La casa vencida por la inseguridad

Una de las obligaciones fundamentales que les dan nuestras leyes a las universidades, dentro de su Estatuto Autonómico, es el garantizarse su propia seguridad: “El recinto de las Universidades es inviolable. Su vigilancia y el mantenimiento del orden son de la competencia y responsabilidad de las autoridades universitarias…” (LU, Art. 7); cuentan para ello, nuestras universidades, con cuerpos de seguridad que realizan las funciones de vigilancia a lo interno de las instituciones. A diferencia de gobernaciones y alcaldías que, cuentan con cuerpos de policía armados para cumplir con dicha obligación legal; los servicios de vigilancia en nuestras instituciones universitarias, adolecen de esa herramienta que es, el arma de fuego. No obstante, hasta no hace más de una década y media, los recintos universitarios gozaban de buena reputación, como recintos muy seguros, en contraste con la inseguridad que reinaba en sus exteriores. El vigilante universitario, era un personal muy respetado por las comunidades universitarias y, su función de resguardo era valorada positivamente por todas y todos. En síntesis, las comunidades universitarias y sus cuerpos de vigilancia actuaban como un solo hombre/mujer.

  Le tocaría al último Rector de izquierda, Trino Alcides Díaz, abordar el tema de la inseguridad, para ese entonces, concentrado en los famosos encapuchados que, un día de la semana, se apostaban ya sea en Puerta Tamanaco o Tres Gracias a protestar violentamente. Si la violencia se concentraba en las puertas era obvio que, se implementara un mecanismo propenso a aislarlos del resto de la universidad, de allí surgiría la propuesta de las famosas puerta en los arcos de entrada a la Ciudad Universitaria, propuesta que conllevaría a un referéndum ucevista para su implantación en el que se impondría el sí mayoritariamente y, si no pudieron implementarse en su momento, se debió a la incapacidad profesional de quienes fueron designados para el logro de tal tarea. Con el tiempo, los encapuchados dejaron de ser un problema y se incorporaron a las gestiones de derecha que se implantaron en la UCV. El ascenso de Giuseppe Giannetto al rectorado iniciaba un cauce que, hasta la fecha se mantiene, gestiones rectorales de marcado tinte ultra derechista, más bien, fascistas. Giannetto, Paris y Arocha, han mantenido una continuidad de políticas neoliberales y contrarrevolucionarias de abierta oposición al gobierno revolucionario de Hugo Chávez.

  Desde que, el hoy banquero, Giannetto, se propusiera el desmontaje del “Estado” ucevista, descentralizando responsabilidades, tercerizando labores propias de la institución, desapareciendo dependencias y minimizando sus funciones para abrir cauces a la participación privada, la UCV ha visto debilitar su organismo institucional. En materia de seguridad, han visto aparecer cuerpos de seguridad en algunas facultades, cuyo uniforme desenmascara su carácter privado, ajeno a la Institución.

  El tema de la seguridad, coloca sobre el tapete el fracaso de esas gestiones basadas en políticas neoliberales y que, al igual, que las gobernaciones regentadas por gobernadores de derecha (Pablo Pérez, Capriles Radonski, Salas Feo, Pérez Viva y Morel Rodríguez), quienes dejaron en la “mano invisible del mercado” la solución de ese grave problema. El resultado de dichas políticas no puede ser más dramático para esas poblaciones, Miranda pasó del tercer lugar que ocupaba en las estadísticas de criminalidad al primero del país, siendo éste, el único logro de gestión que pudo mostrar Capriles Radonski a sus electores y electoras. Es importante destacar que, en el caso concreto del Estado Zulia, la criminalidad tuviera como protagonista a la propia policía estadal. Zamuro cuidando carne. La inseguridad ha sido la principal obra de gobierno de la oposición, para lo cual, era procedente descargar esa responsabilidad en el gobierno central, lo que les permitía desacreditarlo y, a la vez, no hacer inversiones en materia de seguridad y dejar ese campo de actuación en manos del gobierno central para que fuera éste, quien corriera con la carga de ese gasto, reducción del gasto público lo denomina la receta neoliberal.

