Entrevista a Martha Bolívar, presidenta de la Fundación CIARA

"Sólo el empoderamiento del pueblo garantizará la sustentabilidad agrícola," opina presidenta del CIARA

"La meta eran 20 millones de kilos de alimentos, y a esta fecha ya llevamos 11 millones" explicó la presidenta

"La meta eran 20 millones de kilos de alimentos, y a esta fecha ya llevamos 11 millones" explicó la presidenta

Credito: Omar Sierra

Predicando con el ejemplo: Las oficinas del CIARA en el centro de Caracas son una unidad productiva

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Credito: Omar Sierra

Al lado del Hotel Alba Caracas funciona una de las unidades

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Credito: Omar Sierra

"La participación de la comunidad organizada es fundamental"

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Credito: Omar Sierra

La comunidad asume el control de los proyectos

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Credito: CIARA

Liceos Bolivarianos son parte del programa

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Credito: CIARA

Las paletas son recicladas para las mesas productivas

Las paletas son recicladas para las mesas productivas

Credito: CIARA

Alimentos fescos, orgánicos y a precios solidarios

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Credito: CIARA

Caracas, 7 de agosto de 2012.- El programa de Agricultura Urbana en Venezuela ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos tres años y cada vez son más los barrios y urbanizaciones que cuentan con uno o varios centros de producción que van desde pequeños huertos familiares a espacios más grandes, bajo el control del Poder Comunal. El decidido apoyo del Estado y la participación protagónica de las comunidades organizadas han sido factores fundamentales para su rápido desarrollo y la institución que ha estado a la vanguardia con este proyecto ha sido la Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria (CIARA), perteneciente al Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras. Martha Bolívar, socióloga y presidenta de esta institución, narra para Aporrea cómo ha sido este proceso.


Aporrea: ¿Cómo comienzan los proyectos de agricultura urbana?


En 2009 el Comandante Presidente Hugo Chávez nos da la orientación de que debemos iniciar a incentivar lo que es la agricultura urbana un poco para ampliar lo que es la frontera agrícola pero también acercar el consumidor al productor, para entender que detrás del kilo de harina de maíz, detrás del tomate y la ensalada que nos comemos; qué hay culturalmente, qué hay productivamente, en un campesino o campesina y entonces a partir de allí empezamos, con el apoyo de los hermanos cubanos del convenio Cuba-Venezuela, a hacer algunos acercamientos para la agricultura urbana sobretodo aquí en el Distrito Capital.


En el año 2009 apenas tuvimos 190 espacios productivos, familiares sobre todo, con la técnica de las mesas organopónicas que se utiliza material reciclable de las paletas, que son las estructuras de madera que usamos para almacenamiento en los supermercados, donde traen los repuestos de los vehículos en las fabricas y todo eso. Eso se desarma y se establecen las estructuras en forma de mesa, eso tiene una medida de un metro cuadrado, y allí podemos producir hortalizas, sobre todo lo que llamamos hortalizas de hoja, acelga, célery, lechuga, cilantro, perejil, pimentón, tomate, remolacha también lo podemos hacer; si las condiciones climáticas nos favorecen podemos también producir repollo y zanahoria. Estos dos rubros específicamente necesitan temperaturas bajas, no se dan en cualquier parte.


Eso fue en el 2009 que fue una experiencia muy pequeña incipiente. Para el 2010 incorporamos este proyecto en el presupuesto de la Fundación Ciara y como una de las líneas estratégicas a desarrollar con los compañeros del convenio Cuba-Venezuela nos establecimos una meta de 1500 unidades entre unidades familiares, escolares y comunitarias para rescatar aquellos espacios baldíos subutilizados en los barrios de Caracas y que no solamente los usábamos como un mecanismo para producir alimentos sino como un mecanismo para organizar, porque una de las premisas que tenemos es que las políticas públicas que se están ejecutando en estos momentos, que está impulsando la Revolución, no van a ser posibles si nuestro pueblo no las ejecuta directamente y no se empodera de ellas porque nada hacemos con que el Gobierno Revolucionario haga grandes inversiones de recursos si el pueblo no se organiza y el pueblo no se empodera de ellas. El objetivo final de todas estas políticas públicas que está impulsando el Comandante Presidente es que se mantengan en el tiempo y la garantía es que un pueblo organizado lo haga.


