Soberanía agroalimentaria

Para hablar de soberanía agroalimentaria en la Republica Bolivariana de Venezuela es importante hacer memoria histórica para encontrar respuesta a esta interrogante: ¿por qué nuestro país aún no alcanza la soberanía agroalimentaria?

Desde hace miles de años se desarrolla la agricultura, nuestros indígenas producían sus propios alimentos; pero al pasar del tiempo, y a consecuencia de la colonización, muchas cosas cambiaron. Posteriormente, Venezuela se convierte en un país minero, monoproductor, dependiente de las fluctuaciones de los precios del petróleo en el mercado internacional. Dejando en segundo plano la actividad agropecuaria, siendo esta la primera fuente de alimentación para la humanidad.

La población activa venezolana dedicada a las actividades del sector primario ha disminuido, sobre todo por el éxodo o abandono del campo. Las razones que han llevado a estas personas a emigrar han sido en búsqueda de mejor calidad de vida ya que el sistema económico inequitativo, encabezado por unos pocos, dueños de las grandes trasnacionales, han amenazado durante años tanto a la gente como a la naturaleza, negando a los campesinos y pequeños productores el acceso a la tierra, el agua, las semillas y el acceso al mercado.

Por lo tanto, las políticas agrícolas nacionales, deben dar prioridad a la producción para el consumo doméstico y la autosuficiencia alimentaría. Los alimentos de exportación no deben desplazar la producción local ni desplomar los precios. Los campesinos tienen el derecho de producir alimentos básicos para el país y controlar el mercado de sus productos, por lo tanto, las políticas de Gobierno Revolucionario en esta área deben considerar estos aspectos para que el campesinado tenga las condiciones dignas, para quedarse en el campo, produciendo alimentos para si mismo y para la gran cantidad de la población que vive en las áreas urbanas. La labor agrícola tiene que ser dignificada para poder alcanzar una soberanía agroalimentaria, basada en el cuidado y el uso sostenible de los recursos naturales y en la preservación de la diversidad biológica.

También la mujer juega un importante papel en la soberanía alimentaría del hogar y de la comunidad; por lo tanto, tiene el derecho a acceder a los recursos como la tierra, créditos, tecnologías, educación y servicios sociales, brindándole oportunidad igual para desarrollar y utilizar sus habilidades para la producción de alimentos.

La soberanía agroalimentaria sólo será resuelta a través de la solidaridad y la voluntad de las instituciones del país que trabajen de la mano con el campesino y la campesina, tomando en cuenta su realidad y sus aportes para que las políticas en el área agrícola puedas ser pertinentes.

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