promovemos una concepción humanista, donde la economía, la ciencia y la tecnologías,
tienen que estar al servicio de los seres humanos. Por ello, la
tecnología por más productiva que sea,
si genera desempleo, depreda el ambiente y genera mayor dependencias, debe ser rechazada, revisada, desagregada y
adaptada a nuestras necesidades, so pena de profundizar la exclusión social. Esta postura no
sólo responde a la teoría crítica de la tecnocracia, sino que se articula con la base axiológica de la Carta Magna, y más particularmente en sus diversos
mandatos sobre EDUCACION Y TRABAJO, donde ya no sólo se trata de la
capacitación laboral en la óptica desarrollista y del Capital Humano que
enfatizan la productividad y la competitividad, sino la formación integral como
ser humano, promoviendo principios cooperativos y de inclusión social. Sin
subestimar la formación técnico – productiva, nuestra propuesta del desarrollo
curricular debe contribuir con el
proceso de adecuaciones tecnológica,
para que la ciencia y la tecnología
puedan utilizarse también con pertinencia social: “Ciencia con conciencia,
tecnologías con pertinencia” son demandas del modelo económico que
estamos promoviendo. En tal sentido, en nuestra CRBV se establecen las premisas
del desarrollo sustentable y de la
economía popular, dirigida a cambiar las relaciones de producción, lo que en su
conjunto perfila la siembra de ciudadanía,
la refundación de la nueva república, como revolución cultural y productiva. Esto supone unos nuevos valores
DIRIGIDOS AL CAMBIO DE LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA:
1.- Ya no se trata del afán
de lucro y la máxima ganancia como móvil, sino la satisfacción de necesidades
colectivas.
2.- Primacía de los valores
de uso sobre los valores de cambio.
3.-Empleo la economía de
escala, superando la subutilización de la capacidad instalada y la
sobrediversificación de bienes.
4.-Construcción de Núcleos Endógenos de Desarrollo y de Redes Productivas que ataquen las desproporciones sectoriales:
AGRICULTURA ARRUINADA, HIPERTROFIA DEL COMERCIO Y LOS SERVICIOS, CONCENTRACIÓN
TERRITORIAL EN LA PARTE NORTE-COSTERA, ECONOMÍA DE PUERTOS. El eslabonamiento
de las Redes Productivas permiten agregar valor en el círculo virtuoso de PRODUCCIÓN - TRANSFORMACIÓN – DISTRIBUCIÓN – CONSUMO.
En este nuevo modelo de
desarrollo, cada uno de los eslabones de la redes productivas demandan la
aplicación de tecnologías apropiadas, donde se puedan combinar diversos aportes: desde la artesanía, las tecnologías intermedias y de punta, adecuadas a
este enfoque de desarrollo integral. Se trata de adaptar la tecnología a las
necesidades del desarrollo endógeno, lo cual demanda esfuerzos investigativos serios, innovación y
desarrollo para producir tecnología barata y asequible. En este caso, se trata de producir saberes y técnicas asociadas a los Proyectos
Productivos y a las Redes Productivas,
dirigidos a elevar su calidad, sus
niveles de eficacia-eficiencia en los distintos eslabones de las redes: producción
– transformación – distribución – consumo.
V.-LOS
RETOS DE PLANTEA EL NUEVO MODELO DESARROLLO A LAS INSTITUCIONES DE EDUCACION
SUPERIOR.
La formación permanente,
TANTO TÉCNICO - PRODUCTIVA COMO SOCIO - CULTURAL, que demanda desarrollo
integral, requiere impulsar urgentes cambios en el sistema educativo, particularmente en la Educación
Superior, donde hay que realizar transformaciones
curriculares que apunten a modificaciones profundas en la investigación,
docencia y extensión.
En nuestra universidad
existen anacronismos curriculares que hacen que los
aprendizajes no tengan pertinencia socio-cultural, es decir,
están divorciados de los sujetos sociales que demandan formación, de los
contextos productivos que requieren formación profesional polivalente .