Aporrea: Cuéntanos un poco de los orígenes de esta institución.


La Fundación Ciara empieza con la 4ta República. Tiene 46 años de fundada; eso nos da una idea de dónde venimos, no? pero fue a partir de la llegada de la Revolución que se fueron haciendo grandes esfuerzos para adecuar esas instituciones de la 4ta República a los nuevos retos que tenemos con la Revolución. Los cambios fueron mucho más enfáticos a partir del año 2006, donde la política en la agricultura en todo lo que conlleva, que va desde el acompañamiento, la formación, la tecnificación, la producción, se hizo más evidente porque fue cuando el Comandante Presidente visualizó que la agricultura en nuestro país debe ser una potencia para generar nuestros alimentos y para poder satisfacer necesidades en otros países que se necesite.


Fue allí donde se fue cambiando la lógica, haciendo mayores esfuerzos para que nuestros servidores y servidoras públicas que no viésemos la actividad agrícola solamente para producir alimento y generar recursos, sino que la viésemos como una actividad integral para satisfacer una necesidad de nuestro pueblo, por lo tanto allí cambiamos la lógica de que los alimentos fueran una mercancía y ahora los alimentos son para satisfacer la necesidad de nuestro pueblo. A lo mejor es contradictorio lo que voy a decir pero el golpe de estado del 2002 nos abrió los ojos para cambiar esa lógica, porque fue en el 2002 cuando al pueblo venezolano se le quitó la posibilidad de satisfacer esa necesidad de alimento... si recordamos que fueron cerrados los supermercados y que el pueblo organizado, ellos mismos con los conucos, con la solidaridad que tenemos en nuestro pueblo fuimos intercambiando lo que teníamos unos y otros, y fue a partir de allí que se hizo evidente que la Revolución y el Estado Venezolano debía incorporarse rápidamente en la producción de alimentos y también en el control de la producción para satisfacer necesidades y no solamente para mantener una economía


Aporrea: ¿Cuáles son las expectativas que tienen en términos de producción para corto y largo plazo?


Sí, quiero terminar lo del año 2010 que nos pusimos una meta de establecer 1500 unidades de agricultura urbana, que significa 1500 centros de producción, es decir puede ser una familia que en una platabanda tenga 5 mesas organopónicas, que en una escuela tengamos 10 canteros que pueden producir los alimentos para el comedor, de que rescatamos un espacio en el 23 de Enero y con la comunidad organizada entonces allí estamos produciendo... a eso me refiero con Unidades, que cada espacio es una unidad de producción de agricultura urbana.


Una vez que iniciamos una campaña a comunicacional para hacer evidente que si es posible producir en nuestras ciudades, y con técnicas sumamente fáciles y que hasta los niños se pueden incorporarse activamente para producir sus alimentos, el Comandante Presidente nos aprueba unos recursos adicionales y nos dice “ya no quiero que la meta sea 1.500 sino que sean 3.000” entonces nos ponemos todos a trabajar para cumplir esa instrucción, esa nueva meta y afortunadamente lo logramos. 3.274 unidades de producción logramos en el 2010.


Para el 2011 nosotros presentamos el proyecto al Comandante Presidente en el último trimestre, diciéndole que necesitábamos aproximadamente 40 millones de Bs. Para el programa de agricultura urbana en todas sus fases, para el acompañamiento, la contratación de personal, la compra de algunos equipos para garantizar la logística y pusimos una meta de 5000 unidades. El Comandante Presidente una vez que revisa el Punto de Cuenta nos dice “no, yo no quiero 5.000 unidades, yo quiero 20.000” bueno, ahí nuevamente nos sentamos a planificar un proyecto que iba desde la incorporación de brigadistas que pudiesen garantizar a través de las becas-trabajo el acompañamiento, la identificación y el seguimiento de todas estas metas, y estos brigadistas fueron reclutados, para decirlo de esta manera, de las universidades donde están dando carreras afines y también de la Misión Sucre que está dando la carrera agroalimentaria, entonces hicimos un llamado público, ellos vinieron acá, los entrevistamos y fuimos seleccionando de acuerdo a la planificación que nosotros hacíamos.


