La dignidad de los nadie vs. Fuenmayor Toro

 Att: Ministras Maryann y Yadira

Los últimos veinticinco años de la Educación Superior Venezolana, los hemos vivido signados por el empuje de una política educativa elitesca, con la actuación de franjas sociales revolucionarias de estudiantes, empleados, obreros y poquísimos docentes, quienes levantaron banderas anti-imperialistas, desde lo cotidiano, con bases en luchas reivindicativas gremiales. Desplegándose en la década de los 80 y todo el 90, como resistencia pedagógica de calle, ante los grandes programas del Fondo Monetario Internacional. Lecciones muy bien aprendidas, por los sectores populares articulados con los grupos de la resistencia dirigencia estudiantil. Quienes, arriesgando sus vidas enfrentaron el acuerdo del segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, con el imperio.

Protesta única en América Latina, criminalizada por el  poder universitario académico en sus tendencias de derecha e izquierda, tanto estudiantes y autoridades rechazaban y denunciaban  todas estas luchas. De allí, que el 4 de Febrero de 1992, un grupo de estudiantes de la Universidad de Carabobo (que acompañaron esa insurrección) tuvieron como saldo cuatro estudiantes fusilados y hasta ahora, no hay responsables y ninguna investigación seria, sobre la búsqueda de los responsables intelectuales, de esas muertes.

En ese sentido, afirmamos que la Universidad Venezolana estuvo y sigue en manos de una política cualitativamente neoliberal y el resto de la instituciones denominadas autónomas. Donde figuras conservadoras y aprovechadoras siguen dirigiendo y ejecutando en el grueso financiero e intelectual, esa programación de derecha. Ejemplo de ello, el personaje siniestro de Luis Fuenmayor Toro, quien en la IV República, desde la rectoría de la Universidad Central, logró ser la figura emblemática de esa izquierda exquisita y aristocrática, lográndose coordinar con el segundo mandato del Dr. Rafael Caldera, y luego dar el salto a la V con el padrinazgo de figuras relevantes de ese inicio, como Luis Miquilena. Montándose en la dirección de la Educación Superior en la OPSU, y así, aleccionar a toda la gerencia neoliberal que ayudó en sus campañas electorales, a mantenerse en el verdadero poder académico, económico y social, que siguen siendo las Universidades Autónomas. Labor más que eficiente, ya que asaltaron todas las casa-matas de refugio de la izquierda comprometida universitaria. Donde la Universidad de Carabobo es emblemática de estas exitosas políticas, y probablemente todas, pero al detalle se tiene en las de la U.C.  Y es paradigmática, la propuesta desde allí, el nombre de Luis Fuenmayor Toro,  como Ministro de Educación Universitaria, para el gobierno golpista de Carmona.

Desde entonces, nunca hubo ni existe un plan revolucionario de la Educación de la nación, ya que al no conformarse equipos regionales y municipales permanentes, esta tarea es casi imposible de realizar. Aunque cuantitativamente, se han expandido las universidades experimentales, con matriculas multitudinarias y presupuestos (aunque exiguos en la mayoría de los casos) administrados con los mismos criterios burocráticos de la IV República., con sus excepciones a nuestro modo de ver como la Bolivariana. Situación que igual se refleja en los distintos centros de investigación científica del país.  

El ex -rector Fuenmayor, cuida con mucha pupila, que sus pupilos académicos (ahora dirigentes políticos del chavismo y la oposición) garanticen que la propuesta del plan Bolívar 2007-2013, no acuda ni siquiera en papel y mucho menos i en propuestas, a esos espacios del poder académico en el país. A veces dudo que sea un plan perfectamente mercantil, corrupto y elitista, coordinado por la oposición y dirigido por Luisito, pero si no es así, me quito el sombrero frente a su eficacia aun con azar.

