Masacre de Yumare: los nueve muertos recibieron un tiro de gracia en la nuca

Los nueve muertos recibieron un tiro de gracia en la nuca. Entre los fallecidos habían pintores, estudiantes y músicos. Presentamos cronología Cantaura, Amparo y La Paragua. La causa fue abierta de nuevo e imputado Henry López Sisco.

“El Gato” era el poeta del grupo. Estudiaba cuarto semestre en el departamento de Castellano del Pedagógico de Caracas, pero aquel 8 de mayo del 1986 recibió un tiro en la nuca que acabó con sus sueños de utopía y revolución.

A su compañero Nelson Martín, vendedor en una tienda de música en El Conde, le vaciaron un ojo, le quebraron el cuello y le fracturaron los dedos.

Ellos, y siete más, murieron en la hacienda La Vaca. Por el caso imputaron al ex director de la Disip y asesor de seguridad del Zulia, Henry López Sisco.

Entre las víctimas habían músicos, electricistas, comerciantes y estudiantes. La reunión en la hacienda La Vaca, era por cuestiones de estudios. Sólo hubo una mujer muerta en la masacre.

El cadáver de Pedro Pablo Jiménez García fue el único enterrado en Maracaibo. Su hijo aseguró que su familiar no era ningún integrante de la guerrilla. El hombre tenía una librería en Caracas.

Una de las víctimas había sido integrante del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Además “El Guayanés” estudió en México antropología. Llegó a Venezuela en 1984 y quería estudiar letras.

“Mi papá era un hombre trabajador que tenía una librería en Caracas, no era ningún guerrillero como lo hicieron ver”, enfatizó el hijo de Pedro Pablo Jiménez García, de 40 años, una de las víctimas de la llamada masacre de Yumare, ocurrida 8 de mayo de 1986, por la que actualmente imputan al ex comisario Henry López Sisco.

¿Quiénes eran las personas que murieron ese día, qué hacían, dónde vivían, en realidad eran integrantes de la guerrilla?

Pedro Jiménez fue el único cuerpo enterrado en Maracaibo, un mes antes de la masacre renunció al cargo de presidente de la comunidad educativa del colegio 19 de Abril.

“A él le faltaban casi todos sus dientes y además tenía uno de los testículos desprendidos”, dijo Pedro Jiménez, hijo de una de las víctimas.

El hombre trabajó en el Ministerio de Obras Públicas y fue dirigente del Sindicato Único de Trabajadores del Transporte. “Papá fundó el periódico Ruta Unitaria y militó en las filas del Partido Revolucionario Venezolano durante varios años, pero en 1978 se retiró”.

Otra de las víctimas de la matanza de Yumare fue José Rosendo Silva Medina, de 33 años, apodado “El 24” quien recibió nueve disparos en diferentes partes de su cuerpo.

El hombre nació en el estado Guárico, se desempeñó como latonero y pintor automotriz por muchos años. Silva además fue uno de los fundadores del Centro Cultural Francisco de Miranda, en la ciudad de Valencia. Una de sus preocupaciones fue la desigualdad social por la que luchó hasta su muerte.

A la finca La Vaca, sitio donde fallecieron las nueve personas, llegó también Nelson Martín Castellano Díaz, de 31 años, quien iba a reunirse con los demás por cuestiones de estudio.

Nelson era sostén de su hogar conformado por tres hijos y cuando murió laboraba como vendedor en la tienda de música El Conde. Políticamente militó en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y posteriormente pasó a las filas de la Liga Socialista.

“Su cadáver, según testimonio de sus familiares, tenía un ojo vaciado, machetazos en los brazos, el cuello quebrado, golpes y moretones en todo el cuerpo, los dedos fracturados. Entre los tiros que presentaba, uno entró en el pómulo izquierdo. Tenía igualmente un tiro de gracia en la nuca”, expresa el libro La Masacre de Yumare, escrito por Raúl Esté, Adán Navas y Álvaro Carrera.

Rafael Ramón Quevedo Infante, de 26 años, llamado “El Gato”, también murió ese día, estudiaba cuarto semestre en el departamento de castellano, del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas. Según el texto, allí mismo integró la Federación de Centros de Estudiantes.

“El Gato” era el poeta del grupo de amigos. También fue activista de Juventud Comunista de Venezuela.

Otro de los muertos fue identificado como Simón José Romero Madriz, de 28 años, era el músico del grupo. “Siendo niño fue primera voz del Orfeón Don Bosco y posteriormente del Orfeón Cardenal Sepell-man”, refiere el libro.

Estudiaba electrónica cuando ocurrió la masacre. Según la información recolectada por los diputados, en ese momento, le fueron cercenados los dedos de las manos a machetazos.

La única mujer entre las víctimas fue Dilia Antonia Rojas, de 42 años, apodada “La Negra”, quien integró el Grupo Punto Cero. “Participó en diferentes acciones, entre ellas el secuestro de un avión en el año 1973, en una operación en apoyo a la libertad de los presos políticos”.

Según sus familiares el cadáver tenía los senos cercenados.

Otro de los muertos fue Ronald José Morao Salgado, de 31 años, recibió un tiro en la nuca. Está enterrado en el cementerio General del Sur en Caracas.

Se desempeñó como activista político de la zona Los Flores de Catia, donde editaba y escribía un periódico llamado El Rebelde y militó en la Liga Socialista de la que se separó en 1980.

También fue asesinado en Yumare Luis Rafael Guzmán Green, de 40 años, fue integrante de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional y del Grupo Punto Cero. Laboró por varios años como vendedor en algunas empresas y durante dos años integró el Partido Comunista de Venezuela (PCV).

El número nueve de las víctimas y último cuerpo en ser retirado de la morgue del Hospital de San Felipe, estado Yaracuy, fue Alfredo Caicedo Castillo, de 31 años, alias “El Guayanés”, fue miembro del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia. “Estuvo preso y luego exiliado en México, donde estudió antropología en la Universidad Autónoma de México”.

En el año 1984 llegó a Venezuela, donde gestionó para estudiar la carrera de letras.



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