Para el programa del 2011 identificamos 10 ciudades priorizadas donde se concentra el mayor número de habitantes; Caracas, Vargas (La Guaira y Catia la Mar), tenemos en Aragua, Carabobo, Lara, Táchira, Zulia, Anzoátegui y Monagas. Entonces nos establecimos una meta de 21.000 unidades. Para el último trimestre del 2011 el Comandante Presidente nos aprueba unos recursos que fueron 76 millones. Los invertimos primero en garantizar la logística, que era vehículos para movilizar todo el personal técnico que íbamos a tener a nivel nacional, con eso pudimos adquirir unas camionetas a muy buen precio por los convenios internacionales que está realizando nuestro Gobierno, por ejemplo con la República Popular China. En este caso específico, las camionetas chinas, nosotros sacamos un presupuesto de una camioneta con el privado y no salía entre 250 mil y 300 mil bolívares, eso nos limitaba el número que podíamos adquirir, con este convenio entre China y la República Bolivariana de Venezuela pudimos adquirir camionetas a 162.000 Bs., casi la mitad que con el privado.


Esto nos dio la posibilidad de de comprar 54 camionetas doble cabina y esas las distribuimos a las 10 ciudades priorizadas. Igualmente compramos 32 camiones entre volteos, 350 y cavas refrigeradas para garantizar la movilización tanto de insumos como la producción. También empezamos la adjudicación de las becas trabajo que son 1500 Bs por cada estudiante incorporado con el compromiso de que ellos no pueden abandonar su carrera, entonces ellos no cumplen una jornada laboral de 8 horas sino de acuerdo a su compromiso en la universidad y que lo complementaríamos nosotros con una política de formación con los técnicos cubanos y también con técnicos de la plantilla del CIARA para ir fortaleciendo su formación técnica y político-ideológica también, porque no solamente nosotros tenemos que dominar la técnica de la agricultura sino que también tenemos que saber porqué, para qué y el cómo lo estamos haciendo porque no es producir alimentos por producir, sino para que para quién y cómo. Además, uno de los elementos fundamentales en la agricultura urbana es el uso de puros insumos biológicos para el control de plagas y los fertilizantes, es decir aquí tenemos de verdad una agricultura totalmente orgánica.


Aporrea: Uno de los aspectos que mencionabas era la importancia de tener el control de la producción de los alimentos en vista del sabotaje de que hemos sido víctimas en el pasado por entes privados. Podrías ahondar un poco más en ese detalle, qué significa para el CIARA tener mayor control sobre nuestros alimentos.


Cuando hablamos de mayor control no nos referimos solamente a que el Estado lo quiere controlar, sino que el pueblo organizado se empodere de las políticas públicas que está ejecutando la Revolución y que es el pueblo el que va a defender y el que tiene que tener conciencia que es capaz de producir sus propios alimentos y que no vamos a depender de un tercero para poder alimentar a nuestros hijos. Ese es un elemento de verdad primordial para nosotros, que nuestro pueblo afortunadamente ha tomado conciencia en ello, por eso tenemos la organización a través de los consejos comunales, lo que evidencia la necesidad que tenia nuestro pueblo de tener herramientas para su organización, para hacer evidente que es un pueblo que está en plena capacidad de ejecutar políticas públicas, de ser administrador de los recursos públicos y hacer un uso eficiente de esto.


Si bien es cierto hay muchas críticas, que han habido desviaciones, bueno siempre van a haber desviaciones pero las experiencias son más positivas que negativas. Y afortunadamente en el transcurrir de estos 14 años de Revolución el Presidente Chávez siempre con su visión estratégica ha vislumbrado que la garantía de nuestro Proyecto Socialista es que el pueblo se empodere de ello; ya tenemos una Ley del Poder Popular donde hablamos de Autogobierno, donde en algunos años ya no va a ser necesario tener alcaldes y gobernadores sino que van a ser los autogobiernos que van a poder ejecutar las políticas públicas. Entonces este es uno de los elementos más importantes en el sistema productivo que estamos impulsando. Vemos en la nueva propuesta del Plan Nacional 2013-2019, que no lo estamos haciendo desde un escritorio y desde una oficina, sino que está la posibilidad de que ese pueblo con toda la experiencia que ha ganado en todos estos años pueda hacer evidentes allí sus propuestas, cómo lo quiere hacer y cómo lo vamos a hacer en el nuevo gobierno que vamos a garantizar a partir del 7 de octubre de este año. Es parte de los retos que tenemos.