  La actuación de las autoridades de la UCV, no ha estado muy alejada del tratamiento dado por los gobernadores oposicionistas. La seguridad no ha sido materia fundamental en la agenda de las autoridades ucevistas, se ha manejado la inseguridad con fines politiqueros de abierta oposición al gobierno nacional, dándole un matiz de agresión del poder nacional contra la institución universitaria, colocándose en posición de víctimas del autoritarismo. Quizás la inseguridad, ha sido la única obra de gestión que han podido mostrar al país. La función rectora en materia de educación, cultura y ciencia que les obliga la Ley cumplir en beneficio del país, ha sido sustituida por la función política y de violencia generalizada en la que han convertido a la UCV sus autoridades. En muchas situaciones de violencia, se deja entrever la mano peluda de agentes que, a lo interno de dicha institución, provocan esas situaciones en procura de sus propios fines. Un ejemplo de ello, fue lo ocurrido con la quema de la camioneta del ex presidente de la FCU y hoy diputado por la MUD, Ricardo Sánchez, hecho ocurrido en enero de 2009. “El presidente de la FCU de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Ricardo Sánchez, aseguró este domingo que un grupo no identificado incendió un vehículo de su propiedad en las inmediaciones de esa casa de estudio, específicamente en la plaza del rectorado. El líder estudiantil confirmó en el canal de Noticias Globovisión ser el dueño del carro, y aún cuando desconoce quién quemó su vehículo, dijo hacer responsable al Presidente Hugo Chávez de lo que pueda sucederle.” (radiomundial.com.ve, 18-01-2009). Ese mismo día, el entonces presidente de la FCU, recibiría el apoyo unánime de las autoridades rectorales de la UCV, quienes declararían en la misma línea, “el culpable es Chávez”.

  Unos días después, el entonces presidente de la FCU se le vería en vehículo nuevo y, algunos meses más tarde sería electo diputado suplente en planchas de la MUD. La inseguridad en la UCV, le había servido de eslabón en su ascenso político. Hoy, dada su postura crítica contra la MUD, sabemos que, dicho vehículo quemado fue un obsequio de Alberto Federico Ravell, como lo explica Johan López, dirigente de Un Nuevo Tiempo: "Para muchos nos extraño como un joven estudiante de escasos recursos podía tener un vehículo 4×4 que en el mercado costaba más de 100 mil bolívares. Me duele revelar que para muchos era un secreto a voces que ese carro se lo regalo Alberto Ravell a Ricardo para que pudiera movilizar durante su etapa en el movimiento estudiantil" (…) “Destacó que el ex presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU-UCV) antes de ser iluminado por el brillo de las cámaras y la fama política vivía en pleno centro de la parroquia Catia, pero luego era común verlo en un apartamento en la Tahona, municipio Baruta.” (…) "Sánchez ingresó a la UCV en el año 2001 para cursar Estudios Internacionales de la cual luego de tanto tiempo no ha logrado terminar y se encuentra casi fuera de la universidad por bajo rendimiento. Es importante destacar que esta carrera consta de 4 años y sin tesis. Nos duele porque pertenece a nuestra juventud pero esta situación es bochornosa". Reveló que inexplicablemente el diputado suplente cuando fue suspendido de Estudios Internacionales por no poder aprobar una materia en dos semestre, le fue conseguido un cupo en la Escuela de Derecho, ya que para finales de 2008 necesita ser estudiante activo para poder aspirar a la reelección como presidente de la FCU-UCV "lo más lamentable es que en esta nueva carrera el desempeño académico de Sánchez fue aun peor, solo ha logrado pasar una materia en los 4 años que tiene en esta facultad, sin contar que su promedio es de 03", sentenció.” (Primicias24.com, 13-11-2012). Como podemos apreciar, ese niño mimado de las autoridades ucevistas no solo se le protegió en sus aventuras políticas de mantenerse en el protagonismo opositor, sino una vez que, se ve afectado por el Reglamento de Repitientes se le otorga un cupo en otra Escuela para salvaguardarlo y mantenerlo en situación de estudiante activo y, al servicio de los fines políticos de esas autoridades. La inseguridad en la UCV, ha servido para todo, como podemos apreciar, menos para darle paz y sosiego a las y los miembros de su comunidad.

  Hoy, de nuevo la inseguridad arremete contra la UCV. El asueto navideño, fue la época seleccionada para tal arremetida. La rectora Arocha Márquez comunica: “Durante el asueto navideño se implementaron medidas orientadas a evitar situaciones delictivas, lo cual nos proporcionó tranquilidad por varios días. De manera lamentable los recientes hechos ocurridos en esta primera semana de enero, específicamente el día 2 de enero, tuvieron como resultado el hurto en 12 áreas  entre Facultades y Dependencias : Humanidades y Educación, Ingeniería, Ciencias Económicas y Sociales, Dirección de Deportes, Dirección de Seguridad, Videoteca Margot Benacerraf, Jardín Botánico y Auditoría Interna, ocasionando daños y pérdidas aún no contabilizadas, entre ellas impresoras, computadoras, material de oficina, que nos inducen a manifestar nuestro repudio y firme rechazo, así como a arbitrar medidas que conduzcan a aclarar los hechos, como en efecto ya lo hemos realizado al convocar al CICPC, cuyos funcionarios en el día de ayer realizaron la experticia correspondiente dando inicio a las averiguaciones penales, de manera de encontrar los responsables y recurrir a las instancias que corresponda para aplicar las sanciones a que hubiese lugar.” No escatima esfuerzos, la rectora, en apuntar hacia otros su exclusiva responsabilidad: “al tiempo que exigimos de las autoridades de gobierno competentes, la reposición de los puntos de seguridad policial que ubicados en las adyacencias de la Ciudad Universitaria fueron de gran utilidad pero que por causas que desconocemos fueron eliminados, así como a estar atentos a nuestros requerimientos y a restablecer el diálogo que de manera seria y respetuosa habíamos mantenido con el Ministerio del Poder Popular para el Interior y Justicia. De igual forma solicitamos a los Directivos del Hospital Universitario, una revisión de las concesiones que para el comercio informal así como para las líneas de transporte motorizado fuesen por ellos otorgadas, al tiempo que les ratificamos nuestra disposición al diálogo que redunde en beneficio del colectivo que hace vida en esta Universidad y que independientemente de sus posiciones ideológicas merece el respeto a su integridad física y a sus bienes.” (http://notiadmin.ucv.ve/?p=5252, Cecilia García Arocha Márquez, 08-01-2013).