Los que ahora, hemos pasado el medio siglo y toda la vida en las universidades, como hijos e hijas dolientes de esa Alma Mater, debemos levantar la cabeza, en honor y gloria a nuestros caídos, como el Prof. Wuitermundo Torrealba, único Decano de esta décadas, en América Latina, investigador con reconocimiento internacional, muerto en extrañas condiciones (1981) confrontado ante el imperio y sus políticas en la Organización Panamericana de la Salud, y en lo local, ante los grupos de AD y COPEI y sus sucedáneos como el MAS, con otros grupúsculos de la izquierda formal en conchupancia que los ubica siempre en el poder, ayer y hoy confrontados desde siempre por revolucionarios como­: Sergio Rodríguez, Yulimar Reyes, asesinados por ser revolucionarios, estudiantes, trabajadores. Y en estos tiempos  acordarnos de otros  fallecidos, Francisco Mieres y Luis Villafañe. El primero, en una siembra permanente del saber para la revolución. Empujando a alumnos clase media, a sentarse en respeto y aprendizaje ante esos grandes sabios populares como Don Luis Zambrano, gente espectacular de la tecnología popular. Haciendo que dignos venezolanos como Juan Pablo Pérez Alfonso, dirigieran su palabra a estudiantes, que debían entender la nacionalización chucuta del primer mandato de Carlos Andrés Pérez.

Y un poco más acá, Luis Villafaña, El Negro, nuestro camarada, amigo, jefe político dentro del chavismo. Desde siempre, saliendo de su barrio Chapellin, se forjó como intelectual orgánico, al mejor estilo gramsciano con el pueblo y para el pueblo, resaltándose en fechas cumbres de la lucha popular: Caracazo 1989, Febrero y Noviembre del 92. Camaradas que alumbraron en su lucha revolucionaria, esa ficción de que la universidad, antes era de izquierda. No, No Así nunca fue. Hubo una vanguardia, particularmente gremial De allí nuestro saludo en el hoy, a gente como el estudiante Moronta y muchos de ellos, con los cuales, necesitamos desagregar toda la historia educativa de estas décadas.

La institución universitaria siempre estuvo y a nuestro modo de ver, sigue hegemónicamente en manos de la política que dicta el imperio y es imposible que no sea así. La  inversión multimillonaria, realizada desde el Estado Venezolano, no tiene ninguna propuesta alternativa a la política neoliberal en el campo de la Educación . Aunque reconocemos, en excepción, la actual directiva de la Universidad Bolivariana. Los pocos intentos fuertes, realizados en el área cualitativa de la investigación, docencia y extensión, con pretensión de voltear estas áreas, cara a cara con el pueblo, han sido saboteadas desde el inicio de la Asamblea Nacional con Luis Miquilena, fingiendo como santón de la revolución y quedándose desde ese tiempo Fuenmayor y luego hasta ahora, desde la dirección de la OPSU y toda la plantilla ministerial que a cada nuevo ministro, lo meten por ese aro fuenmayorista, (con pocas excepciones) de negocios multimillonarios que genera ese ministerio de Educación Superior. Y nosotros los trabajadores sufriendo esos desmanes en desmedro de nuestras reivindicaciones laborales.

En el hoy, dos mujeres como Yadira Córdoba y Maryann Hanson, les toca dirigir las riendas del proceso educativo venezolano, una lo universitario y la otra todo el tejido desde lo maternal hasta el bachillerato. Es indudable el compromiso y la formación de ambas. Creo que nunca antes, se había dado la bondadosa complementariedad de los dos cargos en figuras de tan alta formación. Sin embargo, es importante señalar a ellas y al país, nuestra preocupación de la cultura fuenmayorista en todo el funcionariato ideológico-laboral de estos ministerios. En absoluto deseamos una caza de brujas, pero si una evaluación importante por sus hacer para el proceso bolivariano de estos empleados y directivos. Aunque el sujeto, hoy está preso por una situación realmente aberrante, es la ideología lo que preocupa. Donde los mandarines de la IV República, no han podido ser desalojados. Ya que la dignidad de los nadie, sigue apaleada en el día a día, particularmente en todo el proletariado en labores de docencia e investigación en la educación del país.  

En manos de estas dos camaradas ministras, está nuestra esperanza con el optimismo de la voluntad. VENCEREMOS.

Roraima Quiñonez. Marzo 2011


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