Uno de los retos más importantes es que la meta del programa de agricultura urbana del 2012 era de 21.000 Unidades de producción y que ya la superamos; ya tenemos 23.634, pero el reto más importante que tenemos, al que le pondremos el mayor esfuerzo y que estamos seguros que vamos a cumplir es que estas 22 mil unidades se mantengan en el tiempo. Esto es lo más importante de establecer, y de que estos recursos que hoy la Revolución está invirtiendo en nuestro pueblo para hacer evidente que podemos producir, de que en nuestras casas nosotros podamos producir nuestras hortalizas y tenerlas allí a la mano sanas, soberanas y libres de agro tóxicos es un elemento sumamente importante y esto tiene que ver también con esa lógica, esa imposición que se nos hizo cuando hubo un desplazamiento total de la agricultura para ser dependiente siempre del petróleo, es que bueno en la mayoría de nuestras casas, de los que venimos de pueblo, siempre había allí su gallinita, su cochinito, y entonces comenzaron a implementar políticas en los gobiernos de la 4ta República, donde que por razones sanitarias eso no se podía hacer, entonces eso nos hizo mucho más dependientes del privado.


¿Por qué nosotros no podemos tener dos o tres gallinitas que nos puedan garantizar los huevos que consumimos en la familia? eso no fue porque sanitariamente no se debía, sino que fue una imposición de las grandes cadenas comercializadoras de alimentos que necesitaban tener el control de la distribución de los alimentos y eso no pasa solamente en Venezuela sino que fue un modelo en todos los países de América Latina. Afortunadamente nosotros hoy contamos con la experiencia de nuestros hermanos cubanos, que de verdad ha sido un gran apoyo y que eso nos garantiza haber logrado los objetivos en tan poco tiempo. Pero lo más importante que hay que resaltar es el compromiso y la consciencia de nuestro pueblo, de verdad que eso es lo más importante de los programas que se están ejecutando en este momento y el programa de agricultura urbana es un ejemplo, además también tenemos lo que es la Gran Misión Vivienda Venezuela y otras Grandes Misiones donde el pueblo está construyendo su propio futuro.


Aporrea: En referencia a las 23 mil unidades productivas, de dónde sacan la tierra, cuál es la capacidad que tienen, me hablabas de los centros de distribución y producción de semillas...


Si, el programa de Agricultura Urbana no es solamente la entrega de insumos y producir alimentos por producir sino que también están contemplados otros proyectos que van a garantizar la sostenibilidad del programa, como por ejemplo establecer unidades de abono orgánico. Sabemos que la agricultura urbana usa diferentes técnicas y que no es a suelo directo sino que nosotros tenemos que hacer ese suelo, garantizar los nutrientes, tener la materia orgánica para que se puedan desarrollar las plantas, entonces eso era como un cuello de botella que nosotros teníamos, ¿de dónde vamos a sacar el suelo en las ciudades? Entonces allí formulamos un proyecto para hacer lo que es el abono orgánico. En estos momentos cuando se están ejecutando tantos proyectos de la Gran Misión Vivienda Venezuela allí las máquinas están sacando capa vegetal, esa capa vegetal que es la tierra la estamos usando nosotros y que la nutrimos y la mezclamos con el humus rojo solido y el humus liquido, que es un producto que sacamos de las lombrices rojas californianas, y que las alimentamos con materia orgánica y que su excremento se convierte en nutrientes para la tierra. Allí hacemos la mezcla y es una técnica ancestral que en estos momentos con la agricultura urbana se está rescatando. Entonces tenemos las unidades de abono orgánico.


También tenemos las unidades de producción de semillas artesanales. Nosotros lamentablemente en estos momentos la mayoría de las semillas de hortalizas las importamos, entonces el programa está produciendo sus propias semillas para garantizar la sostenibilidad y distribución de estas semillas. También estamos incorporando técnicas avanzadas como es el establecimiento de casas de cultivo en las ciudades para aprender estas técnicas que maximizan la producción También hay una modalidad que no estaba en la planificación pero surgió a partir de las necesidades que planteaban las comunidades que es el establecimiento de bases agroproductivas de agricultura urbana.