  Contrastando esa postura oficial de las autoridades de la UCV, con la del Director de Seguridad de dicha institución, Abog. Daniel Rivero, otra realidad surge a la vista de todas/todos. “Una lucha por retomar el control de la seguridad de la Universidad Central de Venezuela (UCV) sería la causa de las acciones violentas dentro de esa casa de estudios. Así lo estimó vía telefónica el abogado, criminólogo y director de seguridad de la UCV, Daniel Rivero, quien agregó que los robos sistemáticos a la universidad cuentan con complicidad interna.” (…) “Rivero recordó que en el robo masivo que se realizó durante el asueto navideño, los ladrones “no violentaron puertas y sabían exactamente que el lugar que estaban saqueando no era alcanzado por las cámaras de seguridad”. (…) “Además de las ocho oficinas saqueadas, los choros intentaron robar, el 30 de diciembre, las motos de la Dirección de Seguridad, pero Rivero fue alertado y se presentó con la Guardia Nacional, logrando agarrar in fraganti a 6 hombres: cinco mototaxistas de la Ciudad Universitaria y un oficial de seguridad de la UCV.” (Últimas Noticias, 11-01-2013).

  Quienes robaron tenían llaves de las oficinas desvalijadas ya que no fueron violentadas puertas, estaban al tanto de la ubicación de las cámaras y para más detalles, como lo explica el secretario de esa institución universitaria, Amalio Belmonte: “Destacó que una de las dependencias más afectadas fue la recién inaugurada sala Margot Benacerraf, en la Escuela de Artes, de donde se llevaron 10 pantallas planas, “desvalijando casi por completo el laboratorio audiovisual que había sido donado hace dos meses con contribución externa”. Belmonte recordó que sucesos como este “se inscriben dentro del cuadro de agresiones permanentes contra la UCV”, y recalcó la necesidad de revisar el tema de la colocación de las puertas en las entradas de la institución.” (Últimas Noticias, 10-01-2013). ¿Cómo sabían los supuesto ladrones que había tal cantidad de equipos en dicha dependencia de la UCV? Por lo demás, de haber estado instaladas las puertas que reivindica el secretario Belmonte, ¿se habrían evitado dichos hurtos, a sabiendas de quienes actuaron no violentaron puertas y evitaron cámaras? Ahora bien, ¿quién agrede a la institución, autoridades que abandonaron la materia de la seguridad hace ya 13 años y, con ello su responsabilidad legal o el gobierno nacional respetuoso de la Autonomía Universitaria?

  La inseguridad como política, tarde o temprano se revierte contra sus autores; tal como, está sucediéndole actualmente a las autoridades de la UCV. Por fortuna, la comunidad ucevista no está padeciendo de víctimas humanas sino solo bienes materiales que pueden ser recuperados. La materia Seguridad requiere de una toma de conciencia general de la comunidad universitaria, que bien reclama un cuerpo de seguridad como lo tuvo en el pasado reciente, esa casa de estudios para bien de la institución.

  El pretender hacernos ver que, las puertas son la solución a ese problema; es un insulto a la inteligencia. Es seguir presentándonos esa problemática, como una oportunidad de hacer buenos negocios, como ese de montar unas puertas, cuyo costo tiempo atrás rondaba, cada una, los 300 millones de los de antes, hoy deben estar casi al doble de ese costo. La Seguridad, como política, se sustenta en el hombre, la mujer, que ejerce esa enaltecedora tarea, por lo tanto, la inversión en la materia debe dirigirse al funcionario/funcionaria que realiza esa labor, no hay otra vía. La seguridad no debe verse como oportunidad de negocio, es materia muy seria…

 


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