Alquimia Política

EL PEII: la verdadera independencia

DEDICO: A los docentes universitarios con vocación de servicio y academia

Cuando empecé mi proceso formativo, por allá a finales de los ochenta del siglo XX, llegué a pensar que entre más cultura académica acumulara tendría mayores oportunidades profesionales y laborales en el medio de la educación universitaria. Nada más alejado de la realidad. En el ambiente universitario se ha dado una “cultura del egoísmo” que, valiéndome de la terminología psicoanalítica del recordado Francisco Herrera Luque, es ya una total aberración en las relaciones interpersonales y de convivencia de quienes viven el ambiente universitario desde la tarima de la docencia. Extensión e investigación. Es una realidad que se ha querido ir acallando “so-pretexto” de que no es prudente mencionarla porque se ve más bien como “punzadas de frustración social” que como problema puntual de conducta “amoral” y anti-académica.

Estoy consciente que cada profesional debe tener una coraza contra estas bajezas humanas, pero negarlas sería tan aberrante como su presencia. En todos los escenarios que he estado, he sido crítico de una realidad: le egolatría y la falta de humildad de nuestros académicos. Y reitero: “egolatría”; quizás no todos los académicos universitarias tengan estos complejos, pero por uno pagamos todos. ¿Cómo justificar el maltrato verbal y psicológico de un académico universitario desde la tarima que le da la institucionalidad de la cátedra o jefatura de un programa académico? ¿hasta cuándo consentir que con la sombra de títulos y pergaminos ciertas personas pretenden demoler la dignidad de sus semejantes? No se puede aceptar, simplemente hay que decirlo, es necesario confrontar a “esos pequeños dioses” que creen poder manipular la vocación y el servicio del verdadero académico.

Hace algunos años, la academia estaba gozosa de contar con “grupos multidisciplinarios” que eran, en su mayoría, de exclusividad de las casas de educación superior; hoy la historia es otra. El 80% de quienes están en el ambiente universitario son profesores a destajos, con contratos limitados y sin el apoyo social que le dignifique como seres humanos con vocación de servicio. El 20%, que es de planta por darle un calificativo, son académicos que no dan abasto con la demanda educativa. Es en este nuevo ambiente universitario (que se mantiene ante la falta de presupuesto para abrir nuevas plazas laborales), ha surgido, como iniciativa del Gobierno nacional, a través del Ministerio del Poder Popular de Ciencia y Tecnología, en conjunción con el Ministerio de Educación Superior, el Programa de Estímulo a la Investigación e Innovación (conocido como PEII).

El PEII tiene como objetivo fomentar la generación de conocimientos científicos, tecnológicos e innovadores, que atiendan las necesidades sociales de la población venezolana y que contribuyan a consolidar la soberanía nacional; todo esto, teniendo como funciones principales propiciar la formulación y ejecución de proyectos de investigación y de innovación sustentables y apoyar a la masificación de la participación en la actividad científica, tecnológica e innovativa, a través de la incorporación y estímulo a los(as) investigadores(as) nóveles, innovadores(as), tecnólogos(as) y miembros de equipos de investigación. El programa consta de dos categorías: Innovador e Investigador; y se incluyen en ellas tres niveles: A, B y C, que no son categorías que vengan a identificar cierto grado de mayor o menos estudio, sino que por la “A” se clasifica todo aquel investigador, con maestría o doctorado, que ejerce individualmente la investigación o innovación; la categoría “B”, grupos multidisciplinarios de investigadores e innovadores; y la “C”, macro grupos o equipos de investigación e innovación. Es decir, la escala asciende den la medida que el trabajo de investigación e innovación se hace por equipo. Una enseñanza a ese pensamiento individualista y ególatra que ha caracterizado a la academia.

Por otra parte, los merecedores de ser investigadores e innovadores del PEII, tienen que rendir un producto cuyo impacto vaya a las comunidades y no a los proyectos personales de investigadores o grupos de investigación. El aval que pide el Ministerio para darle continuidad a quienes están en el Programa PEII, es la demostración que su esfuerzo de estudio ha llegado, de manera efectiva, a las comunidades. Otra acción ofensiva directa hacia esa egolatría académica que venía distorsionando el papel de vocación y servicio del verdadero docente universitario.

Es ante esta realidad, que el PEII se consolida como un programa de atención a los académicos e investigadores universitarios, como una plataforma para devolverle la dignidad y majestad, a quienes desde el horizonte vocacional del trabajo de producir nuevo conocimiento, sin los malos hábitos de la soberbia y la egolatría, hacen de la universidad su vida y obra. En el último llamado que hizo el Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), a través del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (ONCTI), aclaró a la comunidad de Innovadores (as) e Investigadores (as), que aspiran ingresar al PEII, que se considerarán como actividades adicionales a la labor innovadora e investigadora, haber sido jurado, evaluador, árbitro o asesor de Trabajo Especial de Grado (Especialización), Trabajo de Grado (Maestría), Tesis Doctoral, Proyectos de investigación, Artículos en revistas arbitradas, Artículos inextenso en congresos arbitrados, miembros de comité editoriales de revistas o congresos arbitrados. Miembro de comisiones ad hoc en Ciencia, Tecnología e Innovación y expositor(a) en eventos de Ciencia, Tecnología e Innovación. Lo cual amplía el ámbito de reconocimiento que hace el PEII, a esos docentes universitarios cuyo sacrificio es reconocido por la sociedad y, desde el 2011, por la institucionalidad del Estado venezolano.

*.- [email protected]

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Ramón E. Azócar A.


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