Estas son espacios donde hacemos evidentes todas las diferentes técnicas de agricultura urbana, desde los canteros, mesas organopónicas, masetas, material reciclable como botellas de plástico, caucho, cualquier recipiente que podamos tener utilizarlo para producir nuestras propias hortalizas para el auto-consumo y que si se genera algún excedente en nuestras casas nosotros a partir de allí podamos compartir los excedentes con el vecino y si tenemos excedentes entre la comunidad podamos generar ferias de hortalizas en nuestros barrios. Entonces eso va generando una dinámica, una economía comunal, se genera una dinámica económica que nos conlleva a la organización que es el fin de este programa, hacer un gran movimiento de agricultura urbana, ese es uno de nuestros objetivos. Entonces allí en esas bases agroproductivas todas las técnicas, también tenemos casas de cultivo, el establecimiento de viveros, porque determinamos que en la agricultura urbana la mayor participación es del sexo femenino y también las niñas y adultos mayores, los abuelos, entonces lo usamos también como terapia ocupacional para nuestros adultos mayores. Ir a un vivero siempre es muy relajante para todos nosotros y esto lo complementamos con otra política pública que está ejecutando el Gobierno Revolucionario que es el rescate de los espacios públicos, de las plazas.


Entonces a partir de allí también garantizamos las plantas para el ornato de eso espacios públicos que estamos rescatando. Igualmente tenemos el establecimiento de un gran lumbricario que garantice el suministro de humus solido y líquido para la unidad de producción y un centro de capacitación, eso va a ser un gran espacio de encuentro para la producción, formación y distribución de los alimentos. Allí en esas bases agroproductivas también vamos a tener unos pequeños kioskos de madera para la distribución y venta de las hortalizas que producimos allí y unas bodegas de insumos de agricultura urbana, que a través de nuestra casa matriz Agropatria, que es una empresa rescatada por la Revolución que antiguamente tenía el monopolio en nuestro país, ahora nos garantiza esos suministros a un precio justo para incentivar la superficie de siembra.


Aporrea: ¿Pudieras darnos un estimado de cuánto produce este programa de agricultura urbana en la actualidad?


Generalmente la estadística acá en Venezuela era que por cada metro cuadrado se iban a producir tres kilos de alimentos. Nosotros en estos momentos con todo el acompañamiento, con todas las técnicas que estamos aplicando, la entrega de insumos a tiempo y el manejo cultural de la actividad; nosotros hemos elevado ese promedio a 7 kilogramos por metro cuadrado en cada ciclo. Generalmente la agricultura urbana se maneja con cultivos de ciclos cortos, entre 25 días y tres meses. Entre que tú plantas el pimentón y el tomate que son los rubros de ciclo más largo en la agricultura urbana, que son tres meses. En tres meses tu ya puedes estar consumiendo tomate y pimentón en tu casa y el promedio es que esa mesa organopónica produzca 7 kilogramos. Hoy acá con esta experiencia, en una mesita de pimentón con la primera cosecha se pueden obtener más de 10 kilogramos, como en el huerto institucional que está instalado en la Fundación, en una sola mesa de pimentón se han cosechado 15 kilogramos. Entonces, sí vamos a superar la meta establecida. Nosotros teníamos una meta para esas 21 mil unidades de producción agrícola de 20 millones de Kilos de alimentos y hoy a la fecha puedo decirte que llevamos 11 millones de kilos, tomando en cuenta que hay unidades que ya están produciendo pero hay otras que están en pleno proceso de siembra y de floración, creo que en tres meses que superaremos la meta.


Aporrea: ¿Algo que quieras agregar para concluir?


Reitero que lo más importante de este esfuerzo que está haciendo la Revolución, el Gobierno del Comandante Chávez, es que el Pueblo se empodere de las políticas públicas y garantice la sustentabilidad de estos proyectos. Esa es la única garantía de que nuestra Revolución se concrete y tengamos un país para todas y todos como nos merecemos, y que podamos producir alimentos Sanos, Sabrosos y Soberanos para el pueblo de los hijos de Bolívar.


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