En tal sentido, en nuestras
universidades se plantea transformar las concepciones y prácticas existentes en torno a la
investigación, desarrollando nuevos paradigmas donde se contempla:
a.- Superación de los
enfoques y prácticas disciplinarias que simplifican y atomizan el conocimiento.
b.- Empleo de metodologías
de la investigación que respondan adecuadamente a la complejidad de lo real:
sujetos sociales, problemáticas, contextos diversos.
c.- Definición de líneas de
investigación en correspondencia con las demandas del desarrollo endógeno .
d.- Investigación aplicada
que permita realizar los escalonamiento tecnológicos, resolviendo problemas.
Igualmente, está planteado
cambios urgentes en la práctica docente, actualmente bajo el sello de la
memorización y repetición, de la formación libresca centrada en la exposición
.En su lugar de trata de postular el docente investigador que permita la adecuación y flexibilización de
los contenidos al contexto y a las necesidades, desarrollar estrategias de
aprendizajes adecuadas, con métodos interactivos, con énfasis en al aprendizaje
independiente y la autogestión pedagógica, de la misma forma; emplee recursos para el aprendizaje múltiples,
utilizando una baterías de medios e
instrumentos, vinculados al trabajo, a la alegría, a la naturaleza.
Finalmente,
este enfoque de la reforma curricular en las Instituciones de Educación
Superior, planea redefinir las actividades de extensión:
1.- Superación del
expediente eventista y complementario de
la extensión tradicional.
2.-Vinculación orgánica con
la investigación y la docencia.
3.- Articulación con los
planes de desarrollo endógeno y la construcción de las redes productivas.
VI.-ARTICULACION DE LA FORMACION PERMANENTE A LOS CAMBIOS
EN EL MODELO DE DESARROLLO.
Como hemos reseñado, en los actuales momentos se hace perentorio
adecuar los programas formativos a los
requerimientos de construcción de la nueva república, y más particularmente es necesario tomar
en consideración los lineamientos
estratégicos para ala transición socialista.
Al lado de estas definiciones y precisiones sobre el
desarrollo curricular, también requerimos avanzar en la estructura y administración del mismo:
1.- Definir una línea curricular donde se articulen los
ciclos de los programas formativos: desde los cursos y talleres puntuales, hasta las salidas intermedias . Aquí se trata de ofrecer diversas alternativas
de entradas y salidas del proceso formativo, considerando la vocación productiva del país, las regiones
y localidades,, los intereses y desarrollo cognitivo de los participantes, esto
hace obligante flexibilizar los itinerarios y trayectorias formativas, su
ubicación temporal. De igual manera, esta contextualización de los contenidos
en forma globalizada y con ejes transversales debe quedar plasmada en la línea
curricular.
2.- Flexibilizar los criterios y procedimientos para
certificar los aprendizajes en
correspondencia con un itinerario formativo diverso:de acuerdo al desarrollo
concreto de cada zona de desarrollo endógeno , los intereses de los alumnos, el
tiempo disponible, debe acreditarse el aprendizaje donde esté presente sus contenidos obligatorios, los contenidos
electivos y la acreditación de las experiencias, garantizando su equivalencia
en función de su prosecución.
3..- Las anteriores líneas del desarrollo curricular,
no pueden ser impulsadas por un docente formado en enfoques y prácticas pedagógicas técnico-instrumentales de factura conductista, centrado en la
atomización de los objetivos, repetición y memorización, y con empleo de
estrategias y recursos basados en la exposición y transmisión de contenidos.
Tal demanda hace urgente impulsar un proceso de actualización y perfeccionamiento
docente, en el marco de la formación permanente, donde se busque el cambio de
paradigma en la formación profesional del educador, donde el facilitador de los
aprendizajes sea al mismo tiempo un investigador, que adecua los contenidos y
estrategias al contexto y a los sujetos involucrados, vincula la teoría con la práctica, emplea diversos recursos para el
aprendizaje, apoyándose en la naturaleza
y en el trabajo productivo, del mismo modo puede emplear las TIC de una manera
creativa.
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